jueves, 28 de junio de 2012

ALIEN VS PREDATOR 2 REQUIEM * * 1/2


Los aliens siguen sembrando terror en la Tierra en AVP 2.

Mientras cada saga ha seguido por su lado: la de "Alien" con el reciente estreno de Prometheus, y la de "Predator" con el estreno -sin pena ni gloria- de Predators (2010), ambas criaturas siguen enfrentándose en la "subfranquicia" de "Alien vs Predator" (también conocida como "AVPR"). Tres años después del estreno de la primera Alien vs Predator (2004), llegó la secuela (o como quiera llamársele), Aliens vs Predator 2 Requiem (2007), con un elenco de perfectos desconocidos y dirigida por otra de esas estrambóticas mancuernas de hermanos realizadores (que llaman más la atención por el apellido que por su trabajo), los "hermanos Strause" (responsables de Skyline), tampoco muy conocidos. La nueva película tiene un pedigree más bajo que su antecesora. Es decir, a pesar de cumplir como lo que es, una simple película serie B, de alienígenas peleándose a muerte en la Tierra con los humanos en medio, es de esas películas que se sienten  debieron saltarse la pantalla del cine y estrenarse directamente en DVD.

El problema, es que los Strause no consiguen una historia en lo mínimo interesante, mucho menos personajes que nos importen. Un depredador llega a un tranquilo pueblo, persiguiendo a un alien que, al parecer, mató a uno o dos de sus compañeros dentro de la nave nodriza.  La "reina" alien se encuentra matando a medio mundo, usando mujeres para depositar sus embriones. Mientras, el depredador rastrea cada uno de sus pasos, víctimas y sus crías, elimando toda señal con un líquido flourescente y viscoso. Pero el protagonista será un chico, Dallas (Johnny Lewis), quien trabaja entregando pizzas, que sigue enamorado de su amiga de la secundaria (Kristen Hager). Junto a otros personajes que no vale la pena ni mencionar, ambos tendrán que sobrevivir la lucha de las criaturas; el caos, muerte y destrucción que están causando.

No hay nada extraordinario en la película. Es una película palomera de fin de semana, nada más. Los Strause tienen momentos de genuino horror en ciertas partes (la escena en la sala del hospital no está mal hecha), hay por igual un par de enfrentamientos conseguidos entre el depredador y los aliens (incluyendo el enfrentamiento con la "madre alien" al final). Pero en general, tenemos un guión mediocre y desechable. Está franquicia empieza a languidecer.

lunes, 25 de junio de 2012

MOBSTERS * * * *


Christian Slater y Patrick Dempsey interpretan a los célebres
mafiosos Lucky Luciano y Meyer Lansky.

Cualquiera podría decir desde el primer minuto que inicia Mobsters (1991): "¡Sacrilegio! ¡Quisieron copiar a The Godfather!" Tal vez tengan razón. Aunque para ser honestos, Michael Karbelnikoff (su primer largometraje, para luego caer en el olvido desde 1994), si bien tomó como principal referencia, de manera descarada, la obra maestra de Coppolla, al menos puede presumir de haberlo hecho bien, sin tantas pretensiones narrativas de por medio. El escenario es Nueva York, los 1910, en el barrio italiano que parece como sacado de The Godfather II. Un joven Vito Corleonne podría andar vagando por esas calles. En dicho barrio, pandillas de italianos se encuentran peleando con pandillas de judios. En resumen, es la historia de cómo Charlie "Lucky" Luciano (Christian Slater) y Meyer Lansky (Patrick Dempsey), el primero italiano, el segundo judío, se conocieron y, casi de la noche a la mañana, formaron una de las mancuernas mafiosas más célebres de los 1920 y 1930.

La producción y ambientación son de primera categoria. El reparto juvenil se completa con un par de actores ahora muy desaparecidos del panorama cinematográfico: Costas Mandylor, quien interpreta a Frank Costello, y Richard Grieco, como Bugsy Siegel. Los cuatro forman un grupo que tratará de entrar al tráfico de alcohol y las apuestas, con la nada realista ambición de permanecer independientes de los "dons" y capos más poderosos. Algo sumamente complicado, que les costará mucho llevar a cabo. Anthony Quinn encarna a un "padrino", más una caricatura de un capo italiano que otra cosa, el obeso glotón Don Giusseppe Masseria "Joe the Boss". En tanto, Michael Gambon es otro "padrino", Don Salvatore Franzano, en guerra con Don Giusseppe. Luciano jugará arriesgadamente con los dos bandos, con un pie adentro y otro afuera, sin sucumbir del todo al dominio de ambos jefes. Por su parte, Lansky deposita su lealtad en Arnold Rothstein (F. Murray Abraham), su mentor en el mundo de las apuestas y casinos.

Es cierto, la película de Karbelnikoff no es una obra maestra, ni siquiera intenta serlo. Pero es una magnífica película de gangsters. Se siente como un homenaje a verdaderas obras maestras del género, como The Godfather o, incluso, Once Upon a Time in America. Para quienes no la hayan visto, simplemente basta imaginar una cruza de ambas. Los protagonistas son jóvenes, pero totalmente eficientes y metidos en sus personajes. Christian Slater, con todo y su esforzado acento italo-americano, voz de garganta irritada y sus eternos manierismos copiados de Jack Nicholson, está estupendo, creíble, como el mafioso en ascenso. Patrick Dempsey es su contraparte, más tranquilo, de facha inocente, igualmente adecuado para interpretar al famoso Lansky. Es una película que no puede pasar desapercibida para los amantes del género gangsteril.  

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