La mente convulsa de un personaje xenófobo e intolerante, simbolizada en el lúgubre cartel de "Gran Torino".Esta semana no ha sido una de carteles notables, pero, afortunadamente, se pueden rescatar unas piezas interesantes. La primera, es el cartel de
Gran Torino, la más reciente película de
Clint Eastwood. He escuchado que en la película Eastwood se autoparodia a sí mismo, con su personaje de veterano de guerra, en una suerte de versión avejentada de su famoso detective
Harry Calahan. Del cartel se puede decir algo parecido, diseñado por el despacho
The Cimarron Group, que anteriormente se hizo cargo de carteles de algunas películas de Clint Eastwood, como
Flag of Our Fathers,
Letters from Iwo Jim, Blood Work y
Changeling.Hay dos carteles de Gran Torino, y el que me parece mejor es el que muestra a Clint Eastwood con
rifle en mano, y su coche Gran Torino detrás. Lo que nos viene primero a la mente, es algún cartel de los filmes de Harry Calahan. Es un cartel de aire
lúgubre, por su casi total
obscuridad. En su mayor parte, es un trabajo
fotográfico y de
montaje, limpio debido a su mínima cantidad de elementos. Destaca su gran trabajo de manipulación digital en
blanco y
negro, con apenas algunos destellos de color.
Llama la atención el buen trabajo de iluminación en el retrato de Clint, en una pose amenazadora, a pesar de ser muy estática, girando un poco el torso. Buena parte de la fuerza del retrato está en la clásica
mirada malhumorada del actor-director, observando ligeramente hacia abajo. El montaje se hizo sobre una atractiva foto de un Gran Torino. La pose es muy lograda, ya que la dirección de la mirada y la cabeza están en total equilibrio visual con la posición del rifle. Lo que nos dice Clint con este lenguaje corporal es
“Si tocas mi Gran Torino, te mato”. Sí, así de simple.
La posición de cada imagen denota claramente la importancia que tiene el coche para el personaje, dispuesto a todo por defenderlo. La composición es sencilla pero conseguida, ya que la lectura visual del cartel sería en el orden:
mirada de Clint-rifle-coche. Habla de la parte conflictiva del personaje, de ese lenguaje corporal al que hacíamos referencia arriba. Además, el envolvente
color negro que predomina en el cartel, simboliza la parte anímica y psicológica del personaje, un anciano
xenófobo e
intolerante, que le declara la guerra a sus vecinos coreanos.
La composición y trabajo tipográficos son de enorme sencillez. El nombre de Clint Eastwood en primer lugar (a la altura del rostro), de un
color gris, armonizando con la tonalidad de las fotografías; luego, el logotipo del título (a la altura de los hombros), sencillo en el diseño tipográfico, y de un color
amarillo-olivo, que combina estupendamente con la neutralidad cromática del cartel. Ha sido una buena decisión subir los créditos a la misma altura de los brazos, bien alineados a la derecha, ya que, de lo contrario, hubieran quedado ilegibles encima del coche. Un cartel que se define a sí mismo por su sencillez, efectividad y, también, su valentía, al ser una apuesta obscura y lúgubre para la distribución comercial de una película, algo similar al cartel de
Doubt.
Otro cartel que me ha llamado la atención, es el de
The Broken. El cartel original muestra la cabeza de la actriz
Lena Headey de cristal y quebrada por la mitad. Es un increíble y laborioso trabajo de
montaje y manipulación digital. Simboliza la
mentalidad “quebrada
” de la protagonista (en alusión al título), teniendo un fondo de neblina que se degrada hacia arriba, hasta un blanco total. Justo arriba de la cabeza leemos el tagline
“Face your fear” (Encara tu miedo), y, en la parte superior del cartel, el clásico quote exagerado en esta clase de películas:
“8 Films to Die For”. Es un cartel en verdad inquietante, atrayente. Resulta magistral el cómo acoplaron el cristal roto con la cabeza. Su punto débil es el
logotipo, que no es malo, pero me gusta más el del cartel que se utilizó en España cuando se estrenó la película en
Sitges 2008. El cartel español tiene la cabeza de la actriz completa

(si se quiere hacer una comparación del “antes y después” con respecto al otro cartel), cubierta de un
vidrio estrellado, que imprime tensión al dirigir nuestra mirada hacia el impacto en la
parte inferior derecha. Lo mejor es su logotipo, completamente acoplado al vidrio, con un efecto
fragmentado estupendo, que además incluye variaciones en el tono, con
sombras y
luces. ¡Qué bien hubieran quedado los dos carteles combinados!
Por último, comentar rápidamente el simpático cartel de
Ghost Town. Podríamos decir que es una especie de ver

sión en
“positivo” del cartel de Gran Torino. En el de Ghost Town predomina el
color blanco, con una serie de connotaciones simbólicas que tienen que ver con la
profesión médica del personaje principal, pero también con la realidad
fantasmagórica a la cual se enfrenta. De fondo, destaca una panorámica de
Nueva York, nebulosa, casi transparente, en alusión al título original del filme. Pero lo que llama la atención, es el retrato y montaje de los dos personajes, sus gestos, poses y miradas, en especial ese fantasmal
Greg Kinnear, que parece desvanecerse (o aparecer) de arriba a abajo,…o viceversa. La composición es magnífica, desde la adecuada ubicación de la banca, el buen trabajo en las
sombras (el fantasma no proyecta nada) hasta las tipografías de actores y del título del filme, este último en un
azul, digamos…celestial. El tagline es muy simpático:
“He sees dead people…and they annoy him”.Lástima que en España no hayan usado la versión original. Recurrieron a una que, me parece, es la versión inglesa, sin mucho del encanto original. Los encargados de adaptar el cartel en España, no se dieron cuenta (o sí, quién sabe) que esa versión estaba hecha para un
format
o horizontal. Al hacerla vertical, todo se nota demasiado ajustado, no respira nada. La panorámica de la ciudad está al natural, sin el efecto nebuloso. Lo peor, es que el rostro de Greg Kinnear tiene color (¡para qué diablos!) y los actores están aumentados de tamaño. Del título…mejor ni hablemos. Al menos dejaron el color original del logo.