jueves, 29 de mayo de 2014

SHAME * * * 1/2

SEXO Y SUFRIMIENTO. Michael Fassbender en "Shame".

Después de Hunger (2008), en Shame Steve McQueen se adentra en la mente de un adicto al sexo, nuevamente a través del gran talento de su actor fetiche, Michael Fassbender. El actor vuelve a tener una actuación valiente y portentosa. Sin embargo, Shame es más un estudio de personaje, que una película dramáticamente interesante en cuanto a su trama se refiere. La historia gira en torno al tortuoso camino que debe seguir Brandon (Fassbender), para tocar fondo sobre el problema mental que tiene y, quizás, encontrar la salvación.

Brandon tiene una solitaria existencia. El sexo es una constante en su vida. Sus ratos libres los dedica a estar inmerso viendo pornografía por internet, e interactuando en sex cams. Además, contrata escorts para tener "sexo a domicilio". En su trabajo, cada vez que puede va al baño a masturbarse. El hombre no tiene contacto emocional alguno con otro ser humano, excepto cuando tiene que salir con su pretencioso e infiel jefe (James Badge Dale) de copas, donde este último intenta ligarse a toda mujer que se le pone enfrente. 

Su hermana, Sissy (Cary Mulligan), una cantante, siempre lo busca por teléfono infructuosamente, ya que el tipo no se digna a responder sus llamadas. Un buen día, Sissy cae en su casa, buscando más que un techo donde dormir, un refugio emocional. "No somos malas personas, sólo venimos de un lugar malo" le dice ella en cierta escena, en donde queda claro que ambos son dos criaturas emocionalmente vulnerables y desamparadas. 

McQueen busca impactar, casi de la misma manera que lo hizo en Hunger. Las escenas de sexo son explícitas, en ocasiones con full shots que dejan poco a la imaginación. Aunque  también hay escenas en donde el tratamiento llega a ser algo más disimulado y sutil. Pero lo importante de la película (filmada en tan solo 25 días), es que el tratamiento del tema es inteligente, y no hay escena que se sienta gratuita o excesiva.

Dentro de toda la simpleza estilística del realizador (incluyendo una narrativa que gusta de romper con lo lineal) es Fassbender quien resalta y acaba siendo impactante. Está convincente, creíble, sin temor a exponerse desnudo de pies a cabeza. Lejos de haber placer en todo lo que Brandon hace para dar rienda suelta a su adicción, hay más bien dolor. Creo que ese fue el principal objetivo de McQueen: canalizar a través de Brandon el dolor y sufrimiento de un ser humano atrapado en una adicción.

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