viernes, 10 de marzo de 2017

MANCHESTER BY THE SEA * * * *

Kyle Chandler y Cassey Affleck.
El personaje interpretado por Cassey Affleck (ganador del Oscar a "Mejor Actor" este año) en "Manchester by the Sea", es como un acertijo difícil de descifrar. Es inaccesible e impenetrable. Más o menos como la película en sí. Aunque al inicio del filme de Kenneth Lonergan uno batalla un poco por penetrar en una historia que salta muy arbitrariamente entre el pasado y el presente (lo que acaba haciéndola algo difícil de seguir durante su primera mitad), "Manchester by the Sea" es un buen melodrama. Está fabulosamente actuado, no nada más por Affleck (quien es como una bomba de tiempo a punto de explotar), sino por todo su reparto, incluyendo a Lucas Hedges (nominado al Oscar a "Mejor Actor de Reparto"), y Michelle Williams (nominada a "Mejor Actriz de Reparto"). El filme es un verdadero dramón. El personaje de Affleck, Lee, un hombre hosco y con tendencias violentas, vive al día haciendo todo tipo de trabajos. Una gran tragedia de su pasado lo ha marcado para siempre. La vida de Lee cambia radicalmente, cuando descubre que su hermano fallecido (Kyle Chandler) lo ha nombrado en su testamento como el "tutor" de su hijo, Patrick (Hedges), hasta que el chico sea mayor de edad. Tenemos una historia agridulce, con una gran dirección de actores, sobre un tío redescubriendo la paternidad junto a su sobrino, quien a su vez, está en plena etapa de la adolescencia. "Manchester" tiene ratos graciosos, con guiños de comedia, sobretodo en esa tensa relación entre Lee y Patrick, los cuales tratan de construir un lazo mientras sobrellevan su drama en común.

FLORENCE FOSTER JENKINS * * * *


Meryl Streep y Hugh Grant.
Es irónico decirlo, pero la actuación de Meryl Streep en "Florence Foster Jenkins" no tiene una sola "nota falsa". Irónico, si consideramos que en este filme encarna a la que fue, con seguridad, la peor cantante en la historia de la música. Stephen Frears consigue un filme que funciona muy bien no nada más como una comedia, sino como una conmovedora y tragicómica historia de amor. Mientras, nosotros como espectadores no sabemos si reír o llorar. Florence, una millonaria aficionada a la música, pone a prueba a su audiencia, al someterlos a escuchar sus "melodiosos falsettos" en la forma de berridos y chillidos (es un reto escuchar su interpretación del aria de La Reina de la Noche de "La "Flauta Mágica", de Mozart). El público podía ser sumamente cruel, y no dudaba en reír a carcajadas desde sus asientos. Pero es Hugh Grant, interpretando a su marido sin mucho oficio ni beneficio, quien muestra el lado dramático del relato. No nada más era el verdadero orquestador de estos circos (acarreaba audiencias con pagos de por medio), sino que hacia hasta lo imposible por deshacerse de los periódicos que publicaban malas críticas de los recitales. Pero tiene una razón muy especial, y cuando nos enteramos de la misma no tenemos más remedio que simpatizar con él y tocarnos el corazón. Ah, y también con su pianista de cabecera (Simon "The Big Bang Theory" Helberg), quien, poco a poco, acaba construyendo un peculiar lazo de amistad con Jenkins. Parece increíble, pero el único disco que Jenkins grabó vendió miles de copias, e incluso llegó a cantar en el Carneguie Hall. Frears entrega un buen filme de época, con diseños de producción y vestuario maravillosos, así como una gran actuación de Streep (le arrebataron el Oscar, lástima). A cubrirse los oídos.

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