jueves, 22 de mayo de 2014

TO THE WONDER * * 1/2

AMOR SIN PALABRAS. Ben Affleck y Olga Kurylenko.

El siguiente largometraje de Terrence Malick, después de The Tree of Life (nominado al Oscar a Mejor Película en 2012), no puede presumir de colocarse a la altura de este. To The Wonder es un filme con menos ambiciones, en donde ahora el realizador nos cuenta la turbulenta relación sentimental de una pareja (Ben Affleck y Olga Kurylenko), y la crisis existencial de un sacerdote (Javier Bardem). En términos generales, el filme tiene su mayor fuerza en el aspecto visual (como es costumbre en el cine de Malick), con una atractiva dirección fotográfica, que le da a la película en su conjunto un tono lírico y poético. El filme está narrado en voz en off por Marina (Kurylenko, hablando en francés completamente), una mujer francesa divorciada y con una hija (Tatiana Chiline), contando en forma poética su historia junto a su prometido norteamericano, Neil (Ben Affleck).

La narración, aparentemente, es desde un punto en el futuro, por lo que podemos adivinar con anticipación que las cosas no fueron afortunadas para ellos. Lo intrigante e inexplicable, es que a Neil no se le da voz en toda la historia, dejando nada más al sacerdote la parte vocal masculina (narrada en español), quien servirá de consejero espiritual para Marina cuando ésta decida viajar a E.U. a vivir con Neil. La historia es el punto débil, una sucesión de previsibles acontecimientos, dentro del cual  tenemos que ir deduciendo qué es lo que va pasando, ya que los diálogos prácticamente son inexistentes. Nunca estamos seguros si Neil es capaz de hablar en francés con Marina, la cual apenas y pronuncia una que otra palabra en inglés. 

Mi problema con el filme, es que resulta excesivo el lirismo visual. La mayoría del tiempo, no vemos más que escenas de Ben Affleck y Olga Kurilenko jugando, paseando, o nada más abrazados, mirándose y tomándose de la mano. Cuando aparece en escena Rachel McAdams, interpretando a una vieja amiga de la infancia de Neil, será completamente lo mismo. De vez en cuando, el personaje de Bardem hará apariciones, sirviendo para ilustrar lo que es el amor en un aspecto más espiritual, paseándose con aire depresivo por las calles, de puerta en puerta. 

No es el filme más romántico ni emotivo que haya visto. Me tuvo preguntándome siempre qué diablos pasa entre los personajes. Además, el filme, en su intento de mezclar un tono de ficción y documental, no es muy afortunado. Este último aspecto, en donde vemos habitantes reales de la localidad de Bartlesville, Oklahoma, distrae mucho de la historia romántica principal. Creo, sin reservas, que este experimento del realizador hubiera funcionado mejor como un corto, más que como un largometraje. 


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