domingo, 7 de julio de 2013

IRON MAN 2 * * 1/2

Iron Man 2 es más de los mismo, quizás un poco más. Resulta muy parecida a la primera película, la cual fue un debut cinematográfico decente y muy visible para este superhéroe, creado por Stan Lee. Robert Downey Jr. sigue interpretando a Tony Stark, empresario millonario, alma solitaria, y con un hueco en el corazón -en más de un sentido-, que se dedica al desarrollo de armamento. Recordemos que por un accidente en pleno escenario de guerra acabó convertido en el "hombre de acero", cuya identidad secreta ha quedado revelada en esta película. Pero a Stark no le importa mucho esto, al contrario, lo explota para hacerse la mejor publicidad.  

La mejora entre la primera película y esta segunda entrega (2010) tiene que ver más con el reparto, el cual se ha ampliado. Por otro lado, la historia no deja de sentirse derivativa. Sam Rockwell entra a escena como un empresario desarrollador de armamento, la principal competencia para Tony Stark, fabricando una serie de armaduras que transforman a los soldados en una especie de cyborgs, en vias de ser perfeccionadas.

El problema de la historia, es que no tenemos la presencia definida de un villano. Mickey Rourke encarna su mismo personaje de siempre, esa caricatura de sí mismo que es más una autoparodia que otra cosa. Atrás ha quedado la gloria histriónica que fue en los 1980. Sin embargo, aquí le da la vuelta a su look de cavernario con tatuajes hasta en las axilas, combinándolo con rasgos de genio incomprendido. Su nombre es Iván Vanko, un ruso que con dos látigos eléctricos como armas, irrumpe en una carrera de autos en Mónaco. Su entrada es espectacular, prometedora, y destructora, tomando a Stark fuera de guardia sin saber este cómo combatirlo. 

La idea de que este villano fuera una imagen especular decadente del mismo Tony (viviendo su propia decadencia debido al alcohol y a que la fama se le ha subido a la cabeza) era buena y atractiva. Pero todo se va desvaneciendo, poco a poco, ya que a Jon Favreau sigue sin serle suficiente nada más dirigir, sino que vuelve a tener un pequeño papel en el filme como el asistente-chofer de Tony. Su personaje no aporta nada (en serio, está años luz de ser el "Alfred" de Tony Stark), y se nota más preocupado en llamar la atención de todas maneras posibles que en otra cosa.

La película es entretenida. Tiene sus dosis de acción y no ha faltado el gancho entre esta historia y la de The Avengers, la película que juntó a la pandilla de superhéroes, gracias a la iniciativa de Nick Fury, interpretado con esa facilidad y naturalidad que caracteriza a Samuel L. Jackson. Scarlett Johansson está aquí como la contraparte sexy de Gwyneth Paltrow, la primera como Natasha Romanoff (quien aparece en The Avengers) y la segunda como Pepper Potts, el -casi- platónico interés sentimental de Tony. Pepper sigue siendo esa especie de maternal voz de la razón que trata, inútilmente, de hacerlo sentar cabeza. 

Don Cheadle se añade al reparto también, como un teniente del ejército sin saber, en pocas palabras, cuál bando tomar. Lo más interesante, es ver en esta película esa parte de "científico loco" en Stark, del genio incomprendido, combinada con esa parte física vulnerable: el marcapazo, que ahora más que ayudarlo a seguir con vida, parece estarlo matando. En general, una simple película de superhéroes palomera, que vale más la pena por las actuaciones (hasta Mickey Rourke, sin actuar en lo absoluto, le roba a Sam Rockwell sus escenas tan sólo con balbucear dos o tres palabras con acento ruso) que por otra cosa.

¿LO PIDO PARA LLEVAR O QUÉ TONY?
Samuel L. Jackson en labor de convencimiento con Robert Downey Jr.



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