viernes, 11 de enero de 2013

JACK REACHER * * 1/2

Producida y protagonizada por Tom Cruise, Jack Reacher (2012) es una exploitation movie muy funcional, que sabe enganchar a la audiencia tanto con escenas de acción como con una historia que mantiene un aceptable nivel de interés y suspenso. En su interpretación del Jack Reacher del título (basada en la novela escrita por Lee Child) Cruise no ofrece absolutamente nada nuevo como actor (los fans del libro se quejaron de su elección para el papel principal), fuera de un par de escenas en donde exhibe habilidades para pelear y descontar villanos al nivel de un Jason Bourne. Quien sí me sorprendió fue la británica Rosamund Pike, ofreciendo una decente actuación y con un convincente acento, en su encarnación de una  abogada en busca de llegar al fondo de la verdad sobre quién es el verdadero asesino de cinco personas. Las víctimas fueron ejecutadas por un tirador oculto, a decenas de metros de distancia, justo en la escena que abre la película.

Reacher y Helen, el personaje de Pike, forman una mancuerna durante la investigación extra oficial que llevan a cabo, siendo el primero su valioso asesor gracias a su experiencia previa como ex marine en Irak. Alrededor de su investigación, se encuentra un detective trabajando en el caso, interpretado por David Oyelowo. Desde el primer segundo, el actor recuerda a Sidney Poitier -al menos físicamente- en sus mejores años y su detective interpretado en In the Heat of the Night. De hecho, la película tiene un tratamiento visual a la film noir, tal y como el de aquella gran obra de Norman Jewison. Helen y Jack, a pesar de cierta tensión sexual que existe entre ellos (con la que juega en un par de escenas el realizador, Christopher McQuarrie), prefieren concentrarse más en la investigación, así como en buscar forzadamente una química que, desafortunadamente, nunca toma forma completamente. 

Aunque no depara muchas sorpresas, la trama se encuentra bien hilvanada. Robert Duvall, en la segunda mitad, amenaza con robarse la película, siendo simple y sencillamente el gran actor que es. Mientras, Werner Herzog sabe hacer lo suyo irradiando su temible aura germánica, en un pequeño papel como mafioso transiberiano.

ROBÁNDOSE EL FILME CON UN GUIÑO. Tom Cruise y Robert Duvall.


miércoles, 9 de enero de 2013

INTOUCHABLES * * * *

AMISTAD A RITMO DE BOOGIE WONDERLAND. Omar Sy y François Cluzet.

El éxito internacional de Intouchables (2011) radica, más que nada, en la acertada elección de su casting. El gran Francois Cluzet (Janis et John), interpretando a un millonario cuadrapléjico, melancólico y sensible; y Omar Sy (Micmacs), como el inmigrante senegalés proveniente de un típico banlieu pobre, quien es contratado como su asistente de tiempo completo. El resultado ¡bingo!, es una química instantánea, una relación cinematográfica funcional en todos los niveles. Lo mejor, es cómo los realizadores, Olivier Nakache y Eric Toledano (también autores del guión) hacen de esta improbable relación una entrañable amistad, la cual se va formando gradualmente, de manera natural, y sin forzar mucho la maquinaria interna que mueve los engranajes emocionales entre los personajes. Nuestro millonario, Phillipe, incapacitado no nada más físicamente del cuello a los pies, sino de un amor por la vida perdido, es un amante del arte, la poesía, la lectura, y la música clásica. Necesita de Driss y de su chispa, su vitalidad y el encanto que ha venido a transmitirle.

La historia está basada en una amistad de la vida real, y aunque la película se sienta formulaica, con todo estratégicamente cálculado para ser la más taquillera y exitosa feel good movie del 2012 (no dudo que Hollywood ya esté preparando el guión para el remake; Dustin Hoffman puede irse preparando para ser la versión americana de Phillipe), y dar en el blanco con las audiencias americanas, el resultado es un entretenido y humorístico relato con mucho encanto, en el que dos visiones de la vida, dos personalidades dispares se contraponen para, simplemente, conseguir magia en la pantalla. Mucha de esa magia se debe a la gran actuación de Omar Sy, quien en cuestión de minutos tiene a todos los personajes -y a nosotros- en su bolsillo. Sy (algo así como un rejuvenecido y revitalizado Eddy Murphy transportado a Francia), sacude todo espacio que habita en la residencia. Es humorístico, carismático, coqueto, impertinente, amante de Earth, Wind & Fire y, además, es un misterio que nos invita a desentrañar hasta la última escena del filme.  

martes, 8 de enero de 2013

FRANKENWEENIE * * * * *

VIVO Y COLEANDO. Victor Frankenstein y su adorado Sparky.

Todo empezó como un cortometraje, en el que Tim Burton, nostálgica y paródicamente, miraba hacia  su niñez para dar fe de su amor por el cine de horror y de monstruos. Frankenweenie (1984) es la historia de Victor Frankenstein, un niño solitario cuyo perro muere atropellado. El joven Frankenstein, tal y como sucede -más o menos- en la clásica novela de Mary Shelley, se decide a revivir a Sparky, el perro en cuestión, a través del inimaginable e impredecible poder de la electricidad. Casi 30 años después, Tim Burton ha decidido adaptar su corto e idea original en la forma de un largometraje animado, electrizante y conmovedor (no pude evitar la lágrima un par de veces), que confirma una vez más cómo la clásica animación en stop-motion sigue siendo lo suyo; el medio en el que el realizador se muestra siempre más inspirado, su herramienta ideal de expresión artística.

Frankenweenie (2012) conserva el mismo espíritu de su antecesora, en la forma en que rinde un homenaje al cine de monstruos, especialmente el de los años 1930s y 1940s de la Universal, a través de  un relato infantil sobre el incondicional amor de un niño por su perro. Victor (voz de Charlie Tahan) es como la versión infantil del Victor Van Dort de Corpse Bride (2005), el anterior filme animado de Burton. En esta nueva aventura animada burtoniana, el personaje principal es como una radiografía en la que han quedado registradas las inquietudes cinematográficas del realizador, en su manera de recordar las experiencias que tuvo de niño con su perro. 

Es una película que puede interesar a niños que, para variar un poco, se animen a salir un poco de la rutina de la animación 100 por ciento digital y echar un ojo a otras opciones, quizás más artísticas en la animación cuadro por cuadro. La historia es un relato de regusto gótico, divertido, así como un sensible manifiesto procientífico. Esto encarnado en el maestro de ciencias, uno más de los homenajes de Burton a su admirado Vincent Price (el personaje es como una versión caricaturizada del actor), rematado con  el magistral trabajo vocal de Martin Landau. El maestro podrá lucir tétrico, pero muestra que razón y sentimiento pueden ir de la mano sin mayor problema.

Frankenweenie es para niños y adultos que estén dispuestos a no rehuir al blanco y negro en un filme animado. El trabajo de fotografía es genial, y acaba por darle ese acabado final de cine antiguo (la historia está ambientada en los 1960s). Los cinéfilos disfrutarán enormidades con la infinidad de guiños al cine clásico de horror, en esa galeria de niños que son como mini-homenajes a personajes icónicos del cine de monstruos, como Edgar E. Gore (voz del genial Atticos Shaffer, un niño que hace una impresionante imitación de Peter Lorre), inspirado en Igor, y hay otro por ahí que está diseñado a imagen y semejanza de Boris Karloff (intérprete del primer monstruo Frankenstein en cine).

Catherine O' Hara, quien da voz a la mamá de Victor, y Winona Ryder, quien da voz a su amiga y vecina, colaboran nuevamente con Burton. Puede verse esta joya animada como una introducción del relato de Frankenstein para niños y adolescentes de la generación "Twilight". Aunque puede que estén lejos de identificar otras referencias cinéfilas, como el molino extraído directamente del Frankenstein de la Universal, o el cómico homenaje a Godzilla en la forma de una tortuga gigante, seguro la experiencia de ver este filme les será inolvidable. 

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