jueves, 12 de abril de 2012

EVEN COWGIRLS GET THE BLUES * 1/2


Uma Thurman con pulgares prostéticos.

Una película, sin duda, un poco más visible que Last Days, pero que de todas formas se incluye dentro de lo peor en la filmografía de Gus Van Sant. Si es más visible, es nada más por que Uma Thurman luce aquí preciosa, casi divina (¿Hay otra época mejor que los 1990 en su carrera?). Tengo la impresión de que si Uma participó en esta película (accediendo incluso a tener escénas lésbicas, las primeras y únicas en su carrera como actriz), es por que tal vez Van Sant le prometió estar en la película más artística y arriesgada en la que jamás haya estado. Puede ser que Uma se haya imaginado algo mucho mejor luego de leer el guión. O puede ser que Van Sant, a veces, puede ser el director más absurdo y aburrido. Afortunadamente, Uma Thurman hizo al año siguiente Pulp Fiction (1994), una película que la rescató luego de haber protagonizado este bodriesco western lésbico pseudo ecologista. Es evidente que la fábula no es un género que se le de mucho al director, quien adapta aquí la novela de Tom Robbins y, para colmo, dedica la película a River Phoenix, quien había fallecido ese mismo año, 1993. Dudo mucho que a Phoenix le hubiera gustado mucho la película.

No nada más dedica la película a River Phoenix (su actor en My Own Private Idaho), sino que al realizador se le ocurrió meter al reparto a la menos talentosa hermana, Rain Phoenix. Para quien no la conozcan, es como ver a Joaquin Phoenix (su otro hermano) pero en versión mujer. Como sea, Rain, a diferencia de sus hermanos, no tiene un ápice de talento para actuar. Todo es un amasijo de historias y personajes, tonos y géneros, que nunca encajan uno con otro. Uma interpreta a una modelo, cuyo único defecto es tener unos enormes pulgares. La chica tiene el don de detener autos y conseguir viajes en la carretera, con sólo mover sus pulgares con ondulantes movimientos. Su estrafalario agente (pobre John Hurt, de pena ajena), que como personaje no es más que un risíble cliché gay, envía a nuestra modelo a filmar un comercial cerca de un spa, en medio del desierto de Oregon. Junto al spa se encuentra un rancho, en el que vive un grupo de chicas vaqueras (cada una con su propia historia), encabezadas por Bonanza Jelly Bean (Rain Phoenix), quien es como la nieta de Calamity Jane. Las vaqueras declaran la guerra contra los dueños del spa y los productores del comercial por invadir el sitio en donde llegan a aparearse un grupo de aves. Sissy, la modelo, también se les unirá y, con suerte, descubrirá lo que de niña una gitana le predijo: que en su vida habría muchas mujeres.

Una advertencia. Si uno quiere evitarse el trauma de ver a Uma tener una escena romántica nada menos que con Noriyuki Pat Morita (Mr. Miyagi, para quienes no les suene el nombre), pase por alto esta película. Pat Morita encarna a una especie de shamán mongólico, que todo el tiempo está haciendo payasadas y ruídos extraños como si estuviera bajo los efectos del peyote. No es broma, hay peyote en esta película. Mi pregunta es ¿Gus Van Sant habrá estado también bajo los efectos del peyote y otras drogas alucinógenas mientras dirigía este ridículo e incoherente mamotreto? Yo creo que sí.   


martes, 10 de abril de 2012

ORPHAN * * * *

Orphan es una película incómoda, perturbadora y políticamente incorrecta de principio a fin. Tal vez algo racista, xenófoba en el peor de los casos. La huérfana del título (interpretada genialmente por la no muy conocida Isabelle Fuhrman), es una niña de 10-11 años proveniente de Rusia (o de algún país de Europa Oriental). Ha llegado a la casa de una ya de por sí atormentada familia, con el propósito de lastimar, torturar, sembrar odio y matar. La película está dirigida por Jaume Collet Serra, un catalán quien, junto con Juan Antonio Bayona (El Orfanato), también catalán, y Rodrigo Cortés, forma parte del grupo de realizadores ibéricos que están dando mucho qué hablar en Hollywood.

La niña se gana de inmediato el corazón del padre (Peter Sarsgaard), quien junto a su esposa (Vera Farmiga, magnífica), de profunda mirada azul y afligida por pesadillas por el bebé que perdió en el quirófano, han llegado al orfanato para adoptarla. No es para menos. Esther tiene grandes capacidades artísticas (es talentosa para pintar, tocar el piano y aprender idiomas) y será bienvenida al hogar, en donde también habitan los dos hijos del matrimonio (Aryanna Engineer y Jimmy Bennet), uno de ellos una niña sordo muda, con encanto y que se roba casi todas las escenas donde sale.

No es apta para públicos sensibles. Durante más de la mitad de la película vemos como Esther, una verdadera sociópata, realiza toda clase de actos sádicos, piromaniácos, malignos y sangrientos. Pero si se tiene una mente lo suficientemente abierta y afinidad para una historia de este tipo, la película acaba siendo entretenida. Tiene momentos de suma tensión y su trasfondo psicológico (celos edípicos, rivalidades entre el niño y la huérfana "intrusa"), están bien planteados y reflejados en la historia. Todos los actores están magníficos, intensos, especialmente Vera Farmiga. La actriz consigue trasmitir, además de una fragilidad y vulnerabilidad física, todo un cúmulo emociones hasta una explosiva desesperación, cuando descubre que Esther, con esas coletas, acento exótico y que gusta usar obscuros vestidos, no es la linda niña que su marido cree. Esta niña, como cualquiera podrá adivinar, esconde más que un secreto. El giro final será de esos que te dejan boquiabierto.  

Isabelle Fuhrman.

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