jueves, 6 de diciembre de 2012

ÜÇ MAYMUN * * 1/2

PRONÓSTICO TORMENTOSO PARA ESTE MATRIMONIO.
Hatice Aslan y Yavuz Bingol, protagonistas de "Three monkeys".
 
   La primeros minutos de esta película parecen los de un film noir. Durante una noche lluviosa, un hombre ha sido atropellado. El conductor es un hombre de negocios (Ercan Kesal, uno de los coguionistas), queriendo iniciar una carrera política. El hombre le ofrece dinero a su chofer, Eyup (Yavuz Bingol) para que se eche la culpa, y así evitar un escándalo. Eyup acaba siendo encarcelado y su vida arruinada. Es un escenario prometedor, digno de un buen thriller político ambientado en Turquía, pero desafortunadamente la historia se va por otros rumbos.

   Üç maymun (Three Monkeys, 2008), es un melodrama familiar lento, gris, plano, y con poco o nada de fuerza. Si bien es la muestra de un cine turco cimentado en buenas ideas y talento, el filme se queda a medio camino debido a un guión que no nos ayuda a comprender ni a involucrarnos a fondo en los   conflictos de sus personajes.

   El hogar de Eyup es uno quebrantado y lleno de problemas. Su hijo, Ismail (Ahmet Rifat Sungar, quien parece la versión turca de un joven Robert De Niro en los 1970s), dejó la escuela, no trabaja y está metido con amigos problemáticos. Mientras, su madre, (Hatice Aslan), una atractiva mujer de semblante triste, mantiene una pésima relación con Ismail, sufriendo sus maltratos. La familia tiene un gran vacío emocional por la muerte del hijo más joven, siendo este un niño, el cual tiene un par de fantasmagóricas apariciones. 

   El hijo fallecido tiene una presencia entre angelical y casi completamente terrenal. Nadie parece verlo más que nosotros, y está ahí como un guardián consolador cuando los momentos más difícies, crudos, e incluso violentos tienen lugar en el tercer acto de la película.

   A pesar de no ser completamente lograda dentro de su divagante historia, la película, dirigida por Nuri Bilge Ceylan, tiene una trabajo de cinefotografía muy bueno. Abundan composiciones fotogénicas y bien cuidadas; pero si hay otra cosa rescatable en la película, es la manera en que el realizador consigue introducirnos en la mente de Eyup. El hombre está marcado por la experiencia en prisión, revelándose como un personaje de carácter explosivo y violento. 

   Pudo haber sido un mejor filme si los guionistas se hubieran centrado más en el personaje del padre, emocionalmente quebrantado, con un lado obscuro y agresivo que descarga en la esposa. Jamás me sentí compenetrado con los personajes de la madre y del hijo.

miércoles, 5 de diciembre de 2012

LADY AND THE TRAMP * * * *


BELLA NOTE. Scramp y Lassie en romántica cena.

Una de las más perrunas películas de la Disney. Puede que esto sea debatible, ya que 101 Dalmatians (1961) merece también estar en dicha posición. Digamos que tanto esta como Lady and The Tramp (1955), comparten dicho lugar en la memoria de uno; esos clásicos del cine animado que marcan y definen nuestra infancia.  

Lo que es verdad también, es que Lady and The Tramp tal vez sea la película de perros  más romántica jamás hecha, con una escena icónica en el cine de Walt Disney. Me refiero a aquella en la que Lassie (voz de Barbara Luddy), la "lady" del título, una guapa cocker spaniel, se encuentra departiendo un plato de spaguetti con albóndigas, durante su cita romántica con Scramp (voz de Larry Roberts), un perro vagabundo, en el callejón trasero de un restaurante italiano. 

A la luz de una vela y música romántica muy italiana, nuestro perro trotamundos (quien, por cierto, no cree en el viejo dicho "El perro es el mejor amigo del hombre), en un gesto de total caballerosidad de lo más canina, le cede la última albóndiga a su ahora novia. Nada más con eso la película tuvo para pasar a la historia.

Con tan sólo 2 o 3 números musicales, en donde el mejor tiene lugar en una perrera (una verdadera cárcel para perros en el filme), destaca por tener a Peggy Lee (quien cantó en casi todos los números musicales) dando voz a una perra maltés con mucho sexappeal. Ambientada alrededor de los 1910s, la historia es sencilla. Cuenta cómo Lassie, siendo cachorra, llega a vivir a su nuevo hogar, junto a una pareja de recién casados. El logro en el magistral trabajo de animación empieza desde este instante. Cada mínimo detalle en los movimientos, juegos, saltos, etc. del cachorro son reflejados prodigiosamente. En general, la película es todo un estudio sobre motricidad y comportamiento caninos digno de ser admirado.

De ser el centro de atención de la pareja, el foco de consideraciones y muestras de cariño, Lassie verá usurpado su lugar con la llegada del primer bebé en la familia. Teniendo como amigos y consejeros a un terrier escocés y a un sabueso de San Huberto, Lassie tendrá con esta experiencia una oportunidad de madurar, de presenciar y experimentar la maternidad, al convertirse en la principal protectora del bebé. 

Sin embargo, el mundo de la cocker se pondrá nuevamente de cabeza, cuando el carismático y encantador Scramp se aparezca en su vida. El perro suena como Gene Kelly, aunque en lugar de bailar, tiene otro don, el de una visión de la vida realista y terrenal. Scramp le revela a Lassie (quizás por lo que ha vivido, aunque no da muchos detalles al respecto) la cruel realidad de lo que es vivir junto a los humanos. La suya, podría decirse, es una visión totalmente "anti doméstica" para un perro.

Son dos diferentes mundos, que se encuentran para ver que entre ellos hay mucha química perruna. Es el clásico amor que parece imposible; aquel que acaba sobrepasando la barrera de la clase social. Esencialmente, tenemos el relato sobre las aventuras de una refinada perra, donde tiene que salir de la reclusión de su hogar para conocer el mundo y vivir en carne propia las sorpresas que le depara. 

lunes, 3 de diciembre de 2012

EN GANSKE SNILL MANN * *

UN BUEN TIPO EN MALAS COMPAÑÍAS.
Stellan Skargard debe saldar una cuenta pendiente.

Stellan Skarsgard es un buen actor, versátil, y que ha sabido desenvolverse esplendidamente tanto en el cine nórdico como en Hollywood. De no ser por su nombre, sería difícil adivinar si es un actor sueco o americano. En ganske snill mann (A Somewhat Gentle Man, 2010) no tiene a Skarsgard trabajando en todo su potencial, pero ofrece una decente actuación. Creo que de haber tenido un guión mucho mejor en sus manos, no hay duda de que su personaje, Ulrik, no se hubiera sentido tan estancado y pasivo, sin mucho que ofrecer dramáticamente. 

Dirigida por Hans Peter Molland, la película tiene el serio problema de intentar ser una mezcla de melodrama y comedia, fallando en ambas, especialmente en este último campo. Es un típico humor nórdico, frío (perdonando la ironía) y cuadrado; en resumen, simplón, de ese al que le cuesta tratar de llegar al espectador.

Ulrik acaba de salir de prisión, y su mayor reto será ponerse al corriente en la vida que dejó afuera. No será nada fácil, ya que para su único hijo y esposa Ulrik está muerto. Con tan sólo su habilidad para arreglar coches, dos mafiosos y antiguos colegas le recuerdan a Ulrik que tiene que saldar una cuenta pendiente. El trabajo será asesinar a un hombre, por razones que irán siendo reveladas eventualmente. 

El crimen por el cual Ulrik fue encarcelado ha sido homicidio. Cuando tiene que contarlo a todo aquel que lo pregunta, lo cuenta de una manera incomprensiblemente casual, sin muestra de algún remordimiento o sentimiento de culpa. El tipo no es un psicópata ni nada parecido (o quién sabe, la verdad), pero haber matado a ese hombre es para Ulrik como un hecho más en su vida, nada agradable pero tampoco algo perturbador o que le quite el sueño.

Además de que no me pareció tan gracioso como sus realizadores seguro querían que fuera, el filme no parece más que una idea en la mente de su guionista sin haberla acabado de moldear y darle más forma. El sexo que presenta llega a ser gratuito y tan frío como el fallido humor. Como gag inicial, el hecho de que nuestro expresidiario deba tener sexo con la horrible mujer que le renta un cuarto, acaba gastándose. No tiene mucha necesidad de hacerlo con lo que gana trabajando de mecánico, y teniendo una posible conquista en la mujer que administra el taller. 

Como personaje, Ulrik es al final desesperante. Empieza siendo interesante su imperturbabilidad, la de alguien que parece esconder una furia o fortaleza escondida. Lo malo, es que para la segunda mitad no es más que un sujeto exageradamente imperturbable, hueco, sin muchas emociones y que, al final, no revela ninguna sorpresa. 



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