viernes, 28 de diciembre de 2012

TRUE GRIT * * * * *

WILD WILD DUDE. Jeff Bridges y Hailee Steinfield. 

Para unos directores tan pan-genéricos como los hermanos Ethan y Joel Coen, estaba pendiente dirigir un western en toda la extensión de la palabra. Escogieron dirigir el remake de un clásico del género, True Grit (1969), protagonizado por una de las leyendas del lejano oeste, John Wayne. Sin embargo,  los Coen van más allá en las vertientes estilísticas que buscan explorar en esta su más reciente película. Lo que consiguen es un western artístico y bello, un sensible relato sobre la pérdida de la inocencia en un territorio inóspito y violento, sin traicionar con ello las convenciones más genéricas que son marca de agua en una película de cowboys, bandidos y forasteros.

Puede argumentarse que muchos de sus filmes son westerns ambientados en otro tiempo y lugar (Blood Simple, por ejemplo) y que sólo les faltaba situarse (cronológicamente al menos) donde casi todo western debe estar, a finales del siglo 19. Hay dos sorpresas en esta nueva versión. Primero, el regreso de Jeff Bridges bajo las órdenes de los Coen, luego de su colaboración en The Big Lebowsky  (1998), que le dio a Bridges el inolvidable y legendario sobrenombre de The Dude, el borracho y decadente personaje de aquella película. Jeff Bridges interpreta el personaje de Wayne en la película original, Rooster Cogburn, el marshall con un piratesco parche en el ojo, que en corto podría simplemente calificarse como The Dude en el lejano Oeste.

Y no es crítica, sino únicamente la manera de establecer esa gran dimensión que Bridges ofrece al personaje, un borracho sheriff convertido en caza recompensas, lleno de anécdotas que cuenta con una añejada y rasposa voz. Su balbuciente estilo es apenas entendible gracias a los efectos del whisky, pero acaba siendo inevitablemente atrayente. Cogburn busca demostrar que todavía tiene gran puntería y  "verdadero temple". Aquí viene la segunda sorpresa, con la joven revelación Hailee Stanfield, interpretando con suma efectividad y profesionalismo a la impaciente pero decidida chica que busca  vengar a su padre, asesinado por uno de sus ex trabajadores (Josh Brolin), profugo en territorio apache.

La película, desafortunadamente, no está musicalizada por T-Bone Burnett (recordando el grandioso trabajo que hizo con los Coen en O Brother Where Art Thou), pero la banda sonora compuesta por Carter Burwell tiene el toque clásico de las viejas películas del oeste. Además, si hay algo en verdad magnífico, es la fina dirección fotográfica de Roger Deakins, brillante e inconfundible en cada toma. Mientras, Matt Damon cierra el grupo de aventureros como el extravagante ranger LaBoeuf, que asistirá a Coburn en la búsqueda del asesino. LaBoeuf sirve en cada momento como perfecto contrapunto entre la metódica y pulcra disciplina que representa, junto a la derruída, alcohólica y maltrecha imagen de nuestro tuerto héroe.

miércoles, 26 de diciembre de 2012

2012 * *

Otra película sobre destrucciones apocalíptico-cataclísmicas (¿Necesitábamos una más?), que basa su premisa -o excusa, más bien- en la falsa predicción de los antiguos mayas sobre el fin del mundo el 21 de diciembre del año 2012. Hasta ahora, todo bien, seguimos aquí, el mundo no se ha acabado. Más que una película dominguera sobre el fin del mundo, 2012 (2009) es una película sobre paternidades frustradas. El fin del mundo como lo conocemos no es más que un pretexto para que padres e hijos, a través de historias paralelas, tengan un ajuste de cuentas emocional. En medio de terremotos, maremotos que traen consigo el segundo diluvio universal y volcanes arrojando toda su furia volcánica, padres e hijos se dirán el que tal vez sea el último adiós.

John Cusack interpreta a Jackson Curtis, uno de estos padres, un escritor frustrado con tan sólo un libro publicado, y que tiene que ganarse la vida como el chófer de un millonario ruso. Su mayor lucha no será sobrevivir el fin del mundo, sino ganarse el cariño y respeto de sus niños, y con un poco de suerte, el de su esposa (Amanda Peet), de quien se encuentra separado. A pesar de estar saturada de personajes e historias alternas, que casi se sienta como un refrito de Independence Day (sin amenazas alienígenas de por medio), cruzado con Poseidon y la historia del Arca de Noé versión siglo XXI, y de tener que ver a Woody Harrelson interpretando una parodia sobre la excentricidad que a veces gusta llevar a la pantalla en mejores películas, siendo honestos, jamás el fin del mundo se había visto tan escalofriantemente espectacular como aquí. Nada más aguanté las 2 horas y media por los impresionantes efectos especiales y por querer saber cómo nuestros héroes se salvarían de la ira de nuestra madre Tierra.   

Y EL MUNDO NO SE ACABÓ.  John Cusack intentando escapar
del posible fin del mundo


viernes, 21 de diciembre de 2012

JONAH HEX * *

Un personaje interesante que tal vez merecía una mejor película. Jonah Hex (2010) tiene lo que puede esperarse en cualquier película medianamente entretenida: acción, una trama que combina elementos paranormales y elementos de cualquier western genérico, así como un reparto decente. La película es una adaptación de una serie de cómics de la DC. De hecho, lo que consigue el realizador y también animador Jimmy Hayward (Horton Hears a Who!) es darle a la película un look de cómic y/o novela gráfica, de tonalidades góticas en ciertos momentos. 

La secuencia animada que abre la historia, nos cuenta que Jonah Hex (un balbuceante Josh Brolin, caracterizando bien al personaje original del cómic) es un caza recompensas y ex soldado confederado de la Guerra Civil, quien junto a su familia fue torturado y asesinado por el villano en turno, Quentin Turnbull (John Malkovich, en su perversa y maléfica forma acostumbrada en estos personajes). Hex logra regresar de entre los muertos a través de un ritual indio, y busca ajustar cuentas con Turnbull y sus secuaces.

Jonah Hex es esa clase de antihéroes que no irradian precisamente carisma ni mucha simpatía. Hex vaga por el mundo con la mitad del rostro deformado, con algunos pedazos de piel en donde alguna vez hubo una mejilla. Más que hablar balbucea sus diálogos, y tiene la capacidad de resucitar a los muertos con tan sólo tocarlos para extraer de ellos información valiosa. En general, la historia es un desastroso conglomerado de episodios, sin mucho congruencia entre los mismos y que está lejos de ser mínimamente interesante. Gustará a los amantes de los western por sus escenas genéricas de tiroteos,  peleas, trenes saboteados por explosiones y por la infaltable bella prostituta (Megan Fox). También gustará a los aficionados a las novelas gráficas de corte gótico y paranormal.

El problema, como decía, es que dentro de esta mezcla genérica, los realizadores no supieron embonar  una historia coherente ni atractiva. El filme se torna estúpido al final, con el predecible giro de los villanos buscando, durante el 4 de julio, asestar un pirotécnico acto terrorista en Washington, en contra del gobierno del presidente Grant (Aidan Quinn). El arma de destrucción masiva en cuestión luce tan caricaturesca (un cañón de circo lanzando pelotas luminosas), que si su concepción es poco creíble cuando nos es explicada, sin muchos pies ni cabeza, al final la gran amenaza nuclear es más paródica que nada. Supongo que es mejor echarle una hojeada al cómic original.

Josh Brolin y Megan Fox.



lunes, 17 de diciembre de 2012

THE HOBBIT: AN UNEXPECTED JOURNEY * * * * *

"ASÍ QUE ESTE ES MI CONTRATO HASTA EL 2014".
Martin Freeman como el joven Bilbo Baggins.

"En un hoyo en el suelo vivía un hobbit", así empieza "The Hobbit", una de las novelas de fantasía más influyentes de todos los tiempos, escrita por J.R.R. Tolkien. La novela es la introducción a la serie de novelas de "Lord of the Rings". Un anciano Bilbo Baggins (Ian Holm) comienza sus memorias con esta frase en las primeras escenas de The Hobbit (2012), adaptación al cine de la novela, quizás la película más esperada de este año. 

Muchas dudas se tuvieron respecto a su realización. Primero, Guillermo del Toro estuvo contemplado como director, hasta que el realizador mexicano abandonó el proyecto por haber estado estancado durante la crisis económica de la MGM. Peter Jackson fungiría como productor. Finalmente, el neozelandés acabó tomando completamente las riendas en la dirección, en medio de huelgas del sindicato de actores en Nueva Zelanda (donde se rodó la película), anunciando, más tarde, que el proyecto se dividiría en una nueva trilogía. Es decir, puede esperarse una fiel adaptación de la novela original de Tolkien.

Peter Jackson nos lleva de la mano nuevamente a la Tierra Media, y su capacidad para sorprendernos sigue intacta. El retorno al universo tolkeniano, en esta ocasión, trata sobre los orígenes de la saga del anillo, cuando un joven Bilbo Baggins (Martin Freeman), accidentalmente, encuentra el poderoso anillo. Esto durante la aventura que emprende junto al mago Gandalf (Sir Ian McKellen, retomando el papel con gran facilidad) y un grupo de 13 enanos, para intentar recuperar un cuantioso tesoro que un dragón de nombre Smaug les robó mucho tiempo atrás.

Con una duración de casi 3 horas, Peter Jackson decidíó filmar la película con una avanzada tecnología, HFR48x, en donde en lugar de filmar a la velocidad tradicional de 24 cuadros por segundo, se filma a 48 cuadros por segundo. El resultado, es una imagen con mayor definición, que podría ser interesante apreciar en cine. De todas maneras, la película se aprecia con una gran calidad de imagen en su formato convencional. 

Tenemos otra expedición, y un personaje que debe cumplir con un destino. La espectacular introducción cuenta la guerra que el rey de los enanos emprendió contra el dragón. Su hijo, el principe Thorin (Richard Armitage), pierde la batalla, luego de que el ejército de los elfos retiran su ayuda. Son unos cuantos minutos colosales, en donde la identidad del dragón se reserva estratégicamente (vemos nada más la punta de la cola). Una noche, el tranquilo y pacífico Bilbo, luego de una caótica y musical cena con los enanos, decíde irse de aventura como el elegido para "negociar" con el dragón.

Es comprensible que, siendo la primera de una trilogía, la película se haya estirado con secuencias que se sienten algo largas. Sale sobrando el cameo de Elijah Wood como Frodo durante los primeros minutos, y no sé por qué pero siempre las secuencias en Rivendell, la luminosa ciudad de los civilizados y tiesos elfos, se sienten, perdonando la ironía, apagadas. Pero en general, The Hobbit es una extraordinaria experiencia cinematográfica, una impresionante aventura que no tiene límites; un testimonio sobre la maestría visual de Peter Jackson y su amor irredento por estos libros.

Es un mundo lleno de personajes fascinantes y terribles, como esos orcos cabalgando enormes lobos,  comandados por un demoniaco y gigantesco orco pálido; repulsivos, como los tres divertidos trolls que sorprenden a nuestros aventureros en medio del bosque; y otros grotescos, como ese rey Duende de papada colgante. Esto incluye toda la subterránea ciudad duende y sus rastreros habitantes. El par de gigantes de piedra (no recuerdo que aparezcan en la novela), peleando y creando una avalancha enmedio de la expedición, son simplemente majestuosos y claustrofóbicos. En tanto, Radagast (Silvester McCoy), ese mago hippioso habitante del bosque, quien parece sacado de alguna novela de The Chronicles of Narnia, es un protector de los animales del bosque. Viaja en un trineo arrastrado por conejos, y se encuentra terriblemente preocupado porque una fuerza obscura, un Nigromante, ha llegado a los alrededores.

Los enanos son personajes interesantes también, muy a su manera. Bilbo se encuentra durante la expedición en un continuo conflicto con Thorin, líder de los enanos. Este último no cree que el hobbit sea digno de acompañarlos en la expedición, en pocas palabras, lo ve como un estorbo. Mientras, Gandalf sigue siendo el sabio consejero, con sus momentos de tensión en su papel de paternal protector de los enanos, y que, como siempre, aparece de último momento para salvar cualquier peligrosa situación.

El mejor de todos, Gollum (Andy Serkis, dando nuevamente voz y movimientos al personaje por el motion capture), sigue robándose todo el número como la obsesiva criatura de doble personalidad. Aquí, reta a Bilbo a un juego de acertijos, durante el cual el anillo mágico cambiará de dueño.

La gran capacidad artesanal, así como los notables avances tecnológicos que los estudios Beta (pertenecientes a Peter Jackson) han tenido desde The Return of the King (producida en el ya lejano 2003) quedan patentes en esta nueva película. Los personajes fantásticos tienen un intrigante y palpable realismo, tanto en su animación como en su modelado y acabado. 

La gran galería de personajes me acabó impresionando más que los pandorianos de Avatar. Mientras el Avatar de James Cameron, si bien entretendida, fue filmada con poca o nula inspiración, en The Hobbit tenemos un sensibilidad visual más marcada en muchos aspectos, superior a la artificialidad técnica de Avatar. Los efectos especiales son más sorprendentes en The Hobbit, y terminé más sumergido y cercano a este mundo.



jueves, 13 de diciembre de 2012

X-MEN: THE LAST STAND * * * *

SER O NO SER... MUTANTE. Patrick Stewart y Sir Ian McKellen.

La secuela de X-Men (2000) tardó cerca de 6 años en ver la luz. Esta franquicia, si bien avanza a pasos lentos y agigantados, es una de las más sólidas, sin una película que sea, en el sentido estricto, una decepción. En X-Men: The Last Stand (2006) las fuerzas del bien, comandadas por el telepático Dr. Charles Xavier (Patrick Stewart) y las malévolas fuerzas comandadas por Magneto (Sir Ian McKellen), se enfrentan quizás por última vez. Brett Ratner toma las riendas dejadas por Bryan Singer (director de la primer película), y el resultado es una entretenida película de superhéroes con buenas dósis de acción, algo que no interfiere con el hecho de tenernos involucrados en los conflictos de sus personajes.

Los X-Men son súper héroes que no dejan de tener un lado humano marcado, y como otros tantos personajes de este tipo llevan cargando traumas. Aquí están estigmatizados como mutantes, viven marginados por una sociedad que no los acepta, encontrando un refugio en la escuela del profesor Xavier, quien les enseña cómo manejar sus superpoderes. Es como una escuela secundaria, en la que los adolescentes superdotados tienen que lidiar con sus súper poderes en lugar de sus hormonas. 

Hay dos centros dramáticos. Primero, el hecho de que la bella Jean Grey (Famke Jansen) ha regresado de entre los muertos, nada amistosa y como poseída por un demonio destructor, que pondrá a Wolverine (Hugh Jackman) en total desconcierto. Mientras vemos si Jean se pasa o no al lado obscuro de la fuerza, un científico anuncia que ha descubierto una vacuna que, aparentemente, puede curar a los mutantes y volverlos humanos comunes y corrientes.

La historia está cubierta por un velo trágico y un subtexto social. Activistas mutantes protestan por la vacuna, en algo que podría compararse con la lucha por los derechos gay en otro contexto.  Los mutantes se encuentran en la política también, aquí representados por el azulado, peludo y bestial Beast (irreconocible Kelsey Grammer, enfundado en maquillaje), como un senador luchando por los derechos y el reconocimiento de los mutantes.   

Hay una muerte que parece dejar toda la trama en puntos suspensivos y a nuestros héroes sin rumbo. Sin embargo, Ratner sabe cómo balancear bien todos los elementos de la historia, tanto los del melodrama como los del simple filme de acción. Además, hay una subtrama que tiene un particular y sensible brillo, que involucra el triángulo sentimental entre tres jóvenes mutantes, uno de ellos Ana Paquin, cuyo personaje, recordemos, sufre el no poder tener contacto físico con ser viviente alguno, sin el peligro de absorber su energía y matarlos. Por ello, se encuentra considerando el tomar o no la vacuna antimutante. 

Si hay un pero, es que en la trama se agrega, casi muy forzadamente, un personaje que acaba muy perdido. Un niño mutante (Cameron Bright), que tiene la capacidad de neutralizar los poderes de todos los mutantes, tan sólo con acercarse a él unos cuantos centímetros. El niño luce más como un chico sacado de un filme de ciencia ficción, rapado y confinado en un laboratorio, pero su papel en la historia es poco o nada relevante.

La revolución de los mutantes encabezada por Magneto, tiene su mayor golpe en el puente Golden Gate de San Francisco, en una espectacular escena que antecede al clímax de la película, en una batalla de alcances épicos. Es una buena película de superhéroes, con efectos especiales muy atractivos y logrados, y un más que eficiente reparto, encabezado por la dupla shakespereana formada por Patrick Stewart y Sir Ian McKellen. Lo más atractivo de su interacción en el filme, es ver cómo en cierta escena clave los restos de una amistad del pasado siguen presentes. 







martes, 11 de diciembre de 2012

LIFE OF PI * * * *

EL JOVEN Y EL MAR. Richard "El Tigre" Parker y Suraj Sharma. 

Life of Pi (2012) es visualmente sorprendente. Sus imágenes pueden tener una inspiración obvia en  documentales sobre vida animal, pero están tratadas con una estética refinada, artística y moderna. En la más reciente película de Ang Lee, los animales, si bien están generados con tecnología digital, son importantes protagonistas. El libro de Yann Martell es traducido por Lee en la pantalla grande como una película de una poesía visual intensa, acerca de la sobrevivencia de un joven hindú (la gran revelación Suraj Sharma, simplemente fenomenal en su primer película) perdido en medio del océano. 

En un principio, la película parece una cruza de Forrest Gump con The Namesake. De hecho, el par de actores de esta última, Irrfan Khan y la cantante y actriz Tabú, aparecen aquí, el primero interpretando al Pi del título, quien de adulto se encuentra relatándonos su odisea oceánica.  Un escritor (Rafe Spall, por cierto, con un muy convincente acento americano), escucha, entre atónito y algo incrédulo, su aventura. 

La narración de Pi comienza con su niñez y el cómo adquirió dicho sobrenombre. De ser apodado "piscina" por su afición a nadar y a las lecciones de nado por su padre (Adil Hussain), el apodo acabó recortado por sus compañeros en la escuela a simplemente a Pi, la letra griega. Además, el chico tiene una inquieta y nerviosa curiosidad por otras religiones, experimentando con el Cristianismo y la religión musulmana. "Es mejor sentirse culpable frente a un sólo Dios que frente a 400", cuenta irónicamente Pi sobre lo difícil que es profesar el hinduísmo. 

La historia es una impresionante y, al mismo tiempo, entretenida fábula, contada con un agradable toque humorístico. Es un humor cubierto de inocencia, la cual persiste hasta que nuestro héroe se vea en la experiencia más difícil de su vida. Dueños de un zoológico en la India, Pi y su familia se embarcan (animales incluídos), en una aventura transocéanica, dentro de una especie de arca de Noé moderna hacia Canadá. El viaje transcurre sin problemas, hasta que el barco naufraga, en medio de una colosal tormenta de dimensiones bíblicas. 

Pi acabará en un bote salvavidas acompañado por un tigre de Bengala, de nombre Richard Parker. Prácticamente, toda la historia está instalada en el bote salvavidas, pero lo maravilloso de la trama es ver cómo Pi se las arregla para sobrevivir y salir adelante, teniendo al peligroso y enorme felino como acompañante en el bote. El asunto recuerda de inmediato la pequeña pero genial novela de Hemingway "The Old Man and the Sea", en el sentido de que Life of Pi es el clásico relato del hombre luchando contra la naturaleza. 

Sin embargo, el filme tiene un giro sorprendente, igualmente conmovedor, pero diferente en muchas formas. La valentía del chico, junto a sus quiebres emocionales, son la parte medular de la historia, así como lo son también los peculiares modos que deberá idear para comunicarse con el tigre. Al final, descubrimos que este último es un ser con alma e inteligencia propias, llevando encima su propia lucha por sobrevivir hambre, sed y tempestad. 

Aquí vale la pena resaltar el magistral trabajo de los realizadores en la creación digital del tigre. Es una muestra de lo cada vez más avanzados que están los efectos y animación digitales, capaces ahora de traer a la vida a un animal que luce 99.99 por ciento real. Es un trabajo digno de ser premiado; un trabajo que debió de haber tomado horas eternas para estudiar cada mínimo detalle, por insignificante que este sea, de tigres reales.

Hay otras imágenes poderosas e impresionantes, como aquella escena nocturna que muestra un cielo iluminado de estrellas, encontrando un símil con el mar iluminado por medusas, con una enorme ballena saltando encima de la embarcación. Luego, la escena toma un giro fantástico y delirante en el fondo del mar. En ese sentido, Life of Pi es una película en la que los efectos especiales tienen una presencia constante, pero son usados de una forma inteligente, al servicio de la historia y no al revés.


jueves, 6 de diciembre de 2012

ÜÇ MAYMUN * * 1/2

PRONÓSTICO TORMENTOSO PARA ESTE MATRIMONIO.
Hatice Aslan y Yavuz Bingol, protagonistas de "Three monkeys".
 
   La primeros minutos de esta película parecen los de un film noir. Durante una noche lluviosa, un hombre ha sido atropellado. El conductor es un hombre de negocios (Ercan Kesal, uno de los coguionistas), queriendo iniciar una carrera política. El hombre le ofrece dinero a su chofer, Eyup (Yavuz Bingol) para que se eche la culpa, y así evitar un escándalo. Eyup acaba siendo encarcelado y su vida arruinada. Es un escenario prometedor, digno de un buen thriller político ambientado en Turquía, pero desafortunadamente la historia se va por otros rumbos.

   Üç maymun (Three Monkeys, 2008), es un melodrama familiar lento, gris, plano, y con poco o nada de fuerza. Si bien es la muestra de un cine turco cimentado en buenas ideas y talento, el filme se queda a medio camino debido a un guión que no nos ayuda a comprender ni a involucrarnos a fondo en los   conflictos de sus personajes.

   El hogar de Eyup es uno quebrantado y lleno de problemas. Su hijo, Ismail (Ahmet Rifat Sungar, quien parece la versión turca de un joven Robert De Niro en los 1970s), dejó la escuela, no trabaja y está metido con amigos problemáticos. Mientras, su madre, (Hatice Aslan), una atractiva mujer de semblante triste, mantiene una pésima relación con Ismail, sufriendo sus maltratos. La familia tiene un gran vacío emocional por la muerte del hijo más joven, siendo este un niño, el cual tiene un par de fantasmagóricas apariciones. 

   El hijo fallecido tiene una presencia entre angelical y casi completamente terrenal. Nadie parece verlo más que nosotros, y está ahí como un guardián consolador cuando los momentos más difícies, crudos, e incluso violentos tienen lugar en el tercer acto de la película.

   A pesar de no ser completamente lograda dentro de su divagante historia, la película, dirigida por Nuri Bilge Ceylan, tiene una trabajo de cinefotografía muy bueno. Abundan composiciones fotogénicas y bien cuidadas; pero si hay otra cosa rescatable en la película, es la manera en que el realizador consigue introducirnos en la mente de Eyup. El hombre está marcado por la experiencia en prisión, revelándose como un personaje de carácter explosivo y violento. 

   Pudo haber sido un mejor filme si los guionistas se hubieran centrado más en el personaje del padre, emocionalmente quebrantado, con un lado obscuro y agresivo que descarga en la esposa. Jamás me sentí compenetrado con los personajes de la madre y del hijo.

miércoles, 5 de diciembre de 2012

LADY AND THE TRAMP * * * *


BELLA NOTE. Scramp y Lassie en romántica cena.

Una de las más perrunas películas de la Disney. Puede que esto sea debatible, ya que 101 Dalmatians (1961) merece también estar en dicha posición. Digamos que tanto esta como Lady and The Tramp (1955), comparten dicho lugar en la memoria de uno; esos clásicos del cine animado que marcan y definen nuestra infancia.  

Lo que es verdad también, es que Lady and The Tramp tal vez sea la película de perros  más romántica jamás hecha, con una escena icónica en el cine de Walt Disney. Me refiero a aquella en la que Lassie (voz de Barbara Luddy), la "lady" del título, una guapa cocker spaniel, se encuentra departiendo un plato de spaguetti con albóndigas, durante su cita romántica con Scramp (voz de Larry Roberts), un perro vagabundo, en el callejón trasero de un restaurante italiano. 

A la luz de una vela y música romántica muy italiana, nuestro perro trotamundos (quien, por cierto, no cree en el viejo dicho "El perro es el mejor amigo del hombre), en un gesto de total caballerosidad de lo más canina, le cede la última albóndiga a su ahora novia. Nada más con eso la película tuvo para pasar a la historia.

Con tan sólo 2 o 3 números musicales, en donde el mejor tiene lugar en una perrera (una verdadera cárcel para perros en el filme), destaca por tener a Peggy Lee (quien cantó en casi todos los números musicales) dando voz a una perra maltés con mucho sexappeal. Ambientada alrededor de los 1910s, la historia es sencilla. Cuenta cómo Lassie, siendo cachorra, llega a vivir a su nuevo hogar, junto a una pareja de recién casados. El logro en el magistral trabajo de animación empieza desde este instante. Cada mínimo detalle en los movimientos, juegos, saltos, etc. del cachorro son reflejados prodigiosamente. En general, la película es todo un estudio sobre motricidad y comportamiento caninos digno de ser admirado.

De ser el centro de atención de la pareja, el foco de consideraciones y muestras de cariño, Lassie verá usurpado su lugar con la llegada del primer bebé en la familia. Teniendo como amigos y consejeros a un terrier escocés y a un sabueso de San Huberto, Lassie tendrá con esta experiencia una oportunidad de madurar, de presenciar y experimentar la maternidad, al convertirse en la principal protectora del bebé. 

Sin embargo, el mundo de la cocker se pondrá nuevamente de cabeza, cuando el carismático y encantador Scramp se aparezca en su vida. El perro suena como Gene Kelly, aunque en lugar de bailar, tiene otro don, el de una visión de la vida realista y terrenal. Scramp le revela a Lassie (quizás por lo que ha vivido, aunque no da muchos detalles al respecto) la cruel realidad de lo que es vivir junto a los humanos. La suya, podría decirse, es una visión totalmente "anti doméstica" para un perro.

Son dos diferentes mundos, que se encuentran para ver que entre ellos hay mucha química perruna. Es el clásico amor que parece imposible; aquel que acaba sobrepasando la barrera de la clase social. Esencialmente, tenemos el relato sobre las aventuras de una refinada perra, donde tiene que salir de la reclusión de su hogar para conocer el mundo y vivir en carne propia las sorpresas que le depara. 

lunes, 3 de diciembre de 2012

EN GANSKE SNILL MANN * *

UN BUEN TIPO EN MALAS COMPAÑÍAS.
Stellan Skargard debe saldar una cuenta pendiente.

Stellan Skarsgard es un buen actor, versátil, y que ha sabido desenvolverse esplendidamente tanto en el cine nórdico como en Hollywood. De no ser por su nombre, sería difícil adivinar si es un actor sueco o americano. En ganske snill mann (A Somewhat Gentle Man, 2010) no tiene a Skarsgard trabajando en todo su potencial, pero ofrece una decente actuación. Creo que de haber tenido un guión mucho mejor en sus manos, no hay duda de que su personaje, Ulrik, no se hubiera sentido tan estancado y pasivo, sin mucho que ofrecer dramáticamente. 

Dirigida por Hans Peter Molland, la película tiene el serio problema de intentar ser una mezcla de melodrama y comedia, fallando en ambas, especialmente en este último campo. Es un típico humor nórdico, frío (perdonando la ironía) y cuadrado; en resumen, simplón, de ese al que le cuesta tratar de llegar al espectador.

Ulrik acaba de salir de prisión, y su mayor reto será ponerse al corriente en la vida que dejó afuera. No será nada fácil, ya que para su único hijo y esposa Ulrik está muerto. Con tan sólo su habilidad para arreglar coches, dos mafiosos y antiguos colegas le recuerdan a Ulrik que tiene que saldar una cuenta pendiente. El trabajo será asesinar a un hombre, por razones que irán siendo reveladas eventualmente. 

El crimen por el cual Ulrik fue encarcelado ha sido homicidio. Cuando tiene que contarlo a todo aquel que lo pregunta, lo cuenta de una manera incomprensiblemente casual, sin muestra de algún remordimiento o sentimiento de culpa. El tipo no es un psicópata ni nada parecido (o quién sabe, la verdad), pero haber matado a ese hombre es para Ulrik como un hecho más en su vida, nada agradable pero tampoco algo perturbador o que le quite el sueño.

Además de que no me pareció tan gracioso como sus realizadores seguro querían que fuera, el filme no parece más que una idea en la mente de su guionista sin haberla acabado de moldear y darle más forma. El sexo que presenta llega a ser gratuito y tan frío como el fallido humor. Como gag inicial, el hecho de que nuestro expresidiario deba tener sexo con la horrible mujer que le renta un cuarto, acaba gastándose. No tiene mucha necesidad de hacerlo con lo que gana trabajando de mecánico, y teniendo una posible conquista en la mujer que administra el taller. 

Como personaje, Ulrik es al final desesperante. Empieza siendo interesante su imperturbabilidad, la de alguien que parece esconder una furia o fortaleza escondida. Lo malo, es que para la segunda mitad no es más que un sujeto exageradamente imperturbable, hueco, sin muchas emociones y que, al final, no revela ninguna sorpresa. 



jueves, 29 de noviembre de 2012

PERCY JACKSON & THE OLYMPIANS: THE LIGHTNING THIEF * *

FURIA DE INFANTES. Logan Lerman como Perseo "Percy" Jackson.

El título de esta película podrá llamar mucho la atención y ser muy llamativo, al estilo de los títulos de las películas de Harry Potter, pero los resultados están lejos de ser prometedores. Se necesita más que un buen título para que una película funcione, mínimamente, como entretenimiento familiar de fin de semana. El gran problema de Percy Jackson & the Olympians: The Lightning Thief (2010) es que, en corto, no es más que un Clash of the Titans para niños abajo de los 15 años. Es decir, la idea de la novela (escrita por Rick Riordan) en la que está basada la película, es presentar versiones jóvenes de semidioses e instalarlos en un contexto moderno. En la película, al menos, dicha idea no funcionó mucho para mí.

Los primeros minutos son interesante, a pesar de parecer el inicio de cualquier película promedio de superhéroes. Percy Jackson (Logan Lerman) es un chico tranquilo, con un sólo amigo (Brandon T. Jackson) y que vive en un núcleo familiar conflictivo. Su madre (Catherine Keener) vive con un hombre aficionado a la cerveza (Joe Pantoliano), con el que el chico no lleva una relación muy amistosa. Percy ha crecido sin saber nada de su verdadero padre, y sin una razón aparente, siente una atracción-fascinación por el agua. Puede aguantar la respiración debajo de una alberca por mucho tiempo y, ocasionalmente, leer griego. 

Muchas de las preguntas de Percy se irán respondiendo luego de una visita al museo, en donde un extraño guía en silla de ruedas y con facha de ermitaño (Pierce Brosnan), le revelará quién es  realmente y su verdadero destino, así como el por qué un demonio lo ha acusado de ser el "ladrón del rayo".

Durante la primera parte parece que estamos en la mágica tierra de Narnia, justo cuando Percy viaje al mundo de los dioses y se enteré de que es Perseo, hijo de Poseidón (Kevin McKidd). Sin embargo, este universo está años luz de ser lo suficientemente mágico, fantástico y/o maravilloso como debiera. Hay un fauno, algunos centauros esparcidos por ahí, pareciendo el lugar más un campamento de verano para los hijos del Olimpo que otra cosa. 

Percy conocerá a una bella chica, Annabeth (Alexandra Daddario), nada menos que la hija de Afrodita, y a Luke (Jake Abel), primogénito de Hermes. Por cierto, este último posee un gadget como sacado de un comercial de tenis Converse: unos tenis con alitas. Cuando la mamá de Percy, humana y mortal, sea secuestrada por el infernal Ades (Steve Coogan, con look heavy metal que parece una mezcla de Tom Waits y Keith Richards), Percy se embarcará en una "titánica" aventura para rescatarla y, de paso, tratar de encontrar al verdadero ladrón del rayo. El rayo ha sido robado de las poderosas manos de Zeus (Sean Bean), sin mayores explicaciones o detalles de por medio al respecto. 

La película es dirigida por Chris Columbus, responsable de las dos primeras películas de Harry Potter. A pesar de dicho antecedente, aquí no hay tanta magia de por medio; ni escenarios o personajes lo suficientemente interesantes. Me parece que el mayor problema ha sido el material literario que Columbus tuvo a su disposición. Por ejemplo, el episodio de Medusa (Uma Thurman, con la cabeza cubierta de serpientes digitales) no podría ser más malo. Para poder vencerla, Percy se vale --- ¡de un IPhone! Luego, la película parece empezar a respirar un poco cuando nuestro grupo de jóvenes semidioses tiene que enfrentarse con una Hidra, para luego ir para abajo de nuevo. Cuando finalmente se encuentren con Hades, donde todo hubiera podido tener un tono de comedia, más paródico, todo es de lo más anticlimático.

Desafortunadamente, la película se queda en unos niveles ligeramente arriba de lo televisivo. Hay poco o nada para un público más adulto. Sin efectos especiales notables, ni una producción atractiva, dudo mucho que esta franquicia pase de las dos películas (ya se prepara la secuela para el 2013).

martes, 27 de noviembre de 2012

JENNIFER'S BODY * *

Me fue difícil creer que la autora de un buen filme como Juno (2007) fuera responsable de haber escrito una película de más bajos estándares como Jennifer's Body (2009). Con todo y haber ganado el Oscar por Juno, la atractiva guionista apostó en esta ocasión por el terror adolescente serie B, con una historia sobre una apocada y tímida chica nerd y su bella amiga porrista. Una muy improbable y extraña combinación, lo sé. Ambas son interpretadas, respectivamente, por Amanda Seyfried y Megan Fox. La película abre con Needy (Seyfried), la tímida, encerrada en prisión, para luego ser confinada al aislamiento. Luce mentalmente afectada, traumatizada, y en su narración nos llevará hacia un largo flashback, para así enterarnos de cómo ha sido que llegó ahí.

Amigas desde la infancia, Needy y su más liberal amiga, la Jennifer del título (Fox), asisten a un concierto de rock en un pequeño bar. El lugar es consumido por un incendio, y Jenny decide irse a divertir con los músicos. Más tarde, Jennifer experimenta cambios, diabólicos y paranormales. Poseída por alguna fuerza demoniaca (vomita sangre, su rostro se transforma monstruosamente, tiene una fuerza y habilidades descomunales), Jennifer empieza una sangrienta serie de homicidios, matando a todos los chicos de su escuela. Como si fuera una viuda negra, Jenny, luego de seducirlos y arrastrarlos con sus encantos, mata sangrientamente a los desprevenidos jóvenes. Quién puede culparlos; vamos, es Megan Fox.

Megan Fox nunca ha exhibido notables talentos histriónicos. Su misión siempre es ser el atractivo visual de una película,. Sin embargo, aquí tiene un reto, actuar. El demostrar que no es nada más un cuerpo y cara bonita, sino intentar reflejar una cualidad vampírica, depredadora y mutante. Su Jennifer no es una gran creación como personaje, y Megan Fox se queda a medio camino en su trabajo de chica demoniaca, fuera de lo que pueda ayudarle el maquillaje. Tal vez no sea del todo su culpa, sino también de Karyn Kusama (Aeon Flux), la directora, tratando de hacer una película de terror mínimamente visible.

Si algo me gustó de la actuación de Megan Fox, fueron sus one-liners; esa actitud cool y su capacidad para cierto sentido del humor. La vía para ese humor es Needy, en quien Jennifer descarga, ocasionalmente, su sarcástico humor. Fuera de eso, no hay que confundirse, la película es bastante mala. No hay horror gore que funcione ni suspenso; así como tampoco un buen trabajo de maquillaje o una historia inquietante que me haya enganchado. Sabemos cómo termina todo y el final es, en general, desalentador. Siempre esperamos que en esta clase de películas haya un héroe o, en este caso, heroína. No tenemos nada de eso. Diablo Cody, simplemente, no tiene mucha madera para concebir esta clase de historias, y el resultado no es más que un subproducto genérico, olividable y en definitiva desechable.

OUCH! SE ME OLVIDÓ EL CIGARRO. Megan Fox es la diabólica Jennifer.

viernes, 23 de noviembre de 2012

COP OUT *

Bruce Willis, pensando: "¿Qué estoy haciendo trabajando junto a este idiota?"

No sé quien sea exactamente Tracy Morgan ni de dónde haya salido. La verdad, no me interesa mucho. Tal vez haya salido de Saturday Night Live (un programa del cual soy fan), de algún terrible sitcom, o peor aún, de algún stand-up comedy club de quinta categoría. El caso es que este intento de comediante resulta insoportable e irritante desde el primer minuto que aparece en este desperdicio de celuloide. Cop Out (2010) no es más que una buddy movie policiaca (como si necesitáramos una más), con la socorrida fórmula "Mel-Gibson-Danny-Glover" de Lethal Weapon (léase policia blanco-policia negro), usada sin un mínimo de resultados positivos. 

Bueno, hay otra fórmula en acción aquí, la de Beverly Hills Cop, es decir, el policia negro estilo Eddy Murphy, parlanchín, insolente, anárquico y, quizás lo más característico, gracioso. Por supuesto, Tracy Morgan no tiene un ápice de alguna de dichas características. Mientras escuchaba la banda sonora, muy inspirada en la música compuesta por Harold Faltermeyer para Beverly Hills Cop, con puro sintetizador, mi paciencia disminuía cada vez que aparecía en pantalla Morgan.

Bruce Willis salva un poco la película, interpretando al detective compañero de Morgan. Ambos acaban suspendidos temporalmente, luego de una frustrada operación para atrapar al miembro de una gran red mexicana de tráfico de drogas. Pero Jimmy, el personaje de Willis, tiene más problemas, ya que su hija (Michelle Trachtenberg) está por casarse, y no tendrá el dinero suficiente para poder pagar los gastos de la boda. Si no quiere que el nuevo y adinerado esposo (Jason Lee) de su exmujer acabe solventando los gastos, usurpando el muy paternal papel que no le corresponde, deberá aplicar un plan B: vender una  tarjeta de baseball, con la esperanza de sacar de ahí el dinero que necesita. 

Por culpa de Paul, el personaje de Morgan, surgen inesperadas y estúpidas complicaciones, que traerán a escena a Sean William Scott, quien junto a Willis, tomarán de patiño a Tracy Morgan y sus problemas maritales (no me tragé jamás que la guapa Rashida Jones sea la esposa de este babeante pelmazo). Por ahí aparece la guapa mexicana Ana "Nacho Libre" de la Reguera, haciendo el papel de la novia de un narcotraficante, la cual viviendo en Estados Unidos --- ¡no pronuncia ni jota de inglés! ¡Sí, claro!

martes, 20 de noviembre de 2012

SCOTT PILGRIM VS THE WORLD * * * * *



KILL GIDEON.  Michael Cera (Scott) y Jason Schwartzman (Gideon) en épico combate.

Scott Pilgrim vs. the World (2010) es una película con un nivel extremo de comicidad. Desde el inicio arranca risas, y se va revelando como una película completamente original, imaginativa, llena de ingenio, muy experimental y, lo mejor, que en ningún momento se toma en serio. Mi entusiasmo nunca decreció durante las dos veces que la vi, especialmente, por su explosivo y apantallante uso del lenguaje visual del cómic y los videojuegos. El británico Edgar Wright, su realizador, es un genio del nuevo humor negro en el cine del Reino Unido; ese endemoniado responsable de otras comedias con el mismo sardónico humor, como la reinvención genérica que hizo en la zom-com Shaun of the Dead (2004), o el remix que hizo de una buddy movie policiaca con horror paranormal, Hot Fuzz (2007).

Wright jamás se siente repetitivo en su indiscriminado uso de onomatopeyas, y de todo lo demás que se lo ocurra pedir prestado del universo del cómic. La fuente original, es una serie de comics creada por Bryan Lee O'Malley, en donde el Scott Pilgrim del título (Michael Cera, con su siempre extraterrestrial y nerdezca pinta, luciendo aquí como un joven Roman Polanski), es un chico de veintitantos años, bajista de una garage band aún por revelarse ante el mundo musical. Todas sus exnovias lo odian, por razones que pronto veremos. De hecho, la baterista del grupo (Alison Pill), es su exnovia y siempre se dirige hacia él con un pasional odio.

La más reciente conquista de Scott es Knives (Ellen Wong), una chinita de 17 años, quien cae perdidamente enamorada de nuestro bajista. Ambos comparten una insana afición por los videojuegos de artes marciales y, además, quizás sea la primera y única fan de la banda. Un verdadero idiota, Scott (uno se preguntaría fácilmente cómo o por qué ha tenido de novia a una famosa y atractiva vocalista de otra banda), el cual tiene como "rompe-hielo" para conversar con chicas una aburrida trivia de Pacman, conoce a la que será el amor de su vida en Ramona Flowers (Maria Elizabeth Winstead), una guapa chica emo de cabellos teñidos, aunque no muy diferente de Scott.

El problema para nuestro amigo vendrá cuando se entere que, para seguir saliendo con Ramona, tiene que vencer a "La Liga de los 7 Ex's". Es decir, Scott enfrentará a todos y cada uno de los exnovios de su nueva chica, incluyendo al más "poderoso", Gideon (Jason Schwartzman), dueño de un sello disquero y al que se le ocurre formar dicha liga. Todos los actores que interpretan a los exs de Ramona están simplemente geniales. Su primer novio hindú (Satya Bhabha), realiza un pequeño y paródico número musical bollywoodesco; Chris Evans hace una hilarante parodía de Tom Cruise (al menos por el maquillaje le da un parecido fuerte), interpretando a un actor de películas de acción experto en patinetas; Brandon Routh hace a un bajista en traje de superhéroe con poderes vegetarianos; y la mejor, Mae Whitman, interpreta a una furiosa exnovia lesbiana (nunca falta), con látigo de acero en mano y que puede volar a gran velocidad.

Kieran Culkin está magnífico (en camino de ser mejor actor que Macaulay, su hermano mayor) como el amigo gay de Scott. Viven juntos e, irónicamente, tienen que compartir la misma cama, incluyendo los novios de aquel cada vez que se ofrezca. Esto le da a Wright la ocasión para jugar cómicamente con el encuadre, revelando la presencia de terceros en el lecho sin necesidad de mover la cámara.  

Uno de los puntos a favor de la película, es la total frescura que exuda, ya que el 90 porciento de sus actores no son rostros muy conocidos. Pero si hay algo seriamente innovador, es la manera en que la película conecta una gran cantidad de lenguajes visuales. Toda la aventura de Scott es vista como un juego de video, donde recibirá monedas y puntos cada vez que venza a uno de los ex. Es una pirotecnia visual única, hay combates plenos de energía muy bien coreografiados, cuya inspiración se encuentra entre los filmes de superhéroes y las genéricas cintas de artes marciales. Esto aderezado con secuencias animadas extraídas de las mismas viñetas del cómic original.

Contrario a lo que pueda parecer, el resultado es un bien equilibrado ejercicio visual y sonoro; una película con un nivel de comedia superior a cualquier película del mainstream comercial hollywoodense; una de las películas más divertidas del 2010.

lunes, 12 de noviembre de 2012

SKYFALL * * * * 1/2

BOND NO ESTÁ COMPLETO SIN SU ASTON MARTIN DB5.
Daniel Craig, nuevamente, como al agente 007.

Luego de mucha expectación y dudas respecto a su producción, Skyfall (2012), la más reciente película de James Bond (tercera protagonizada por Daniel Craig), ha sido estrenada. Hace unos años se dudaba de que esto pudiera ocurrir, debido a la crisis por la que se encontraba pasando la MGM, lo que hacia prácticamente inviable que una película más sobre James Bond pudiera tener luz verde. El caso es que la película aquí está; la MGM lo consiguió (tal vez endeudándose hasta los dientes), y el éxito o fracaso de su apuesta por esta franquicia está por verse. Dentro de su lista de posibles directores, escogieron al que más causaría titubeos, Sam Mendes, realizador británico especializado más en melodramas de gran densidad que en blockbusters de acción y alto presupuesto.

El resultado ha sido positivo. Skyfall es la mejor película en este relanzamiento de las aventuras del agente secreto con "licencia para matar", en donde Daniel Craig sigue cumpliendo con creces en su encarnación de James Bond. Sam Mendes consigue, inteligentemente, balancear acción de gran nivel con buen melodrama. Es decir, logra un adrenalínico filme, lleno de espectaculares escenas de acción, y con una gran carga dramática. El buen desarrollo emocional de los personajes sigue estando presente. 

Al final, se siente como el cierre de una trilogía en puntos suspensivos; un "¿continuará?" justo en la última escena. La película depara sorpresas y revelaciones. James Bond sigue siendo el tipo duro, mono-tonal; de pocas palabras y numeradas expresiones. Se siguen sintiendo las herencias de la franquicia "Bourne", de las películas "Mission Impossible", e incluso, del Batman de Christopher Nolan. Bond es autosuficiente, solitario; que enfrenta las adversidades sin mucha ayuda y se mueve como un "vigilante" obscuro. 

Sam Mendes, como el verdadero director de actores que es, saca partido de todas aquellas cualidades del personaje, que se han venido cultivando desde Casino Royale. Ofrece el retrato de un ser atormentado, casi rozando las características de un antihéroe; en conflicto perpetuo tanto con la autoridad como consigo mismo. Aquí se dibuja un pasado nebuloso para Bond, tan nebuloso como el escenario escocés hacia donde nos lleva la historia en el tercer acto; la historia de fondo de un niño huérfano que elige la casa de campo de su niñez como último refugio. En este lugar Bond enfrenta al villano en turno, Silva (Javier Bardem, fenomenal aunque algo desperdiciado para una película de más de dos horas de duración), un exagente del MI6, con cabello oxigenado y look de diseñador de modas. 

Silva está resentido con sus antiguos empleadores, buscando venganza, especialmente contra M (Dame Judy Dench). La historia, a grandes rasgos, pone en gran conflicto a Bond y a M, luego de que el primero es accidentalmente herido por Eve (Naomi Harris), su compañera, durante una misión en Turquía. La escena es tensa. Bond se encuentra peleando con un sospechoso de haber asesinado a unos agentes. La chica no tiene un disparo limpio desde la distancia donde se encuentra. M, con la sangre fría que la caracteriza, ordena a la chica que dispare, sin importar quien sea herido. Sucede lo peor.

Nuestro agente, a quien todos creen muerto, decide regresar de su retiro voluntario, luego de un ataque terrorista en el edificio del MI6.  El director de la corporación (Ralph Fiennes) le ha pedido a M su renuncia. Desde las nuevas oficinas (instaladas en el búnker de Churchill), Bond iniciará la persecución de Silva y sus secuaces, viajando hasta Shangai y Macau, en donde tendrá su encuentro con Sévérine (la francesa Bérénice Marlohe), la nueva "chica Bond". 

Es una película con algunos contrastes. Si bien la secuencia de créditos inicial es maravillosa, de un magistral diseño (con Adele cantando el tema principal), hay una que otra escena "baratona", como cuando Bond se encuentra en peligro de ser atacado por unos dragones de comodoro (se ven muy falsos), mientras las escenas románticas son muy clasificación AA. Pero todo está compensado con una acción constante y trepidante. La persecución en el metro (con una escena espectacular de un tren descarrilado) está construida con mucho pulso, y Bardem, como siempre, sabe cómo retratar sociópatas con la electrizante frialdad que lo caracteriza. 

Skyfall es una película-homenaje a uno de los mayores iconos del cine (cuyo estreno coincide, de hecho, con el 50 aniversario de la saga cinematográfica, que empezó con Dr. No, en 1962). No revelaré mucho, sólo diré que, entre las sorpresas, por fín hace su aparición un considerablemente más joven Q (Ben Whishaw), y  el famoso Aston Martin DB5 gris hace acto de presencia de una forma excitante. 

Ver también la reseña de Quantum of Solace.

jueves, 8 de noviembre de 2012

CASINO ROYALE * * * *

BLONDIE BOND. Daniel Craig es el nuevo agente 007.

Esta es la segunda vez que se adapta "Casino Royale", primera novela de Ian Flemming (publicada en 1953) sobre el agente 007. Bueno, primera vez en plan serio. En 1954 se intentó una adaptación para TV; para años después, en 1967, tener la primera adaptación al cine, un experimental -y no muy del todo logrado- intento por darle a la novela un tono totalmente paródico. Bond presentaba varios "rostros" (los de David Niven, Woody Allen y Peter Sellers), en tanto el villano, Le Chiffre, era interpretado por un obeso Orson Welles. 

La nueva Casino Royale (2006) introduce a un nuevo James Bond, Daniel Craig, un actor de rostro adusto, de granito; ojiazul y que, hasta ese momento, no era muy conocido. El primer Bond rubio en la historia de la franquicia. Sin duda, su interpretación de James Bond lo acabó por catapultar a la fama. Los que hasta ese momento lo conocíamos, era más por películas británicas de corte independiente, y de moderada distribución en América. Lo que ayudó a Craig a ser el nuevo Bond, fueron quizás sus trabajos en Layer Cake (2004), una película de gángsters a lo Guy Ritchie, y Munich (2005), en donde interpretó, precisamente, a un agente secreto del Mossad. De ser un actor más de soporte y secundario, Craig tuvo la oportunidad de proyectarse internacionalmente, dando vida a un ícono del cine de espionaje.

El reciente estreno de Skyfall, nos deja con una trilogía que establece a Daniel Craig como un magnífico James Bond. Tiene el mismo porte elegante de sus antecesores, al mismo tiempo que dota al personaje de un aire más rudo, de "hombre-sin-nombre", a lo Steve McQueen. Aunque se sacrifica mucho el humor que otros actores le dieron al personaje (como Sean Connery, Roger Moore, o incluso, Pierce Brosnan), Craig está más cerca de ser un completo héroe de acción del siglo XXI. Uno a tono con el Jason Bourne interpretado por Matt Damon en la trilogía "Bourne". Craig sabe lucir el smoking y pedir el famoso martini. Sin embargo, no se preocupa mucho por su imagen luego de una pelea. Los puristas tienen mucho de que quejarse, pero el cambio es bien recibido.

Casino Royale es una especie de precuela, que nos lleva hacia la primera misión de Bond como el agente 007, antes de obtener su "licencia para matar". No es la clásica película del 007 con Money penny y Q, el especialista en crear los gadgets, armas, autos, y demás tecnología a disposición de nuestro agente secreto. Martin Campbell dirige y la historia tiene el sello de garantía de Paul Haggis como coguionista. Campbell cuenta con la experiencia previa de haber dirigido una película Bond,  Goldeneye (1995). Sabe los terrenos que está pisando. Por ejemplo, la pimera secuencia, en blanco y negro, casi con una cualidad cercana a la de un sueño-recuerdo, está instalada en Praga, y establece la clase de James Bond que tendremos en adelante. La secuencia de créditos (el tema musical es interpretado por Chris Cornell) es una animación muy colorida (al estilo de la secuencia de créditos de  Mad Men), con el tema de la iconografía de las barajas. La puedo colocar como una de las mejores secuencias de créditos de un filme Bond.

La película está llena de acción y adrenalina, dirigida con suma intensidad y editada con maestría. En la  primera persecución en África, Bond persigue a un tipo pasando por callejones, techos de casas, hasta el tope de un edificio en construcción (hay una vertiginosa pelea en unas vigas), terminando en una embajada, donde el agente causa toda clase de desastres imaginables. Esto para mayor preocupación de M (Dame Judy Dench, repitiendo invicta en el papel), ya que lo más interesante de este Bond es su total anarquía. Es un rompe-reglas, y no hay jefe o poder humano que le pueda poner límites. Es un Bond que se manda solo.

La misión de Bond es rastrear a Le Chiffre (Mads Mikkelsen, ese buen actor danés), un millonario que se dedica a financiar organizaciones terroristas - para luego, por alguna misteriosa razón que jamás se explica en la historia (las historias de James Bond siempre están lejos de ser perfectas y claras)  acaba debiéndoles y siendo perseguido por ellos. James viajará desde África hasta Las Bahamas, pasando luego por la República Checa, Italia, y luego Montenegro, en donde se enfrenta con Le Chiffre (a petición de M, ya que Bond es el mejor jugador de poker en todo el MI6) en un torneo internacional de poker. Habrá toda clase de artimañas y juego sucio.

En su viaje, lo acompañará la chica Bond en turno (Eva Green), quien es la encarnación de lo que debe ser una perfecta chica Bond: bella, inteligente, y con agallas. El juego nos lleva a otra gran secuencia, emocionante, en donde James se encuentra entre la vida y la muerte, a punto de morir de un paro cardiaco. ¿Podrá salvarse a sí mismo, usando un mini kit de supervivencia para cardiacos? Es pura emoción, una gran lección de cine de suspenso, dirigida con el timing preciso. Hay una escena en Venecia, de un edificio antiguo colapsándose (gracias a unos efectos digitales de primera), a donde Bond llega para intentar un rescate claustrofóbico y, por qué no, hidrofóbico, luego de cruzar la laberíntica ciudad.

Puede parecer el inicio de una nueva franquicia (¿o subfranquicia?) el estar frente una película de James Bond que rompe con todo lo visto anteriormente en estas películas. Es cierto, cada nuevo James Bond trae muchos elementos renovados consigo. Es una película más densa dramáticamente, más preocupada por el desarrollo del 007 como personaje, y más profunda emocionalmente. Bond se enamora, pero no como antes, sino de una forma más trágica, al punto de poner en juego su carrera como agente secreto.  Estamos ante el inicio de una nueva era para el 007.

Ver también la reseña de Quantum of Solace.

lunes, 5 de noviembre de 2012

NIGHT AT THE MUSEUM: BATTLE OF THE SMITHSONIAN * *




NO HAY ABURRIMIENTO EN ESTE MUSEO.
Ben Stiller y Amy Adams forman una frenética y acelerada pareja.
 
El único pretexto para producir esta secuela, tan inútil y tan mala, fue aumentar bestialmente la galería de personajes, así como los efectos especiales. En la primera Night at the Museum (2006), tal vez el presupuesto no les alcanzó para todo esto. En Night at the Museum: Battle of the Smithsonian (2009), según parece, tuvieron más presupuesto para dar vida a más piezas de museo, incluyendo ahora obras de arte. No nada más tenemos a las mismas figuras de cera de famosos personajes de la Historia, como Teddy Roosevelt (Robin Williams), Atila, Sacajawea, etc., sino que ahora, estándo la trama ambientada en el famoso Museo Smithsoniano de Washington, tenemos pinturas y esculturas animadas. Es decir, una experiencia museística interactiva más allá de toda proporción.

Ben Stiller vuelve a ponerse el uniforme de guardia de museo y a tomar su lámpara pórtatil, luego de una insatisfactoria carrera como manufacturador de inventos. El museo en dónde trabajó se encuentra en renovaciones, y el nuevo director (Ricky Gervais) ha instalado una tecnología que ofrece versiones digitales e interactivas de las antiguas piezas. Las viejas figuras de cera serán empaquetadas y llevadas a Washington. El problema, es que nuevamente la tableta egipcia ejercerá su poderosa magia, trayendo a la vida a un nuevo villano, Kahmunrah (Hank Azaria), quien tendrá secuestrados a los viejos amigos del exguardia Larry (Stiller). Además, Kahmunrah tiene planes de dominar al mundo, formando su pandilla con históricos malosos, como Al Capone (John Bernthal), Iván el Terrible (Christopher Guest) y Napoleón (Alain Chabat).

Aunque la película tiene algunas escenas con atractivos efectos especiales, con las pinturas y esculturas cobrando vida (que le dan además un pequeño sabor surrealista y algunos gags graciosos, como ver al "Pensador" de Rodin coquetear con una escultura femenina griega, o ver la famosa fotografía de "El Marino Besando a la Enfermera", de Alfred Eisenstaedt, transformarse en un "portal del tiempo" hacia 1945), en general, no es más que ver a Ben Stiller y a Amy Adams , quien hace una muy buena interpretación cómica de la famosa Amelia Earhart, correr frenéticamente de un lugar a otro. Los dos huyen, corren y recorren cada rincón del museo, sin oportunidad jamás de un decente desarrollo de personajes, o del mínimo desarrollo de una trama interesante.

Amy Adams está genial, dotando sus diálogos de una gran vivacidad y mucho slang de los años 1920-1930. Llega a haber cierta química entre Adams y Stiller durante estos cortos diálogos, aunque no la suficiente, ya que este último se queda siempre corto frente a ella. Hank Azaria está gracioso, Bill Hader tiene un vehículo de lucimiento en su histérica encarnación del general Custer; Owen Willson y Steve Coogan siguen tratando de funcionar como dupla cómica en sus personajes de vaquero y romano. Los demás personajes nada más están de relleno. En resumen, una caótica y desastroza película, todavía con la pretensión de ser una odisea didácticá y estrambótica, con un final decepcionante.



miércoles, 31 de octubre de 2012

EL CRISTO DEL OCÉANO * * *

Básicamente, es Marcelino Pan y Vino en el mar. Si el escritor Anatole France tomó como inspiración  aquella novela de José María Sánchez Silva (adaptada al cine en 1955), para, a su vez, escribir la historia en la que está basada esta película, es un misterio.  Son muchas las coincidencias y puntos en común entre ambas historias. El Cristo del Océano (1971) es un entretenido melodrama, conmovedor y muy sentimental; con muchos toques humorísticos. Además, es un disfrutable retrato sobre los tradicionalismos de un tranquilo pueblo pesquero en la costa de Asturias. Tranquilo, al menos, cuando no hay alguna festividad religiosa (se ve que saben pasarla bien) o una tormenta. Nino Del Arco hace un gran trabajo interpretando al niño protagonista, Pedrito, gracias a esa mirada de tristeza que sabe proyectar en sus close ups, y también a su energía y simpatía. El niño no tiene a nadie en el mundo más que a un amigo, un pescador de nombre Juan Aguirre (el italiano Paolo Gozlino), quien es la figura paterna ausente que necesita. De su madre sólo sabe que un día lo dejó siendo un bebé, y sueña con un día volver a encontrarla. 

Sin embargo, una tormenta traerá dos cosas: una tragedia y el Cristo del título. Este último es arrastrado por la marea hacia la playa, para ser encontrado por Pedrín. El milagro ocurre cuando Jesucristo baje de la cruz y haga amistad con el niño. Todos sabemos de quién se trata, menos Pedro (muy simbólico el nombre, por cierto), quien creerá que se trata de un trotamundos de nombre Manuel (interpretado por el norteamericano Leonard Mann). Pedro será como el vocero de Manuel ante el pueblo y el sacerdote local, mientras se van produciendo milagros a diestra y siniestra. No se necesita ser muy religioso o creyente para disfrutar el filme. Si bien no tiene muchas virtudes cinematográficas, es la fe y fuerza vital del noble Pedro, esperanzado en que algún día volverá a ver a su amigo y a su madre, la base emocional y emotiva de la película. 

PEDRITO, PESCADO Y VINO. Nino del Arco y "El Cristo del Océano".


lunes, 29 de octubre de 2012

AWAY WE GO * * *


ECHANDO RAÍCES. Maya Rudolph y John Krasinski.

Para Sam Mendes, Away we Go (2009) es la contraparte cómica de Revolutionary Road (2008), su anterior película. La realización de aquella fue "terapéutica", según afirma, luego de realizar un melodrama más pesado emocionalmente. Away we Go es una road movie que tiene a Maya Rudolph y a John Krasinski encarnando a una pareja pasando por crisis existenciales, debido a la llegada de su primer hijo. La película está basada en las experiencias personales de Vendela Vida, quien coescribió el guión junto a Dave Eggers. Aunque es un trabajo menor de Sam Mendes, la experiencia en carretera en la que se involucran nuestros personajes es bastante pasable, gracias a la química entre los dos actores principales. La pareja que forman es muy creíble: Krasinski con su desaliñado look estilo Shaggy, y Rudolph sabiendo cómo expresar la pesadumbre e incertidumbre de la experiencia que le espera. 


Todo comienza cuando los padres de Burt (Krasinski), interpretados en cameos extendidos por Catherine O'Hara y Jeff Daniels, tienen la no muy sensible idea de emprender un viaje alrededor del mundo durante dos años, justo cuando faltan dos o tres meses para la llegada del bebé. Burt y su novia, Verona (Rudolph), deciden por ello hacer un tour por varias ciudades, con el objetivo de encontrar un nuevo lugar en dónde vivir y criar a su hijo. Él es un agente de seguros, en camino a una entrevista de trabajo, ella una ilustradora, especializada en ilustraciones médicas. 

Durante sus escalas en ciudades, como Tucson, Phoenix e incluso Montreal, se encontrarán con una galería variopinta de personajes, entre viejos amigos y familiares. Unos irán desde lo verdaderamente irritante (la mujer interpretada por Allison Janney, cuyo personaje es una pésima madre y no mejor esposa), lo ridículamente estrafalario (la "extravagante" hippie interpretada por Maggie Gyllenhaal, con revolucionarios métodos para criar niños), hasta lo más moderno y extremo, como aquellos padres (Chris Messina y Melanie "Two and a Half Men" Lynskey), quienes han optado por adoptar niños de varias razas.


El viaje de Verona y Burt los lleva a descubrir y analizar diferentes tipos de maternidad, todo desde una perspectiva cómica, sensible y, como en la última escala en Canadá, conmovedora. También los lleva a preguntarse otras cosas: si ambos serán buenos padres y si deberían casarse. Algo es seguro, la película tiene ciertos desbalances en cuanto al tono que Sam Mendes intenta imprimir. No creo que la comedia sea lo más indicado para él como realizador, estando más especializado en el melodrama duro, de alto calibre (American Beauty, Road to Perdition o la misma Revolutionary Road). Es comprensible que los mejores y más valiosos momentos en Away We Go sean aquellos cuando el melodrama más profundo se hace presente. 

Entiendo que el filme está más en la línea de la comedia arty, independiente, alejada de los cánones comerciales de Hollywood. Si bien tiene una fotografía muy atractiva y pintoresca, y que el reparto está muy bien, las partes que supuestamente debían ser cómicas no me lo parecieron tanto. Las escenas cuando Burt trata de acelerar el pulso del bebé con gritos tienen su gracia, aunque, por el contrario, toda la secuencia de la prima hippie me pareció irrespirable y eterna. 

viernes, 26 de octubre de 2012

EL ESPÍRITU DE LA COLMENA * * * *

EL SUEÑO DE LA RAZÓN PRODUCE MONSTRUOS.
La pequeña Ana Torrent, de 7 años. 

Antes de El Laberinto del Fauno (2006), una de las mejores películas de Guillermo del Toro, El Espíritu de la Colmena (1973), de Victor Erice, se aventuró a explorar la sensibilidad infantil desde una perspectiva profunda, contemplativa y, sobre todo, más allá de toda inocencia. Ambas películas tienen mucha relación, puntos en común, y puede sentirse que Del Toro tomó como punto de referencia -si no de inspiración- la película de Erice. Por ejemplo, ambas están ambientadas en la campiña durante la Guerra Civil, escenarios para que la imaginación de unas niñas salga a volar; escapismo para una triste y complicada realidad. En la película de Erice, por el contrario, no hay mucha acción, al menos desde el punto de vista de una película más bélica y de suspenso como la de del Toro.

En general, la película de Erice es un sensible homenaje a la historia de Frankenstein, a través de los ojos de una adorable e inocente niña de 6 años, Ana (una muy linda Ana Torrent, en la segunda película de su carrera). Ana vive con su hermana mayor, Isabel (Isabel Tellería, en su única película), en el pueblito de Hoyuelos, en donde el tiempo transcurre lentamente y no pasa mucho. La llegada de una película es todo un suceso, y cuando Ana e Isabel vean el Frankenstein (1931) de James Whale, el clásico de la Universal, la película afectará a las niñas de maneras distintas. En Isabel, la menos inocente, y quien explica más tarde a su hermanita que en el cine nada es real y "todo es un truco", se despierta un lado obscuro que descontrolará a Ana. Isabel cuenta a Ana historias sobre un espíritu que vive en el campo, un espíritu algo elitista, según ella, ya que es muy selectivo para escoger a sus amigos. 

El sueño de Ana es que el espíritu la encuentre, como le sucede a la desafortunada niña en Frankenstein, por lo que irá a buscarlo incansablemente a una casa abandonada con un pozo, en medio de un fotogénico paisaje. La película, de hecho, es muy fotogénica, gracias a su extraordinaria fotografía. La paleta del filme en general está llena de ocres, amarillos, naranjas, una paleta muy cálida, en referencia a las colmenas que el padre de las niñas (Fernando Fernán Gómez, como anticipando su futuro papel en "La Lengua de las Mariposas") cría en casa, aunque poco se sabe el por qué de ello. ¿Vende la miel? ¿Es pura curiosidad de aficionado?

Casi todos los personajes de la película son un misterio, con excepción de la pequeña Ana e Isabel. Por ejemplo, nunca sabemos a qué se dedica el padre, un experto no nada más en abejas, sino en hongos.  Además, tiene una especie de jaula para abejas dentro de casa. Una cosa muy extraña de hacer, si me pregunta, un paso exagerado, tal vez cruel, al tratar de domesticar todavía más a las abejas. La mamá (Teresa Gimpera) es otro misterio que se resiste a ser abierto, quien abre la película escribiendo una carta a un personaje, del cual apenas y llegamos a saber algo.  ¿Es para un amigo o un antiguo amante? Más adelante, podemos ir atando cabos sobre su posible identidad, pero todo queda en suposiciones. Un misterioso fugitivo republicano aparece en escena casi entrando al tercer acto, por el cual Ana siente curiosidad. La niña lo cuida, lo procura, seguramente imaginando que tiene frente a ella al espíritu que busca. ¿Es este fugitivo el hombre al que la joven madre escribe? ¿El fugitivo se encuentra buscándola?

La película de Erice demanda del espectador ir llenando espacios con suposiciones. Tratamos de inferir  lo que posiblemente Ana siente, lo que imagina y sufre en silencio. Necesita el mundo que imagina dentro del tranquilo pueblo, hasta que cierto evento trágico la afecte completamente. Simbólicamente lo vive imaginando que el monstruo Frankenstein la ha encontrado. Es una película que necesita verse más de una vez, y en cada una intentar desentrañar los enigmas que la envuelven.


miércoles, 24 de octubre de 2012

BALLS OF FURY * 1/2

LA FURIA DE WALK-FENG.
Christopher Walken viendo la edición final de "Balls of Fury".

Hay una cosa, tan sólo una, por la que vale la pena -es un decir- ver esta película: Si se es fan de Christopher Walken, y se quiere ver, con curiosidad puramente científica, una más de sus creaciones.  El actor de ojos saltones y cabello electrificado, encarna a un mafioso llamado Feng, un psicópata aficionado al ping pong vestido estrafalariamente de chino. Fuera de eso, Balls of Fury (2007), es una total estupidez en celuloide; un burdo intento de comedia chatarra que puede llegar a ser indigesta si se paga por verla. Quizás estoy siendo implacable y destructivo. Hubo contados momentos en que, involuntariamente, sonreí. Me tomó fuera de guardia con algunos gags y cierto humor slapstick. Si fuera productor, la fórmula me haría dudar sobre su efectividad: el maestro y el aprendiz de películas de artes marciales, aplicado al ping pong. O como dirían los especialistas, el "tenis de mesa."

La película no es más que ver pelotas generadas digitalmente rebotar de un lado a otro, y personajes que nada más fingen estar jugando. Nada es auténtico aquí. El protagonista es un total desconocido, Dan Fogler (¿Habrá salido de Saturday Night Live?), quien interpreta a un personaje con un despistante nombre como de piloto de autos, Randy Daytona. El tipo es un prodigio del ping pong, con traumas  infantiles causados por los que hubieran sido sus antagonistas. El guión es tan desastrozo, que aparecen y desaparecen antagonistas a discreción. Un detestable jugador alemán (Thomas Lennon) humilla a   Daytona siendo un niño, durante un torneo frente a miles de espectadores. Su otro trauma es la muerte de su padre (Robert Patrick), a manos de una mafia de chinos. En fin, el caso es que todo esto provoca que la gran carrera de Daytona acabe truncada, ofreciendo espectáculos baratos en centros nocturnos. 

Daytona parece haber tomado clases de ping pong con Forrest Gump. De adulto, nuestro amigo acaba siendo adoptado como aprendiz por un maestro chino del ping pong (James Hong, como mandado a hacer para estos personajes). La broma, es que a pesar de su maestría, dicho maestro es ciego. El hombre será motivo de mil y un gags debido a su impedimento físico. No lo niego, son culposamente graciosos. Pero en esta bodriezca película, este humor negro parece pertenecer siempre a otra película,  una mucho mejor. Uno pensaría "¿De qué me río si la película está fatal?" El atractivo visual es Maggie Q, una fenómeno del ping pong e interés amoroso de Daytona (sólo Dios sabe por qué se enamora de él). En tanto, George López acompleta el reparto, interpretando a un frustrado agente del FBI, riéndose de sí mismo con bromas raciales y poca cosa más. La gran pregunta al final: ¿Qué demonios hace Christopher Walken en esta película? Pagando la renta, sin duda alguna.   

jueves, 18 de octubre de 2012

THE LION KING * * * * *


DON'T WORRY, BE HAPPY. La trágica historia de un príncipe león,
y los amigos que le ayudaron a recuperar el trono.

Hace casi 20 años se estrenó The Lion King (1994) y sigue tan actual, impactante y conmovedora como me pareció en aquella década. Este año tuvo un reestreno en formato digital 3D. Era inevitable, supongo. Pero no es en lo absoluto necesario ir al cine y pagar dinero extra, para ver una película animada que funciona a la perfección por su gran historia, así como por su magníficamente llevada narración. Algo que podría calificarse, sin temor a exagerar, como "Shakespeare para niños". Puede verse esta película como una ligera y muy felina adaptación de Macbeth a la fauna africana, en donde una manada de leones son los soberanos gobernantes de una paradisiaca sabana. Más allá de sus confines, se encuentra un tenebroso cementerio de elefantes, donde habitan las hienas, enemigos de los leones. 

Mufasa (voz de James Earl Jones) es el rey. El número musical "Circle of Life", nos presenta el  nacimiento de su primogénito, el heredero al trono Simba (Jonathan Taylor Thomas da voz al cachorro, Matthew Broderick da voz al adulto Simba). Resulta curioso, pero Simba es el único hijo de Mufasa, dado el hecho de que los leones procrean camadas de 4 o 5 cachorros. Como sea, no soy un experto en vida salvaje, ni tampoco estamos viendo un documental animado del National Geographic.

Uno de los mensajes de la película tiene que ver con los "cículos naturales", los ecosistemas, etc. Cómo cada ser vivo pertenece a estos círculos y tiene su propio lugar en los mismo. Es una de las lecciones que el sabio y majestuoso Mufasa le enseña al impetuoso cachorrín Simba: se caza sólo para comer. Sin embargo, Simba no es nada más un hiperactivo cachorro que obedece a sus instintos, sino que desea ser tan valiente como su padre. En resumen, Simba es el clásico niño que desea crecer demasiado rápido.

The Lion King, dirigida por Roger Allers y Rob Minkoff (escrita por poco más de una decena de guionistas) es ahora un clásico de la Disney. La música es memorable, especialmente el tema principal, cantado por Elton John. En ese sentido, es una combinación de magnífica música, números musicales bien dirigidos (muchos recuerdan a los del musical Fantasia, otro clásico de la Disney) y, lo mejor, personajes bien construídos; simpáticos, interesantes y nínguno resulta insufrible. Una historia shakespeareana en tono de buddy movie, aderezada con romance en la forma de una leoncita llamada Nala (voces de Niketa Calame y Moira Kelly), la mejor amiga de Simba, y además misticismo, simbolizado en un chamánico mandril, Rafiki (voz de Robert Guillaume), que observa todos los sucesos a prudente distancia. 

Como musical, The Lion King es muy disfrutable (no por nada fue adaptada al teatro musical, con gran    éxito en Broadway), con una canción pegajosa, "Hakuna Matata". Según el suricato Timon (voz de Nathan Lane) y el jabalí Pumbaa (voz de Ernie Sabella), amigos inseparables de Simba, quiere decir "no te preocupes por el pasado y vive la vida". Su encuentro tiene lugar durante el autoexilio de Simba, luego de que su padre muere en una conspiración tramada por Scar (Jeremy Irons), su malévolo y traicionero tío. La escena de la muerte de Mufasa es tan dramática y conmovedora como espectacular, a la altura de otros melodramas animados de la Disney, como Bambi o Dumbo. Nunca he olvidado cómo muere Mufasa, en medio de una enloquecida manada de ñus (un notable trabajo de animación), sacrificando su vida para salvar a su hijo. Sólo por ver esta escena en 3D, pago el dinero extra.





jueves, 11 de octubre de 2012

TAKEN * * *

DIRTY LIAM. Liam Neeson demuestra que puede ser un héroe de acción

El mensaje ha quedado claro. Liam Neeson, el siempre imponente actor irlandés de voz cavernosa, quiere darle un giro de 360 grados a su carrera y convertirse en un héroe de acción. Si Matt Damon lo hizo en la saga Bourne, por qué él no también. El potencial lo tiene, como se puede constatar en Taken (2008), así como el físico, la estamina, la presencia y la fortaleza para enfrentar mafias, gángsters y demás criminales. La película muestra a Neeson, no nada más con una gran confición física, sino como un patea-traseros que primero dispara y luego pregunta. Su personaje, Bryan, es un padre solitario,  cuya esposa lo dejó por un millonario. Su relación post-divorcio es complicada, y batalla para poder acercarse con su única hija adolescente (Maggie Grace). Digo, quién puede competir con un padrastro que le regala a la niña un caballo en su cumpleaños. 

Bryan es un agente retirado de la CIA, quien se gana la vida como guardaespaldas de una cantante juvenil. Sus preocupaciones comienzan cuando su hija viaja a Francia de vacaciones, con una amiga sin mucha malicia y en extremo confiada. Por supuesto, lo peor pasa: ambas acaban secuestradas por una red albanesa de tráfico de mujeres, instalada en París. No hay tiempo para Bryan de recordarle a su ex (Famke Janssen) acerca de las preocupaciones y advertencias que tenía sobre dejarla viajar a Europa. De inmediato, Bryan acaba convertido en un vengador anónimo, una furiosa máquina de matar y aniquilar albaneses. En cuanto pise suelo francés, nuestro rabioso ex agente ya tendrá pista de muchos de los responsables; volteando la ciudad de cabeza, sáltandose toda autoridad posible y quemando llanta con persecuciones en auto. ¿Llamar a la policia? Imposible. No tiene tiempo para la -como siempre- lenta policia. Créame, ni los necesita. Actuará desde el principio por su propia cuenta, ignorando el consejo de un viejo colega francés: "Por favor, no armes un desastre". 

A propósito, la película no es tan "desastrosa" como uno pensaria. Está escrita por Luc Besson, no es de extrañarse todos los agujeros que tiene el guión. Mencionarlos sería revelar mucho de la trama, de la cual apenas y hay algo. La película ofrece acción pura, constante y desternillante, minuto tras minuto, sin descanso. Es un más que efectivo entretenimiento de fin de semana, lleno de adrenalina. Pierre Morel (Banlieu 13, otra película con el mismo subtexto xenofóbico) sabe dirigir con mucha habilidad, tempo y soltura persecuciones, peleas y darle una atmósfera enrarecida a sus locaciones. Si se ve esta película genérica (de la cual se acaba de estrenar la secuela) sin esperar otra cosa, el entretenimiento está garantizado, con todos los sentimientos xenofóbicos que pueda despertar. Pero eso ya es materia de otra discusión.


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