jueves, 15 de mayo de 2014

12 YEARS A SLAVE * * * * *


SOBREVIVIENTE. Chiwetel Ejiofor como Solomon Northup.

De ser un hombre negro libre en Nueva York, Solomon Northup se convirtió en esclavo de la noche a la mañana. 12 Years a Slave está basada en sus memorias homónimas, sobre una aventura que se volvió pesadilla. Vemos en imágenes los crudos testimonios de alguien que presenció y vivió en carne propia crueldades y abusos, a manos de quienes pueden considerarse los nazis de aquella época. El cine de Steve McQueen (quien dirigió también Hunger y Shame), no es un cine fácil de ver, tendiente a la controversia y a causar incomodidad. Esta película no es la excepción. 

Las escenas de tortura son impactantes, no aptas tal vez para ciertas sensibilidades. 12 Years a Slave se coloca en el polo opuesto a Django Unchained (con la cual pueden surgir comparaciones).  McQueen está dispuesto a poner de frente la crudeza y la triste realidad que vivieron los esclavos negros en las plantaciones de algodón, durante los 1840. El director trae de regreso a su actor fetiche, Michael Fassbender, como el racista, borracho, y cruel propietario de un plantío de algodón, volviendo a impresionar con una excelente actuación. No hay manera de simpatizar con su personaje, Edwin Epps, al cual odias desde el principio hasta el final.

Solomon es interpretado con impresionante talento, fuerza, y determinación por Chiwetel Ejiofor. No es cualquier esclavo, sino un talentoso violinista, culto y con una educada manera de hablar, que cae en el poder de una red de tráfico de esclavos durante una gira artística. El hombre vivirá 12 años de abusos y torturas en Louisiana, piscando algodón, lejos de su esposa e hijos.

La película fue la ganadora unánime al Oscar a Mejor Película este año. Mención aparte merece la actuación de Lupita Nyong'o (de origen africano nacida en México), quien es una total revelación. En su interpretación de una esclava en el mismo plantío de algodón, está simplemente impresionante, una actriz atractiva transformándose completamente para reflejar la total imagen del sufrimiento y martirio que sobrelleva en el lugar. No nada más su personaje padece a manos de Edwin, quien abusa sexualmente de ella, sino de la esposa (Sarah Paulson, fríamente repulsiva), quien la tortura de una manera atroz.

A lo largo del camino nos encontramos múltiples caras conocidas, como Benedict Cumberbatch (el predicador que adquiere a Solomon al principio), Paul Giamatti (como vendedor de esclavos), Paul Dano (igualmente despreciable) y Brad Pitt, quien con una imagen entre beatífica y casi crístíca, será la voz crítica y juiciosa en contra de la esclavitud. Si bien la presencia de todos ellos son cameos extendidos, no resultan distractores, llevando a cabo sus papeles de la mejor manera.

Si alguien sobresale es el gran Chiwetel Ejiofor, hasta ahora relegado a papeles de soporte, y que tiene su primer protagónico aquí. Ofrece una de las mejores actuaciones vistas el año pasado. Su trabajo es poderoso, electrizante, y al mismo tiempo, doloroso, en su interpretación de un héroe, sobreviviente de una historia escrita por él mismo. 






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