martes, 30 de abril de 2013

MY WEEK WITH MARILYN * * * 1/2

LOS CABALLEROS LAS PREFIEREN RUBIAS.
Michelle Williams y Eddie Redmayne.

Michelle Williams sobresale en esta pequeña pero decentemente producida película, sobre el "detrás de cámaras" de la película "The Prince and the Show Girl"(1957). Esta fue la primera vez que Marilyn Monroe (Williams, intensa y maravillosa) trabajó en Inglaterra, y lo hizo junto a una leyenda, Lawrence Olivier (Kenneth Branagh), quien dirigiera dicho filme. Lejos de ser placentera, la experiencia fue casi un infierno para ambos. Michelle Williams hace un magistral trabajo retratando, en cuerpo y alma, a Monroe, quien llevó consigo sus fantasmas, inseguridades y tormentos al set, incluyendo a su propia "coach" de actuación. Cuando Sir Lawrence ya había perdido la paciencia, entra a escena un sencillo joven, Colin Clark (en cuyo libro está basada la película), interpretado por Eddie Redmayne, quien vivió la que fue quizás la fantasía de muchos hombres en los 1950, un romance con la más grande diva de Hollywood. "Te romperá el corazón y luego te dejará", le dice un celoso Dominic Cooper (interpretando a uno de los asistentes de Marilyn) a Clark, quien para entonces ya había caído presa de la inestable, pero inevitablemente, fascinante Marilyn.

Una película más que correcta en su ejecución, dentro de la línea de producción televisiva más que de cine de gran presupuesto. Pero poco importa, ya que las actuaciones están por encima de todo. Branagh como Sir Lawrence está en su elemento, especialmente en esas escenas en que, a punto de explotar, mantiene su último brote de paciencia, tolerando las fallas de Marilyn, sus errores en los diálogos, extravagancias, recaídas, etc. Mientras, Michelle Williams, no puede más que conmoverte al ver, no precisamente a una diva, sino a un ser vulnerable, sufriendo ansiedad nerviosa, a punto de derrumbarse psicológicamente y amenazar con detener la filmación. Clark funcionará como su psicólogo de cabecera y soporte emocional. Dame Judy Dench tiene un pequeño papel como Dame Sybil Thordike, compañera de reparto de Monroe y, tal vez, la única persona paciente y verdaderamente amistosa con ella. Lo valioso en toda esta aventura del cine dentro del cine, además de ser otra desmitificación de un ícono del cine, es el tener un testimonio de primera mano sobre Marilyn y sus tormentos.

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