jueves, 30 de agosto de 2012

ROLE MODELS * * 1/2


MODELOS A SEGUIR. Paul Rudd ya puede imaginar lo que le espera.

Paul Rudd y Sean William Scott, a primera vista, son la más improbable pareja de amigos. El primero, con pinta de buena gente, cierta vulnerabilidad e inocencia; mientras, el segundo con su cara de maniaco-perverso, acaban siendo lo más opuesto. En Role Models (2008), dirigida por un tal David  Wain, la pareja funciona, ya que este desconocido realizador televisivo se las arregla para que este par de polos opuestos tengan algo de química. Aunque sea durante la primera mitad del filme. Danny (Rudd) y Wheeler (Scott), trabajan juntos promoviendo una de esas bebidas basura energizantes (la mascota es un toro, así que ya imaginar contra que marca va dirigida la parodia) de escuela en escuela. Danny odia su trabajo ("Tengo que pararme frente a jóvenes, para vender esta cosa que, en realidad, es veneno", dice Danny), pero su situación empeora cuando, en un arranque violento de nervios, Danny trata de liberar la camioneta con la que trabaja de ser llevada por la grúa. Los desastres urbanos que ocasiona amenazan con llevarlos a prisión. Lo mejor que puede hacer la abogada y prometida de Danny (Elizabeth Banks), es conseguirles horas de trabajo comunitario, como tutores de niños problemáticos. Esto les dará innumerables dolores de cabeza. 

Lo que en realidad es un trabajo de niñeros, será para nuestros amigos una lección de vida, que los hará cambiar y evolucionar en muchos aspectos. Bueno, quizás exagero. Danny se hará cargo de un chico de lo más nerd (Christopher Mintz Plasse), quien vive totalmente en otra dimensión. Esto se debe a un enfermizo juego, en el que acabas sumergido en un universo medieval, junto a otros jugadores que parecen fugados del manicomio. Wheeler tiene las cosas más relajadas, en comparación. Se encargará de un niño negro malhablado (Bobb'e J. Thompson), el cual tiene el don de decir como 100 palabrotas por minuto y vulgaridad y media, suficiente como para, hipotéticamente, hacer esta película apta para mayores de 18 años. 

La película es una simplona y estúpida comedia dominguera. Una historia de redención para dos tipos que, si bien todo lo que padecen lo hacen para evitar ir a prisión, al final -muy predeciblemente- acaban encariñados con sus hijos postizos. Lo curioso, es que acabas creyendo estas, tal vez, forzadas relaciones que van forjando los protagonistas. Forman lazos de amistad que, en otro contexto, difícilmente podrían existir. Jane Lynch se roba cada escena en la que sale, como la supervisora, ruda y macha, que tiene una historia detrás que daría para todo un melodrama urbano. En general, una comedia totalmente pueril, con algunas risas, muy burlona hacia ese mundo underground de los role games-medievales-interactivos (existen y los involucrados se fanatizan tanto como este chico). Lo malo, es que su moraleja de "sé tu mismo, no dejes que nadie te diga lo contrario", no creo que esté bien aplicada al caso de nuestro trastornado amiguito medieval del siglo XXI. 

martes, 28 de agosto de 2012

AT THE EDGE OF THE WORLD * * * 1/2

Un documental totalmente en alta mar. Antes de que uno -o los involucrados- pueda sentirse mareado, lo más importante es la consciencia que despierta sobre la matanza indiscriminada de ballenas. Los japoneses no salen bien parados, como los principales "depredadores" de estos gigantezcos habitantes del océano. Este documental ecologista, dirigido por los activistas Dan Stone y Patrick Gambuti, es una fría travesía por los mares antárticos, a bordo del Farley Mowat. Una tripulación de voluntarios de todas partes del mundo (mayoritariamente australianos), se embarca por un periodo de tiempo indefinido, que puede ser de meses, dejando a sus hogares, familias y mascotas atrás. Todo está filmado con cámara portátil. Es impresionante el buen resultado de filmar en condiciones tan inestables como estas, con mucho movimiento y temperaturas extremas. En cierto momento, muchos tripulantes acaban vomitando; más tarde, el barco atraviesa superficies de hielo y, además, vemos cómo todo a bordo se torna invernalmente gélido. Hay momentos tensos. Un hombre cae accidentalmente al agua y tienen que encontrarlo, para luego de varios angustiantes minutos rescatarlo. Pero los mejores momentos, son aquellos en los que el barco, que hondea una piratezca e intimidante bandera negra con un cráneo, localiza enormes barcos pesqueros japoneses, haciendo cacería ilegal de ballenas en aguas protegidas por leyes internacionales. La primera táctica de los ecologistas, irónicamente, es arrojar bombas pestilentes al barco sospechoso. Si no responden -como normalmente sucede- y se detienen, luego de varias advertencias por radio, colisionan intencionalmente para hacer que se detenga. Aventuras en el mar con consciencia ecológica.

PATRULLANDO LA ANTÁRTIDA. Un documental
sobre la matanza indiscriminada de ballenas

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