domingo, 15 de octubre de 2017

MOTHER! * * * 1/2

Javier Bardem y Jennifer Lawrence.
Nunca se está completamente preparado para una película del inclasificable Darren Aronofsky. Si con Mother!, su más reciente filme, uno espera entender lo que está pasando al cien por ciento, pues buena suerte. El realizador de Requiem for a Dream, Black Swan y Noah, nos lleva de la mano en esta ocasión a través de una historia que se mueve de manera inquieta entre lo surreal y lo aparentemente real. Luego, nos deja a la deriva, y la trama nos toma desprevenidos con giros abruptos, en donde Jennifer Lawrence está impresionante interpretando a la tranquila esposa de un escritor (Javier Bardem), luchando por superar un bloqueo creativo. Los giros son tan descomunales, que se antoja bromear al ver cómo la historia, de estar ambientada en una casa en medio de un apacible y silencioso bosque, de pronto se convierte en alguna película de "The Hunger Games". 
La vida del matrimonio se verá de cabeza, cuando a su hogar caiga de sorpresa un admirador de nuestro escritor (Ed Harris), a quien pronto se le unirá su esposa (Michelle Pfeiffer). Esto será suficiente para desatar un pandemónium, especialmente por estar de por medio un misterioso cristal, que celosamente guarda y cuida el escritor como a su propia vida; lo último que quedó de un incendio que tuvo consecuencias trágicas. 
La historia puede verse como una especie de metáfora y reflexión sobre la fama, la celebridad, y el fanatismo. Pero no es más que un pretexto para que Aronofsky se luzca con un despliegue visual delirante -nada raro en sus películas-, con imágenes intrigantes que poco o nulo sentido tienen (muy al estilo de Buñuel o David Lynch), así como un trasfondo religioso con escenas perturbadoras. Indescifrable, a ratos absurda, y fascinante al mismo tiempo.

jueves, 12 de octubre de 2017

BLADE RUNNER 2049 * * * *

Ryan Gosling .


¿Y entonces Rick Deckard es o no un "replicante"? Quizás la respuesta se encuentre finalmente en Blade Runner 2049, secuela tardía de la icónica Blade Runner (1982, basada ligeramente en la novela de Philip K. Dick "Do Androids Dream of Electric Sheep?"), dirigida por Ridley Scott. Esta segunda parte no está a la altura de la original Blade Runner (uno de los mayores logros en la filmografía de Scott). Sin embargo, es un loable y magnífico intento de retomar lo que el filme de Scott cimentó en los 1980, una película de culto, y que marcó el inicio de un género: el tech-noir. Su imaginería futurista ha sido la influencia de muchos cineastas. Y aunque hay instantes en la nueva película, dirigida por Denis Villeneuve (Incendies, Sicario, Arrival) en que hay homenajes inevitables a la primera Blade Runner (ese letrero de Atari en la calle, por ejemplo, o iniciar con el plano de un enorme ojo), el realizador francocanadiense consigue hacer una película muy personal (Ridley Scott únicamente produjo), así como plasmar su propia visión. Consigue además una película de ciencia ficción que dentro de sus 2 horas y media de duración, se siente más dentro de la línea del cine de arte y autor, que dentro del mainstream hollywoodense. Es cierto, el filme original era más redondo, en donde acción y espectacularidad (innovadores e impresionantes efectos especiales "prácticos"), al igual que una genial y alucinante banda sonora compuesta por Vangelis, se combinaban perfectamente con una inteligente, visionaria y también -por qué no- artística película. 2049 está ambientada 30 años después de los eventos del primer filme. La corporación Tyrell se ha ido a la bancarrota, tomando su lugar un nuevo gigante corporativo, Wallace Co.

Un joven Blade Runner, K (Ryan Gosling, con esa templanza e inexpresividad que siempre maneja a su favor), un replicante en cacería por eliminar a los últimos replicantes "serie 8", desenterrará la evidencia que lo puede llevar a encontrar a Rick Deckard (Harrison Ford), de quien no se ha tenido pista alguna en años. K vive con sus propios demonios (recuerdos de su "niñez" lo inquietan), y llena sus horas de soledad en casa con una chica virtual, un holograma que funciona como ama de casa, amiga, y confidente (Ana de Armas). La historia es una muy básica trama policiaca estilo film noir, y los obstáculos para K comienzan cuando su jefa (Robin Wright) le aconseje olvidar su investigación sobre Deckard. El diseño de producción es fantástico, (minimalista como en Arrival), y en conjunto con la dirección fotográfica de Roger Deakins, es el aspecto del filme con más puntos a su favor. Mientras, la banda sonora compuesta por Hans Zimmer, evoca la música de Vangelis con mucha similitud. Con algunos problemas de ritmo al inicio, cociendo las cosas un poco a fuego lento, a la trama le lleva algo de tiempo realmente despegar (una media hora menos de duración le hubiera caído mejor al filme). Sin embargo, la secuela de Blade Runner cumple -aunque con reservas- al ser un magnífico, aunque no extraordinario, filme de ciencia ficción. Tal vez se siente algo estático, pero la película tiene ideas y algo qué decir. Nuestro protagonista es otro ejemplo de ese personaje mitad humano-mitad máquina en busca de su propia identidad, de su origen, y del sentido de su vida, tal vez demasiado vacía y artificial. Desafortunadamente, el regreso de Harrison Ford al "bladerunniverso" no tiene el mismo peso que tuvo su regreso a Star Wars, por ejemplo (apenas y ocupa un tercio del filme). Jared Leto, como el invidente fabricante de robots, tampoco tiene una participación muy lucidora. Vamos, no tenemos presencias memorables como un Rutger Hauer, o una Daryl Hannah con look cyberpunk, como en el primer filme ¿El minimalisimo visual de Villeneuve dejará huella con el tiempo? Probablemente. De lo que no hay duda, es que sus imágenes se quedan en tu mente, y te dejan con ganas de regresar al cine y verlas de nuevo.

jueves, 5 de octubre de 2017

OUR SOULS AT NIGHT * * 1/2


Jane Fonda hará una propuesta no tan indecorosa a
Robert Redford.
Como pareja cinematográfica son ya legendarios. Ver a Jane Fonda y Robert Redford juntos por enésima vez en un filme (ya trabajaron juntos en filmes como The Chase y Barefoot in the Park), más que una experiencia cinéfila, es un deleite. La química que consiguen en Our Souls at Night, un melodrama chapado a la antigua pero con su particular encanto, es una de esas que brotan naturalmente, y que hace click con facilidad, con poco o nada de esfuerzo. Souls podrá ser predecible, un telefilme pequeño para matar alguna tarde de fin de semana, pero su premisa no deja de ser por eso tierna, y al mismo tiempo, provocadora: Dos viejos vecinos, rozando los 80 años, poco a poco empiezan a llenar sus vidas, luego de que Addie (Fonda) propone a Louis (Redford) una idea que tal vez suene descabellada, una invitación a dormir (sí, en la misma cama, pero eso y nada más) durante una noche. ¿El motivo? Para que esas horas simplemente se hagan llevaderas, menos solitarias, y claro, con menos insomnio. No querrás dormir solo después de haberla visto.

miércoles, 4 de octubre de 2017

GERALD'S GAME * * * 1/2

Bruce Greenwood y Carla Gugino jugarán pesado.



Un matrimonio se dirige a pasar un tranquilo fin de semana en un paraje boscoso, en una casa situada en medio de la nada. Sin embargo, las cosas no salen tan bien, cuando deciden experimentar y probar "cosas nuevas" en la intimidad de su dormitorio. Para la joven esposa, Jessie (Carla Gugino, fenomenal), acabará todo en una pesadilla, al terminar esposada en la cabecera de la cama sin que su mucho mayor marido, Gerald (Bruce Greenwood) -o alguien más- pueda ayudarla. No es muy difícil deducir que la fuente literaria del filme es una novela de Stephen King. Se siente ese sabor "kingenesco" desde el inicio. Muchas cosas parecen extraídas de sus mejores novelas (Misery, Total Eclipse, Cujo, por ejemplo). Lo cierto, es que lo mejor de Gerald's Game es cómo de ser una pequeña idea que al inicio parece un chiste trillado y predecible, el asunto evoluciona hacia una película llena de suspenso, y que te pone la piel de gallina en ciertas escenas. Más de la mitad de la película está ambientada en la mencionada habitación, pero Mike Flanagan (de quien me gustó Hush, pero también me resultó una decepción Before I Wake), consigue crear una verdadera tensión punzante, minuto a minuto, incluyendo una actuación de Carla Giugino sin una nota falsa.

jueves, 28 de septiembre de 2017

THE BAD BATCH * *

Suki Waterhouse.
The Bad Batch es superficial y tan desértica en ideas, guión y diálogos como el lugar en donde se ambienta su trama. Ni su atractiva dirección de fotografía (Lyle Vincent), ni el tener algunos nombres de peso en el reparto (Keanu Reeves, un irreconocible Jim Carrey, Jason Momoa) le ayudan a levantarse de su permanente estado letárgico y dramático. Su guión se queda a medio camino entre un simple apunte al aire, y una idea cuya realizadora, Ana Lily Amirpour, no sabe qué rumbo darle: una historia post-apocalíptica con una floja inspiración en Mad Max, con caníbales incluídos, y una heroína (Suki Waterhouse), quien con tan sólo una pierna y un brazo lo arriesgará todo (tal vez perder también estas extremidades que le quedan) con tal de salvar a una niña, hija de un caníbal con alma de artista (Momoa).

miércoles, 27 de septiembre de 2017

IT * * * *

Bill Skarsgard no se anda con payasadas. 



It, la novela de terror de Stephen King, tiene otra oportunidad de ser adaptada a la pantalla. En 1990, fue adaptada en la forma de un largo telefilm, de poco más de 3 horas de duración. Ahora, en su primera adaptación al cine, It es un logrado filme de terror que consigue ponerte los nervios de punta desde el inicio. Pennywise (Bill Skarsgard), el payaso demoniaco, es la verdadera estrella del filme. Su rostro podría ser la pesadilla de cualquiera. En el telefilme, Tim Curry consiguió ser memorable, pero también tenía un diabólico sentido del humor (al estilo de Freddy Krueger). No es que Skarsgard no acabe siendo igualmente memorable. Sin embargo, su Pennywise más que humor, te transmite un auténtico terror nada más con dibujar una "guasona" sonrisa en su maquillado rostro. Otra estrategia es centrar ahora toda su fuerza siniestra en una mirada lunática, con ojos desviados, amarillos y brillantes. 

El realizador, el argentino Andy Muschietti (responsable de "Mama" y el cortometraje que la inspiró, "Mamá"), definitivamente sabe su oficio: crear tensión, terror, e inquietud. It es una estupenda película de miedo, con buenos sustos, y toques nostálgicos sobre la época en que se ambienta, 1989 (esas constantes referencias a "New Kids on the Block", o una bien seleccionada banda sonora). Su historia principal, sobre un grupo de niños de primaria que deben enfrentar sus miedos y superarlos (y si es en grupo mejor) está bien armada, y evoluciona de forma notable hacia una historia de terror sobre un pueblo asediado por una maldición. Un punto a su favor, es que tiene un fuerte personaje femenino, Beverly (Sophia Mills), que vendrá a despertar -en muchos sentidos- al grupo de chicos. Todos ellos sufren bullying en la escuela, y por si fuera poco, tienen que enfrentar a un demonio en forma de payaso, que los está atormentando y asustando, alimentándose principalmente de sus miedos. Uno de ellos, Billy (Jaeden Lieberher), que sufre tartamudez, pierde a su hermanito en manos de Pennywise (quien cada 27 años regresa a sembrar terror en el pueblo de Derry). Junto a su grupo de amigos (conocidos como "The Losers Club") intentarán buscar respuestas sobre desapariciones de niños, y muertes inexplicables del pasado.

lunes, 25 de septiembre de 2017

GAGA: FIVE FOOT TWO * * * 1/2

Lady Gaga sin tapujos y al natural. 


Documental que sigue la tendencia de mostrar ese "otro lado" de gente famosa. En la línea de "Amy" (aunque no tan bueno como éste) "Gaga: Five Foot Two" muestra el lado humano, vulnerable, y quebradizo de "Lady Gaga", la diva del pop italoamericana (y según las malas lenguas, rival de Madonna), que intenta hacer una disección emocional y psicológica de Stefani Joanne Angelina Germanotta, su verdadero nombre. Mientras prepara su nuevo álbum, y su presentación de medio tiempo en el Superbowl 2017, vemos a la artista y sus problemas de dolores físicos, conviviendo con familiares, creando y componiendo junto a su productor, Mark Ronson. Sin ser un documental de cabezas parlantes, escuchamos en sus charlas cómo la cantante intenta encontrar sentido a su fama, a su carrera artística, revelándose también como una amante del jazz. El punto prinicipal, es mostrarse a sí misma (ella produjo el documental) totalmente fuera de su papel controversial de diva provocadora, desmaquillada, "al natural"; como una chica normal con altas y bajas, y que al final tiene algo qué decir. No hay mucha música, pero vale la pena revisarlo, incluso si uno no es muy fan.

domingo, 17 de septiembre de 2017

I DON'T FEEL AT HOME IN THIS WORLD ANYMORE * * *

Elijah Wood y Melanie Linskey caza criminales.
Ruth (Melanie Linskey, la acosadora Rose de "Two and a Half Men") está harta de lo mal que está la sociedad, de gente sin educación y desconsiderada, en especial, de que cada mañana encuentre caca de perro en el jardín de su casa. Un robo que deja su casa de cabeza, la llevará a formar una inusual amistad con un solitario y excéntrico tipo (Elijah Wood), quien la apoyará en su aventura para intentar recuperar sus objetos robados. "I Don't Feel at Home" resultó ganadora en el festival de Sundance este año, siendo su director, el también actor Macon Blair, galardonado con el Gran Premio del Jurado. La película resulta una comedia "indie" visible, sobre encuentros y desencuentros, con situaciones graciosas, y una pequeña dosis de encanto que cae en lo agridulce. Sin embargo, al final se siente muy abrupto su repentino cambio de tono hacia el thriller violento. Pasable, aunque definitivamente el filme no se siente como una gran ganadora de festival.

miércoles, 13 de septiembre de 2017

WHAT HAPPENED TO MONDAY * * 1/2

Noomi Rapace.
Hay una buena idea detrás de "What Happened to Monday". Desafortunadamente, se queda a medio camino en llevarla más lejos: el control total del gobierno sobre el número de hijos que es posible tener, en un futuro no muy lejano (el año 2073). Su director, Tommy Wirkola (Dead Snow, Hansel & Gretel), se conforma con quedarse en los terrenos más seguros del thriller futurista-distópico, y que durante sus dos horas de entretenida duración, te deja con la sensación de que este platillo ya lo hemos probado antes. La receta: un poco de "Children of Men", otro más de "Minority Report" (las escenas de acción se notan muy "inspiradas" en el filme de Spielberg). El giro que le da cierta originalidad a la película, con todo y lo involuntariamente gracioso que pueda sonar, es el vehículo de lucimiento que acaba siendo para Noomi Rapace (de la franquicia sueca "The Girl With the Dragon Tatoo"). La actriz sueca interpreta a 7 hermanas gemelas, cada una bautizada por su padre (Willem Dafoe, lástima que no le dieron más tiempo en pantalla), muy originalmente, con el nombre de cada día de la semana. El papá se las arregla para mantenerlas ocultas del gobierno y del buró encargado de monitorear los nacimientos, dirigida por Nicolette Cayman (Glenn Close, también algo desaprovechada), hasta que ya de adultas se enfrentan con el hecho de que una de ellas, "Lunes", ha desaparecido. La trama tiene lagunas, pero el diseño de producción es logrado.

jueves, 7 de septiembre de 2017

LITTLE EVIL * * 1/2

El Anticristo ha vuelto otra vez, y podría ser este niño. ¿Será?
Little Evil evidencia lo inútil que resulta hacer una parodia de The Omen a estas alturas. Más cuando el resultado es una comedia de humor negro que no acaba por convencer mucho. Un vendedor de bienes raíces (Adam Scott, con perpetua ceja levantada y gesto de incertidumbre), hace todo lo posible para ganarse el cariño de su pequeño hijastro (Owen Atlas). Sólo que hay un problema: el niño tiene toda la escabrosa pinta de un Damien dulce y tímido. Ah, y es posible también que sea el Anticristo. Esto complicará la relación con su esposa (Evangeline Lilly), quien tiene muchos secretos guardados respecto a su diabólico retoño. Little Evil (dirigida por Eli Craig) tiene uno que otro momento gracioso (el video de la boda, el payaso en llamas), pero la verdad está producción de Netflix está llena de clichés y no se siente lo suficientemente redonda, ni con un humor desbordante o llevado al límite.

miércoles, 30 de agosto de 2017

DEATH NOTE * * 1/2

Nat Wolff es Light Turner en la versión de Netflix de "Death Note". 
Remake del éxitoso filme japonés Death Note (2006), el cual es la adaptación al cine del cómic manga homónino. El filme japonés, aun siendo en comparación más largo, no necesitaba el gore tanto como la nueva versión americana (producida por Netflix). Dirigida por Adam Wingard, la historia tiene como premisa el giro que toma la solitaria existencia de un chico, Light (Nat Wolff), al ser elegido por Ryuk, el dios de la muerte (voz y motion capture de Willem Dafoe), para convertirse en su justiciero. A través de un libro, el "Death Note" del título, Light decide dar muerte a criminales, malhechores, delincuentes, bullies etc. con tan sólo escribir sus nombres en el libro, especificando cómo deben morir. Con la ayuda de su novia (Margaret Qualley), el asunto acaba convirtiéndose en un fenómeno mediático y algo religioso, ya que todo mundo acaba creyendo que un ente paranormal (a quien llaman Kira), es el responsable de las muertes. Sin embargo, la policía cree que Kira es un simple mortal detrás de todo, por lo que piden ayuda a un misterioso detective, L (Lakeith Stanfield), quien tiene la mitad del rostro cubierto, para encontrar al responsable de las ejecuciones. Visualmente la versión Netflix es más interesante que la película original (incluyendo el diseño de Ryuk, que parece una mutación entre un erizo y un puercoespín), es algo más atmosférica, y entre sus pocos méritos está el buen trabajo de Willem Dafoe (aunque su voz parezca sólo una pequeña variación de su Duende Verde que vimos en Spiderman). Hay algunos cambios en la historia (aquí, por ejemplo, Light acaba estando menos enviciado por el poder del libro, y es más una víctima). Desafortunadamente, hacia el tercer acto la historia se torna confusa (la película japonesa está mejor contada, en ese sentido). Se nota que Wingard y sus guionistas, Charley y Vlas Parlapanides, batallaron un poco para hacer más coherente la trama, y no enredarse mucho con todo el recetario de reglas del libro, que debemos seguirlas -junto al protagonista- si queremos entender el filme.

martes, 22 de agosto de 2017

THE INSTITUTE * *

James Franco como un misterioso psiquiatra de métodos cuestionables.
Creo que para James Franco la cosa no va mucho detrás de las cámaras. Su actuación en The Institute (dirigida por Franco junto a Pamela Romanowsky, quien ha dirigido varios filmes protagonizados por aquel) es buena, encarnando al director del famoso hospital psiquiátrico Rosewood Institute, en el Baltimore del siglo XIX. Sin embargo, su intento de construir un interesante suspenso psicológico, justo cuando descubrimos que el hospital esconde muchos secretos obscuros, falla completamente, debido a que su narración es plana y débil. Además, su historia, que cuenta la llegada de una joven paciente (Allie Gallerani), queriendo encontrar un poco de paz y relajación (¡que es, oh sorpresa, lo que menos encontrará!), no es muy interesante, quedando todo sólo en buenas intenciones.

domingo, 20 de agosto de 2017

BABY DRIVER * * * *

Ansel Elgort como "Baby". 
La nueva película de Edgar Wright es de lo más entretenida, emocionante, y adrenalínica, a pesar de no tener en su reparto a Nick Frost y a Simmon Pegg. Baby Driver tiene escenas de persecuciones de automóviles estilo "Fast and Furious" que te dejan pegado a tu asiento todo el tiempo. Además, la película tiene un logrado toque melancólico de ese cine de "persecuciones de coches" de los 1970, en donde la velocidad se siente, los coches vuelan y se estrellan sin ayuda de efectos digitales. Es para verse junto a Drive (2011), con la cual comparte un estilo y premisa muy similar. Nuestro protagonista, el "Baby" del título (Ansel Elgor, quien parece una versión joven y menos corpulenta de Tom Hardy), es un experto conductor de coches, al servicio de un mafioso, Doc (Kevin Spacey, haciendo lo suyo), para ayudar a su banda de roba-bancos (Jon Hamm, la mexicana Eiza González, Jon Bernthal, y Jamie Foxx) en "misiones" especiales. "Baby" es silencioso, pasa todo el tiempo con lentes obscuros y audífonos puestos, escuchando música de su Ipod. Sin hacer muchas preguntas, ayuda a huir a gran velocidad a los ladrones. En sus ratos libres, Baby se dedica a mixear voces que graba, ya que la música formó parte importante de su niñez, en donde ocurrió un hecho traumático. Su vida cambia al conocer a Debora (Lily James), de cuya voz queda prendado, y quien vendrá a desestabilizar su precisión al volante. Wright es un maestro del pastiche cómico. Aquí consigue un estupendo homenaje a Scorsese (esas pizzas "Goodfellas"), con ese largo plano secuencia inicial, en donde se nos presenta a Baby con musicalidad, energía y vitalidad. Pero también hay fuentes de inspiración más modernas, como "Guardians of the Galaxy" (esa cuidadosa selección musical del soundtrack), y en Tarantino. Jon Hamm y Jamie Foxx están magníficos, interpretando a los clásicos criminales impredecibles, el segundo todo el rato como un bomba de tiempo a punto de estallar. A abrocharse el cinturón de seguridad.

miércoles, 16 de agosto de 2017

WAR OF THE PLANET OF THE APES * * * *

César, el líder y héroe de los simios, en la que podría ser su batalla final.
En el último episodio de esta saga de precuelas (o al menos, es lo que se dice), nuestro héroe y líder, César (nuevamente voz y movimientos de Andy Serkis), más viejo, canoso, y con más capacidad para hablar, tiene que salir a la guerra por segunda ocasión. Ahora, no nada más son simios contra humanos, sino simios enemistados pelean entre sí. Muchos de ellos luchan junto a los humanos, especialmente aquellos que se unieron al traidor Koba en el anterior filme, Dawn of the Planet of the Apes. Aunque la historia no es tan fuerte e interesante como en la segunda película, War of the Planet of the Apes sigue siendo un espectacular entretenimiento. Es también una impresionante muestra de los alcances técnicos a los que han llegado el motion capture y los efectos especiales (los simios lucen más realistas que nunca). Otra vez una tragedia es el detonante de la trama. César se aventura en un viaje para buscar venganza en contra de un coronel (Woody Harrelson), un militar desertor, quien se encuentra librando su propia guerra en contra del ejército. El coronel ha construído una especie de campo de concentración para simios, en donde los tiene esclavizados y como prisioneros de guerra. ¿El motivo? Controlar y erradicar un virus que está quitando a los humanos la capacidad de hablar. ¿Los humanos convirtiéndose más en simios, y estos últimos más en humanos? Matt Reeves dirige por segunda ocasión, y consigue, además de un homenaje a Apocalypse Now ((Woody Harrelson luce muy cercano a Marlon Brando en el filme de Coppola), una entretenida, visible, y climática película de "grandes escapes", precisamente al estilo de The Great Escape (1963).

GIFTED * * 1/2

Chris Evans, como un tío que debe luchar
por la custodia de su brillante sobrina.
Nada nuevo bajo el Sol. Gifted no cuenta algo que no hayamos visto antes. Se ubica dentro de esas historias sobre niños genios incomprendidos, tratando de encontrarse a sí mismos, de encajar en su entorno, y de que alguien descubra sus dones. No hay nada de malo en eso. De hecho, la película, dirigida por Marc Webb (director de las dos películas de Spiderman protagonizadas por Andrew Garfield), al final resulta bastante cumplidora, a pesar de que su tono y manufactura se inclinan más hacia el telefilme estilo Hallmark o Lifetime channel. Gifted es la historia de una niña genio en matemáticas (Mckenna Grace), quien vive con su tío (Chris Evans), dedicado a reparar barcos en Florida. La vida de la niña toma un giro, cuando su maestra de primaria descubre que es una mente brillante, por lo que intentará convencer a su tío -quien desea que su sobrina lleve una infancia más normal- que la niña debería estar resolviendo ecuaciones complejas y cálculos diferenciales en la universidad. Sin embargo, la abuela (Lindsay Duncan) aparecerá en escena para pelear la custodia de la pequeña, y proveerla del entorno y necesidades que ella merece. Con todo, la película es una pasable "feel good movie", de esas que inspiran y te contagian su optimismo. Esa secuencia en la sala de espera del hospital, inverosímil pero con un encanto irresistible.

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