lunes, 23 de abril de 2018

READY PLAYER ONE * * *

VIRTUALMENTE LISTO.   Tye Sheridan 
Ready Player One es quizás la película que los amantes de la realidad virtual y los videojuegos estaban esperando. No será lo mejor de Steven Spielberg, pero el filme funciona. Spielberg ha confesado que gusta de jugar videojuegos, y en Ready Player One (adaptación de la novela de Ernest Cline, quien coescribió el guión junto a Zack Penn) sabe cómo sumergirnos profundamente en su universo virtual, plagado de referencias a la cultura pop y el cine de los últimos 40 años (muchas de ellas referencias directas a cintas dirigidas y/o producidas por Spielberg, como Back to the Future, Jurassic Park, etc.). La historia habla sobre una realidad que ya está aquí desde hace tiempo, y sobre un futuro no muy lejano: la gente viviendo dentro de una realidad artificial, generada digitalmente, con poco o nulo contacto físico.
En esta aventura futurista, Wade (Tye Sheridan), un chico que vive aislado del mundo y sumergido en la realidad virtual, acepta el reto de jugar un sofisticado videojuego diseñado por su gran ídolo, un genio tipo Steve Jobs, Halliday (Mark Rylance). Halliday es el creador de OASIS, un mundo virtual. Al morir, Halliday ha dejado un reto póstumo a los usuarios de OASIS, encontrar tres llaves, y ganar como premio toda su fortuna. Wade, Samantha (Olivia Cooke), y otros jugadores en forma de avatares, deben descifrar el gran misterio detrás de la vida de Halliday. Sorrento (Ben Mendelsohn), un antiguo colega de Halliday, ahora es su principal competidor al fundar una compañía fascistoide.
La película es como un entrecruce de Charlie and the Chocolate Factory, Jobs, A.I. (de Spielberg), Scott Pilgrim vs. The World (aunque deslavada de toda su irreverencia y humor), y Lego Movie. Hay personajes que usan pantallas virtuales con "coreografías de manos" al estilo de Minority Report (también de Spielberg). El tema sobre cómo la tecnología envuelve nuestras vidas se explora con eficacia. En el aspecto visual, la película es impresionante (con momentos de antología nostálgica, en donde se hacen presentes el Delorean, King Kong, un T Rex, y el robot de The Iron Giant). Sin embargo, aunque la sensación de aventura nunca se pierde, con momentos emocionantes, a veces el filme se siente atragantado en su propia pirotecnia visual, tendiente a lo caótico. La trama se pone por instantes confusa, y algo incoherente.

lunes, 16 de abril de 2018

THE TITAN * *

Sam Worthington.
Titan es una luna en Saturno, la única con una atmósfera y con la posibilidad de sostener vida de una forma similar a la Tierra. Un costoso proyecto militar, encabezado por un científico (Tom Wilkinson) se propone enviar a un grupo de militares a explorar Titan, a costa de servir de "conejillos de indias" para someterse a un experimento que de ser simples seres humanos, los convertirá en mutantes con súperpoderes. El problema principal de The Titan (película producida por Netflix), es que nunca se siente que realmente despegue. Al filme, dirigido por Lennart Ruff, le toma más de la mitad de su tiempo para llegar a lo bueno, donde realmente quiere.
Como película de ciencia ficción, a Titan le falta de un buen desarrollo. Ruff le da a la historia un toque de horror orgánico (estilo David Cronenberg), cosa que le infunde un poco de vida al asunto, aunque sin ser nada extraordinario. Las actuaciones son buenas, aunque sin mucho terreno en donde moverse. Sam Worthington interpreta a un militar y padre de familia, que sacrificará todo, su esposa (Taylor Shilling) e hijo, con tal de convertirse en algo que ni él mismo sabe a ciencia cierta que será. Pero sabe, que de una u otra forma, lo está transformando en algo sobrehumano. Suena interesante. Lo cierto, es que, al final, The Titan no pasa de ser una historia de ciencia ficción promedio. No consigue engancharte, en especial, por la total falta de química entre sus personajes. Su premisa luce simplemente esbozada, y lo que vale la pena llega muy tarde.

sábado, 7 de abril de 2018

RED SPARROW * * *

Jennifer Lawrence.
Red Sparrow sirve como un vehículo para que Jennifer Lawrence demuestre que es una gran actriz, y que puede moverse sin problemas en cualquier terreno. Red Sparrow es un clásico filme de espías, chapado a la antigua (no es Misión Imposible, definitivamente), en el cual, lo primero que viene a la mente desde la primera secuencia es Hitchcock (The Man Who Knew too Much). En dicha secuencia, J.Law luce bella, espectacular, ejecutando en el teatro un número de ballet demandante (sin duda con ayuda de efectos digitales). En ese sentido, Francis Lawrence (director de las últimas tres películas de The Hunger Games) consigue un filme de espionaje tal vez no muy original, tal vez nada que no hayamos visto antes, pero que acaba siendo entretenido y pasable. La película consigue atraparnos durante la mayor parte del tiempo. Después de una primera parte algo estática y desinflada (el entrenamiento bajo la tutela de una escabrosa Charlotte Rampling), su segundo y tercer acto despegan sin problemas.
Dominika Egorova (Lawrence), es una prodigiosa bailarina rusa, que ve su carrera interrumpida debido a un desafortunado accidente. Para ayudar a que su mamá (Joely Richardson) salga adelante de una enfermedad degenerativa, Dominika acepta convertirse en una agente secreta para la KGB, con la intervención de su tío (Matthias Shoenaerts), para seguir la pista de un agente de la CIA (Joel Edgerton) en Moscú. Aunque Red Sparrow es de esos filmes con actores haciendo extraños acentos rusos, termina siendo un filme funcional y visible, con un par de vueltas de tuerca al final bien ensambladas.

HOSTILES * * * 1/2

Christian Bale.
Hostiles es un gran western, tal vez el mejor desde Unforgiven (1992). Lo que lo distingue, es que es un western con ideas y algo qué decir. Scott Cooper (Out of the Furnace) dirige un western referencial que homenajea a westerns clásicos, como 3:10 to Yuma, Dances with Wolves, y la mencionada Unforgiven. Christian Bale encabeza un reparto que se desempeña magníficamente. Es 1892. Dos décadas han pasado desde las guerras entre el ejército y los indios Cheyenne. Bale interpreta a Joseph Blocker, capitán del ejército a punto de retirarse, con el traumático recuerdo de haber sido testigo de una terrible masacre de gente blanca llevada a cabo por un viejo jefe indio Cheyenne, Yellow Hawk (Wes Studi). Su aversión racial hacia los "pieles rojas" es evidente. Su más dura prueba no será en el campo de batalla, sino en una última misión: escoltar, junto a una pequeña tropa de soldados, al ya enfermo Yellow Hawk y a su familia a un fuerte, su última morada después de cumplir su condena.
A pesar de expresar su negativa, y justificar sus razones para ello, Blocker será obligado a llevar a cabo la misión, al ser el mejor candidato (es quien mejor conoce a los indios y su lengua). Sin embargo, en su camino se encontrará con una joven mujer (Rosamund Pike), emocionalmente destrozada, debido a que su familia ha sido asesinada por un grupo de Comanches. Hostiles parece convencional en la superficie, sus personajes e historia. Pero el hecho es que, durante esta aventura, estos personajes que parecen típicos irán revelando lados ocultos, mientras que la trama toma caminos inesperados. En una escena, uno de los soldados que acompañan a Blocker, de los más jóvenes y que ha matado por primera vez, se pregunta sobre el sentimiento de quitar la vida a otro ser humano. La referencia a Unforgiven es inmediata. Si bien no alcanza los niveles de aquel western de Clint Eastwood, la película de Cooper se convierte así en una reflexión sobre la muerte, así como también sobre la violencia, el racismo, la redención, y el perdón.
"El pueblo americano no los ha tratado como se merece", le dice otro soldado a Yellow Hawk, en medio de una lluvia torrencial, en una de las escenas más poderosas del filme. A pesar de que Hostiles tenga una trama sencilla, que avanza a paso seguro, sin muchos riesgos, es visualmente bella (fotografía de Masanobu Takanayagi), y su mensaje de unión y fraternidad es bienvenido, en especial, en los tiempos que ahora corren.

EARLY MAN * * * 1/2

¿UN JUEGO PRIMITIVO?
La historia jamás contada del soccer. 
¿Qué sería de la animación tradicional en stop motion de no ser por la Aardman o la casa Laika? Tal vez nunca veríamos un filme con esta técnica en la pantalla grande. Gracias a estas dos casas productoras, la animación "cuadro por cuadro" sigue vigente en cines. Filmes como Early Man son una muestra de la lucha que el stop motion lleva a cabo para hacerse de un espacio pequeño entre la enorme competencia de las películas animadas digitalmente de la Pixar o Dreamworks. La Aardman, maestros de la animación en plastilina (responsables de Chicken Run, Wallace y Gromit, Shaun the Sheep), ha conseguido una divertida película que plantea la premisa de que el hombre prehistórico ya jugaba fútbol soccer. Para muestra, ahí están las pinturas rupestres.
La historia cuenta cómo una pequeña comunidad de cavernícolas, debe "evolucionar" y asimilar la herencia futbolística dejada por sus ancestros, si quieren recuperar el valle que les fue arrebatado por los humanos de la edad de bronce, liderados por Lord Nooth (Tom Hiddleston). Dug (Eddie Redmayne) será el cavernícola que trate de mantener en alto el espíritu deportista de su gente, quien no es muy diestra ni para cazar ni para patear el balón. Y si todo suena predominantemente masculino, a escena entra una fuerte presencia femenina, Goona (Maisie Williams), una chica aficionada al soccer, que verá todo como una oportunidad para ser tomada en cuenta en este juego. Aunque Nick Park ha calificado su filme (que también es un pequeño homenaje a Ray Harryhousen) como "Brave Heart con pelotas", la experiencia es algo más cercana a ver una parodia de películas de gladiadores versión soccer. Y funciona, tanto si te gusta o no el "balón-pie".

MUTE * * *

Alexander Skargard en Mute.
¿Será posible ver algún día un filme futurista cuyo concepto visual no esté inspirado -aunque sea vagamente- en Blade Runner? Difícilmente. Duncan Jones (Moon, Source Code), hijo de David Bowie, ha exhibido en su filmografía una evidente predilección por la ciencia ficción y la fantasía. Mute es el filme que le faltaba dirigir, su homenaje-referencial al clásico de Ridley Scott. Se nota que es completamente consciente de que su película tiene carencias, y de que en muchos aspectos se ha quedado a medio camino. Mute acaba siendo más un neo-noir futurista de impresionante factura visual y con mucho neón; pasable y palomera, aunque ¿ sin mucho que ofrecer en cuanto a ideas, trama y guión se refiere. Alexander Skargard ofrece una actuación blanda, interpretando al personaje mudo del título, un barman en búsqueda frenética de su novia desaparecida (Seyneb Saleh). Paul Rudd es quien se roba la película, como un gángster de nombre Cactus, que suena como Sam Rockwell en plan psicópata y con sentimientos paternales en abundancia. Se puede ver para pasar el rato.

viernes, 23 de febrero de 2018

BLACK PANTHER * * * *


Chadwick Boseman como Black Panther.
Black Panther ya tiene su propia película, un espacio que se tiene merecido. Hizo su debut en la última película del Capitán America: Civil War, y el personaje (también creado por Stan Lee y Jack Kirby) nos dejó a muchos intrigados y con ganas de ver más del superhéroe. Se dice que Wesley Snipes trató de llevar a la pantalla al personaje (en donde él mismo lo interpretaría), aunque el proyecto quedó truncado. Era difícil de imaginar que Black Panther tuviera su propio filme. No es un superhéroe ni muy popular, ni muy conocido. 
Como sea, hay que estar preparados. Este es el inicio de una franquicia que promete, especialmente desde el punto de vista comercial (la película fue un éxito de taquilla rotundo alrededor del mundo, recaudando al menos $241 millones de dólares a la fecha, superando ya a The Last Jedi). Black Panther no es sólo una película de superhéroes excepcional, sino que toma su inspiración del cine "blaxpoitation". El 95 por ciento de su reparto está formado por actores negros, y el impacto del filme reside en el mensaje que tiene de fondo: la unión racial, así como olvidar las diferencias entre los pueblos por el color de la piel. 
Bajo la dirección de Ryan Coogler (Fruitvale Station, Creed), Black Panther está totalmente cargada de "poder negro", y en este universo el ficticio país de Wakanda, en el centro de África, es una de las regiones más avanzadas y sofisticadas de la Tierra. Cuenta con la tecnología más desarrollada, y es el único lugar en donde se encuentra un poderoso y legendario mineral: el vibranium, el cual, según una leyenda, dio origen al mundo. Wakanda existe oculta al mundo exterior al ser invisible para todos excepto para sus habitantes. 
La historia (escrita por el mismo Coogler y Joe Robert Cole) parte del evento que vimos en Civil War, es decir, el ascenso al trono del príncipe T'Challa (Chadwick Boseman) al morir su padre. Sin embargo, el nuevo y joven monarca no lo tendrá fácil. Primero, debe encontrar a un traficante de vibranium (Andy Serkys), que ha robado del Museo Británico un valioso objeto hecho del mineral. Por otro lado, un visitante afroamericano llega a Wakanda (Michael B. Jordan, colaborando nuevamente con Coogler), quien desafiará a T'Challa en un duelo a muerte por el trono. 
Más que acción y efectos especiales, lo que hace sobresalir a Black Panther es una buena historia, en un guión escrito con inteligencia y sensibilidad. Aunque eso no significa que no sea un filme entretenido, hecho para pasar también un buen rato de fin de semana. La historia cuenta con fuertes presencias femeninas, empezando por las guardias reales, que son una especie de amazonas africanas. La hermana de T'Challa, Shuri (Letitia Wright), es la chica genio que, al estilo del Q de las películas de James Bond, se encarga de crear los gadgets y los trajes que viste el superhéroe. Lupita Nyong'o está muy bien interpretando a Nakia, una guerrera leal a T'Challa. Por el lado masculino, y aunque en papeles pequeños, Forest Whitaker y Daniel Kaluuya (la revelación del año en Get Out) están magníficos.

domingo, 18 de febrero de 2018

THE SHAPE OF WATER * * * * 1/2



Sally Hawkins y Doug Jones.
Guillermo del Toro, el maestro del cine fantástico, tiene en The Shape of Water una de sus mejores películas a la fecha (lugar que comparte junto a "Cronos" y "El Laberinto del Fauno"). Es otro de sus cuentos de hadas obscuro, extraño, y fascinante al mismo tiempo. Lo notable en la realización de Del Toro, es la admirable facilidad y sutileza con la que difumina esa siempre tenue línea entre realidad y fantasía, siempre presente en su cine. Es una historia de amor "entre especies", que tal vez para muchos sea un bocado difícil de pasar, que trae a la mente clásicos como "La Bella y la Bestia", "King Kong", y el más obvio, el "Monstruo de la Laguna Negra", versión romántica. Si hay una estrella en la película, esa es Sally Hawkins, en una sorprendente actuación silente encarnando a la heroína de la historia, Elisa, una mujer muda que trabaja haciendo la limpieza en el Centro de investigación Aeroespacial, en 1962, en plena Guerra Fría. Su rutinaria vida se ve sacudida cuando al centro llega una criatura encontrada en Sudamérica, que parece primo hermano del Abe Sapien de Hellboy (ambos gustan de comer huevos también). De hecho, los dos personajes tienen en común el ser interpretados por Doug Jones, el eterno colaborador de del Toro cuando se trata de dar vida, debajo de maquillaje y trajes, a las monstruosas creaciones del realizador. 
No pasará mucho tiempo antes de que entre Elisa y el monstruo empiece a formarse un muy peculiar e improbable lazo emocional, en donde el lenguaje de señas de sordo mudos será el principal instrumento de comunicación (eso, y mucha música). Shape no nada más tiene secuencias bellas que te dejan sin parpadear por un rato (las mejores ocurren en el fondo del agua, por supuesto), sino que, además de ser un melodrama emotivo y conmovedor sobre la soledad y la intolerancia, es también otras dos películas a la vez: una heist movie y un filme de espías, perfectamente ensamblados. Además, el filme tiene secundarios de lujo. Octavia Spencer, como la mejor amiga de Elisa, en una sumamente disfrutable actuación; y Richard Jenkins, como un frustrado ilustrador homosexual y vecino de Elisa. Mientras, Michael Shannon está fenomenal como el despiadado, frío, y detestable director del proyecto, así como Michael Stuhlbarg, encarnando a un científico misterioso y protector del monstruo. Guillermo del Toro ya tiene el Oscar en la mano.

THE POST * * * *


Tom Hanks y Meryl Streep.
The Post sigue de cerca los pasos de Spotlight (2015). A pesar de que sus historias son diametralmente distintas, ambas comparten, además de una reverencia a All the President's Men (1976), el tema de la libertad de expresión y prensa. En estos filmes, el verdadero periodismo debe ser aquel que ponga a la verdad por encima de todo, como un estandarte triunfante. Steven Spielberg consigue en The Post un filme contundente y poderoso. Cuenta cómo dos figuras importantes del diario The Washington Post, Ben Bradlee (Tom Hanks), editor en jefe, y Kay Graham (Meryl Streep), dueña del periódico, se vieron en la tormentosa y crucial polémica sobre publicar o no unos archivos secretos del Pentágono, en 1971. Dichos documentos "ultra-secretos" revelaban cómo el gobierno de Kennedy, y más tarde el de Lyndon B. Johnson, mintieron a la gente sobre la verdadera situación en Vietnam. La guerra se salió de control y acabó extendiéndose, cuando habían afirmado que terminaría en 1965. Es mucho lo que está en juego de darse a conocer los documentos: la existencia del periódico, y el empleo de mucha gente. Sin embargo, es lo que necesita el diario para tener notoriedad, con todo y que también podrían ser censurados y clausurados por el gobierno de Nixon. El presidente ya tiene en la mira al New York Times, el primer diario en haber revelado y publicado una parte de los archivos secretos. 

¿Estarán Bradlee y su equipo dispuestos a declararle la guerra a la censura impuesta por la administración de Nixon? A The Post quizás le falte la ferocidad de Spotlight, pero es sin duda un filme magnífico sobre el ejercicio del periodismo. Spielberg dirige con energía y fuerza, en su manera de contar los hechos escalando en suspenso, todo con un realismo que se respira en cada escena (oficinas perfectamente ambientadas, rotativas y máquinas rugiendo como si hubieran sido hechas ayer), centrado más que en la acción en la reflexión, sobre una situación con mucho que perder, pero también mucho que ganar. El verdadero centro dramático de la premisa, está en aquella pregunta planteada por Bradlee a Graham (quien de hecho tuvo un papel crucial en el reporte del caso Wattergate) "¿para qué quieres un periódico si no es para decir la verdad? Pero también ¿qué haremos con esa verdad sin un periódico en dónde publicarla?" O también en aquella referida a la primera enmienda de la Constitución: "La prensa es para servir a los gobernados, no a los gobernantes". 

Es la primera vez que Hanks y Streep actúan juntos en un filme. Ambos están fantásticos, y sinceramente, están hechos el uno para el otro en la pantalla.

martes, 2 de enero de 2018

BRIGHT * * 1/2

Joel Edgerton y Will Smith 
Quienes se animen a ver Bright, no esperen muchas explicaciones sobre lo que están a punto de ver. Aquí, humanos coexisten junto a orcos, elfos, hadas, y magia. No, no es "Lord of the Rings". Es Los Ángeles, tiempo presente. Es como si la Tierra Media se hubiera fusionado con nuestro mundo, en una buddy movie policiaca protagonizada por Will Smith. La premisa podrá sonar ridícula, pero el realizador David Ayer (Fury), y el guionista Max Landis (Victor Frankenstein), juegan con la fórmula y consiguen que, en general, funcione. Bright termina siendo un churro palomero, que si ponemos nuestro cerebro en neutral, puede resultar entretenido la mayor parte del tiempo. 
Will Smith interpreta a un policía de Los Ángeles, Daryl Ward, quien es forzado a aceptar como compañero a un orco, Nick Jakoby (Joel Edgerton, enfundado en capas de maquillaje), recién ingresado al cuerpo de policía. Lo malo, es que no han empezado con el pie derecho. Nick falló en proteger a Ward, después de que un orco intentó asesinar a este último. La prueba de fuego para ellos vendrá cuando tengan que enfrentar a una secta de elfos, los inferni, liderados por Leilah (Noomi Rapace), quien busca apoderarse de una poderosa vara mágica, mientras espera la llegada del Señor Obscuro. 
Bright pudo haber sido una película más interesante, de haber explorado más la idea de presentar a los orcos como una especie marginal, quienes viven en una sociedad que los desprecia y discrimina de una forma racista. Desafortunadamente, Ayer se conforma con dejar al filme más como un thriller dominguero, de esos para matar un par de horas en un fin de semana. Will Smith está bien en su actuación, con su típico carisma y humor estilo "Men in Black". Pero quien sorprende más es Joel Edgerton, quien debajo de todo el maquillaje logra una actuación con fuerza, así como dotar de alma, corazón, e inocencia a su orco.

STAR WARS: THE LAST JEDI * * * *


¿SERÁ EL ÚLTIMO? Daisy Ridley y Mark Hamill.
Al final de The Force Awakens (también conocido como el Episodio VII) se nos dejó picados con tan sólo un guiño de lo que veríamos ahora en The Last Jedi (o Episodio VIII): el regreso de Mark Hamill como Luke Skywalker (34 años después de haber sido estrenado el Episodio VI, The Return of the Jedi). En esta segunda entrega de la nueva trilogía, sabremos qué ha sido de nuestro héroe en todo este tiempo. Luke se encuentra en total autoexilio, viviendo como ermitaño en una isla, en compañía de la fauna alienígena que le provee de todo lo que necesita para sobrevivir (incluyendo unas criaturas llamadas Porg, una cruza de pingüinos con conejillos de india). Ahí llega Rey (Daisy Ridley), en donde encontrará a un Luke avejentado, cansado, y no muy optimista. Luke es ahora un retirado maestro de aprendices Jedi, y no está precisamente en búsqueda de embarcarse en más aventuras. Tampoco recibirá a Rey con los brazos abiertos, a la hora que ésta le pida ser su maestro, y así aprender a manejar sus poderes y habilidades. 
JJ Abrams (quien dirigió The Force Awakens, y ahora funge como productor ejecutivo) le ha pasado las riendas de la dirección a Rian Johnson (realizador de la genial y muy entretenida Looper). Aunque ha hecho un buen trabajo, se nota que hubo momentos en que la historia estuvo a punto de salirse de sus manos. The Last Jedi quiere abarcar mucho. Paralelamente, en la trama también tenemos a la ahora general Leia (la fallecida Carrie Fisher, en una actuación póstuma), a cargo de la flota de naves rebeldes que se encuentran enfrentando a la "Primer Orden" imperial, a cargo del General Hux (Domhnall Gleeson, con una sobreactuación que sabe manejar a su favor). Ahí, el temerario piloto Poe Dameron (Oscar Isaacs) se encuentra peleando en compañía de su androide BB8. Junto al resucitado desertor stormtrooper Finn (John Boyega), se embarcarán en una misión que no tiene mucho de nuevo, en relación con lo visto en películas previas. Ahora se integra al equipo Rose Tico (Kelly Marie Tran, de ascendencia asiática), una experta mecánica. En cierta escala que hacen por una especie de "Las Vegas espacial" (porque no falta esa "cantina" o "bar" poblado de toda clase de criaturas alienígenas), se les une Benicio del Toro, interpretando a una especie de hacker y traficante, simplemente llamado DJ. Por otro lado, el liderazgo de Kylo Ren (Adam Driver) es puesto a prueba por Snoke (Andy Serkis), el supremo líder que en el filme anterior nada más habíamos visto en forma de holograma. 
Honestamente, este no ha sido el gran regreso de Luke Skywalker que esperaba. No es que como seguidor de la saga de Starwars no me haya emocionado verlo subirse nuevamente al Halcón Milenario, aunque nada más haya sido para explorar su cabina, recorrer sus pasillos, y reencontrarse con un viejo amigo, R2D2 (un momento de total nostalgia, aunque demasiado pasajero). Pero al final, te quedas con la boca algo torcida, con un gesto de incertidumbre, pensando "¿Y ya?". Si hay algo que reconocer, es que The Last Jedi (¿Es en plural, o en singular? ¿Es sólo un jedi el que queda?) termina siendo mucho mejor que The Force Awakens. En sus dos horas y media de duración, demuestra ser más compleja, emocionalmente más profunda en su aproximación a Rey, quien sigue tratando de saber quiénes son sus padres, y deberá demostrar a un escéptico Luke que es digna de ser su aprendiz. 
The Last Jedi es como una mezcla de The Empire Strikes Back y The Return of the Jedi (Hay una batalla en la nieve que recuerda totalmente a aquella, al igual que una buena secuencia en la sala de Snoke, que recuerda el encuentro de Luke con el Emperador en la última). En general, las nuevas películas, aunque buenas y entretenidas, siguen quedándose algo atrás frente a la trilogía clásica de StarWars, Sus nuevos héroes no son tan interesantes como los personajes de la saga original. Rey, Poe, y Finn tienen presencia en pantalla, pero les siguen faltando carisma, profundidad, y más desarrollo como personajes. 
Lo que no escasea en The Last Jedi, son escenas visualmente impresionantes, como aquella en donde una nave rebelde destruye, de un corte limpio y a la velocidad de la luz, toda una flota imperial. O aquella en donde un Luke débil, lleno de dudas, y vulnerable, ve como una especie de "Moises" de otro mundo un árbol ardiendo en llamas. Mientras, cierto personaje entrañable hace su aparición para ponerlo en el camino correcto de la fuerza ("Todos los maestros llevamos la misma carga", le dice, y con esto ya he revelado un poco quién es). Todavía hay otra oportunidad, el episodio IX, de que los nuevos personajes demuestren que tienen algo verdaderamente rescatable qué ofrecer.

sábado, 16 de diciembre de 2017

TO THE BONE * * * 1/2

Lilly Collins
En To the Bone, Lily Collins (hija de Phil Collins) quiere demostrar que puede ser más que una cara bonita y Blanca Nieves (la interpretó en Mirror, Mirror), con el retrato que hace de una chica anoréxica, Ellen, quien además tiene talento para dibujar. El trabajo de Collins es impresionante, al lucir considerablemente delgada, casi hasta los huesos, en su intento por darle el mayor realismo a su personaje. Además de su enfermedad, Ellen tiene que lidiar con el hecho de que su arte provocó el suicidio de una chica. Dirigida por la realizadora Marti Noxon (producción de Netflix) el alma del filme es la amistad que Ellen entabla con un excéntrico chico británico, Luke (Alex Sharp), quien también se encuentra sobrellevando su problema de anorexia, en un centro de rehabilitación manejado por un psiquiatra (Keanu Reeves). Si bien la película intenta crear consciencia sobre un problema tal vez poco llevado al cine, y mostrar varias caras del mismo en su galería de personajes secundarios, donde funciona más es en la amistad de Ellen y Luke, dos criaturas vulnerables y heridas que descubren que pueden sanarse mutuamente.

martes, 5 de diciembre de 2017

LOVING VINCENT * * * * 1/2

Loving Vincent, la primera película en la historia totalmente pintada a mano.
¿Vincent Van Gogh, el genio holandés de la pintura impresionista, realmente se suicidó, o fue asesinado? Tal es la muy original premisa de la cual parte Loving Vincent, esas hipótesis que los amantes del arte encontramos irresistibles. Especialmente, si todo está narrado en la forma de pinturas animadas. La principal inspiración, son las obras más famosas de Van Gogh, consiguiendo los realizadores, Dorota Kobiela y Hugh Welchman, un alucinante e impresionante banquete visual, en el que participaron cerca de 100 pintores en su producción. Para dar vida al filme, se utilizó la técnica rotoscópica de animación, pintando al óleo escena por escena, y dotando a los cuadros de uno de los pintores más fascinantes y complejos de la historia del arte una tridimensionalidad fascinante, nunca antes vista.

Kobiela y Welchman (con experiencia previa trabajando en efectos visuales y animación) consiguen un vibrante homenaje a Vincent Van Gogh (interpretado por Robert Gulaczyk) el cual, irónicamente, no trata mucho de su pintura. Su principal objetivo, es tratar de hacer una aproximación más psicológica al artista, hacer una disección del pintor como personaje. El asunto acaba tomando destellos de una especie de historia policiaca, reconstruyendo los hechos del día en que Van Gogh se suicidó, en el pueblo de Auvers-su-Oirse, Francia, en 1890. Armand Roulan (Douglas Booth), hijo del cartero Joseph Roulin (Chris O'Dowd), ambos retratados por Van Gogh, es enviado por su padre a entregar la última carta escrita por el artista a su gran amigo, el Dr. Gachet (Jerome Flynn). Sin tener una opinión muy positiva sobre Van Gogh, Armand se embarca a entregar la carta póstuma partiendo de París, iniciando al mismo tiempo su propia investigación sobre qué hay realmente detrás de la muerte de Van Gogh.

La cinta toma forma con las entrevistas de Rouland a personajes que tuvieron oportunidad de conocer al pintor, como Pere Tanguy (John Sessions), Adeline Ravoux (Eleanor Tomlinson), un barquero (Aidan Turner), Louise Chevalier (Helen McCrory), quien no tiene muy buenos recuerdos del pintor ("Tenía una mirada maligna"); Margaret Gachet (Saoirse Ronan), la hija del doctor Gachet, precisamente, entre otros. Todos ellos fueron retratados por Van Gogh, y en el filme se toma como referencia esos cuadros para filmar las escenas de las indagaciones. En todo momento, el estilo visual que se usa es el del autor de "Los Girasoles", pinceladas gruesas, flameantes, y fuertes, excepto durante los flashbacks (con escenas de la vida de Van Gogh, y de los hechos ocurridos días antes de su muerte), en blanco y negro, y concebidos como si fueran pinturas acrílicas monocromas.

Pinturas como "Noche Estrellada", "Campo de Trigo con Cuervos", o el famoso "Dormitorio de Van Gogh", son usadas como fondos y escenarios de una película hipnotizante, muy al estilo de Waking Life (el filosófico filme, parte documental, parte ficción, de Richard Linklater, hecho en la forma de ilustraciones animadas). El único "pero", es que Armand Roulin acaba robando casi todo el protagonismo a la verdadera estrella, Van Gogh (relegado al blanco y negro de los flashbacks). Pero no hay duda de que los amantes del arte y de la obra de Van Gogh, encontrarán intrigante e interesante el filme, y quizás terminen viviendo en sus pinturas, como sus mismos personajes.

miércoles, 29 de noviembre de 2017

JUSTICE LEAGUE * * 1/2

Los superhéroes de la DC Cómics unen fuerzas por primera vez en un filme.
Zack Snyder no es el mejor narrador que existe en el orbe. Pero si hay algo que hace que Justice League, la reunión de los superhéroes de la DC Comics, acabe funcionando, es el esfuerzo por hacer que sus miembros tengan química,...aunque sea una poca. Su mensaje es claro: la unión hace la fuerza. Y el reto más difícil de Batman (Ben Affleck) en esta ocasión, como líder del grupo, más que vencer al mal será hacer que su escuadrón de superhéroes funcione lo mejor posible. El mundo sigue extrañando a Superman (Henry Cavill), incluyendo Louise Lane (Amy Adams), y Batman siente algo de culpa por su muerte. La "liga de la justicia" estará formada por Wonder Woman (Gal Gadot), Aquaman (Jason Momoa, que más bien parece Conan pero con lentes de contacto grisáceos), Flash (Ezra Miller), y Cyborg (Ray Fisher). Hay acción y destrucción en caóticas proporciones, es decir, entretenimiento dominguero y ocioso para palomear un rato en el cine (el filme dura sólo 2 horas). Lo malo, es que, por el contrario, la química entre los personajes no es tanta como hubiéramos deseado. 
Con todo, Snyder sabe dar en el clavo al entregar un pasable filme de superhéroes, hacer que nos importen los personajes, y darle a los fans lo que quieren. Steppenwolf (voz de Ciarán Hinds), es el villano en turno (con look de haberse escapado de alguna película de Thor), quien busca apoderarse de tres poderosas cajas conocidas como las "cajas madre". Una caja está en resguardo de las amazonas, otra en poder de los atlánticos bajo el mar, y la última fue escondida por los vikingos. Batman, con la ayuda de su fiel Alfred (Jeremy Irons), formará la "liga de la justicia" (con ayuda de Diana "Wonder Woman" Prince) para pelear contra Steppenwolf. El hombre murciélago siente que no encaja mucho en el grupo, con todo y sus sofisticados gadgets y vehículos "¿Cuál es tu súper poder?" le pregunta Flash (quien es el tipo con el humor, las frases graciosas, y el que quiere ser el alma de la fiesta), a lo que Batman contesta: "Soy rico". 
¿Superman regresará de entre los muertos? No arruinaré la experiencia a quienes no han visto el filme. Sólo diré que hay sorpresas,... y un guiño a "Frankenstein". Quizás el mayor problema de Justice League, es tener un villano poco interesante y pobremente construído, y que en general, a la película le falta más cohesión y unidad. Le toma algo de tiempo a los personajes realmente arrancar y despegar como grupo. Pero funciona como un simple entretenimiento de fin de semana, y será interesante ver si esta franquicia tiene futuro (sí, quédense al final de los créditos para saberlo), o si necesitará el poder de una "caja madre" para seguir adelante.

martes, 21 de noviembre de 2017

MANIFESTO * * *

Este y otros 12 personajes más son interpretados por Cate Blanchett.
Manifesto es una tentación para quienes quisimos ver más de Cate Blanchett en I'm Not There, en donde hizo una magnífica interpretación-imitación de Bob Dylan. Ahora, Blanchett tiene un gran vehículo de lucimiento para ella sola, una impresionante demostración de su camaleónico talento, introduciéndose en la piel de 13 personajes distintos. Escrita y dirigida por Julian Rosefeldt, la película es más un experimental conjunto de viñetas inconexas, que otra cosa. Todos estos personajes citan, precisamente, extractos de manifiestos políticos y artísticos en diferentes situaciones. Tenemos, por ejemplo, una madre de familia citando postulados del pop art antes de cenar, una mujer declamando el manifiesto dadaísta de Tristan Tzara en medio de un funeral, una titiritera diciendo introspectivamente partes del manifiesto surrealista de André Bretón mientras construye una marioneta; una científica mencionando postulados constructivistas, una maestra enseñando a sus niños el manifiesto del cine Dogma de Lars Von Trier, y las ideas de Jean Luc Godard. 
El problema es que no todas las viñetas funcionan, o acaban realmente atrapando nuestra atención, haciendo que el filme en conjunto no se sienta del todo coherente. Algunas viñetas son graciosas dentro de lo absurdo y hasta ridículo que resulta la situación (la madre de familia que no acaba de decir la oración antes de cenar, la coreógrafa dando instrucciones a sus bailarinas, la maestra en la escuela, la reportera del noticiero). Mientras, otras viñetas se sienten inconclusas, en puntos suspensivos, o simplemente, como ideas desarrolladas a medias (el vagabundo, por ejemplo). Como sea, Manifesto es un sorprendente y sumamente interesante ejercicio histriónico a cargo de Cate Blanchett, un recordatorio más de la gran actriz que es.

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