miércoles, 9 de enero de 2019

MARCIANOS VS. MEXICANOS

No conformes en este país con producir películas animadas para niños que de por sí son bastante "malitas" (La Leyenda de la Llorona, de la Nahuala, etc.), ahora también las producen para adultos. Baste decir sobre este verdadero bodrio vomitivo, que no es mas que lo peor y más bajo de los programas cómicos de televisión producidos por Televisa, en forma de animación, de muy -pero muy- baja calidad (digamos, nivel "Picsar"). Una más a mi lista de las peores películas del 2018 (cero estrellas).

SPIDER-MAN: INTO THE SPIDER-VERSE

El universo extendido de Spider-man.
Spider-Man: Into the Spider-Verse no es nada que se haya visto antes en un filme de Spiderman, y vaya que hemos tenido bastantes. Es la apuesta por una película animada sui generis del Hombre Araña, y aunque existe una serie de animación, Into the Spider-Verse la hace palidecer. Ninguna podría ser tan extraña, bizarra, visualmente delirante, y al mismo tiempo, contar una historia interesante.
Spider-Verse es fabulosa, así como la mejor película animada del año. Dirigida por Bob Persichetti, Peter Ramsey, y Rodney Rothman (producida por Sony Pictures Animation), la experiencia de ver Into the Spider-verse es muy cercana a hojear un verdadero cómic. En algunas secuencias, la pantalla está dividida en viñetas, a un ritmo frenético. Son muchas cosas las que pasan al mismo tiempo en la pantalla, pero todo acaba teniendo un sentido y coherencia impresionantes.
La historia (adaptación de un cómic del 2014) pone en el centro a Miles Morales (voz de Shameik Moore), un chico mitad afroamericano, mitad latino, que es además un talentoso artista. Miles admira al Hombre Araña, sentimiento que no es compartido por su padre (voz de Brian Tyree Henry), un oficial de policia que piensa que Spidey, más que ayudar a la sociedad, es un peligro como "vigilante". Con quien Miles tiene más afinidad, es con su tío, Aaron (voz de Mahershala Ali), también con sangre de artista y afición por el arte callejero.
Sin embargo, todo cambia para Miles cuando es picado por una araña radioactiva, adquiriendo poderes arácnidos. Luego de una serie de complejas circunstancias, que involucran la muerte de Peter Parker (que aquí es rubio), Miles termina siendo el pupilo de... el Spider-man original. No precisamente el Spider-man que pertenece al universo de Miles, sino del verdadero Peter Parker (voz de Chris Pine), algo más viejo, barrigón, y aficionado a la comida chatarra.
El cruce de este y otros universos paralelos "spidermanianos", traerán otras versiones más extrañas de Spider-man. Así, tendremos un Spider-Ham (como un Porky disfrazado de Hombre Araña), una Penny Parker (una Spider-girl estilo cómic manga, acompañada de un robot), y un Spider-noir (Nicolás Cage), o sea, un Spider-man monocromático, como sacado de un antiguo film-noir. Este caos cuántico se debe a una máquina inventada por una científica, Doc Ock (Kathryn Hahn).
Es un verdadero reto describir la trama. En pocas palabras, en la película se le da la vuelta a la clásica historia que todos conocemos, para convertirla en una trama de "maestro-aprendiz" (Miles tiene que aprender a controlar y usar sus nuevos poderes); y además, pasada por un prisma muy nerd, que acaba refractándola en cinco versiones distintas. Es ver la clásica historia a través de un caleidoscopio armado por Andy Warhol y Roy Lichtenstein (la secuencia final de créditos es como una pequeña pieza de arte pop, y recomiendo quedarse hasta que las luces se enciendan). Los fondos de ciertas escenas tienen los colores desfasados, como si se tratara de una película en 3D.
Lo más admirable, es que la película jamás se toma en serio a sí misma, siendo una muy cómica revisión paródica del universo fílmico de Spider-man. Pero dentro de toda la espectacularidad visual del filme, en su epicentro hay una gran historia, sobre relaciones paterno-filiales, y la crisis de la adolescencia. 

BLACK MIRROR: BANDERSNATCH


Fionn Whitehead.
Black Mirror: Bandersnatch convierte al espectador en algo cercano a ser el guionista -o, más bien, coguionista- de la historia. Como si fuera un libro estilo "Elige tu propia aventura" (a los cuales se hace referencia en el filme, ya que la trama está instalada en 1984), uno tiene el privilegio de tomar las decisiones que el personaje principal (Fionn Whitehead), un joven diseñador de videojuegos, irá tomando a lo largo del filme. Poco se puede describir concretamente de la historia, tan sólo que el chico vive con su papá (Craig Parkinson), y que vive traumatizado debido a la prematura muerte de su madre. Conocer a un talentoso diseñador de juegos (Will Poulter) será crucial para él (bueno, todo depende de la decisión que tomes). Mientras, para superar el duelo, nuestro personaje acude a terapias con una psicóloga (Alice Lowe). Lo demás, depende de uno como espectador.
La experiencia te permite tener desde una a varias películas al mismo tiempo; con una duración desde 15 minutos, hasta hora y media. Y si al final, la historia no es tan interesante como el experimento en sí, Black Mirror: Bandersnatch (que de alguna forma se relaciona con la serie del mismo nombre), acaba siendo un filme entretenido. Advertencia: el tomar una decisión equivocada, te llevará a recapitular todo lo visto desde el principio, pero si tomas la decisión correcta, puedes seguir con la narración hasta el final. Para un final ridículo, pero gracioso, hay una escena que te da la posibilidad de escoger "Netflix". Recomendable para pasar un buen rato, y nada más. 

MARY POPPINS RETURNS

Emily Blunt  como la nueva Mary Poppins.
Con Mary Poppins Returns surge la pregunta ¿qué caso tiene hacer una secuela de Mary Poppins, a más de 50 años de haber sido estrenada, si no es con su estrella original, Julie Andrews, interpretando al muy querido personaje? Pero cuando ves entrar en pantalla a Emily Blunt, el nuevo rostro y voz de Mary Poppins, descender del cielo, con su paraguas abierto, sobre el Londres de 1935, y cantar la primera canción de la película, poco a poco te convences y empiezas a pensar "bueno, esto puede ser interesante y prometedor". Y lo es.
Si uno es un cinéfilo lo suficientemente abierto, acaba aceptando a Emily Blunt como la nueva Mary Poppins. Llenar los zapatos de Julie Andrews no es cosa fácil, con su carisma, sonrisa radiante, y excelente voz. Pero Blunt hace un buen trabajo, en una película que, si bien es un musical estupendo, con buenas canciones, y bailes que te tienen moviendo los pies en el cine (ese número musical de los iluminadores de lámparas en la calle es magnífico), no está a la misma altura del clásico de la Disney, producido en 1964, y dirigido por Robert Stevenson.
La secuela, ambientada 25 años después de la historia original, nos cuenta la historia del ahora adulto Michael Banks (Ben Whishaw), viudo, y viviendo con su hermana, Jane (Emily Mortimer, interpretada originalmente por Karen Dotrice, quien hace un pequeño cameo en la cinta), y sus tres niños (interpretados por Pixie Davis, Nathanael Saleh, y Joel Dawson). Como vecino, siguen teniendo al anciano y loco almirante Boom (interpretado ahora por David Warner, cosa que no tiene mucho sentido, considerando el tiempo transcurrido), que gusta de lanzar cañonazos a cada hora del día.
Las cosas no van bien para Michael, quien está a punto de perder la casa que le heredó su padre, debido a deudas que supuestamente dejó (Colin Firth interpreta al banquero detrás de todo). Entra a escena Mary Poppins, y aunque ahora no cantará "Las cosas no están perdidas, sólo fuera de lugar", ayudará a que Michael no tenga las cosas tan difíciles. Además de dar sus acostumbradas lecciones, Mary Poppins ayudará a los niños a superar la ausencia de su mamá.
El problema de Mary Poppins Returns, con todo y la historia relativamente nueva, es lo mucho que se esfuerza por emular el filme original. En esta era digital y de animaciones hechas por computadora, no es ninguna novedad ver pingüinos (sí, han vuelto) y otros animales digitalmente animados, interactuar con actores de carne y hueso, como lo fue en 1964. La historia no tiene la misma magia, ni tampoco un punto relevante históricamente hablando, como el de la película original. Recordemos a la mamá de Michael en el primer filme, como el simbólico personaje feminista, que en lugar de quedarse en casa a cuidar a sus hijos, salía a protestar por el voto de las mujeres.
Lin-Manuel Miranda casi se roba la película, como el equivalente al limpiador de chimeneas y hombre orquesta interpretado por Dick Van Dyke en 1964 (quien también tiene un pequeño papel ahora, y sin hacer un mal acento cockney, como el hijo del anciano banquero del primer filme), irradiando carisma en cada escena. Lo cierto, es que este regreso de Mary Poppins funciona muy bien en casi todos los sentidos. Su historia no será lo suficientemente buena, pero la película se nota hecha por gente con un evidente amor al filme original; gente a la que le importan los personajes, y que se esforzaron por entregar un musical con canciones, no muy "supercalifragilisticoexpiralidosas", pero que se quedan contigo al salir del cine. 

AQUAMAN

Amber Heard y Jason Momoa
Otro superhéroe de la DC cómics hace su debut en solitario, al menos fuera de la Liga de la Justicia (filme que no cumplió totalmente con las expectativas de los fans). La gran pregunta es si Aquaman pasa la prueba de fuego, y la respuesta es sí. Lo más sorprendente de todo, es el hecho de que James Wan, el director de la saga de horror The Conjuring, haya conseguido una película de superhéroes sumamente entretenida, y visualmente espectacular. Un género totalmente opuesto a lo que ha venido haciendo.
Sin embargo, no todo es perfecto. Por ejemplo, la elección de Jason Momoa (ya fue el nuevo Conan en 2011) para interpretar al superhéroe titular, quien no es ni el mejor, ni el más carismático actor del orbe. Por fortuna, su interpretación termina siendo aceptable, y es creíble como Aquaman. En mucho le ayuda estar rodeado de un elenco que eleva el pedigree histriónico de la película. Aquaman funciona muy bien como una historia de orígenes. Nicole Kidman interpreta a la reina de Atlantis, la cual (en una referencia a Splash) termina fuera del agua, y enamorándose de un humano común y corriente (Temuera Morrison). El fruto de la relación será Aquaman. El drama comienza cuando su madre tenga que abandonarlo a muy temprana edad, al ser buscada por traición por el rey Atlan (Graham McTavish).
La historia tiene ciertos toques shakespereanos, con intrigas, traiciones, etc. Atlantis no va por buen camino bajo el gobierno del rey Orm (Patrick Wilson), queriendo llevarlo a la guerra en cualquier momento con el mundo de los humanos. Y con algo de razón. Entre otras cosas, está harto de la basura que producen y la contaminación que provocan en el océano. Amber Heard (quien luce como una versión en carne y hueso de Ariel, de la versión de Disney de La Sirenita), interpreta a Mera, una princesa dividida entre obedecer a su padre (Dolph Lundgren) y casarse con el rey Orm, o unirse a Aquaman, y ayudarle en su lucha por recuperar el trono de Atlantis, para salvarlo del mal gobierno. Willem Dafoe, como el antiguo mentor de Aquaman y consejero de Orm, si bien algo desaprovechado, tiene una buena actuación.
Al final, es evidente que los filmes de la DCEU están cada vez más colocándose al nivel de las películas de la Marvel. Y aunque Aquaman es un verdadero espectáculo de efectos visuales, con un gran diseño de producción (Atlantis, aunque con influencia de la ciudad acuática alienígena de The Abyss, de James Cameron, tiene una identidad propia sobresaliente), y una estupenda banda sonora de música electrónica estilo Vangelis, pudo haber sido un mejor filme. La escena del acuario, con toda clase de fauna acuática atraída, desde el otro lado de la ventana, a un pequeño Aquaman, es memorable, la secuencia en Sicilia, si bien emocionante, tiene varias cosas tontas. Además, los personajes están descuidados desde el punto de vista del guión, al no tener un arco bien desarrollado y apenas algo de evolución. Con todo, es el inicio digno de una franquicia (queda la puerta abierta para una secuela) a la cual no hay que perderle la pista.  1/2

EL QUE BUSCA ENCUENTRA.



La idea más vieja en el género romántico: niño conoce niña, y luego de no verse por años y años, están destinados a reencontrarse y enamorarse en algún momento de sus vidas. Dicha idea, no podría estar llevada con menos ingenio, inspiración, y flojera, que en esta desinflada historia, que si al principio la cosa suena prometedora (el encuentro de los niños ocurre en un estadio, durante un partido de fútbol), el asunto acaba tomando los típicos caminos telenoveleros que podrían esperarse. Pobremente realizada y con un guión que avanza complicándolo todo sin razón (en plena era de internet y smartphones, aquí simplemente nuestra pareja batalla para entrar en contacto entre México y Chiapas), este filme quizás tenga una de las escenas más ridículas en la historia del cine mexicano: un tipo (de hecho, nuestro apasionado protagonista), saltándose la valla del zoológico, para darle de comer a un tigre con su mano, todo resuelto con efectos especiales baratones. Ni la busques. 1/2

3 IDIOTAS

En la versión mexicana de 3 IDIOTS "Nothing is well".

Si 3 Idiots, la muy disfrutable, entretenida, e inteligente comedia musical hindú del 2009, fuera una naranja, y se le exprimiera todo su muy vitaminado jugo, los desechables gajos y cáscaras equivaldrían al terrible y fallido remake mexicano. Fuera han quedado los vitales números musicales, los atractivos bailes, y las carismáticas actuaciones del filme original. En manos de Carlos Bolado (un director de cierta reputación) el filme hecho en México, luce más bien como una tele serie cómica (es un decir) de 4 de la tarde, reducida a una forzada adaptación de 1 hora y 40 minutos (el filme original dura casi 3 horas, pero valen cada una de ellas); con un humor basado en pedos (en serio), con el mensaje original perdido en actuaciones y diálogos del mismo nivel. Y hablando de cosas forzadas, el "all is well", el moto que identifica al personaje principal (y que en el filme hindú es el origen de una de las mejores canciones), aquí ni siquiera funciona por cuestiones de lenguaje. No, en esta película "nothing is well". 
1/2

THE CHRISTMAS CHRONICLES

Kurt Russel como el Santa Claus del s.XXI.
Nuevamente, la Navidad está en peligro. Por alguna razón, en el 99.9% de los filmes navideños, la Navidad siempre está en peligro, o Santa Claus está en serias dificultades. Si en The Christmas Chronicles estábamos esperando algo diferente, lo siento, pero no es así. Sin embargo, no todo está perdido. Si hay algo que acaba rescatando Chronicles, ese es Kurt Russell, el actor en quien uno menos pensaría para interpretar a Santa. La sorpresa, es que Kurt Russell le da un giro drástico al personaje, y aquí lo vemos tomando una especie de "segundo aire", tanto en persecuciones de autos en las calles de Chicago, y cantando blues en la cárcel, emulando -más o menos- a Elvis en JailHouse Rock (1957).
Dos niños, hermana y hermano, de hecho (Darby Camp, fantástica, y Judah Lewis, respectivamente), se convertirán en los ayudantes de Santa por una noche, luego de que por su culpa este último pierda su sombrero, su bolsa de juguetes (típico), y su trineo, con todo y renos. Así, Santa podrá entregar juguetes a todos los niños del mundo, incluyendo la Ciudad de México (sí, leyó bien, Santa nos visita en la película).
Chronicles termina siendo un pasable entretenimiento familiar, con buenos momentos (los vuelos en trineo son muy cinemáticos y trepidantes), y al final, acaba siendo conmovedora y con momentos de humor (la escena del restaurante bar, con Santa acosando a los comensales). Además, aceptémoslo, el Santa Claus del nuevo milenio (en cine, al menos) cada vez se aleja más del tradicional Santa gordinflón, panza de gelatina temblorosa, y de risa "jo-jo-jo". Y ni se diga de su trineo. Kurt Russell rompe el molde una vez más, interpretando a un Santa fuera de lo común. Y la actriz que interpreta a la señora Claus, lo rompe mucho más, con su muy predecible cameo (los cinéfilos ya estarán imaginándose quién es.) 1/2

ROMA

Yalitza Aparicio es empleada doméstica y una mamá postiza en ROMA.

Roma rompe esquemas, al contarnos una historia, sumamente significativa, desde el punto de vista de una empleada doméstica, en la Ciudad de México de 1971. Además, representa el regreso de su realizador, el oscarizado Alfonso Cuarón, a filmar a la tierra que lo vio nacer. Es el filme más personal del realizador de "Y tu Mamá También", al ser un filme semi-autobiográfico, en el que nos transporta al México de los 1970, en blanco y negro, y con una excelente ambientación (se dice que varios muebles de la época en el filme fueron prestados por familiares del realizador). Cuarón ha dedicado Roma a su nana Libo (o Liboria), en quien afirma se basó para crear a la protagonista de la película, Cleo, interpretada por Yalitza Aparicio, una mujer indígena mixteca que Cuarón descubrió en un pueblo de Oaxaca. Yalitza es aspirante a convertirse en maestra, y sin ser actriz profesional ha causado un gran impacto en los espectadores.
A pesar de haber sido un rodaje conflictivo, Roma no únicamente es un filme de gran belleza visual, sino un sorprendente logro técnico. Cuarón no sólo dirigió y escribió el guión, sino que también fungió como director de fotografía (labor que iba a ser llevada a cabo por Emmanuel Lubezki, quien tuvo que dejar el proyecto al inicio). Como capitán de una gran embarcación, Cuarón consigue una película en perfecto balance, con un control técnico admirable. Y el aspecto sonoro no se queda atrás (con sistema Dolby Atmos, que permite superponer varias capas de sonido a la vez), ya que Roma, así como está llena de detalles visuales que no te dejan parpadear un sólo minuto, es rica también en detalles sonoros, especialmente, en las escenas urbanas.
Filmada en formato de 65 mm de alta definición (de hecho, algunos cines en Estados Unidos están empezando a proyectarla en el más panorámico formato de 70 mm), las imágenes de Roma acaban envolviéndote e involucrándote en los espacios en donde se desarrolla, como con esos paneos (que recuerdan mucho el estilo de Lubezki en The Revenant) en el interior de la casa de la familia protagonista. Para la familia, Cleo es algo mucho más que una simple "sirvienta", es un miembro más de la familia, con quienes puede sentarse a ver televisión, o ser para los cuatro niños (uno de ellos, el más joven, es irónicamente el mejor portado, más maduro, y sensible de todos, con extraños pero conmovedores diálogos, en donde le cuenta a Cleo cómo murió en sus vidas pasadas) como una mamá.
Si bien la mayoría de los protagonistas no son actores profesionales, cosa que le permite al director más naturalidad en la historia (aunque, ocasionalmente, se sienten las actuaciones algo flojas), existe una gran química entre los niños y Cleo.
Todo este, aparentemente, perfecto entorno familiar (en medio de la inestabilidad política que se vive, como se ve en aquella secuencia del "halconazo", enfrentándose estudiantes con policias), se rompe cuando el papá (Fernando Grediaga) se va de viaje a Quebec, dejando solas a la mamá (Marina de Tavira) y a la abuela (Verónica García), y a cargo de los niños. En tanto, Cleo (que también gusta de hacer ejercicio junto a su compañera de trabajo en el cuarto donde viven), verá su rutina diaria colapsada, al descubrir que está embarazada y que deberá afrontar la situación sola ("No importa qué pase, las mujeres siempre estamos solas", le dice la mamá).
Hay muchas lecturas para Roma, desde la feminista (Cleo debe sobrellevar su embarazo sola, únicamente con el apoyo emocional de la familia), hasta el social, al servir su historia como un llamado de atención para que las empleadas domésticas tengan más beneficios y protección. Es decir, Roma es una historia sencilla pero con un significado universal. Visualmente, lleva al espectador nostálgicamente a la época del cine en blanco y negro en México, y tiene un toque muy de neorrealismo italiano. Esta llena de momentos extraños y surrealistas (ese hombre que se pone a cantar, en algún lenguaje nórdico, en medio de un incendio en el campo, o niños jugando a ser astronautas, etc). No sabía que Cuarón fuera un magnífico director de fotografía, y ya puedo escuchar su nominación a los Oscares en este rubro. 

AMOR DE MIS AMORES



Telenovela de hora y media de duración, con una trama de receta de cocina: Chica A conoce a chico B, y se enamoran, sólo que chico B está pronto a casarse con chica C, la cual vive en Madrid. Allá también viven chico D y chico E, el primero comprometido con chica A para casarse, la cual se encuentra poniéndole el cuerno con B en México, y luego... Bueno, de antemano, sabemos cómo acabara todo. Si hay algo que consigue todo esto, es una película que rompe el récord de decir la palabra "pinche" con más frecuencia por escena, en una historia supuestamente profunda, que pretende responder el muy poético y filosófico dilema ¿qué es el amor? (ovación de pie para el guionista y director Manolo Caro). Pero tal vez lo peor del asunto, es saber que este culebrón de baja calidad fue parcialmente financiado con los impuestos de la gente. 
1/2

viernes, 14 de diciembre de 2018

MOWGLI: LEGEND OF THE JUNGLE.


Rohan Chand.
Los animales generados digitalmente están de moda en Hollywood. Los resultados hiperrealistas que se están consiguiendo no dejan de impactar. Jon Favreau nos dejó boquiabiertos y con los ojos sin parpadear en 2016, con su remake de la versión animada de Disney de "The Jungle Book", en acción real y con un actor de carne y hueso interpretando a Mowgli. El próximo año, llega también el remake de The Lion King, con animales generados digitalmente (y que también dirigirá Favreau).
Netflix no se ha quedado cruzado de brazos. En Mowgli: Legend of the Jungle, ha producido su propia versión del clásico libro de Rudyard Kipling. Al estar dirigida por Andy Serkys (el artífice detrás del "motion capture" con su Gollum en Lord of the Rings, y Caesar en Planet of the Apes) Mowgli suena como un filme para "aproximarse con precaución". Algo como para no tenerle mucha fe y saltárselo. Por fortuna, Andy Serkis sorprende al ofrecer una versión del libro de Kipling fantástica, y que al verla lo sentimos con total seguridad y control de algo tan querido y tan cimentado en las mentes de muchos lectores alrededor del mundo.
En la primera media hora, uno puede torcer la boca, subir los hombros, y pensar que la película es una simple copia del filme de Favreau, pero sin las canciones de Disney. Quizás ambas tengan algunas cosas en común, empezando por el impresionante realismo de los animales. Para ser un filme de Netflix, los animales en Mowgli lucen increíblemente acabados, y lo más importante, cada uno con una bien definida personalidad propia. Además de que la jungla (un personaje más de la película), realmente te envuelve, y se siente lejos de ser el amigable sitio en donde, de un momento a otro, los animales se pondrán a cantar.
El flime de Serkis es más obscuro, y no uno precisamente dirigido a niños. La historia está de más describirla. Mowgli (Rohan Chand, muy bien) es un niño que en alguna remota jungla de la India colonial, fue criado desde bebé por unos lobos, al haber sido sus padres asesinados por un tigre, Shere Kan (voz de Benedict Cumberbatch). El niño crece bajo la tutela de la sabia pantera Bagheera (voz de Christian Bale), y la protección del oso Baloo (voz de Andy Serkis), quien le enseña cómo seguir las tres reglas de la Jungla, siendo una de ellas "nunca matar por deporte". Bagheera lleva además impreso un aire más místico, como cuando dice a Mowgli que "al matar y ver a tu presa morir, siempre míralo a los ojos, para que así su alma no se vaya sola".
Serkis y el guionista Callie Kloves, a pesar de la gran espectacularidad visual del filme, no se desvían del verdadero conflicto de Mowgli (menos parlanchín y más trágico que el del filme de Disney), el de estar dividido entre ser un humano y querer ser un lobo como sus lobeznos "padres adoptivos", Nisha y Akela (Naomi Harris y Peter Mullan, respectivamente), así como tener que vivir bajo la amenaza de Shere Kan. En tanto, la historia es narrada por la boa Kaa (Cate Blanchet), con una más pequeña intervención en la historia.
Andy Serkis ha hecho un gran trabajo adaptando la novela clásica, ya que Mowgly es estupenda. Es un poco más apegada al espíritu del libro, y me atrevería a decir que es algo mejor que la versión de Disney. 

FANTASTIC BEASTS: THE CRIMES OF GRINDELWALD.


Katherine Waterston y Eddie Redmayne.
Newt Scamander (el oscarizado Eddie Redmayne), el estudioso especialista en "animales fantásticos", ha regresado. En esta segunda parte de la saga de "Fantastic Beasts", Newt, desafortunadamente, tiene ahora menos trucos ocultos dentro de su maleta que en la anterior película. En comparación con la primera parte, "Fantastic Beasts and Where to Find Them", la magia en esta secuela, "The Crimes of Grindelwald", ha bajado considerablemente. No es visualmente menos impresionante (los efectos especiales son excelentes), sino que el factor sorpresa ha disminuido. Además, nuestro tímido, extraño, y pelirojo personaje principal ha quedado relegado completamente a un tercer plano.
Se dice que mucha de la culpa la tiene la creadora del universo de Harry Potter, J.K. Rowling, al haber metido demasiado su cuchara en la gestación del proyecto, y en el guión de la historia. Hay muchos personajes poblando el filme, y lo malo es que ninguna de las historias tiene suficiente fuerza, sintiéndose un filme estancado en subtramas planas y sin mucho rumbo. No ha sido suficiente el tener a Johnny Depp más tiempo en la película, encarnando al Grindelwald del título, un personaje flojo, gris, y completamente olvidable; al igual que a Jude Law, interpretando a Dumbledore como un joven maestro en la escuela para niños magos de Hogwarts. Todo el tiempo me recordó a su Watson de Scherlock Holmes, que al poderoso mago que todos conocemos de los filmes originales de Harry Potter. Que J.K. Rowling no vuelva a cometer este "crimen".  1/2

QUÉ PENA TU VIDA

QUÉ PENA...DE PELÍCULA.


Remake de una película chilena (que no he visto, pero parece que está mejor), esta película es, sin duda, de las peores del 2016. Cine "chatarra" hecho con 3 pesos, pero que recauda 1,000 veces más en su primer fin de semana de estreno. Una rom-com sin pies ni cabeza, vacía, sin relleno, ni substancia; que no va a ningún lado más de la mitad del tiempo. De tomas aéreas, supuestamente, impresionantes de la Ciudad de México, y un discurso de su protagonista (un publicista que, la verdad, no te explicas cómo puede estar trabajando en eso) sobre lo "hermoso que es la Ciudad de México y cuánto ama a su ciudad", el realizador pasa a recursos visuales desgastados, como los globitos con mensajes de texto plagando la pantalla (los ves en casi todas las rom-coms mexicanas). Abundan los chistes de pena ajena (no me reí una sola vez), y escenas terriblemente resueltas. Por ejemplo, esa en la que Aislinn Derbez es insultada y humillada en una fiesta por un supuesto amigo, al ser llamada "narigona y Pinocho". En un filme mejor escrito, su reacción hubiera sido completamente diferente a lo que ocurre aquí. ¿El tema? No hay, o apenas hay uno. "Que Pena"...de película. A evitarla como a la plaga. 

jueves, 15 de noviembre de 2018

OUTLAW KING


Chris Pine seguirá la lucha iniciada por William Wallace.
Dirigida por David Mackenzie (Hell or High Water), es una lástima que Outlaw King no ofrezca más de lo que promete al principio. Un plano secuencia inicial sabe situarnos en el conflicto central, la enemistad y guerra que el futuro rey de Escocia, Robert Bruce (Chris Pine) entabla con el príncipe de Gales (Billie Howle), futuro rey de Inglaterra. Año 1305. La película narra los sucesos que siguieron a la derrota y ejecución de William Wallace (de hecho, puede ser que se disfrute más la película si se ve como una secuela de Brave Heart). Bruce continuará la lucha de aquel, buscando la libertad del pueblo escocés, y liberarlo de la opresión que su gente vive bajo la corona británica. Las batallas están bien filmadas, la ambientación y actuaciones aceptables. Sin embargo, no hay mucho de memorable en el filme, ni personajes que te enganchen emocionalmente. Una historia con potencial, pero sin fuerza dramática. 
1/2

FIRST MAN

UN PEQUEÑO PASO PARA EL HOMBRE
Ryan Gosling dará el "gran saltó para la humanidad". 
En First Man, la misión más difícil para el astronauta Neil Armstrong (Ryan Gosling, magníficamente contenido), no fue tanto el haber llevado a cabo la histórica hazaña de ser el primer astronauta en pisar la Luna, aquel 20 de julio de 1969. Lo más retador en su vida, fue haber sobrellevado vuelcos emocionales y pérdidas, como la de su pequeña hija. First Man, el más reciente filme del oscarizado Damien Chazelle (ganador a Mejor Director por “La La Land”), nos presenta un astronauta, que más que ser un héroe, dispuesto a arriesgar su vida para aventurarse a viajar al espacio exterior, es un ser humano de carne y hueso, frágil y quebrantable.
Chazelle recrea la crónica sobre cómo Neil Armstrong, de ser un piloto temerario, que realizó vuelos a grandes altitudes que casi alcanzaron el espacio (la secuencia que abre el filme es angustiante), se convirtió en el líder de la misión espacial Apollo 11, y materializó la, hasta entonces, fantasía de llegar a la Luna (antes de que los rusos pudieran hacerlo). Chazelle lo hace con un contrastante estilo. Mientras las partes que se desarrollan en la Tierra, que muestran tanto la vida familiar de Armstrong junto a su esposa (Claire Foy, genial), ambos sobrellevando la pena por la muerte de su pequeña hija, y su entrenamiento en la NASA a mediados de los 1960, sin ser lentas en su desarrollo terminan siendo planas, las secuencias que tienen lugar en el espacio son las mejores y más emocionantes. Esto, en buena parte, debido a la gran recreación de época, cuidada en sus detalles técnicos. Son las partes que verdaderamente acaban atrapándote.
Se nota la influencia tanto de 2001: A Space Odyssey (el uso de la música, un elemento infaltable en las películas de Chazelle), como de Apollo 13 y, más recientemente, Gravity. De hecho, nada más los 30 minutos finales valen la entrada, en donde se muestra la misión final, desde el despegue junto a los otros dos astronautas, Buzz Aldrin (Corey Stoll), el segundo hombre en pisar la Luna, y Mike Collins (Lukas Hass), el tercer miembro de la misión. La película luce como si hubiera sido filmada en los 1960 (buen trabajo del director de fotografía Linus Sandgren), con colores desaturados y granulosos.
Steven Spielberg es el productor ejecutivo, por lo que el tema del núcleo familiar fragmentado es el tema principal, no tanto el de la misión espacial. Desde la pérdida de su pequeña hija, Armstrong (fallecido en 2012), se alejó más y más de su familia (incluyendo dos hijos), encerrándose completamente en la misión espacial, y en observar la Luna con su telescopio. Un hombre que, irónicamente, estuvo tan cerca de la Luna, pero tan lejos, física y emocionalmente, de su familia en la Tierra. Creo que a First Man unos cuantos minutos menos de metraje le hubieran caído bien. Aunque, honestamente, luego de ver los incontables momentos del entrenamiento de Armstrong, cuando finalmente consigue llegar a la Luna es un momento tan emotivo y espectacular (“Un pequeño paso para el hombre, un gran salto para la humanidad”, en la voz de Gosling), que uno siente que valió la pena la espera. 

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