lunes, 5 de agosto de 2019

THE LION KING



REY DE REYES. La melenuda épica africana de Disney, regresa en
gloriosa animación hiperrealista.
Nunca me surgió la pregunta de cómo se vería El Rey León, uno de los clásicos animados de la Disney, protagonizado por animales reales, o al menos, en la forma de animación hiperrealista. Tampoco me surgió dicha pregunta, en 2016, con otro clásico de la casa Disney, The Jungle Book. Son películas que están bien como están, con su magistral y tradicional animación dibujada a mano, cuadro por cuadro; impecablemente hechas y producidas. Pero en esta era hipertecnologizada, donde ya no nada más se pueden crear digitalmente animales a uno o dos pasos de lucir tan reales que engañarían al ojo más observador, sino actores (así como revivir a algunos que ya nos han dejado), la tentación de los ejecutivos de la Disney no podría haber sido más grande.
Además de las obvias razones monetarias para hacer negocio, y monetizar desempolvando viejas glorias del catálogo de la Disney, también están algunas creativas y experimentales; las de ver nuevamente El Rey León en la forma de un remake producido con la tecnología del nuevo milenio. El resultado no podría ser más impresionante, con todo y el hecho de regresar al cine a ver un filme que en 1994 ya nos había impresionado y conmovido, dirigido en aquel entonces por Roger Allers y Rob Minkoff (con una secuela en 1998, que pasó, por el contrario, sin pena ni gloria por el cine).
Ahora, Jon Favreau regresa en la dirección (luego de haber traído de vuelta The Jungle Book en 2016, como un remake de acción viva, con actores de carne y hueso, y animales generados digitalmente) con esta enternecedora historia de amor paterno-filial, entre el soberano de la sabana africana, el león Mufasa (James Earl Jones, imprimiendo toda la profunda gravedad de su voz al personaje) y su hijo Simba (Donald Glover), con un tratamiento digital hiperrealista, que hace lucir a la película como un documental de la naturaleza que te deja con los ojos desorbitados. Y el factor "wow" está presente todo el tiempo, con el peligro de que el impresionante acabado de texturas casi palpables termine por distraernos.
Esta nueva versión no está precisamente corregida, pero sí aumentada, con media hora de duración de más con respecto a la hora y media de la película original. Hay un par de canciones nuevas, como Spirit, interpretada por Beyoncé, quien da voz a Nala, la gran amiga de Simba desde su cachorrezca infancia. El principal pretexto para ver este nuevo Rey León se reduce al factor visual, el de verla reinterpretada como un gran espectáculo de animación digital del más alto nivel. Casi podemos sentir con nuestras pupilas el pelaje de los leones.
Algo es seguro, y es que sin importar mucho si es la versión animada tradicional o la más moderna digital, el poder de la historia sigue sitiéndose; la de un leoncito que quiere crecer muy aprisa y está marcado por un destino para el cual no se siente preparado, es decir, convertirse en el futuro rey (su historia está parcialmente inspirada en Hamlet). Dicho destino se verá truncado cuando su padre muera asesinado, y el trono sea tomado por su malévolo, usurpador, y sarnoso tío, Scar (excelente trabajo de Chiwetel Ejiofor, al mismo nivel de Jeremy Irons en el filme original), quien no tardará, junto a un grupo de hienas, en imponer sus tiránicas garras y traer decadencia al reino. Forzado a exiliarse, Simba encontrará refugio en la selva, en donde crecerá, a ritmo de la pegajosa canción Hakuna Matata, junto a Timon (Billy Eichner) y Pumbaa (Seth Rogen), en un paradisíaco paraje alejado de problemas y preocupaciones. No pasará mucho antes de que vuelva a recordar su verdadero destino.
El Rey León 2019 podrá sentirse más largo de metraje, podrá ser también que su clara y cristalina alta definición se sienta que compita con la historia, o que haya habido secuencias en que Favreau le haya dado más importancia al impresionante fotorrealismo que a la trama (hay escenas que se sienten sólo como llenadoras de espacio, para presumir el alto nivel de sofisticación alcanzado en este tipo de animación), pero lo cierto, es que acabará siendo inevitable (como hace 25 años) no caer atrapado por la fuerza de esta historia, y ser tocado por toda su felina y melenuda emotividad. 
⭐️⭐️⭐️⭐️

martes, 16 de julio de 2019

TOY STORY 4

Woody regresa con una nueva misión.
Con Toy Story 3 (2010) parecía que un ciclo se estaba cerrando, y que la saga de los juguetes más famosa de la Historia del Cine había llegado a su fin. Sin embargo, algo en el interior de nosotros los fans nos decía que, en esta historia sobre la verdadera amistad, todavía hay mucha tela de donde cortar. Woody el sheriff (Tom Hanks excelente), y su mejor amigo, Buzz Lightyear (Tim Allen, también estupendo), el guerrero intergaláctico, todavía tienen cuerda de sobra.
Ha sido muy largo el camino recorrido desde aquel lejano 1995, cuando Woody nos desmostró que es el "amigo fiel" que todos quisiéramos tener, y que Buzz intentó llevarnos "al infinito y más allá". Su debut fue espectacular, y vaya que al ver Toy Story 4, el tardío (su estreno se pospuso cerca de dos años), pero sorpresivo regreso de los adorados juguetes, el paso del tiempo es evidente. Ver todos los filmes previos de corrido, es atestiguar 25 años de evolución en la cada vez más sofisticada técnica de animación de la Disney-Pixar; lo que en el 95 fue impresionante para los que vimos el filme por primera vez aquel año, ahora se mira con retro-nostalgia, al ver como, de movimientos no muy precisos en los personajes, algo robóticos y mecanizados, ahora, la cuarta película presume un impresionante foto-realismo que te deja con la quijada caída y los ojos desorbitados. Los juguetes lucen más reales que nunca, casi tan humanos como los dueños con quienes comparten su universo, en la forma ya no de Andy, el entrañable dueño de los juguetes, sino ahora de la pequeña Bonnie (voz de Madeleine McGraw). De hecho, esta cuarta película es la que tiene más personajes humanos de la franquicia.
La estafeta de la dirección ha pasado a Josh Cooley (quien ha hecho de todo en la Pixar, desde escritor de guiones hasta voz de personajes), y si en términos de dirección este filme no es precisamente superior a las anteriores entregas, el caso es que Toy Story 4 sigue cumpliendo magistralmente como un filme de acción, rescates, aventuras, y comedia, sin decepcionar en lo absoluto. Esencialmente nos cuenta lo mismo de siempre, es decir, Woody en misión para rescatar a un compañero en apuros, incluyendo el hecho de que en este universo juguetero, es tan difícil el dejar ir y renunciar a algo, como en el mundo de los humanos. Pero hay un par de temas nuevos, complejos y más profundos, que apenas habían sido tocados antes, como preguntarse si los juguetes tienen alma, y si en ellos también puede existir esa "voz interior" que nos guía siempre (es Buzz quien tiene las mejores bromas en este aspecto).
Si Toy Story 3 ya empezaba a pisar terrenos algo obscuros en sus historias, esta cuarta entrega, así como puede ser tan divertida y dulce, también tiene momentos escabrosos. Bonnie ha agregado a su querida colección de juguetes uno nuevo, Forky (voz de Tony Hale), el cual, durante un golpe de reciclaje creativo que tuvo durante su primer día en el kinder, creó con un tenedor desechable tomado de la basura, plastilina, un palo de paleta y mucha imaginación. Al ser de su propia creación, Forky se convertirá en el juguete más querido para Bonnie, con todo y tener los ojos disparejos, así como un impulso incontrolable de querer regresar al bote de basura.
Durante un viaje familiar, a donde, además de Woody y Buzz, también irán Jessie (Joan Cusack), Bull's Eye, Ham, Rex, el Sr. Cara de Papa (trabajo póstumo de Don Rickles, quien falleció a mitad de la producción), su esposa, Slynky Dog (me pregunto como el resorte de este perro salchicha luce intacto y en perfectas condiciones, después de todo lo que ha tenido que pasar en 3 filmes), Trixie, etc., Forky acaba prisionero de Gabby Gabby (Christina Hendricks), una antigua muñeca, y de su séquito de tenebrosos muñecos de ventrílocuo, dentro de una tienda de antigüedades.
Hay un verdaderamente sorpresivo regreso, Bo Beep (nuevamente voz de Annie Potts), aquella pastora de porcelana con la que Woody tuvo buena química en la primer película, y de la cual ya no supimos nada después (al inicio del filme sabremos qué pasó en todo este tiempo). Lejos ha quedado su apariencia de fina y dulce figura de adorno. Ahora regresa más atractiva, como una imponente y fuerte presencia femenina, rediseñada completamente para ser una especie de versión Disney de Charlize Theron en Mad Max (con más cabello, eso sí), con todo y un brazo roto, y conduciendo un coche de carreras reconstruido y disfrazado de zorrillo. Con sus tres ovejas, Bo Beep ha regresado para sacudir y mover el ya de por sí complicado mundo de Woody.
Forky tiene grandes momentos en los que amenaza con robarse el filme, al ser una suerte de Frankenstein descubriendo el mundo, a sí mismo, y su verdadero destino, no como basura, sino como el más valioso juguete de Bonnie. La más dura tarea de Woody, será tratar de convencerlo de ello. Buzz también tendrá sus propios problemas, con dos nuevos personajes de peluche, Ducky y Bunny (Keegan-Michael Hall y Jordan Peele, respectivamente), mientras que Keanu "John Wick" Reeves se agrega al elenco de voces, al dar mucha vida, bravura, y dosis de inseguridad a Duke Caboom, un motociclista de juguete con temerarios momentos en el tercer acto.
Quien no sienta un nudo en la garganta al final, tal vez tuvo que ver los tres primeros filmes antes. La serie de filmes de Toy Story es de esos pocos filmes que tocan tu alma, y esa cuerda emocional que todos llevamos dentro. Si hay otro gran tema ahora, es que por primera vez se aborda lo que verdaderamente es ser un juguete. Toy Story 4 es emocionante, divertida y conmovedora hasta la lágrima. Una verdadera joya. 
⭐️⭐️⭐️⭐️⭐️

martes, 25 de junio de 2019

CAMINO A MARTE

CAMINO A NINGÚN LADO. Luis Gerardo Méndez y Tessa Ia.
Algo que hizo bien K-Pax fue copiar pasablemente "Hombre Mirando al Sudeste". Todo lo contrario sucede con Camino a Marte, en su completa y total ineptitud para darnos una historia "inspirada" en la premisa de aquel filme argentino. De hecho, lo que menos es esta verdaderamente aburrida y soporífera película mexicana, escrita con mucha pereza por sus tres guionistas (sí, leyó bien, TRES guionistas), es eso, "inspirada".
Entre imágenes de la Tierra generadas digitalmente (estilo Gravity, pero sin otro propósito mas que llenar espacio y mostrar una cuenta regresiva para el fin de la humanidad), y paisajes del desierto de Baja California, Camino a Marte termina siendo una road movie, irónicamente, sin ningún rumbo; absolutamente nada interesante y tan plana y seca como el camino que siguen sus tres personajes. Lo que tenemos es un robótico Luis Gerardo Méndez diciendo diálogos incoherentes de pseudo ciencia ficción (en serio, Keanu Reeves, en The Day the Earth Stood Still, es Marlon Brando en comparación), y a Camila Sodi y Tessa Ia diciendo diálogos entre improvisados y escritos como cinco minutos antes de la filmación, con unos nada convincentes acentos norteños. A evitarla como a la plaga. ⭐️

MEN IN BLACK: INTERNATIONAL

HOMBRES...Y MUJERES DE NEGRO. Tessa Thompson y Chris Hemsworth.
Ver en un poster de Men in Black rostros diferentes a los de Will Smith y Tommy Lee jones causa una sensación de extraña familiaridad. Aunque la franquicia empezó a mostrar signos de agotamiento desde Men in Black 3, todavía con Smith y Jones en el reparto (y con Josh Brolin interpretando una versión joven de Tommy Lee Jones), se sostenía como mesa con una pata floja, y algo coja. ¿Qué llevó a pensar a los productores que una nueva película de los Hombres de Negro podría funcionar sin Will Smith y Tommy Lee Jones en el reparto? Nada más ellos lograban esa química única de buddy movie, pareja dispareja, "aprendiz-maestro", que vimos desde el primer filme.
El tiro les salió por la culata, al creer que Chris Hemsworth, nada más por ser Thor, iba a salvar el show y sostener Men in Black: International. la cuarta entrega. El resultado es un paso atrás en la franquicia, ya que estamos ante la película más aburrida de la serie. El principal acierto de la primer película (dirigida por Barry Sonnenfeld, en 1997), fue hacer una paródica e irreverente película policiaca, que se alimentaba de filmes serie B sobre invasiones alienígenas y monstruos de hace décadas (en este caso, extraterrestres inmigrantes en el planeta Tierra, ocultos entre nosotros los terrícolas). Entre sus risas y diversión, tenía un mensaje detrás sobre la tolerancia. Todo eso está perdido --- o buena parte de ello.
Con F. Gary Gray ahora como director, la intención de hacer una especie de híbrido entre James Bond y Mission Impossible con algunos aliens, no funciona del todo, resultando incluso en una historia predecible y sin mucha imaginación. La muy sosa historia da continuidad a la premisa original, es decir, el par de personajes diametralmente opuestos, que tienen que hacer equipo para embarcarse en una misión. Una chica (Tessa Thompson), a quien simplemente conoceremos como agente M, ha estado sumamente interesada desde niña en temas sobre el origen del universo, agujeros negros, etc., con la ilusión de pertenecer a la corporación ultrasecreta de MIB. En su primera misión, tendrá que hacer equipo con el Agente H (Chris Hemsworth), para seguir la pista de un par de seres extraterrestres, quienes quieren hacerse de un poderoso objeto; la llave para crear un arma poderosa.
Hemsworth parece estar haciendo su papel teniendo una sola cosa en la cabeza: ser tomado en cuenta para convertirse en el nuevo James Bond (con toda la "suave", despreocupada, y relajada actitud que se necesita); o simplemente ser Thor con traje, pelo corto, y sin martillo. El problema, es que Gray no supo realmente captar completamente el espíritu camp, y el verdadero humor de los filmes originales. Para empezar, el parlanchín perro Pug nada más tiene un pequeño cameo, y los también divertidos aliens-insecto con cuerpos de palo y antenas, también aparecen nada más unos segundos. No hay nada de lo que hacían a estos filmes sumamente entretenidos.

En el intento por darle un giro de 180° a una franquicia que iba bien, el asunto se descarrila. Aunque debo reconocer que MIB: International tiene contados momentos rescatables (los viajes en motos super-sónicas, las escenas de persecuciones en Londres (pasable la broma que H le hace a M de "Aquí el volante está del otro lado"), al final, el tener a la gran Emma Thompson (con cabello platinado) en un pequeño papel, y a Liam Neeson como el nuevo jefe de MIB, no ayuda mucho. El personaje de Tessa Thompson (supuestamente interesada desde niña en los misterios del universo), termina decepcionando, y en general, toda la película, que al querer darle nuevas caras a la historia no ha hecho nada para refrescar la serie de filmes.

⭐️⭐️1/2

HAZLO COMO HOMBRE

No nada más Mauricio Ochmann resulta irritante y sobreactuado (en serio, creo que el tipo está mejor en su comercial del "agua con pedacitos de sábila"), sino que Aislinn Derbez también resulta insoportable (quizás, ambos con las peores actuaciones del 2017), en su nada creíble personaje de histérica y "muy inocente" chica, que en cinco años nunca se dio cuenta que su prometido era gay. Llega un momento en que los chistes de tono machista acaban cansando de lo desgastados y trillados que están (humor "de regadera", digamos). El verdadero humor, es cuando el guión quiere sonar inteligente ("eres demasiado gay para ser heterosexual, pero demasiado heterosexual para ser gay", le dice su pareja al confundido personaje del filme), pero termina siendo simple basura telenovelera. Aunque consigue cierta camaradería entre su trio de protagónicos, creo que la verdadera prueba de que se es "muy hombre" será el aguantar ver esta insufrible tele-comedia hasta los créditos finales. ⭐️1/2

ROCKETMAN

Taron Egerton como Elton John.
Taron Egerton nos está enviando un mensaje claro en Rocketman: "soy un actor que quiere ser tomado en serio". Va por buen camino. Desde Eddie The Eagle, el también actor de Kingsman (el cual, por alguna extraña razón, casi siempre interpreta personajes con anteojos) ha demostrado ser muy capaz y estar dispuesto a tomar riesgos; a transformarse dejando de lado vanidades frívolas, y especialmente, que tiene voz para cantar. En Rocketman, Egerton es dirigido por segunda ocasión por Dexter Fletcher (director de Eddie The Eagle), en donde interpreta a Reginald Dwight, mejor conocido por sus fans como Elton John. Tarde o temprano teníamos que ver la vida de este icono del rock y el pop contada en cine, seguido del reciente impacto que tuvo apenas el año pasado Bohemian Rhapsody, la multinominada y oscarizada biopic de Freddy Mercury y Queen.
Rocketman (título de una de sus más famosas canciones del album doble Goodbye Yellow Brickroad) toma caminos diferentes a Bohemian Rhapsody, unos menos convencionales y más audaces, visualmente hablando. La película es verdaderamente vital, ágil, y llena de energía musical (realizada con la "bendición" de Elton John, quien funge como productor ejecutivo), en la línea de "Across the Universe" (musical con canciones de The Beatles). Nos cuenta la vida del músico y compositor a través de sus canciones más representativas, como Saturday Night's Alright (esta, como podría esperarse, durante la pelea en un pub), Bennie and The Jets, Don't Go Breaking My Heart, Crocodile Rock, The Bitch is Back, Candle in the Wind, Rocket Man, I'm Still Standing, etc. Es decir, lo clásico del catálogo de Elton John.
Si desde el primer número musical uno no está en el asiento del cine moviendo el pie y las piernas, tal vez esté viendo la película equivocada. Uno de los primeros números musicales es como una calca de Vaselina, pero el de la canción Rocket Man es de un delirio cómico casi caricaturesco. En dicho número, vamos siguiendo a Egerton, brincando de escenario a escenario, mientras canta, baila, y salta, todo magistralmente sincronizado entre la letra y la historia contada.
Escrita por Lee Hall (quien escribió Billie Elliot, y no es accidental que entre este filme y Rocketman existan muchas conexiones), tenemos aquí a un padre estricto y cerrado (Steven Makintosh), un militar aficionado al jazz para el cual Elton John siempre fue como un cero a la izquierda. Nada le importó que su hijo mostrará genialidad musical desde niño (tocaba a Mozart de oido), y fuera admitido en la Royal Academy of Music. Lo interesante, es que todo nos es contado por Elton John desde el círculo de un grupo de apoyo, estrafalariamente vestido como demonio de carnaval, ante los atentos oídos y miradas de extraños. Aunque tuvo algo de apoyo por parte de su mamá (Bryce Dallas Howard, magnífica y con un convincente acento), lo cierto, es que Elton John tuvo una infancia gris e infeliz.
Sin embargo, todo cambió para Elton cuando conoció a Bernie Taupin (Jamie Bell, el mismísimo "Billy Elliot"), con quien formó una imparable e incansable dupla creativa, siendo este último el creador de las letras de todas -o casi todas- sus canciones. Aunque Rocketman no cuenta nada nuevo, es decir, el relato del genio musical hundido en su adicción a las drogas (aquí Elton John confiesa que las ha probado todas), el alcohol, y afectado por severas crisis emocionales (debido a su homosexualidad, junto a su búsqueda del amor y de ser aceptado), y que además tiene los clichés típicos del ambicioso manager musical (Richard Madden) de doble cara (aunque debo reconocer que Stephen Graham está estupendo, como el primer agente artístico de Elton), la película termina siendo un muy disfrutable tour de force musical.
Cuando verdaderamente comienza la historia de Elton (y despega el filme), es con su debut en "El Troubadour", el legendario club en Hollywood, durante su primer viaje a California para probar suerte. Es aquí en donde Elton John, como el estrafalario y extravagante cantante y pianista, de excéntricos anteojos, que todos conocemos, se inventó a sí mismo (como si el carnaval de Rio de Janeiro y el Mardi Grass juntos le hubieran llovido encima). Eché de menos ver más del proceso creativo de componer y escribir, de ver más trabajo en estudio de Elton y de los miembros de su banda. Pero la verdad, Rocketman es un explosivo, surreal, y delirante homenaje a un personaje complejo y fascinante.

⭐️⭐️⭐️⭐️

GODZILLA: KING OF THE MONSTERS

El Rey ha regresado. 
Con cada película de Godzilla manufacturada en Hollywood (de 1998 a la fecha) se pierde un poco de diversión. Mucho tiene que ver el hecho de que en esta nueva franquicia hollywoodense de "Gojira" (su nombre original en japonés), los efectos especiales tienen un "aplastante" resultado, especialmente para quienes crecimos viendo los filmes originales japoneses. Estos sí eran divertidos, unas joyas del cine serie B, con tipos enfundados en disfraces de monstruos (de cuestionable calidad), cuyo trabajo era caminar sobre maquetas y destruir edificios de utileria. De hecho, Godzilla: King of Monsters (secuela de Godzilla del 2014) está dedicada a Haruo Nakajima, el hombre que se puso el escamoso disfraz de Godzilla durante 12 filmes consecutivos, desde 1954.
No es que menosprecie la buena calidad de los efectos especiales de King of the Monsters, con todo y que en ocasiones el diseño de los monstruos a los que la famosa lagartija gigante de rayos radiactivos tiene que enfrentarse, como Mothra, Rodan, un "demonio de fuego" mexicano que habita en un volcán, y un dragón de tres cabezas llamado King Ghidora (todos tomados de los filmes originales japoneses) no sea tan impresionante como uno esperaría. Visualmente, esta secuela, dirigida por Michael Dougherty (Krampus), es apenas calidad "Furia de Titanes", y tal vez sea ponerse demasiado exigente pedir más que eso. Godzilla 2 es un simple filme palomero serie B, para audiencias no muy exigentes, y sin otra cosa mejor que hacer un domingo por la tarde. Los fans de Godzilla quizás sean los que salgan más decepcionados. Tenemos ahora a un grupo de "eco terroristas", que buscan despertar a todos los monstruos de la Tierra (uno de ellos vive en México), para que funcionen como "depredadores" de los humanos, causantes del deterioro y el desequilibrio del planeta. Una extraña máquina llamada ORCA, diseñada por la organización Monarch, integrada por un equipo de cripto-zoologos, genera ondas electromagnéticas para comunicarse con los monstruos, ya sea para controlarlos, o para desatar su furia. Sin embargo, las cosas se complican cuando una de sus científicas (Vera Farmiga) es secuestrada por los terroristas junto a su hija (Millie Bobby Brown, cuyo personaje que interpreta en Stranger Things no dejará de venir a la mente de quienes seguimos dicho programa de Netflix).
No es la secuela que merecía el "Rey de los Monstruos". Quien se anime a verla, que sea por el gusto de ver una hueca y superficial "monster movie", con monstruos arrasando ciudades, destruyendo aviones, aplastando edificios, y luchando entre sí (¿no son todas estas pelis así?). Lo malo, es que Gojira, la verdadera estrella, sale poco menos de 30 minutos en pantalla (de las 2 horas y 11 minutos que dura el filme), así como el hecho de que hay muchos personajes, y ninguno de ellos lo suficientemente interesante. No pude evitar al final sentirme algo aburrido, y las buenas "monster movies" no se supone que te hagan bostezar. Ken Watanabe está de regreso, y se agrega Ziyi Zhang, para darle más sabor "asiático" al asunto, junto a Kyle Chandler, como un experto en comunicación animal. Todos ellos están bien, aunque es una lástima que grandes actores, como Charles Dance, David Strathairn, y Sally Hawkins se sientan muy desperdiciados. Para hacer más decepcionante el asunto, México quedó reducido en el filme a una ficticia "Isla de Mara", con un volcán (no es el "Popo") donde vive Rodan, y escenas caóticas con montones de extras corriendo llenos de pánico. Bueno, una excusa para que los que trabajaron en el Centro Histórico vayan a ver la película y se busquen en la multitud. 
⭐️⭐️1/2

ALADDIN

Will Smith como el nuevo genio de la lámpara. 
La expectativa es mucha cada vez que la Disney decide rehacer alguno de sus clásicos animados. Algo es seguro, y es que no se podrá tener a todos contentos (ahí está el ejemplo de Dumbo, que a muchos gustó, pero que otros aborrecieron). Toca el turno ahora a Aladdin (1992), de esos clásicos intocables del catálogo de la Disney, la cual decidió mover todas sus fichas hacía un sólo número, el de Will Smith, para interpretar al genio de la lámpara. El ex príncipe de Bel-Air, actor y rapero, no la hubiera podido tener más difícil, al tratarse de llenar los zapatos del fallecido Robin Williams, quien diera la voz, un montón de su camaleónico humor y complejo de "personalidad múltiple" al genio de la lámpara (por ello ganó un Globo de Oro "especial").
La buena noticia, es que Will Smith está a la altura de las circunstancias. En su interpretación del genio en este remake de Aladdin, lo que menos hace Smith es una imitación del trabajo de Williams. Lo que ofrece, es su propia versión del genio, en un trabajo que es parte actuación en acción viva ("de carne y hueso"), parte versión CGI (o generada digitalmente). En este último aspecto, es en donde vemos al genio de color azul que todos recordamos, y con mucho esteroide digital, para lograr el mismo físico musculoso del genio animado.
Pero otra cosa también es delicada, la música (multipremiada y multinominada en su momento a los Oscares). En esta nueva película, dirigida por Guy Ritchie (Snatch, la saga de Sherlock Holmes, King Arthur), varias de las canciones originales aparecen, incluyendo la más memorable, A Whole New World, ahora en la voz de Naomi Scott, quien interpreta a Jasmine, y que sabe imprimir una energía particular a la canción. Hay algunas adiciones inéditas al soundtrack, como una canción verdaderamente épica, Speechless (también cantada por Naomi Scott), dividida en dos partes (escrita por Alan Menkin, el mismo compositor de la banda sonora del filme animado). De ahí que, de una hora y media que duraba el filme animado, ahora estemos con 2 horas y 8 minutos de duración, las cuales se pasan como volando en la alfombra mágica (que también aparece, y con un protagonismo casi heroico y cómico).
Aladdin 2019 es sumamente espectacular, tanto por su nueva forma de abordar la historia clásica (con un enfoque algo más feminista), así como por su producción musical (hay momentos en que parece que estamos viendo un musical de Bollywood). Su diseño de producción es suntuoso (excelente diseño de vestuario y locaciones en Jordania). La historia es la que todos recordamos, con pequeños ajustes: Aladino (interpretado por Mena Massoud), es un pillo callejero con varios trucos bajo la manga, y un mono como su cómplice. Por azares del destino, Jasmine se cruza en su camino, y sin que Aladino sepa que es una princesa (con la ambición de convertirse algún día en reina y una justa gobernante de su reino), una química especial empieza a surgir entre ellos. Sin embargo, Aladino es hecho prisionero por el villano de la historia, Jafar (Marwan Kensari, maligno y obscuro), y si aquel desea ser puesto en libertad deberá realizar un pequeño trabajo para él: entrar a una antigua cueva que resguarda un tesoro (así es, "¡Ábrete Sésamo"!), y recuperar una lámpara mágica, la cual, resguarda al antiguo y mágico genio que le concederá tres deseos a quien lo haya liberado de su prisión.
Está de más decir que Will Smith se roba la película desde que aparece, no importa si es en versión real o digital. El tipo irradia energía, carisma, humor, y su acostumbrada labia en partes iguales. Es comprensible el escepticismo de los fans de Robin Williams (entre los que me incluyo). La verdad, pasados unos minutos, uno termina atrapado por la sobrada personalidad con la que Smith llena al genio (especialmente, en su primer número musical, dentro de la cueva). También es cierto que está lejos de tener el mismo ritmo frenético, espontaneidad, y versatilidad visual que el genio de la versión animada sí tenía. Sin embargo, Ritchie y Smith están muy cercanos en esta película a igualarlo.
Por su parte, Mena Massoud y Naomi Scott están muy bien en sus papeles, combinando muy bien actuación, canto y baile (por cierto, Massoud lo hace bien en este último aspecto, en cierto número musical dentro del palacio). Guy Ritchie tal vez no suene como el más indicado para dirigir un cuento de hadas, con mucha magia y romance. Lo cierto, es que ha hecho un buen trabajo. La historia romántica se queda contigo, gracias en especial al papel pivotal que tiene Jafar (verdaderamente diabólico), y al logrado contraste de tonos, entre aventura romántica, comedia (la dama de compañía de Jasmine, interpretada por Nasim Pedrad, contribuye con algo de humor), y al buen mensaje sobre la autenticidad. Es de reconocer la apertura a un reparto diverso desde el punto de vista racial, con muchos actores de origen árabe (mención especial merece Navid Negahban, libanés, quien interpreta al sultán) -o con alguna ascendencia. Al final, tal vez este nuevo Aladino sea de más larga duración, y esté más cargado de pirotecnia hollywoodense, pero entre todo eso la esencia de la historia se mantuvo intacta. 
⭐️⭐️⭐️⭐️

JOHN WICK: CHAPTER 3 - PARABELUM

Keanu Reeves.
¿Hay algo a lo que no sea inmune el super-asesino-super- letal John Wick? ¿Será posible aniquilarlo y borrarlo de la faz de la Tierra? Me quito el sombrero ante Keanu Reeves. A sus cincuenta y tantos años de edad, tiene la condición física de un adolescente. Es capaz de mantenerse a flote, con el tanque lleno y toda la fortaleza del mundo, para hacer escenas de artes marciales sin perder el aliento. No hay duda de la pasión que el actor de Matrix, Man of Taichi, y 47 Ronin tiene por las artes marciales. En su tercera reencarnación como John Wick, Keanu corre, salta, vuela, cae de alturas increíbles; da golpes, patadas, lanza cuchillos, etc. El tipo nació para interpretarlo.
Nuevamente bajo la dirección de Chad Stahelski, John Wick 3: Chapter 3-Parabellum, es un viaje que escurre de adrenalina, plena de acción desde el primer minuto, en donde no tienes más remedio que dejarte llevar por la corriente a través de las calles de Nueva York. No ha cerrado del todo la herida de que le hayan matado a su cachorrito en la primer película, y aunque Wick tiene un nuevo perro, deberá ahora sobrevivir la persecución de una horda internacional de asesinos caza recompensas. Su cabeza tiene precio (14 millones de dólares), debido a que nuestro amigo asesinó a un importante miembro de la organización "High Table".
Aunque tiene todo lo que una película de acción y artes marciales puede pedir, menos una trama interesante, la manera en que todo el show está estructurado en esta tercera entrega (un juego con reglas estrictas, lineamientos, terminologías, y negociaciones) lo acaba envolviendo de un aura obscura. Aquí tal vez sea muy necesario haber visto la película anterior, para entender el por qué ahora Wick tiene categoría de "ex communicado", y así verdaderamente involucrarse en este mundo. Las personas que estén buscando mucha profundidad, una historia que te enganche y que no soporten altos decibeles de balaceras, cuchillazos, golpes, patadas voladoras, etc., tal vez deban pasarla por alto. Pero si lo que se quiere es puro y descerebrado entretenimiento palomero, con suficiente acción dominguera, situaciones chuscas, excelentes -y muy violentas- peleas (coreografiadas con mucho tempo, como si el director estuviera sosteniendo un metrónomo junto a los actores), o persecuciones en moto mientras sus conductores pelean a sablazos, este filme es la mejor opción.
Tener a Laurence Fishburne (en un pequeño papel secundario) junto a Keanu Reeves en una escena, será de antología para los fans de Matrix. Es una lástima que Angelica Huston tenga muy poco tiempo en pantalla, pero Ian Macshane, como el gerente del hotel Continental, está aquí con su típica, despreocupada, y relajada actitud. Mientras que Mark Dacascos, pelón y con actitud amenazante, le imprime al filme el sello de película de artes marciales y thiller serie B. 
⭐️⭐️⭐️

POKEMON DETECTIVE PIKACHU


Justice Smith y Kathryn Newton.
Antes del estreno de Pokémon Detective Pikachú, no podía haber estado menos interesado en adentrarme en el universo de los Pokémon. Apenas y sabía que es una serie animada y un videojuego, creado en 1996 para Nintendo, por Satoshi Tajiri, Ken Sugimori, y Junichi Masuda, así como que ahora se puede jugar con el smartphone a cazar Pokemones a donde sea que uno vaya. En este brinco que ha dado la franquicia en su primera adaptación en un filme de acción viva y actores de carne y hueso, el Pikachú del título terminó atrapándome, con todo su amarillento carisma de adorable peluchín abrazable. Pikachú, con apariencia de ser una cruza entre un conejo y un gato con cola de relámpago, y toda su detectivezca sagacidad, es irremediable que te atrape desde que aparece en pantalla (precaución audiencias femeninas, el personaje irradia incontables dosis de suave y aterciopelada ternura).
Dirigida por Rob Letterman (Shark Tale, Monsters vs. Aliens, Goosebumps), la película nos introduce fácilmente a un extraño mundo de criaturas, que son entre animales y seres míticos, que acompañan a los humanos como una especie de compañeros y protectores espirituales. Además, el filme está escrito para que los niños puedan seguir la historia sin mayor problema (escrita por el mismo Letterman et al), teniendo como centro la historia de un chico, Tim (Justice Smith), solo en el mundo y sin un perro que le ladre. Tim está tratando de reconectar con su padre, Harry, al cual apenas y conoce. Los adultos (especialmente padres de familia que acompañen a sus pequeños al cine, y quienes hayan jugado a cazar pokemones con el teléfono), no tardarán en sentirse interesados, ya que es un relato sobre paternidades necesitando reajustarse, padres ausentes, etc.
Tim se embarcará en una aventura para investigar qué ha sido de su papá, un detective privado, luego de que éste sufriera un accidente automovilístico mientras investigaba los experimentos que una corporación, encabezada por Howard Clifford (Bill Nighy), realiza con un poderoso y mítico pokémon. Sin saber si sigue vivo o no su papá, Tim tendrá la asistencia del adorable y sagaz Pikachú (voz de Ryan Reynolds), de hecho, el pokémon de Harry, gracias a que es quizás el único humano que entiende lo que dice. Sin embargo, la inquieta y sagaz criaturita, con todo y su complejo de detective, no será de mucha ayuda, ya que sufre de amnesia debido al accidente.
La película no es tan infantil como muchos pensarían. Todo lo contrario. Letterman apuesta por lograr algo cercano a un flim noir para toda la familia, clasificación A; una especie de Blade Runner para niños y adolescentes, con todo su explosivo colorido de luces de neón. No nada más trata sobre relaciones padre-hijo, sino sobre la memoria, y la amistad, en la relación que poco a poco se va formando entre Tim y Pikachú. Aunque Ryan Reynolds únicamente provee la voz del personaje (es como escuchar a Deadpool reencarnado en un muñeco de peluche), su trabajo de voz es estupendo, y acaba robándose el show completo. Voz y personaje, aunque contrastantes, terminan acoplándose excelentemente. Por cierto, Justice Smith, aunque sin mucho que hacer en la trama, le da todo el carisma que puede a su personaje, transmitiendo confusión y empuje, mientras que Kathryn Newton, como una chica aspirante a reportera, trae el balance y soporte que Tim necesita. Ambos actores proveen frescura al filme, gracias a que no son caras muy conocidas. Es raro que las adaptaciones de videojuegos al cine funcionen, pero Detective Pikachú, graciosa y conmovedora, acaba siendo la excepción a la regla. ⭐️⭐️⭐️1/2

US

Lupita Nyong'o.
En tan sólo su segundo largometraje, el actor y director Jordan Peele se ha consagrado como maestro en la creación de pesadillas, así como en esa clase de películas en las que lo mejor ocurre justo al final; en esa vuelta de tuerca sorpresa. Si algo sabe hacer bien Peele, es imprimir ese giro crucial en sus historias (¿Está tomando el lugar de M. Night Shyamalan en ese sentido?). En Us, Peele nos lleva de la mano, literalmente, "a través del espejo", en algo que también es como una muestra a gran escala de lo que es capaz de ofrecer en su actual revival del clásico televisivo "La Dimensión Desconocida". Como en aquel programa, la historia contada en Us desafía cualquier explicación racional. Peele ha confesado, que para la historia de su película tomó como inspiración un episodio de la primera temporada de La Dimensión Desconocida, "Mirror Image", sobre una mujer que, mientras espera el autobus en una estación, afirma que su reflejo en el espejo tiene vida propia, y está tratando de tomar su lugar.
En Us, la premisa es llevada más lejos, en la historia de Adelaide Wilson (Lupyta Nyong'o, espectacular en un doble papel), una madre de familia, que ha regresado con su esposo (Winston Duke) e hijos (Shahadi Wright Joseph e Evan Alex) a la playa en donde vivió una experiencia traumática durante su niñez, en 1986: En el laberinto de espejos de un parque de diversiones, Adelaide tuvo la onírica visión de ver su reflejo de espaldas. Como si hubiera despertado de un terrible sueño, Adelaide no volvió a ser la misma. Época actual, treinta y tres años después. Cuando todo parecía haber quedado atrás, Adelaide y el resto de su familia reciben la visita de sus doppelgängers, sus dobles, vestidos de rojo, y conjurados por alguna fuerza maligna del lugar. En actitud entre robótica y zombiesca, sus dobles llegan a la puerta de su casa, con las intenciones no muy amigables de matarlos.
Peele tiene un gran mérito aquí. Mientras nos tiene horrorizados con la pesadilla de sus personajes, y al mismo tiempo entretenidos, al ver cómo minuto a minuto deben ingeniárselas para poder salir vivos, el director nos tiene también pensando qué es lo que está sucediendo. ¿De dónde han venido estos dobles? ¿Qué es lo que realmente quieren estas versiones violentas y monstruosas de ellos?.
A pesar de su violencia gráfica, Us es un entretenido relato de sobrevivencia, original en su guión, ya que no recurre a clichés de películas de terror gore. Lo que aquí vemos, es una familia luchando con sus "otros yo", con algo que para ellos está entre lo real, y una simple ilusión. Poco tiempo hay para que descifren lo que está pasando, de un momento a otro pueden estar muertos. El reparto es pequeño, y todos están estupendos haciendo papeles dobles, y que incluye a Elisabeth Moss (de Mad Men), y Tim Heidecker, ambos como un matrimonio de blancos, amigos de los Wilson.
Tal vez no será mejor que Get Out, pero también sería injusto calificar a Us como un sangriento episodio de La Dimensión Desconocida de casi dos horas de duración. La diferencia, es que en Get Out Peele fue capaz de ofrecer un relato de horror cargado de un mensaje político y social sobre los prejuicios raciales en Estados Unidos. Si hay un tema en Us, es aquel sobre la fina linea entre lo que es real, y lo que es aparente; sobre cómo una realidad alterna te puede confrontar en cualquier momento. Quienes ya hayan visto su anterior película, sabrán que el trabajo de Peele es como una caja de sorpresas, y que sus relatos, poco a poco, se van desdoblando. Te acaban tomando desprevenido con revelaciones inesperadas. El resultado es desconcertante, surreal, y extraño, en grandes proporciones.
⭐️⭐️⭐️1/2

AVENGERS: ENDGAME

Preparados para el capítulo final. 
Aunque no es extremadamente necesario haber visto todas y cada una de las películas de los Avengers, ni tampoco todas las del MCU (las del Capitán América, las de Iron Man, Thor, etcétera), es innegable que la experiencia de ver Avengers: Endgame se incrementa al cuadrado si se han visto todas, o al menos, un buen porcentaje de las mismas (en mi caso, tengo nada más pendientes de ver la última de Iron Man, la última de Thor, y la última de Tom Holland como Spiderman, así que fanboys demándenme). Si hay algunos que titubean al sentir que será como llegar a clase sin haber hecho completa la tarea, no teman. Endgame será igualmente disfrutable, una película cuya historia se puede describir como una fiesta masiva, con una enorme lista de invitados, a donde seguro todos llegarán, incluidos un puñado de invitados sorpresa que aparecerán de improviso.
Endgame es el cierre de una de las sagas más exitosas del cine (un fenómeno equivalente a las sagas de The Lord of the Rings y The Hobbit juntas), y quien se anime a vivirla deberá hacerlo sin ingerir muchos líquidos antes, con la idea de que es un espectáculo de 3 horas de duración. Si exceptuamos la casi hora del primer acto, el resto se va como agua. Y no hay duda de que con tantos personajes (a los que se anexan nuevamente los Guardianes de la Galaxia), tantas lineas narrativas y frentes por cubrir, los hermanos Joe y Anthony Russo (quienes repiten en la dirección), supieron meter y acomodar todo lo que el muy saturado guión demandaba, sin sentirse el resultado muy forzado.
El primer acto -digamos el "menos bueno" de todos-, nos pone más o menos justo en donde nos quedamos en Infinity War el año pasado, con Tony Stark/Iron Man (Robert Downey Jr.) perdido en el espacio, junto a Nebula (Karen Gillan), donde podemos ver que cierto lazo afectivo se ha formado, así como un cambio en esta última, demostrando que dentro de ella hay algo de alma y emociones. Además, vemos un lado que nunca habíamos visto antes en dos personajes, como un Hulk nerd (con el rostro de Mark Ruffalo más evidente), evolucionado y parlante, así como una muy deprimente visión de Thor (Chris Hemsworth), panzón, borrachín, y enganchado en la cerveza. No olvidemos que estamos frente al panorama dejado por Thanos (rostro, gestos, movimientos, y voz de Josh Brolin), luego del pandemonium y destrucción que causó en el anterior filme.
Después de un decisivo "ajuste de cuentas" en los primeros minutos, la trama nos lleva 5 años en el futuro, al 2019, con los vengadores sobrevivientes llevando lo mejor que pueden la organización, a cargo del Capitán América (Chris Evans), Natasha/Black Widow (Scarlett Johansson), Hawkeye (Jeremy Renner), James Rodhes (Don Cheadle), Rocket el mapache (voz de Bradley Cooper), y la Capitana Marvel (o la "nueva chica", como alguno la llama, interpretada por Brie Larson), con misiones aquí y allá. Entra a escena Scott "Antman" Larson (Paul Rudd), recién llegado del microscópico universo cuántico, sin saber qué ha sucedido. Sin perder un minuto, Antman propone un plan a sus colegas, que nos hará poner a todos cara de "oh no, de nuevo la fórmula "Volver al Futuro" y viajes en el tiempo, que ya hemos visto bastante (recientemente, en la última película de Terminator, por ejemplo). El plan es viajar al pasado, arreglar todo este desastre, y de paso, vencer a Thanos y quitarle las famosas "piedras Infinitum". A muchos no les gustará mucho la idea, y se sentirán escépticos (empezando por Tony Stark) sobre el éxito del plan. Sin embargo, todos han perdido algo en el camino (algunos a alguien), y terminarán aceptando el reto, con todos los riesgos del clásico "efecto mariposa".
Después de un prometedor inicio, el primer acto se sobrecalienta y se queda letárgico a medio camino, debido a diálogos sosos, chistes que no aterrizan o pegan bien (con excepción de una escena que, si bien graciosa, yo hubiera guardado mejor para un comercial de Taco Bell), mucho tiempo tratando de convencer a Vengadores rejegos y pesimistas para volverse a juntar. Pero la cosa mejora en el segundo acto, cuando los Russo, como conscientes de la falta de originalidad, deciden usar la autoburla un poco, y bromear con la idea del viaje en el tiempo ("¿Acaso no has visto Volver al Futuro, Terminator, Bill and Ted Adventures, Hot Tub Time Machine? Tiene riesgos, pero seguro funciona", discute uno de los personajes). Sin perder mucho tiempo en cosas técnicas ni explicaciones, la trama se pone más interesante y entretenida justo cuando nuestros héroes viajen al 2014 (a los hechos de Captain America: Winter Soldier), y se encuentren con sus "otros yo". Las cosas se complican de forma divertida, con líneas más graciosas, buenas peleas, y escenas de acción. Lo cierto, es que el punto neurálgico de todo sigue siendo el rencor, recelo, y rivalidad entre Stark y "el Cap." Para el éxito de la misión, ambos deberán dejar de lado sus diferencias, cosa que será aprovechada durante esta parte para buenas bromas ("Capitán, el traje sinceramente no favoreció mucho a tu trasero", dice Tony, al ver al Capitán América del pasado postrado en el suelo).
Hay que reconocer que, aunque recurre a una fórmula socorrida, la forma en que los realizadores la aplican termina siendo, si no brillante, sí ingeniosa. Sirve como excusa para varios cameos, como de Natalie Portman, Rene Russo, Robert Redford, Tom Hiddleston, Tilda Swinton, John Slattery, y Michael Douglas, estos dos últimos rejuvenecidos con botox digital (el resultado parece photoshop mal usado). Pero la idea está en todo momento a favor de la historia, para hacerla avanzar de una forma muy positiva, y para la evolución de ciertos personajes. También da para momentos sensibles a la "Volver al Futuro" (hay uno entre Tony Stark y una persona significativa), y otros no muy creíbles (que involucran a Tilda Swinton, Hulk, y una de las piedras Infinitum).
Con todo y sus pequeñas cuarteaduras, y de que creo que con una media hora menos hubiera sido casi perfecta, EndGame termina siendo de las mejores películas de la franquicia. Para todos tiene algo, aunque sea un poco (para fans de los Guardianes, fans de Iron Man, de Thor, y hasta queda algo también para los seguidores de Black Panther, Doc. Strange, y Spidey), además de que esa batalla final, de verdaderas proporciones épicas (no había visto nada parecido desde The Return of the King), vale seguro el boleto de entrada. Y es la más emotiva de todas las películas. Los fans de hueso colorado tal vez tengan que llevar pañuelos al cine. No es fácil decir adiós. 
⭐️⭐️⭐️⭐️

TRIPLE FRONTIER

Oscar Isaacs y Ben Affleck.
Triple Frontier, dirigida por J.C. Chandor, (Margin Call, A Most Violent Year), es una película de acción que cumple ofreciendo varios momentos emocionantes. Chandor no buscó complicarse mucho la vida metiéndose en el lado político del narcotráfico, tema que acaba siendo un simple pretexto para poder mover las cosas en su película. Poco hay de que quejarse. Si se trata de ver buenas producciones sobre el tema, ahí está, por ejemplo, la serie Narcos, de Netflix, productora también de Frontier. La película cuenta con un elenco efectivo, encabezado por Oscar Isaacs (de hecho, actor de A Most Violent Year) y Ben Affleck. Isaacs interpreta a un agente antinarcóticos, quien luego de una peligrosa misión en Colombia, para atrapar al poderoso jefe de un cartel, se encargará de formar un equipo de élite para rastrear a dicho capo, encontrar su escondite en medio de la jungla, y robarle toda su fortuna.
Junto a Isaacs y Affleck, éste interpretando al asesor de toda la operación (que como única condición para participar será el no involucrarse en la acción directa), también actúan Charlie Hunnam, Garrett Hedlund, y Pedro Pascal (de hecho, protagonista de Narcos), quien interpreta al piloto cuyo único trabajo será sacar a todos volando en helicóptero con todo el botín. Esta es una de las secuencias en donde Chandor sabe crear una buena tensión, y nos tiene con el alma en un hilo (o en este caso, arneses y redes, como las que tendrán que aguantar el peso de millones y millones de dólares durante el vuelo por encima de los Andes). Si algo nos han enseñado las heist movies a nosotros los cinéfilos, es que las cosas nunca salen como fueron planeadas.
Lo mejor de Triple Frontier, no son sólo sus momentos de suspenso y emoción genérica, sino también su elenco. Tenemos un Oscar Isaacs bilingüe (combinando diálogos en español e inglés), como el jefe de la operación que sabe transmitir un auténtico liderazgo, pero al cual las cosas se le terminan saliendo de control, con una buena actuación que mezcla fortaleza y flaqueza emocional. Además, todos consiguen una buena camaradería en pantalla. El problema, es que luego de la mencionada secuencia del helicóptero, al filme (como a la nave) se le va acabando un poco la fuerza. Chandor, con todo y que sabe sostener el filme hasta el final con adrenalina, se queda sin mucha imaginación, y no ofrece más secuencias de este tipo. Al final, Triple resulta pasable y funcional, aunque también se hubiera agradecido un poco más de guión e ideas. 
⭐️⭐️1/2

THE DIRT


Sexo, drogas, y Rock and Roll. 
Hay muchos momentos en The Dirt, biopic sobre una de las bandas de "rock pesado" más célebres e influyentes de los 1980, Mötley Crüe, en que todo pudo haber caído fatalmente al precipicio, fallar, y ser un rotundo fracaso. Pero es tal el control demostrado por Jeff Tremaine (productor de los filmes de Jackass, director de Bad Grandpa), el realizador de esta producción de Netflix, que la película te acaba atrapando en sus descerebradas e intoxicadas redes heavymetaleras, seas o no fan. Su retrato de la época es logrado, y minuciosamente conseguido, ya que parece un filme rodado en la época de los inicios de la banda, es decir, fines de los 1970, e inicios de los 1980. Su ambientación es buena, combinando material audiovisual de la época con material rodado en la actualidad, incluyendo una colorización que nos hace sentir que estamos viendo polaroids animadas.
La película exhibe una misoginia sin pudor, así como un retrato no muy favorecedor de la banda, formada originalmente por Tommy Lee (uno de los productores de la película, aquí interpretado por Machine Gun Kelly), Nicky Sixx (Douglas Booth, quien nos narra la formación del grupo), Mick Mars (un gruñón Iwan Rheon, de Game of Thrones), y el vocalista, Vince Niel (un estupendo y loco Daniel Webber), mostrándolos como unos tipos desmadrosos (hotel en donde se quedaban, hotel que acababa semi destruido. Hay una escena, difícil de creer que haya realmente sucedido, que te revolverá el estómago, y que involucra a Ozzy Osbourne, interpretado por Tony Cavalero, dando un asqueroso espectáculo en una alberca), drogadictos, borrachos, y adictos al sexo.
Uno cosa es segura. Para quienes hayan visto Bohemian Rhapsody, sentirán a The Dirt como la otra cara de la moneda. No quiero decir que sea menos buena en comparación a la multinominada y oscarizada biopic de Freddy Mercury (para empezar, sus presupuestos son completamente distintos), sino al hecho de que The Dirt muestra sin tapujos ni censuras la historia de la banda. Los mismos integrantes confiesan que "así fueron las cosas realmente". Uno de ellos dijo: "Ahora estoy lejos de ser así, pero así fue todo, una vida llena de excesos". Todo el elenco está en su punto, con interpretaciones fantásticas, metidos completamente en sus papeles. Las recreaciones de sus conciertos y presentaciones son fenomenales.
Si hay algún pero, es el hecho de que el guión (escrito por Amanda Adelson y Rick Wilkes, basado a su vez en el libro homónimo escrito por todos los miembros del grupo) relega mucho el lado artístico y creativo del grupo, para ayudarnos a entender un poco más qué había detrás de su proceso musical (a pesar de que Nicky Sixx cuenta aquí que varias de sus canciones reflejan los traumas de su infancia, y los maltratos de sus padrastros). En resumen, una película perfectamente hecha para los fans de Mötley Crüe, dispuestos, tal vez, a perdonarle sus fallas.
⭐️⭐️⭐️1/2

MARY QUEEN OF SCOTS.

Saoirse Ronan es Maria de Escocia. 
No es la primera vez que pasa por la pantalla grande la historia de María de Escocia y la reina Isabel de Inglaterra, una historia que ha sido contada antes en cine, como la versión de 1971, protagonizada por Vanessa Redgrave y Glenda Jackson, por ejemplo. Si por algo causa fascinación, es por la colisión de egos entre las dos reinas en su centro dramático. En su primer largometraje, la directora y productora de teatro Josie Rourke, ha elegido contarnos nuevamente esta historia, en donde, definitivamente, el fuerte termina siendo las dos grandes actuaciones de Saoirse Ronan y Margot Robbie, interpretando a Maria de Escocia y la reina Elizabeth, respectivamente. Margot Robbie demuestra (como lo hizo en I, Tonya) lo seria que es como actriz, sacrificando su belleza y afeándose con un maquillaje que la transforma por completo.
La historia pone varias cartas sobre la mesa. El mayor conflicto para Isabel durante su reinado, fue el jamás haber contraído matrimonio, ni engendrado herederos a la corona, cosa que le trajo dificultades políticas en la corte, y que es reflejado muy bien en la película. Y no sólo esto, ya que otra cosa que Rourke sabe reflejar en la cinta (escrita por Beau Willimon y John Guy) es la abismal oposición de personalidades, mentalidades, y visiones políticas que ambas monarcas -y, de hecho, primas- tenían. No nada más era el asunto del matrimonio en el que ambas discrepaban, esto justo cuando María terminó casándose con Henry Darnley (Jack Lowden, de Fighting with My family), oponiéndose al matrimonio por conveniencia que Isabel quiso imponerle con otro miembro de la corte, sino en el religioso. María, era defensora de la fe católica que profesaba, mientras que con Isabel era el protestantismo. Pero hay otro conflicto, reflejado muy bien en la película (tal vez real, tal vez ficticio), y que fue la posible envidia que Isabel tenía por la belleza de su prima escocesa.
Es claro que Rourke, viniendo del mundo del teatro, termina dándole más importancia al aspecto histriónico en su película. Se nota su impecable dirección de actores (incluidos, entre otros, Guy Pierce, Ian Hurt, un barbudo David "Doctor Who" Tennant). Margot Robie no tiene mucho tiempo en pantalla, pero el poco tiempo que la vemos demuestra un auténtico pathos. En comparación con otros filmes sobre la reina Isabel (como Elizabeth, de 1999), no vemos el típico retrato de la famosa reina como la imponente y férrea monarca que realmente fue, sino alguien por el que al final sentimos lástima. Por su parte, Saoirse Ronan, no únicamente brilla en la película por su belleza, sino por una excelente actuación, de primer nivel, que tiene su punto culminante en la parte climática. Una parte que no destaca por tener mucha acción, sino por el gran tour de force entre ambas actrices. Mary Queen of Scots tiene poco de reprochable, sólo el hecho de que su guión no tiene la suficiente intriga política que uno esperaría en una película de estas características (considerando que Beau Willimon, guionista de House of Cards, coescribió el guión). Pero si se trata de ver a Margot Robbie y a Saoirse Ronan en uno de sus mejores trabajos, no hay que buscar más. ⭐️⭐️⭐️ 1/2

Páginas vistas en total