jueves, 7 de junio de 2012

10,000 BC * *

Un cavernario demostrará que matar mamuts es cosa de niños.

Definitivamente, está a 10,000 años luz de ser Quest of Fire, o incluso The Clan of the Cave Bear. 10,000 BC (2008) está más cercana a una épica serie B de matineé, con una producción de buen nivel. Es decir, tenemos mamuts generados digitalmente, pollos gigantes acechando como velociraptors del jurásico a unos cavernícolas, tigres diente de sable digitales (tan amigables como los que aparecen en la adaptación al cine de The Flinstones) y, lo más descabellado, las piramides de Egipto en plena construcción. Desde este momento, es claro que a Roland Emmerich lo que menos le importó fue una mínima exactitud histórica en todo lo que vemos. Vemos cromagnones conviviendo con tribus africanas, una shamana esquimal y sacedotes egipcios, ademas de otros animales (como caballos) que no se ven muy prehistóricos que digamos. Según la película, los egipcios se sirvieron de los mamuts para arrastrar las gigantescas piedras y poder construir las piramides. Ya sabía que no habían sido extraterrestres de otro mundo.

10,000 BC es pura y llana serie B, en toda la extensión de la palabra, instalada quizás entre la Era de Hielo y la construcción de las grandes piramides. Un cromagnon, D'Leh (Steven Strait), debe demostrarle a su tribu que es un verdadero cazador de mamuts y no un simple tipo con suerte, que dio muerte a uno de estos animales de manera poco menos que accidental (la escena es buena, tiene lo suyo, con la estampida de mamuts revolcando a unos asustados cavernícolas). Con esto, D'Leh intenta ganarse también la admiración y amor de Evolet, una preciosa homo sapiens (digo, eso parece) de brillantes pupilentes azules (Camilla Belle), a quien conoce desde niña. Un grupo de villanos, que parecen piratas sarracenos a caballo en el desierto y con voces aguardientosas, han secuestrado a Evolet, por lo que nuestro héroe viajará hasta el mismo Egipto para rescatarla. En muchas ocasiones puedo disfrutar un buen filme serie B palomero, siempre y cuando sea entretenido y divertido. El problema, es que esta película es todo lo opuesto, aburrida y con una historia poco o nada interesante, incluyendo personajes que me importaron un bledo.  

lunes, 4 de junio de 2012

WE WERE HERE * * * 1/2

Un convencional pero revelador documental sobre el descubrimiento del virus del SIDA en E.U. Convencional en el sentido de que está formado, principalmente, por "cabezas parlantes" dando testimonios sobre el hecho, gente perteneciente a la comunidad homosexual en San Francisco a principios de los 1980. El documental está redondeado con fotos e imágenes de archivo. Es la época de las protestas del activista homosexual Harvey Milk, de la liberación sexual gay. La mayor parte de los testimonios son tristes recuerdos sobre la muerte de las primeras víctimas, mayormente masculinas. Sus parejas hablan sobre cómo empezó todo, con extrañas manchas obscuras en todo el cuerpo (interior de la boca incluído) y pérdida de peso. Lo primero, fue llamar a la enfermedad como el "cáncer gay". En lo que coinciden muchos de los entrevistados, es que la principal causa del brote epidémico fue la tremenda promiscuidad imperante. Los doctores fueron tomados desprevenidos por una enfermedad que iba acabando con la vida de las personas en poco tiempo, sin saber la causa, el origen y, mucho menos, una cura. Hay imágenes donde puede verse cómo muchos médicos no tomaban un mínimo de medidas de higiene, como usar guantes durante las consultas a enfermos. A pesar de lo televisivo de su formato, muchas imágenes llegan a ser impactantes. Mientras, los entrevistados sorprenden por la solemnidad, casi inquebrantable, con la que comparten sus anécdotas.  


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