jueves, 11 de abril de 2013

PARANORMAN * * * * *

CON LOS PELOS DE PUNTA.
Norman, un niño elegido para detener la maldición de una bruja.

Para mí, la película animada que debió haber ganado el Oscar, o al menos, la que bien hubiera podido compartir el premio junto a Frankenweenie. Tanto ParaNorman (2012) como Frankenweenie son obras maestras del todavía sobreviviente stop motion. ParaNorman es una joya en esta técnica, un cuento de horror (sin vampiros, gracias a Dios) para niños, con detalles que también la hacen disfrutable para un público adulto. Los realizadores (los británicos Sam Fell y Chris Butler) han sabido cómo introducir inteligentemente zombies y una historia de terror psicológico, sobre un niño que "ve gente muerta", en una historia sobre abuso infantil escolar (o bullying), funcional y divertida. 

Sin quererlo, uno acaba hasta simpatizando con los zombies, quienes en un giro de 360º sufren también el bullying, por parte de una muchedumbre enardecida. Los habitantes de un pueblo antiguo no se dejarán intimidar por unos muertos vivientes rondando por sus calles. Norman (Kody Smit-McPhee) tiene el don de ver espíritus de gente fallecida, incluyendo el fantasma de su abuela. Esto no nada más le causa problemas en casa con su padre (Jeff Garlin), sino también en la escuela. Ahí, Norman es molestado a diario por el bully en turno (Christopher Mintz-Plasse), quien le hace la vida de cuadros. Aficionado a las películas de terror y, particularmente, las de zombies (su cuarto es como un pequeño museo consagrado a este género), Norman pasa su solitaria vida jugando con sus figuras de zombies, viendo películas de horror y sostener pláticas psíquicas con su abuela. 

El pobre de Norman no encaja en casa ni en la escuela. Un gordito pecoso y pelirojo (Tucker Albrizzi), también abusado en la escuela, querrá ser su amigo. El pueblo vive asediado por una maldición, desde que una bruja fue sentenciada a morir en 1712, y que tendrá lugar cuando se acerque la fecha en que fue ejecutada. Nuestro héroe, quien además sufre de terroríficas visiones sobre dicho evento, será anunciado por su tio (John Goodman) de que él es el elegido para detener y acabar con la maldición. ¿Cómo lo hará? Llevando a cabo un ritual en el cementerio antiguo antes del atardecer.

ParaNorman es de los creadores de esa otra joya de la animación en stop motion, Coraline, precisamente otra historia de horror infantil. No titubean en agregar elementos tétricos, obscuros y góticos en una película principalmente enfocada a los niños. Aceptémoslo, los niños disfrutan historias de horror y ser emocionados por ellas.  ParaNorman combina igualmente elementos fantásticos y humor negro, que da como resultado un festín visual, entretenido y espectacular, mezclando dosificadamente efectos digitales que no distorsionan el maravilloso efecto artesanal del filme.





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