domingo, 16 de septiembre de 2007

15 DÍAS CONTIGO * * 1/2


CONTANDO LOS DÍAS. Isabel Ampudia y Sebastián Haro.
En el largometraje debut del realizador sevillano Jesús Palacios, 15 Días Contigo (España, 2005), existen tantos puntos flojos como puede haberlos en la opera prima de cualquier novel realizador. Si hay algo que ayude a mantenernos atentos a una historia que pasa la mayor parte del tiempo divagando en lo mismo, sin mucho que contar y varios huecos argumentales, es su par de fuertes actores protagónicos, Isabel Ampudia y Sebastián Haro, encarnando a dos seres que luchan por sobrevivir en la Sevilla de los indigentes y drogadictos, opuesta a su típica imagen de postal turística.

La película cuenta cómo Isabel (Ampudia), mujer que a sus treinta y tantos años acaba de salir de la cárcel, teniendo que buscar trabajo limpiando ventanas en todos los comercios que se ofrezca, para salir adelante en un mundo que ahora le parece extraño y conflictivo. En el camino se topará con un viejo amigo, Rufo (Haro), indigente que sobrevive cuidando coches estacionados, y esconde un problema de adicción a la heroína. Lo que veremos en adelante, es la crónica del día a día, el estira y afloja, en la amistad entrañable entre Isabel y Rufo, compartiendo secretos del pasado, sueños, desdichas, comida, disgustos, coqueteos y todo lo que se vaya dando. Alternando sus noches entre un refugio para indigentes, un hostal y la misma calle, el desequilibrio vendrá cuando Rufo sea perseguido por unos narcotraficantes, para que les rinda cuentas sobre un asesinato que cometió.

No hay otra cosa mejor en la película que la estupenda química entre Isabel Ampudia y Sebastián Haro, ambos ofreciendo unas actuaciones muy naturales, en especial este último, atrapándonos desde el principio con su simpatía y agilidad para decir sus diálogos e improvisar. La película es simpática en ese romance que quieren iniciar y estaremos por ver si toma forma o no, debido a que ambos están más ocupados viendo qué comerán y donde dormirán al siguiente día.

Por encima de todo, el filme es el relato sobre la supervivencia de una mujer y su dificultad para superarse y encontrar un trabajo mejor al de limpia ventanas, dejando atrás el amargo pasado y poder ser una mujer nueva. Sin embargo, creo que Palacios da un mensaje muy diferente al que quiso transmitir, ya que, entre otras fallas (hay muchos cabos sueltos en la vida y destino de Rufo), a final de cuentas vemos a una Isabel feliz y en la cima más por la ayuda de un hombre, que por sus propios méritos y esfuerzo. Un happy end que me atrevo a poner en duda.

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