miércoles, 8 de febrero de 2017

WHY HIM? * * 1/2

¿POR QUÉ YO? Brian Cranston y James Franco.
Nada que no hayamos visto antes. A pesar de ser vulgar y malhablada casi cada 5 segundos, con "Why Him?" acabé riéndome más veces de las que esperaba. James Franco sabe inundar de carisma el filme desde el primer instante que aparece en pantalla, con su personaje de millonario-hippioso-excéntrico, decidido a luchar o morir en el intento por ganarse la simpatía y confianza de su futuro suegro (genial Brian Cranston). Es cierto, el resultado no es más que una simple comedia para pasar una tarde ociosa post-navideña, pero vale la pena gracias a que, por debajo de todo, tiene algo de corazón.

TROLLS * * * 1/2

CON BUENA SUERTE.
 Poppy (Anna Kendrick) y Branch (Justin Timberlake)
Específicamente hecha para audiencias infantiles, "Trolls" tiene magia colorida suficiente para que también los adultos pasen una hora y media entretenidos. Para empezar, su trabajo de animación es fantástico, así como su producción musical (por cierto, es también un musical), con canciones producidas por Justin Timberlake (quien también presta su voz a un personaje). Hay, en general, buen humor a lo largo del filme. La historia es muy básica, fácil de seguir, sin complicaciones. Vamos, predecible. Pero debo confesar que con la disposición adecuada, estás criaturitas (basadas en los "Trolls de la Buena Suerte", creados por Thomas Dam), con cabelleras locas y en permanente estática, te arrastran a su multicolor y aterciopelado universo gracias a que tienen encanto de sobra.

lunes, 30 de enero de 2017

LO MEJOR DEL 2016

Mi lista con lo mejor que -hasta el momento- he podido ver del 2016, con la posibilidad de ser actualizada en las próximas semanas. 

1.- Kubo and the Two Strings
2.- La La Land
3.- Zootopia
4.- Arrival
5.- The Birth of a Nation
6.- The Witch
7.- Captain America Civil War
8.- Hail, Caesar!
9.- Hell or High Water
10.-Sully
11.-American Honey
12.-Hidden Figures



Hell or High Water
Hidden Figures


Hail, Caesar!

Kubo and the Two Strings

La La Land

The Birth of a Nation

Zootopia


viernes, 27 de enero de 2017

XXX: RETURN OF XANDER CAGE * *

Vin Diesel y Deepika Padukone.
Xander Cage debió quedarse en donde estaba, perdido en el limbo, con todo y su abrigo de peluche. ¿Era necesario que volviera a interpretarlo Vin Diesel, después de casi 15 años de haberse estrenado la primera "xXx"? La verdad, no. Pero bueno, aquí lo tenemos de nuevo, más "vindiseliano" que nunca, con todo su pelón e insoportable carisma. Si creíamos que "Suicide Squad" había sido mala, basta ver "xXx: Return of Xander Cage" para convencernos que ambas están cortadas con la misma tijera. Tenemos prácticamente una copia calca de la misma premisa. En algún punto de Latinoamérica, Cage es obligado a salir de su autoexilio (en donde se encuentra robando señales satelitales para que la gente pobre pueda ver el fútbol), para enfrentar a un nuevo villano, Xiang (Donnie Yen), quien se ha robado un dispositivo capaz de desactivar satélites, y usarlos como proyectiles. Para ello, formará un equipo diverso y variopinto, que lo ayudará en su misión (sus miembros son presentados, de una forma "muy original", al estilo "Suicide Squad"), todos bajo las órdenes de una estirada ejecutiva (Toni Collette). Sonará obvio, pero la película está confeccionada específicamente para fans de Vin Diesel, quienes se deleitarán viéndolo hacer toda clase de jaladas imaginables, y proezas que desafían, no nada más la gravedad, sino toda lógica y sentido común. Es cierto, esta nueva "xXx" es, en resumen, cine desechable y pura basura. Pero basura palomera a final de cuentas. Si uno se deja un poco, te acaba entreteniendo muy domingueramente, eso si no tienes otra cosa mejor que ver -o gastarte el dinero- el fin de semana.

NOCTURNAL ANIMALS * * * 1/2

ANIMALES LYNCHEANOS  
 Amy Adams.
En lo personal, "A Single Man", primer largometraje de Tom Ford, me gustó más que "Nocturnal Animals", su más reciente película. Lo cierto, es que el diseñador de modas convertido en cineasta, es un buen director. No nada más demuestra una sensibilidad visual, sino una evidente capacidad para extraer grandes actuaciones de sus actores. Me pareció algo injusto que haya sido ignorada la extraordinaria actuación de Jake Gyllenhaal en las nominaciones al Oscar de este año, tomando en cuenta nada más la -como siempre- excelente actuación de Michael Shannon, en un papel secundario. Amy Adams no se queda atrás. Su interpretación de una artista visual, Susan, quien poco a poco se ve afectada por la lectura del borrador de la primer novela de su ex marido (Gyllenhaal), es igualmente notable. Basada en la novela de Austin Wright, "Nocturnal" cuenta paralelamente la historia que Susan lee, un relato "neowestern", sobre una familia que es atacada en la carretera por tres tipos (Aaron Taylor-Johnson, como el "líder", está fenomenal), con consecuencias trágicas. Un policia (Shannon) ayudará al padre de familia (también Gyllenhaal) a encontrar a los criminales, y a que se haga justicia. Sin duda, el relato que es leído acaba siendo mejor y más interesante, dramáticamente hablando, que la algo telenovelesca y predecible historia de la artista. Lo cierto, es que en general al filme le falta algo más de profundidad en sus temas (la justicia por propia mano, por ejemplo), mientras Tom Ford acaba dando un poco más de prioridad al estilo y a su narrativa experimental.

jueves, 19 de enero de 2017

ASSASSIN'S CREED * *

Ariane Labed y Michael Fassbender
No puede esperarse mucho de adaptaciones al cine de videojuegos. Y no se necesita estar muy versado en el tema, para darse cuenta que "Assassin's Creed" es un ejemplo más de esos filmes que se sienten sin mucha razón de ser. Reconozco que casi por la mitad batallé un poco para no acabar perdido en su premisa: un presidiario condenado a muerte (Michael Fassbender, quien también produce), es usado como "conejillo de indias" por una secta de templarios, para mandarlo, usando una máquina llamada "Animus", a la Andalucia del año 1492. Esto, a través de una especie de "regresiones" (o algo así), para "reencarnarlo" (o algo así) en Aguilar, un antepasado suyo, perteneciente a una secta llamada "Assassin's Creed". Si el tipo recupera una preciada reliquia, la "manzana del Edén", de las garras de la Santa Inquisición, recibirá como recompensa su libertad. Una científica (Marion Cotillard), la creadora de la máquina, supervisa estos viajes, con el pretexto de encontrar la cura para la violencia en el ser humano. ¿Pretenciosa? ¿Jalada? Absolutamente. Pero en realidad, ese es el menor de los problemas del filme, dirigido por Justin Kurzel, de quien debo confesar me gustó (con ciertas reservas) su "Macbeth" (con Fassbender y Cotillard también, precisamente). "Assassin's Creed" tiene secuencias de acción muy rescatables, con persecuciones por calles medievales estilo "parkour", y buenas peleas. Sin embargo, su historia es tan hueca, sin alma y sin entrañas, sin preocuparse realmente por que sus personajes nos importen, o por una narración que te atrape, que su famosa manzana acabó sabiéndome insípida y algo podrida.

martes, 17 de enero de 2017

ROGUE ONE: A STAR WARS STORY * * * *

Felicity Jones, Diego Luna, y el resto de la banda. 
El mensaje está claro. El renovado universo de Star Wars sigue dispuesto a permanecer abierto a la diversidad racial. Rogue One: A Star Wars Story, el primer intento de ramificar la saga con una historia, supuestamente, "independiente" (la verdad, no tanto como se dice) de la franquicia  principal, sigue luciendo un reparto multirracial. Ahora, son actores asiáticos los que tienen un peso considerable, con las estrellas del cine chico Donnie Yenn y Wen Jiang, en el reparto. Además, Forest Whitaker interpreta un personaje pequeño pero relevante, Saw Gerrera, líder moral de la rebelión que se está gestando en contra del ya formado Imperio. Además, un mexicano tiene por primera vez un papel protagónico en la saga, Diego Luna, como un piloto a-la-Han Solo. ¿Tendrá algún mensaje político todo esto, considerando los tiempos que se viven en E.U.? Apuesto que sí. 

Es ahora de las manos de un joven realizador, Gareth Edwards (Monster, Godzilla), que regresamos a "una galaxia muy, muy lejana". "Rogue One" funciona perfectamente como una secuela del "Episodio 3: Revenge of the Sith", y una precuela del "Episodio 4: A New Hope" (se llegará a rebautizar en el futuro como el "Episodio 3.5"?). De hecho, su historia se encuentra instalada tan sólo un poco antes de ese último episodio, en donde se narra cómo un grupo variopinto de rebeldes-renegados unen sus fuerzas para planear una operación crucial: robar los planos de la famosa "Estrella de la Muerte". Aquella "arma de destrucción masiva" hecha para destruir planetas enteros. Gracias a ellos, Luke Skywalker pudo destruirla en "A New Hope".

Rogue One trata de establecer su "independencia" de la saga original desde el inicio. Si uno espera escuchar el icónico tema musical al inicio, con sus resonantes y triunfantes metales iniciales, con el "crawl" contándonos el resumen de lo que estamos por ver, acabará boquiabierto y con un signo de interrogación en la frente al ver que no es así. Estamos entrando en un universo alterno de Star Wars, aunque no del todo diferente. En realidad, la fórmula de Star Wars no cambia mucho en lo que se nos cuenta. Tenemos nuevamente a una heroína cortada con la misma tijera que el personaje de Daisy Ridley en el "Episodio VII", Jyn Erso (Felicity Jones), predestinada a cumplir una misión importante, valiente, y con la "fuerza" acompañándola siempre. 

Hay algo que sí separa a "Rogue One" por completo del canon Star Wars, y es la ausencia de jedis y de sables láser. Aunque hay un personaje, Chirrut Imwe (Donnie Yen), una especie de místico-religioso invidente, diestro en artes marciales, que se pasa casi todo el tiempo mencionando e invocando a la "fuerza", la película está deslavada de todo el misticismo Jedi. La historia se centra en Jyn, una chica "skywalkeriana", quien siendo una niña vivió el trauma de ver a su madre ser asesinada por el villano imperial en turno, Orson Krennic (Ben Mendelshon), un antiguo colega de su padre, Galen (Mads Mikelssen). Galen es la verdadera mente maestra detrás de la "Estrella de la Muerte". 

Al ser capturada Jyn y su familia por la Confederación de Sistemas Independientes por sus nexos con el Imperio, a ésta se le ofrece la oportunidad de redimirse ante la Alianza, cumpliendo la misión de robar los planos. No estará sola. Junto a ella estarán Chirrut, Baze Malbus (Wen Jiang), Bodhi Rook (Riz Ahmed), así como Cassian Andor (Luna) y su compañero androide, K-2SO (voz de Alan Tudyk), un robot imperial que se ha pasado a luchar con los buenos. El robot es como un C3PO, pero del doble de tamaño, más tosco y rudo.

Básicamente, "Rogue One" es una película bélica al estilo "The Dirty Dozen". Hay un par de cameos de dos androides famosos (¿es necesario decir sus nombres?), además de que Lord Vader aparece en un cameo extendido, con todo y voz de James Earl Jones (suena algo cansada ya, pero todavía poderosa y amenazadora). Si hay algo impresionante en cuanto a efectos especiales se refiere, es ver a Peter Cushing "resucitado", en una versión digitalizada de su clásico personaje, Moff Tarkin. Una gran demostración de la magia de la tecnología digital, que nos da la presencia casi fantasmagórica de Cushing a lo largo del filme, diciendo sus diálogos con la misma frialdad y severidad con que lo hizo en "A New Hope" (teniendo como base el rostro y voz del actor Guy Henri). Esto hace que nos  preguntemos: ¿Cuál es el futuro profesional de los actores de carne y hueso? ¿Estarán destinados a ser sustituidos por versiones digitales? ¿Qué tan contento estaría el mismo Peter Cushing de ver una copia calca de sí mismo? Y eso no es todo, ya que también en un momento del filme aparece una versión digital rejuvenecida de Carrie Fisher, de 19 años (versión 1977), en donde ella misma prestó su rostro para la reconstrucción (con ayuda de la actriz Ingvield Deila para los movimientos faciales). ¿Era necesario? Para mi, no tan indispensable. 

"Rogue One" es un filme de Star Wars entretenido, espectacular, y logrado. Sin embargo, se nota a lo largo de la película un afán, muy forzado, de arrojar aquí y allá referencias al primer filme de 1977, para conectarlos lo más posible. "Rogue One" es muy buena, pero no acaba teniendo los elementos que la puedan acabar convirtiendo en un clásico, a la altura de los filmes originales, como personajes  memorables. En ese sentido, Diego Luna está aceptable, aunque el personaje de héroe de acción le acaba quedando algo grande. No se muestra muy capaz de sostener el filme por sí solo. Por el contrario, Felicity Jones, ofrece una magnífica actuación, llevándoselo de calle. Rogue One ofrece una experiencia similar -o casi- a la de los primeros filmes de Star Wars. Gareth Edwards hace de esta pequeña anécdota una emocionante experiencia.

miércoles, 28 de diciembre de 2016

GIRL ON THE TRAIN * * * 1/2


Emily Blunt
Quienes hayan visto Gone Girl, estarán pisando terrenos muy familiares en The Girl on the Train. Dirigida por Tate Taylor (The Help), y basada en un bestseller escrito por Paula Hawkins, su título puede ser un poco engañoso. Su acción no ocurre la mayor parte del tiempo en un tren. La chica del título, Rachel (interpretada por una magnífica Emily Blunt), adopta como mayor distracción durante el viaje en tren que realiza del trabajo a su casa, el observar la vida privada de una pareja en su hogar. Muy pronto averiguamos que Rachel solía ser vecina de dicho matrimonio, cuando estuvo casada con  el hombre (Justin Theroux) que la acabó dejando. La causa del divorcio no es muy difícil de adivinar, ya que desde los primeros minutos del filme, vemos que Rachel muestra un comportamiento errático, una mirada perdida, y un rostro adormilado-anestesiado, debido a su problema con el alcohol.

Rachel tiene problemas para dejar su pasado atrás, y la fascinación que despierta en ella la idílica felicidad que proyecta ese matrimonio (Luke Evans y Halley Bennet) parece llenar en ella los vacíos emocionales que la tienen deprimida. Esa felicidad representa lo que ella siempre deseó y nunca tuvo junto a su ex marido. La rutina del ir y venir en tren de los suburbios a Nueva York (la novela original está ambientada en Inglaterra) se detiene, justo cuando un día Rachel observa que la mujer se encuentra en el balcón de su casa --- con un hombre que no es su marido. El acontecimiento será el detonante de una obsesión, que acabará empeorando cuando la mujer se reporte como desaparecida, y se presuma muerta. 

Lo peor para Rachel, es que fue la última en haberla visto en un parque mientras la seguía, hasta que  por su embriaguez perdió el conocimiento. The Girl on the Train nos presenta las piezas de un rompecabezas narrativo, que nos corresponde a nosotros ensamblar en nuestras mentes. En tanto, otras dos narraciones paralelas nos muestran, precisamente, la historia de Megan (Bennet), la mujer desaparecida, y lo que pasó hasta el momento de su desaparición, incluyendo las sesiones con su psicólogo (Edgar Ramírez), así como la historia de Anna (Rebeca Ferguson), una joven madre y la nueva esposa del ex marido de Rachel, quien guarda en su memoria un mal recuerdo que involucra a esta última.

Lo más interesante de la película, acaba siendo su manera de contar y entrelazar las tres historias,  hasta que el velo del misterio queda descubierto. A pesar de que en ocasiones el ejercicio se pone algo confuso, debido a que sus saltos entre el pasado y el presente son casi imperceptibles (si uno se distrae por tres segundos corre el peligro de perderse), la historia tiene giros y vueltas de tuerca que le dan un rescatable suspenso psicológico. Es cierto, su rompecabezas narrativo no es más que un truco para hacer más intrigante un tal vez no muy imaginativo u original melodrama romántico, con tintes de historia de misterio estilo Agatha Christie, incluyendo algo de sexo explícito. 

Lástima que la detective interpretada por Allison Janney se sienta algo desaprovechada, apareciendo y desapareciendo arbitrariamente. Sin embargo, The Girl on the Train termina siendo visible, gracias a su fabuloso reparto femenino, y que, si bien su final se siente apresurado, consiguió tenerme pegado a mi asiento durante la mayor parte del tiempo.

martes, 6 de diciembre de 2016

DOCTOR STRANGE * * * 1/2

EXTRAÑO E IMPACTANTE.  Benedict Cumberbatch
El papel de Doctor Strange le quedó como anillo al dedo a Benedict Cumberbatch. El actor británico ha sabido dotarle al personaje mucho de su Sherlock televisivo, en ese toque antisocial, frío, engreído, y emocionalmente apagado que describe al doctor del título. Adaptación del cómic de Marvel, Stephen Strange es un prodigioso y renombrado neurocirujano, quien mientras hace maravillas en el quirófano, su vida personal tiene cuarteaduras y necesita reajustes. Su exnovia (Rachel McAdams) es también una doctora que trabaja cerca de él, en el mismo hospital. Dirigida por Scott Derrickson, Doctor Strange cuenta la historia de cómo la carrera de nuestro neurocirujano queda completamente destruida debido a un accidente automovilístico, que deja sus manos destrozadas. ¿Les suena esto familiar a los fans de los cómics? ¿No es así como casi siempre cambian las vidas de los súper héroes en los cómics, y encuentran el sentido de sus existencias?. Para Strange no será diferente.

Dicho acontecimiento hace que el doc viaje a Kamar-Taj, en Nepal, a buscar una cura que le devuelva sus manos. Esto luego de escuchar la historia de un hombre paralítico, que recuperó la movilidad al visitar a una mística, Ancient One (Tilda Swinton, interpretando un personaje que originalmente en el cómic es hombre y asiático), una especie de gurú-guía espiritual-sensei-mentora. Strange se convierte en su discípulo, y bajo su guía logrará expandir su mente, despertar su conciencia, y limpiar su karma de mucha mierda que trae consigo. Las lecciones incluirán viajes astrales y teletransportación, a través de chispeantes movimientos con los brazos. Pero lo que realmente le dará poder, es un extraño medallón con la figura de un ojo, así como una capa que le permite flotar. 

Lo más sorprendente de Doctor Strange, es el nivel de sofisticación visual que alcanza en muchos momentos, en comparación con otros filmes de superhéroes. Sus efectos especiales son impactantes, que convierten a la película en una aventura caleidoscópica, que dobla -y redobla- tu mente. Hay  escenas estilo Matrix e Inception que te dejan boquiabierto, en donde nuestro héroe pelea con villanos en medio de edificios que se doblan y fragmentan. La película tiene imágenes que recuerdan también las cíclicas obras de M.C. Escher. Hay que admitirlo, no es algo que uno vea todos los días en la adaptación cinematográfica de un cómic. 

Hablando de villanos, Mads Mikkelsen interpreta al maloso, Kaecilius. Desafortunadamente, no se le da el tiempo suficiente en la historia. Poco o nada conocemos del villano, excepto que al inicio ha robado de la biblioteca de Ancient One un antiguo libro de gran importancia, y que desea destruirlo. O algo así. De algo estamos seguros: una película de superhéroes sin un villano interesante; una némesis que tenga una auténtica y amenazadora presencia, cae en el peligro de pasar desapercibida.

Por fortuna, Doctor Strange se salva, no nada más por el aspecto visual y sus impactantes efectos especiales, sino por ser, al final de cuentas, entretenida. A pesar de tener diálogos de cierto aire filosófico ("¿Cuál es el sentido de la vida, si no la muerte?", dice Ancient One a Strange), no pretende ser tan profunda, seria, o solemne, como podría sospecharse. Tiene dosis de humor, nada que sea para carcajearse, sino simplemente humor funcional. El reparto es bueno, y además de Cumberbatch y Swinton, incluye a Chiwetel Ejiofor, como el misterioso brazo derecho de Ancient One, y a Benedict Wong (Kublai Khan en la serie "Marco Polo"), quien interpreta al bibliotecario-guardián de los libros secretos. ¿Veremos en el futuro al Doctor Strange como un Avenger? Si te quedas al final de los créditos, lo sabrás.

martes, 8 de noviembre de 2016

MISS PEREGRINE'S HOME FOR PECULIAR CHILDREN * * 1/2

UNOS NIÑOS MUY "ESPECIALES". 
La magia burtoniana no se ha conjurado lo suficiente en Miss Peregrine's Home for Peculiar Children. La película tiene de todo para ser un perfecto vehículo de lucimiento para Burton, la plataforma ideal para que nos transportara a uno más de sus universos bizarros y retorcidos. Y por qué otra cosa más puede caracterizarse el cine de Burton, si no por fascinarnos de una manera irresistiblemente obscura. No es que Miss Peregrine carezca de los típicos momentos surreales y extraños en sus películas. Tan sólo la historia tiene como protagonistas a unos niños que podrían encajar perfectamente en la categoría de "mutantes". Pero estamos en una película de Tim Burton, no una de superhéroes, por lo que llamarlos "peculiares" se escucha mejor. Una niña (Ella Purnell)  se caracteriza por "ser más ligera que el aire" (tiene que usar unos zapatos pesados que la mantengan en la tierra); otra niña (Raffiella Chapman) tiene unas mandíbulas de tiburón detrás de su cabeza (escondidas detrás de sus caireles); una chica pelirroja (Lauren McCrostie) es capaz de producir fuego; mientras, una pequeña (Pixie Davies) tiene una fuerza extraordinaria.  También hay un chico invisible (Cameron King), otros dos pequeños que siempre tienen la cabeza cubierta (Thomas y Joseph Odwell), otro niño con el poder de dominar las abejas que viven en su estómago (Milo Parker), un chico es capaz de reanimar a los muertos por breves períodos de tiempo (Finlay MacMillan), un niño (Hayden Keeler-Stone) tiene sueños y visiones premonitorias, y por último una niña (Georgia Pemberton) tiene el poder de hacer crecer plantas. ¿Demasiados niños con extrañas peculiaridades? Quizás, pero estos peculiares (o "syndrigasts", consiguen montar un show, digamos, lo suficientemente "peculiar" durante casi toda la película. 

Todos ellos viven bajo el resguardo de su guardiana-protectora, la Miss Peregrine del título (Eva Green, en su segunda película con Tim Burton, y una buena actuación), una "ymbrine", es decir, con la capacidad de manipular el tiempo y convertirse en un "halcón peregrino". Ella es la directora de la residencia-escuela-refugio en donde habitan estos niños, ubicada en la ficticia isla de Cairnholm, en Gales. Miss Peregrine tiene el típico look dark-gótico de otros personajes femeninos que hemos visto en filmes de Burton, incluyendo un peinado excéntrico. Gracias a sus habilidades, Miss Peregrine ha sido capaz de detener el tiempo, segundos antes de que el hogar fuera bombardeado por los nazis, logrando que el mismo día vuelva a empezar y repetirse, una y otra vez.

En la época actual, estas historias han sido contadas a Jake Portman (Asa Butterfield) desde niño por su abuelo, Abraham (Terence Stamp). Pronto tendrá oportunidad de vivirlas en carne propia, y confirmar que son ciertas. Luego de un trágico evento ocurrido cerca de su casa, provocado por unos monstruos, Jake deberá viajar junto a su padre (Chris O'Dowd) hasta el Reino Unido, para tratar de encontrar respuestas que ayuden a saber qué ha sucedido y quién está detrás de todo.

Adaptación de la novela homónima de Ransom Riggs, Miss Peregrine adolece de tener un inicio lento, y que avanza a pasos cortos. La historia está poblada de personajes interesantes, pero se siente  poco original. Aquí hay un gran ejemplo de cómo sería un día en la vida de los X Men contado en la forma de "Groundhog Day". Los ingredientes de una típica película de Tim Burton están presentes: un niño protagonista enfrentado a otro mundo, fuerzas paranormales, excentricidad, freaks, monstruos, etc. Sin embargo, la historia carece de ese poder de succionarte y llevarte a esa dimensión burtoniana que tanto nos ha fascinado en sus mejores filmes. No nada más lucha durante sus primeros minutos por atraparte, sino que los personajes, si bien atractivos, no tienen el suficiente peso emocional para que te quedes con ellos durante toda la película. 

Miss Peregrine se siente demasiado convencional para ser un filme de Tim Burton. Está "limpia" de todo lo que hacen sus películas memorables; del humor negro con el que están normalmente cargadas. Los monstruos que se alimentan de ojos sí resultan tenebrosos, mientras que Barron, el villano (Samuel L. Jackson, quien no siento como la mejor elección para este papel), transformado en un fenómeno debido a un experimento que salió mal, no es tan amenazante como debiera. Barron tiene un look a la Don King con ojos blancos y colmillos. No está muy claro lo que desea o quiere, dedicándose principalmente a atormentar a los niños usando a unos monstruos comeojos a su servicio. De hecho, Jake es el único que puede ver a los monstruos, ya que son invisibles a los ojos de los otros niños.

El filme carece de coherencia en ocasiones, especialmente al final, resultando algo enredosa. Miss Peregrine intenta -con algo de éxito- ser un cuento de hadas gótico, más o menos terrorífico, con uno que otro momento espectacular (como cuando Jake y Emma se sumergen en el océano, y ésta succiona aire para sacar a flote un enorme barco hundido), pero no es más que Tim Burton en neutral.  Seguro estamos ante el nacimiento de una franquicia, con futuras secuelas. Pero también es casi seguro que Burton dejará el mando directorial a otros, dedicándose a la producción ejecutiva. Tal vez nada más estaba tentando el terreno aquí, nada más para probar y ver. 

domingo, 16 de octubre de 2016

STAR TRECK BEYOND * * * 1/2

LA FRONTERA FINAL Y MÁS ALLÁ.
Zachary Quinto, Sofia Boutella, y Karl Urban.
La tripulación del Enterprise nos lleva, una vez más, en un viaje por el espacio hacia la "frontera final". Es la tercer película de la franquicia, con la que JJ Abrams revivió y dio un nuevo y más espectacular look a la serie de películas de Star Trek. En "Beyond", Abrams ahora únicamente produce (quizás porque estuvo muy ocupado en otro proyecto, que nos llevó el año pasado a una "galaxia muy muy lejana"), dejando el mando de la nave a Justin Lin. Es una decisión que podría parecer extraña, considerando que Lin es un director sacado de la franquicia de Fast & Furious. Extraña, pero no desafortunada. Lin le da a la película considerables dosis de acción, y sobretodo,  velocidad. 

Volvemos a estar acompañados del Capitán Kirk (Chris Pine), Spock (Zachary Quinto), Uhura (Zoe Saldana), Scotty (Simon Pegg), el Dr. "Bones" McCoy (Karl Urban), Chekov (el fallecido Anton Yelchin), y Sulu (John Cho), quien, sutilmente, "sale del clóset" (algo de lo más innecesario, debido a que esto no aporta nada a la historia en lo absoluto, sintiéndose más como un gancho para atraer a cierto sector de la audiencia). Pero Sulu nada más roba nuestra atención por un par de segundos. Si alguien sigue siendo la estrella y la sensación de los trekkies, robándole como siempre el número al más terrenal Kirk, es Spock. Aquí, el personaje, si bien sigue restregándonos en la cara toda su pesada y pedante lógica, con su corte de bacinica y orejas puntiagudas de elfo, evoluciona de forma  sorpresiva. Quinto sigue sabiendo cómo dotarle a Spock de toda la gravedad necesaria; de las complejidades en su personalidad, dividiéndolo entre un ser que sigue bloqueado emocionalmente, y uno que tal vez tenga que volver a ser el héroe del día. Hace que nos quedemos con Spock desde el inicio, quien recibe una noticia triste desde el futuro, de esas que deprimirían a cualquiera, y que uno preferiría mejor no saber. ¿Spock deprimido? Para nada. No está dentro de su lógica el sentir esa muy humana emoción.

Spock tendrá que ser compañero de aventuras de Bones durante la estancia del grupo en otro planeta inhóspito. El vulcano tendrá que dejar de lado su objetividad y lógica otra vez, y sacar a la luz su lado más humano (cabe la posibilidad de que hasta experimente alegría y quizás sonría). El Enterprise llega a dicho planeta luego de un enfrentamiento con un grupo de piratas alienígenas, al recibir un llamado de auxilio para ayudar a una nave, aparentemente amigable, bajo ataque. El USS Enterprise, como siempre, aguantará hasta el final, y muchos trekkies llorarán de verlo hecho pedazos en una batalla casi épica (al ritmo de "Sabotage", de los Bestie Boys). Pero también se llenarán de euforia geeky y alegría, al verlo en todo su esplendor. Hay varias escenas donde la nave luce espectacular, como aquella en la que llega a la Base Yorktown, construída en todas direcciones (incluso hacia arriba y abajo, y que recuerda aquella estación espacial de Interstellar), avanzando a través de un túnel. 

No hay queja de que no haya personajes femeninos fuertes. En su aventura de náufragos por este planeta, mientras Kirk (sigue siendo el clásico vaquero espacial de siempre, siguiendo sus propias reglas) y Checkov exploran el planeta, Scotty se topará con Jaylah (Sofia Boutella), una alienígena sumamente fuerte, habilidosa, y buena peleadora, quien ayudará al grupo a descifrar los planes de los piratas, comandados por Krall (Idris Elba, irreconocible detrás de un escamoso maquillaje, con rostro de reptil). Los villanos se encuentran instalados en ese planeta para encontrar una fuente de energía que active una poderosa bomba. Por supuesto, un motivo suficiente para que la Federación se preocupe. 

Beyond acaba siendo muy visible, entretenida, y palomera. Es la película de aventuras espaciales que quieres ver un domingo por la tarde, llena de "rápida y furiosa" acción. Su pero, es el no tener el mismo impacto ni pedigree que Abrams le inyectó a las dos primeras películas, Star Trek (2009) y Star Trek Into Darkness (2013). Había una más atractiva forma de narrar, con mucho mejores historias, y en especial, mejores villanos. 

jueves, 22 de septiembre de 2016

SUICIDE SQUAD * *

¿Y EL GUASÓN? Margot Robbie, Will Smith, y compañía.
¿Por qué nos queda la sensación de que nos han timado luego de ver Suicide Squad? El gran pretexto -o más bien, el motivo principal- para ver la película, era que nos iba a traer un nuevo Joker. Encarnado por el oscareado y talentoso Jared Leto, cuyo retrato caracterizado como el villano-payaso en una electrizante, tentadora, e irresistible nueva imagen, se hizo viral -y provocadora- en cuestión de minutos. Sin embargo, y por esas ironías cinéfilas del destino, resultó ser la principal decepción. El nuevo "Guasón" aparece en poco menos de la mitad de la película, y no fue el espectacular acontecimiento del año como se predecía. No podía haber mayor crimen en una película protagonizada por el archivillano, que el hecho de dejarte indiferente, sin inmutarte emocionalmente, y sin una pizca de memorabilidad. 

Dicen las malas lenguas que, con la furia de Leto de por medio, muchas de sus escenas quedaron en el suelo del cuarto de edición. Quizás Suicide Squad hubiera sido una película diferente, posiblemente mejor, que la desechable película de acción que acabó poblando los cines.  Desperdicia  en el camino un buen reparto, que incluye además de Jared Leto, a Will Smith, Viola Davis, y una Margot Robbie que acaba robándole sin querer todo el show a Leto. Como Harley Quinn, nada menos que el interés romántico del Joker, Robbie derrocha encanto, carisma, humor, y energía de sobra. Desafortunadamente, no es suficiente, ya que todo el numero se sostiene temblorosa e inestablemente. A Squad le ha pasado lo mismo que a Batman v Superman (no arruino el asunto si menciono que Batman, o "Batfleck", tiene algo parecido a un cameo extendido, con algunas escenitas  que parecen levantar la película por algunos minutos), ya que se siente como un simple preámbulo para los filmes venideros basados en los superhéroes de la DC cómics.

No es que David Ayer (Fury) no ofrezca un poco de entretenimiento, con simples dosis de acción. Sin embargo, estando bajo las órdenes de Zack Snyder (quien funge como productor ejecutivo), no sabe cómo hacer en verdad trascendente y cinematográficamente visible una idea interesante: reclutar a  villanos, las némesis de otros superhéroes, para combatir a una bruja. El problema, es que dicha villana, de nombre Enchantress (Cara Delevingne), no se siente ni muy amenazante, ni muy malvada, ni nada por el estilo. Ayer tampoco tiene algo interesante qué contar, una historia que te enganche. No quiero sonar muy injusto. Debo admitir que la subtrama de Will Smith como Deadshot, mantuvo mi atención por un rato. Deadshot, junto a Harley Quinn, hacen un buen trabajo sosteniendo algo cercano a un espectáculo circense, aunque sin mucha coherencia narrativa, con escenas de acción pasables, pero sin ser extraordinarias, efectos especiales promedio, pero sin ser impresionantes. 

Diablo (Jay Hernández), Killer Croc (Adewale Akinnuoye-Agbaje), y Boomerang (Jai Courtney), quienes completan la banda de malos, en grupo forman una imagen digna de mirarse.  Cada uno tiene una historia detrás, cuentas que saldar con su pasado criminal. Lástima que el Joker, como personaje, no tiene la profundidad, ni complejidad, ni obscuridad que supieron darle Jack Nicholson, o Heath Ledger en el pasado. La aportación de esta nueva versión se reduce a un nuevo look, que está entre lo extravagante, y lo verdaderamente bizarro, con una dentadura postiza de plata cortesía de Batman (se dice que este último le tumbó los dientes durante una pelea, en represalía por haber asesinado a Robin), y una risa que no te hace vibrar como debiera. Por supuesto, todos queremos mucho más que eso en una película protagonizada por el Guasón.

martes, 30 de agosto de 2016

INDEPENDENCE DAY: RESURGENCE * *


TARDÍO RESURGIR. Jeff Goldblum y Liam Hemsworth. 
¿Tiene algún sentido hacer una secuela de Independence Day sin Will Smith en el reparto? No mucho. Es como enterarse que el alma de la fiesta no podrá asistir porque ha tenido un contratiempo,  y te tienes que conformar con la compañía de conocidos y rostros más o menos familiares. Esa es la sensación que te queda luego de ver Independence Day: Resurgence, la secuela de aquel filme de acción y ciencia ficción, que llega con 20 años de retraso. Roland Emmerich supo crear con la primera ID, en 1996, la fórmula de invasión extraterrestre combinada con pánicos apocalípticos sobre el fin del mundo, incluyendo batallas en el aire, y acción sobrepatriotera. No era muy buena, pero poco a poco se consolidó como un clásico blockbuster palomero de acción de mediados de los 1990s. 

Dirigida nuevamente por Roland Emmerich, IDR adolece de sobredosis de efectos CGI, mucha pirotecnia digital, raciones contadas de acción, pero desafortunadamente menos diversión. Entre que nos preguntamos si la ausencia de Smith ha sido porque no le llegaron al precio, o si estaba más interesado en hacer Suicide Squad (la cual, de hecho, no fue una mejor elección de todas formas, pero bueno), el caso es que a Resurgence le ha faltado su carismático poder de estrella. Además, por supuesto, una mejor historia, incluyendo, un mejor pretexto para traer a los aliens de vuelta a la Tierra. 

Lo mejor que se les pudo ocurrir para explicar la ausencia de Steven Hiller (Will Smith), es que este murió en el cumplimiento de su deber. Ahora su hijo, Dylan (Jessie T. Usher), siguiendo sus pasos como piloto de combate, se encuentra a punto de iniciar su primera misión de importancia.  Por otro lado, E.U. ahora tiene una base militar defensiva en la Luna, en estrecha colaboración con China. Ahí está trabajando nuestro nuevo potencial héroe, interpretado por Liam Hemsworth, no muy afortunado tratando de llenar los zapatos de Will Smith. Sin embargo, el ritmo de trabajo se verá roto, cuando una extraña e inexplicable visita de los aliens sea interrumpida al ser  atacados por error por la fuerza aérea. 

Por alguna razón, el estado mental del ahora expresidente Whitmore (Bill Pulman) no parece muy estable, sin rastro de la impecable y pulcra imagen presidencial que ostentaba 20 años atrás. ¿Representa alguna ventaja que tengamos pleno conocimiento de la tecnología extraterrestre, así como que conozcamos el comportamiento de los aliens debido a que el gobierno tiene a varios como prisioneros? ¿Será bueno que una estudiosa (Charlotte Gainsbourg con un extraño acento) haya descifrado su lenguaje y escritura? ¿Será de ayuda que una especie de paramilitares en África sean expertos cazadores de los aliens, y conozcan anatómicamente sus puntos débiles? ¿La película se salvará por el simple hecho de tener en el reparto a Jeff Goldblum, repitiendo su papel de David Levinson? La respuesta es: más o menos, o... no exactamente. 

La sorpresa vendrá cuando los científicos, encabezados por el ahora más excéntrico Dr. Brakish Okun (Brent Spiner, de vuelta), quien ha despertado de un largo coma, se enteren que los aliens quizás nunca se fueron, y que su "reina madre" ha estado viviendo oculta, "invernando", en la Tierra. Es evidente que la mayor apuesta al planear esta nueva ID fue la nostalgia, pero no ha sido suficiente. Hay nostalgia, sin duda, al ver el viejo reparto de regreso en sus papeles (incluyendo a Judd Hirsh, interpretando al papá de Levinson), pero Roland Emmerich no ha entregado más que un desastroso e indisciplinado filme de acción, de esas películas contractuales que se hacen "por cumplir". Carece de las impactantes imágenes icónicas que fueron el sello de la primer película (¿Acaso alguien ha olvidado la escena de la Casa Blanca siendo destruida por un rayo láser inmenso?), y cometió el gran error de haber desaprovechado totalmente a Jeff Goldblum. Su actuación acaba opacada entre efectos especiales, acción descontrolada y bombástica, y sin lineas que se queden en nuestra memoria. La presencia de los aliens se siente menos amenazante en esta ocasión. Pero el problema de IDR, es que no hay nada que nos sorprenda como hace 20 años. ¿Y para esto regresaron los aliens? Ojalá ni se molesten en hacer la tercer película. A lo mejor ahora ni Jeff Goldblum quiera aparecer en ella.

miércoles, 10 de agosto de 2016

THE LEGEND OF TARZAN * *


Alexander Skarsgard como Tarzan.
Tarzan está de regreso en el cine. Son de esa clase de acontecimientos que crean demasiadas expectativas. ¿Dará su clásico grito salvaje el también conocido como "Rey de la Jungla"? ¿Peleará con leones y cocodrilos? ¿Saldrá la tataranieta de Cheeta haciendo monerías? Desafortunadamente, The Legend of Tarzan, la nueva película sobre el clásico personaje de la literatura y el cine, criado por simios en la selva, se queda a medias en todo. Su grito aquí apenas es un eco que se pierde en la espesa jungla, dejándonos colgados en una liana con un signo de interrogación enfrente. David Yates (director de las últimas películas de Harry Potter, y que este año nos tiene expectantes con "Fantastic Beasts and Where to Find Them"), presenta la más desangelada y poco interesante versión del personaje (creado por Edgar Rice Burroughs en la clásica novela "Tarzan of the Apes"). Alexander Skarsgard es el elegido para llenar los zapatos de Johnny Weissmuller (y los pulmones también, para alcanzar las notas salvajes de su memorable grito), o incluso de Christopher Lambert (quien dio a Tarzan un look más salvaje y menos "limpio" en "Greystoke"). Quizás luzca físicamente más atlético y con músculo, pero creo que Skarsgard olvidó en el gimnasio el carisma que caracteriza al personaje. John Clayton/Tarzan, transformado ahora en un aristocrático y muy civilizado lord en Londres, no puede resistir la oferta de un extravagante y entusiasta diplomático americano (Samuel L. Jackson) de regresar a su adorada jungla en el Congo. El propósito: servirle de guía en una travesía para investigar a un traficante de esclavos (Christoph Waltz, igualmente apagado y sin tener la vibrante energía a la que nos tiene acostumbrados), quien se encuentra explotando las minas de diamantes para la corona de Bélgica. 

El problema con este regreso de Tarzan, es el hecho de que la historia principal no es muy interesante, mucho menos entretenida. El "hombre mono" se reencuentra con su antigua familia adoptiva de simios, teniendo un ajuste de cuentas con cierto gorila del pasado, y se encuentra también con una tribu amiga, en problemas con los traficantes de diamantes. La película no tiene lo que hacían a las antiguas pelis de Tarzan memorables y disfrutables, como la sensación de aventura, de tensión, y peligros eminentes. Tampoco tiene la vertiginosa emoción de ver a Tarzán colgarse y columpiarse de  una liana a otra, o de saltar entre ramas en lo alto de los árboles. Todo eso se extraña. Además,  los constantes flashbacks, que nos llevan a ver los orígenes de Tarzan y su encuentro con Jane (Margot Robbie), no hacen más que alentar el ritmo del filme, haciéndola que avance a paso lento.  Al final, The Legend of Tarzan es de esos regresos cinematográficos decepcionantes. Es como esa pizza que te traen sin que la hayas pedido, y para colmo, te llega fría y sin algunas rebanadas. 

martes, 19 de julio de 2016

X-MEN: APOCALYPSE * * *


APOCALIPSIS SABOR MORA AZUL. Oscar Isaac.
¿Cuántas películas serán suficientes para contar los orígenes de los X Men? Sólo Dios sabe. Algo es seguro, la más reciente entrega, X-Men: Apocalypse, es la menos buena de la ahora trilogía de precuelas de los X-Men (iniciada con X-Men: First Class, seguida de X-Men: Days of Future Past). Bryan Singer regresa en la dirección (luego de estar al mando en Days of Future Past), y aunque Apocalypse muestra ya signos de agotamiento en la historia sobre los juveniles X-Men, en general, se sostiene, a pesar de los endebles cimientos de su trama. La película acaba siendo un espectáculo aceptable, entretenido, y pasable como película dominguera. 

Estamos ahora en 1983. El "Apocalypse" del título (Oscar Isaac, irreconocible debajo del maquillaje), es el villano en esta ocasión, un mutante color mora azul proveniente del antiguo Egipto. Ha despertado, luego de haber pasado miles y miles de años dormido bajo una gran pirámide, por obra de un ritual, y ha regresado con toda su purpúrea furia para establecer un nuevo orden en la Tierra.  Apocalypse pretende castigar a la humanidad extinguiéndola, para crear un nuevo mundo. Erik/Magneto (Michael Fassbender) ha estado oculto en Polonia llevando una nueva vida, pero su tranquilidad no durará mucho tiempo, ya que Apocalypse se encuentra reclutando un nuevo ejercito. Y claro, él está como número 1 en la lista.

Entre los pretextos para ver Apocalypse, se pueden mencionar el enterarnos -al menos nosotros, los que sabemos poco, o nada, del mundo de los cómics- de los orígenes de Storm (interpretada aquí por Alexandra Shipp), así como para ver algunas secuencias impresionantes, como aquella en la que  Quicksilver (Evan Peters) se convierte en un héroe a la velocidad de la luz en la mansión del Prof. Charles Xavier (James McAvoy, ahora sí, con el look pelón que lo caracteriza), y otra secuencia en la que tenemos la "aparición especial" de Wolverine (Hugh..., bueno ¿hace falta mencionar su nombre?). Otras nuevas adiciones al reparto: Sophie Turner, como Jean Grey, Kodie Smit-McPhee, como NightCrawler, y Tye Sheridan, como Cyclops. Todos tienen su lugar bien puesto en la trama, sin sentirse como simples rellenos.

No hay nada extraordinario en esta nueva película, y aunque hay poco nuevo que contar, es pura diversión palomera, con mucha acción y pirotecnia de efectos especiales. Puede sentirse algo saturada de personajes, saturada de efectos, pero al menos la historia sigue yendo hacia un lado, sin sentirse muy confusa. Aunque la verdad, el villano pudo haber estado mejor y no tan estático. Apocalypse llega a sentirse más como un tótem parlante, simplemente dando órdenes, tal y como un villano de dibujos animados.

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