jueves, 13 de marzo de 2014

CAPTAIN PHILLIPS * * * *

ALERTA PIRATA. Tom Hanks enfrentará piratas somalíes en
Captain Phillips.

Captain Phillips está basada en hechos reales, en un caso que impactó a la prensa internacional. Es  una de esas historias que parecen difíciles de creer en pleno siglo XXI, por involucrar la actividad criminal más antigua de la historia: la pirateria marítima. Paul Greengrass ofrece una crónica del asalto a un barco comercial americano en 2009, capitaneado por el Capitán Richard Phillips (Tom Hanks, excelente), por parte de unos piratas somalíes en el Mar Arábigo. La película tiene una fuente de primera mano, el libro que escribió el mismo Phillips narrando su traumática experiencia. Luego de que los piratas abordaron el barco (que llevaba mercancia de ayuda a Kenia), tomaron como rehén al capitán, quien en un acto de heroismo, se ofreció para salvar a la tripulación.

Greengrass dirige la película con un realismo arrollador, similar al de United 93 (2006). Pone al espectador a bordo del  barco, filmando toda la acción en un barco idéntico al mercante Maersk Alabama. En general, toda la acción tiene lugar en alta mar (en realidad, el Mediterráneo sirviendo como escenario), filmando toda la película con cámara portátil, aspecto que contribuyó incluso a que gente en los cines experimentaran mareos y náusea.

El resultado es una película que, con intensidad, fuerza, y pleno dominio y maestría técnica, consigue en partes iguales emocionarnos, como debe de hacerlo un thriller hollywoodense, y al mismo tiempo, reflexionar sobre el mundo globalizado y la situación económica internacional.  En una escena, el líder corsario Muse, interpretado por la revelación Barkhad Abdi (actor no profesional que tomó a la crítica por sorpresa y consiguió una nominación al Oscar como Mejor Actor de Soporte), confiesa a Phillips que es un pescador. "Sus barcos llegan y se llevan todo el pescado", le comenta Muse con impresionante tranquilidad. "En Somalia las cosas son muy diferentes que en E.U", continua Muse. 

Es cuando el subtexto político de la película sale a relucir, natural y sutilmente. Sin embargo, la intención de Greengrass no es tanto que sintamos simpatía por los piratas (hay uno, que parece ser el más joven y poco experimentado, por el que Phillips se muestra compasivo). Greengrass ofrece una visión imparcial de una situación crítica para la navegación actualmente. El tour de force actoral entre Hanks, una estrella internacional, con Abdi, un debutante que no tenía en sus planes convertirse en actor de la noche a la mañana, es lo mejor en el filme. Su tensa relación es el corazón de una historia aparentemente simple, pero que lleva el verdadero significado de lo que estamos viendo.

martes, 11 de marzo de 2014

BLANCANIEVES * * * *


¡¡¡OLÉ MATAORA!!!  Macarena García como Blancanieves.

Pablo Berger (Torremolinos 73) ha afirmado en entrevista, que su idea de llevar a la pantalla una adaptación silente de Blanca Nieves, relato infantil de los hermanos Grimm, la tuvo mucho antes que The Artist (2011) fuera producida y estrenada. Ambas pertenecen a esa nueva ola monócroma de moderno cine silente en boga, en donde los realizadores se remontan al pasado, justo a los orígenes silentes del séptimo arte. A pesar de estar hechas en pleno siglo XXI, ambos filmes parecen producidos en los 1920s. Blancanieves es una personalísima reinterpretación del cuento clásico, instalándolo en la Sevilla  taurina de principios de siglo XX. La protagonista es una niña, Carmen (las revelaciones Sofia Oria, de niña, y Macarena García, de joven), quien ha sufrido una infancia llena de abusos y sufrimientos, al estilo Cenicienta. 

Luego de que su padre (Daniel Giménez Cacho), un famoso torero, acaba paralítico al ser embestido por un toro, y su madre fallezca durante el parto, Carmen es adoptada por su abuela "bailaora" (Angela Molina). Sin embargo, la niña, sin nadie más que un gallo como mascota, queda bajo el tutelaje de Encarna, su malvada madrastra (Maribel Verdú, guapa en un modo muy siniestro) -como si hubiera de otras en los cuentos infantiles-, prohibiéndole incluso que tenga contacto con su papá. 

Antes que Encarna pueda decir "Espejito, espejito ¿quien es la más bella?" el más sorpresivo giro de esta adaptación vendrá cuando Carmen decida, accidentalmente, convertirse en torera. En parte debido a que lo lleva en la sangre, y en parte porque los enanos del cuento no serán 7, sino 6 torero-cirqueros-ambulantes. Carmen se une a la troupe de enanos, y estos la bautizan como Blancanieves ("como la del cuento", dirá el de la idea). 

Lo que consigue Pablo Berger (quien afirma haber tomado la idea al ver una fotografía de enanos cirqueros, tomada por Cristina García Rodero), es un cuento obscuro y conmovedor al mismo tiempo, macabramente concebido y con mucho humor negro. La película es extremadamente original,  bellamente fotografiada y musicalizada con un furor implacable (el soundtrack tiene inspiración en el paso doble y hay música flamenca). Lo interesante, es su lectura feminista, que propone algo inusual en el mundo de la "fiesta brava": una mujer torera, una matadora, bella con su traje ajustado y cabello corto. El final no podría estar más lejos del que conocemos. Deja al espectador con un signo de interrogación dibujado en el rostro. Es algo Felliniano, y algo a lo David Lynch, cerrando con una imagen bella de un ojo cerrado llorando. 

domingo, 9 de marzo de 2014

300: RISE OF AN EMPIRE * * 1/2

NO EXACTAMENTE 300. Sullivan Stapleton y su armada ateniense.

300: Rise of an Empire tiene una excusa interesante para su existencia en la pantalla: ser algo entre una historia paralela y una continuación de 300 (2006), donde se nos volvía a contar, con el lenguaje visual de una novela gráfica trasladada al cine, el legendario relato de la batalla de las Termópilas, en donde 300 espartanos se enfrentaron contra el enorme ejército persa. Por supuesto, hay también la excusa de derramar litros de sangre digital en primer plano, para mayor justificación de su formato en 3D. Adaptación del cómic creado por Frank Miller, 300 fue una verdadera innovación visual, un visualmente espectacular rescate del viejo género de "espadas y sandalias", con brutales batallas y peleas filmadas en cámara lenta, con mucha sangre salpicando la pantalla, y espartanos luciendo pectorales y six packs retocados por computadora. La cereza en el pastel estaba en el toque fantástico propio del universo de los cómics y, por qué no, del video juego. 

El problema con esta segunda entrega, dirigida por un tal Noam Murro (a su vez, dirigido por el ahora productor Zack Snyder), es que toda esa novedad visual, estéticamente impactante, ya perdió mucho de su factor sorpresa, con series como Spartacus tomando como referencia directa -digamos "inspiración"- dicho concepto visual.  Mientras Leonidas (Gerard Butler, en dos o tres escenas pequeñísimas, que parecen como escenas desechadas de 300) peleaba con sus 300 soldados contra Xerxes (Rodrigo Santoro, con su look a lo carnaval de Rio), la nación griega, comandada por Temistocles (Sullivan Stapleton) se encontraba en plena ofensiva naval contra la flota persa, a cargo de Artemisia (Eva Green, en plena actuación autoparódica), una amazónica, bella, y sanguinaria mujer griega ojiverde, con un pasado tortuoso y obscuro. 

La historia de Artemisia es de verdadera tragedia griega, con motivos de sobra para pasarse al lado del enemigo y pelear bajo las órdenes de Xerxes. Al inicio, se nos da algo de historia de fondo, sobre cómo, en venganza por la muerte de su padre, el rey Dario, Xerxes decidió pasar de ser mortal a una deidad. Si la primer película fue mejor, fue por esa aura de heroismo y sacrificio irradiada por Leonidas. Los 300 espartanos dan el todo por el todo contra los invasores persas. Además, Gerard Butler sin duda tenía más pulmones para gritar a flema suelta que el más blando y desconocido Sullivan Stapleton. 

La historia de esta nueva 300 es más convencional y predecible, y por el lado visual, más grisácea (el clima durante el 90 porciento del filme es nublado y borrascoso). Lo rígido y plano de la historia, se ve compensado con peleas y batallas emocionantes, filmadas igualmente con la milimétrica precisión de la cámara lenta, así como caprichosos movimientos de cámara. Eva Green se roba el filme como la bella y letal Artemisa, y su sobreactuación es la mayor parte del tiempo un recordatorio de lo que este filme es: una típica película serie B, genérica, más preocupada por mostrarnos su brutalidad casi en nuestras narices que otra cosa, cubierta con el atractivo de tener sofisticación en su producción visual. 


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