miércoles, 28 de diciembre de 2016

GIRL ON THE TRAIN * * * 1/2


Emily Blunt
Quienes hayan visto Gone Girl, estarán pisando terrenos muy familiares en The Girl on the Train. Dirigida por Tate Taylor (The Help), y basada en un bestseller escrito por Paula Hawkins, su título puede ser un poco engañoso. Su acción no ocurre la mayor parte del tiempo en un tren. La chica del título, Rachel (interpretada por una magnífica Emily Blunt), adopta como mayor distracción durante el viaje en tren que realiza del trabajo a su casa, el observar la vida privada de una pareja en su hogar. Muy pronto averiguamos que Rachel solía ser vecina de dicho matrimonio, cuando estuvo casada con  el hombre (Justin Theroux) que la acabó dejando. La causa del divorcio no es muy difícil de adivinar, ya que desde los primeros minutos del filme, vemos que Rachel muestra un comportamiento errático, una mirada perdida, y un rostro adormilado-anestesiado, debido a su problema con el alcohol.

Rachel tiene problemas para dejar su pasado atrás, y la fascinación que despierta en ella la idílica felicidad que proyecta ese matrimonio (Luke Evans y Halley Bennet) parece llenar en ella los vacíos emocionales que la tienen deprimida. Esa felicidad representa lo que ella siempre deseó y nunca tuvo junto a su ex marido. La rutina del ir y venir en tren de los suburbios a Nueva York (la novela original está ambientada en Inglaterra) se detiene, justo cuando un día Rachel observa que la mujer se encuentra en el balcón de su casa --- con un hombre que no es su marido. El acontecimiento será el detonante de una obsesión, que acabará empeorando cuando la mujer se reporte como desaparecida, y se presuma muerta. 

Lo peor para Rachel, es que fue la última en haberla visto en un parque mientras la seguía, hasta que  por su embriaguez perdió el conocimiento. The Girl on the Train nos presenta las piezas de un rompecabezas narrativo, que nos corresponde a nosotros ensamblar en nuestras mentes. En tanto, otras dos narraciones paralelas nos muestran, precisamente, la historia de Megan (Bennet), la mujer desaparecida, y lo que pasó hasta el momento de su desaparición, incluyendo las sesiones con su psicólogo (Edgar Ramírez), así como la historia de Anna (Rebeca Ferguson), una joven madre y la nueva esposa del ex marido de Rachel, quien guarda en su memoria un mal recuerdo que involucra a esta última.

Lo más interesante de la película, acaba siendo su manera de contar y entrelazar las tres historias,  hasta que el velo del misterio queda descubierto. A pesar de que en ocasiones el ejercicio se pone algo confuso, debido a que sus saltos entre el pasado y el presente son casi imperceptibles (si uno se distrae por tres segundos corre el peligro de perderse), la historia tiene giros y vueltas de tuerca que le dan un rescatable suspenso psicológico. Es cierto, su rompecabezas narrativo no es más que un truco para hacer más intrigante un tal vez no muy imaginativo u original melodrama romántico, con tintes de historia de misterio estilo Agatha Christie, incluyendo algo de sexo explícito. 

Lástima que la detective interpretada por Allison Janney se sienta algo desaprovechada, apareciendo y desapareciendo arbitrariamente. Sin embargo, The Girl on the Train termina siendo visible, gracias a su fabuloso reparto femenino, y que, si bien su final se siente apresurado, consiguió tenerme pegado a mi asiento durante la mayor parte del tiempo.

martes, 6 de diciembre de 2016

DOCTOR STRANGE * * * 1/2

EXTRAÑO E IMPACTANTE.  Benedict Cumberbatch
El papel de Doctor Strange le quedó como anillo al dedo a Benedict Cumberbatch. El actor británico ha sabido dotarle al personaje mucho de su Sherlock televisivo, en ese toque antisocial, frío, engreído, y emocionalmente apagado que describe al doctor del título. Adaptación del cómic de Marvel, Stephen Strange es un prodigioso y renombrado neurocirujano, quien mientras hace maravillas en el quirófano, su vida personal tiene cuarteaduras y necesita reajustes. Su exnovia (Rachel McAdams) es también una doctora que trabaja cerca de él, en el mismo hospital. Dirigida por Scott Derrickson, Doctor Strange cuenta la historia de cómo la carrera de nuestro neurocirujano queda completamente destruida debido a un accidente automovilístico, que deja sus manos destrozadas. ¿Les suena esto familiar a los fans de los cómics? ¿No es así como casi siempre cambian las vidas de los súper héroes en los cómics, y encuentran el sentido de sus existencias?. Para Strange no será diferente.

Dicho acontecimiento hace que el doc viaje a Kamar-Taj, en Nepal, a buscar una cura que le devuelva sus manos. Esto luego de escuchar la historia de un hombre paralítico, que recuperó la movilidad al visitar a una mística, Ancient One (Tilda Swinton, interpretando un personaje que originalmente en el cómic es hombre y asiático), una especie de gurú-guía espiritual-sensei-mentora. Strange se convierte en su discípulo, y bajo su guía logrará expandir su mente, despertar su conciencia, y limpiar su karma de mucha mierda que trae consigo. Las lecciones incluirán viajes astrales y teletransportación, a través de chispeantes movimientos con los brazos. Pero lo que realmente le dará poder, es un extraño medallón con la figura de un ojo, así como una capa que le permite flotar. 

Lo más sorprendente de Doctor Strange, es el nivel de sofisticación visual que alcanza en muchos momentos, en comparación con otros filmes de superhéroes. Sus efectos especiales son impactantes, que convierten a la película en una aventura caleidoscópica, que dobla -y redobla- tu mente. Hay  escenas estilo Matrix e Inception que te dejan boquiabierto, en donde nuestro héroe pelea con villanos en medio de edificios que se doblan y fragmentan. La película tiene imágenes que recuerdan también las cíclicas obras de M.C. Escher. Hay que admitirlo, no es algo que uno vea todos los días en la adaptación cinematográfica de un cómic. 

Hablando de villanos, Mads Mikkelsen interpreta al maloso, Kaecilius. Desafortunadamente, no se le da el tiempo suficiente en la historia. Poco o nada conocemos del villano, excepto que al inicio ha robado de la biblioteca de Ancient One un antiguo libro de gran importancia, y que desea destruirlo. O algo así. De algo estamos seguros: una película de superhéroes sin un villano interesante; una némesis que tenga una auténtica y amenazadora presencia, cae en el peligro de pasar desapercibida.

Por fortuna, Doctor Strange se salva, no nada más por el aspecto visual y sus impactantes efectos especiales, sino por ser, al final de cuentas, entretenida. A pesar de tener diálogos de cierto aire filosófico ("¿Cuál es el sentido de la vida, si no la muerte?", dice Ancient One a Strange), no pretende ser tan profunda, seria, o solemne, como podría sospecharse. Tiene dosis de humor, nada que sea para carcajearse, sino simplemente humor funcional. El reparto es bueno, y además de Cumberbatch y Swinton, incluye a Chiwetel Ejiofor, como el misterioso brazo derecho de Ancient One, y a Benedict Wong (Kublai Khan en la serie "Marco Polo"), quien interpreta al bibliotecario-guardián de los libros secretos. ¿Veremos en el futuro al Doctor Strange como un Avenger? Si te quedas al final de los créditos, lo sabrás.

martes, 8 de noviembre de 2016

MISS PEREGRINE'S HOME FOR PECULIAR CHILDREN * * 1/2

UNOS NIÑOS MUY "ESPECIALES". 
La magia burtoniana no se ha conjurado lo suficiente en Miss Peregrine's Home for Peculiar Children. La película tiene de todo para ser un perfecto vehículo de lucimiento para Burton, la plataforma ideal para que nos transportara a uno más de sus universos bizarros y retorcidos. Y por qué otra cosa más puede caracterizarse el cine de Burton, si no por fascinarnos de una manera irresistiblemente obscura. No es que Miss Peregrine carezca de los típicos momentos surreales y extraños en sus películas. Tan sólo la historia tiene como protagonistas a unos niños que podrían encajar perfectamente en la categoría de "mutantes". Pero estamos en una película de Tim Burton, no una de superhéroes, por lo que llamarlos "peculiares" se escucha mejor. Una niña (Ella Purnell)  se caracteriza por "ser más ligera que el aire" (tiene que usar unos zapatos pesados que la mantengan en la tierra); otra niña (Raffiella Chapman) tiene unas mandíbulas de tiburón detrás de su cabeza (escondidas detrás de sus caireles); una chica pelirroja (Lauren McCrostie) es capaz de producir fuego; mientras, una pequeña (Pixie Davies) tiene una fuerza extraordinaria.  También hay un chico invisible (Cameron King), otros dos pequeños que siempre tienen la cabeza cubierta (Thomas y Joseph Odwell), otro niño con el poder de dominar las abejas que viven en su estómago (Milo Parker), un chico es capaz de reanimar a los muertos por breves períodos de tiempo (Finlay MacMillan), un niño (Hayden Keeler-Stone) tiene sueños y visiones premonitorias, y por último una niña (Georgia Pemberton) tiene el poder de hacer crecer plantas. ¿Demasiados niños con extrañas peculiaridades? Quizás, pero estos peculiares (o "syndrigasts", consiguen montar un show, digamos, lo suficientemente "peculiar" durante casi toda la película. 

Todos ellos viven bajo el resguardo de su guardiana-protectora, la Miss Peregrine del título (Eva Green, en su segunda película con Tim Burton, y una buena actuación), una "ymbrine", es decir, con la capacidad de manipular el tiempo y convertirse en un "halcón peregrino". Ella es la directora de la residencia-escuela-refugio en donde habitan estos niños, ubicada en la ficticia isla de Cairnholm, en Gales. Miss Peregrine tiene el típico look dark-gótico de otros personajes femeninos que hemos visto en filmes de Burton, incluyendo un peinado excéntrico. Gracias a sus habilidades, Miss Peregrine ha sido capaz de detener el tiempo, segundos antes de que el hogar fuera bombardeado por los nazis, logrando que el mismo día vuelva a empezar y repetirse, una y otra vez.

En la época actual, estas historias han sido contadas a Jake Portman (Asa Butterfield) desde niño por su abuelo, Abraham (Terence Stamp). Pronto tendrá oportunidad de vivirlas en carne propia, y confirmar que son ciertas. Luego de un trágico evento ocurrido cerca de su casa, provocado por unos monstruos, Jake deberá viajar junto a su padre (Chris O'Dowd) hasta el Reino Unido, para tratar de encontrar respuestas que ayuden a saber qué ha sucedido y quién está detrás de todo.

Adaptación de la novela homónima de Ransom Riggs, Miss Peregrine adolece de tener un inicio lento, y que avanza a pasos cortos. La historia está poblada de personajes interesantes, pero se siente  poco original. Aquí hay un gran ejemplo de cómo sería un día en la vida de los X Men contado en la forma de "Groundhog Day". Los ingredientes de una típica película de Tim Burton están presentes: un niño protagonista enfrentado a otro mundo, fuerzas paranormales, excentricidad, freaks, monstruos, etc. Sin embargo, la historia carece de ese poder de succionarte y llevarte a esa dimensión burtoniana que tanto nos ha fascinado en sus mejores filmes. No nada más lucha durante sus primeros minutos por atraparte, sino que los personajes, si bien atractivos, no tienen el suficiente peso emocional para que te quedes con ellos durante toda la película. 

Miss Peregrine se siente demasiado convencional para ser un filme de Tim Burton. Está "limpia" de todo lo que hacen sus películas memorables; del humor negro con el que están normalmente cargadas. Los monstruos que se alimentan de ojos sí resultan tenebrosos, mientras que Barron, el villano (Samuel L. Jackson, quien no siento como la mejor elección para este papel), transformado en un fenómeno debido a un experimento que salió mal, no es tan amenazante como debiera. Barron tiene un look a la Don King con ojos blancos y colmillos. No está muy claro lo que desea o quiere, dedicándose principalmente a atormentar a los niños usando a unos monstruos comeojos a su servicio. De hecho, Jake es el único que puede ver a los monstruos, ya que son invisibles a los ojos de los otros niños.

El filme carece de coherencia en ocasiones, especialmente al final, resultando algo enredosa. Miss Peregrine intenta -con algo de éxito- ser un cuento de hadas gótico, más o menos terrorífico, con uno que otro momento espectacular (como cuando Jake y Emma se sumergen en el océano, y ésta succiona aire para sacar a flote un enorme barco hundido), pero no es más que Tim Burton en neutral.  Seguro estamos ante el nacimiento de una franquicia, con futuras secuelas. Pero también es casi seguro que Burton dejará el mando directorial a otros, dedicándose a la producción ejecutiva. Tal vez nada más estaba tentando el terreno aquí, nada más para probar y ver. 

domingo, 16 de octubre de 2016

STAR TRECK BEYOND * * * 1/2

LA FRONTERA FINAL Y MÁS ALLÁ.
Zachary Quinto, Sofia Boutella, y Karl Urban.
La tripulación del Enterprise nos lleva, una vez más, en un viaje por el espacio hacia la "frontera final". Es la tercer película de la franquicia, con la que JJ Abrams revivió y dio un nuevo y más espectacular look a la serie de películas de Star Trek. En "Beyond", Abrams ahora únicamente produce (quizás porque estuvo muy ocupado en otro proyecto, que nos llevó el año pasado a una "galaxia muy muy lejana"), dejando el mando de la nave a Justin Lin. Es una decisión que podría parecer extraña, considerando que Lin es un director sacado de la franquicia de Fast & Furious. Extraña, pero no desafortunada. Lin le da a la película considerables dosis de acción, y sobretodo,  velocidad. 

Volvemos a estar acompañados del Capitán Kirk (Chris Pine), Spock (Zachary Quinto), Uhura (Zoe Saldana), Scotty (Simon Pegg), el Dr. "Bones" McCoy (Karl Urban), Chekov (el fallecido Anton Yelchin), y Sulu (John Cho), quien, sutilmente, "sale del clóset" (algo de lo más innecesario, debido a que esto no aporta nada a la historia en lo absoluto, sintiéndose más como un gancho para atraer a cierto sector de la audiencia). Pero Sulu nada más roba nuestra atención por un par de segundos. Si alguien sigue siendo la estrella y la sensación de los trekkies, robándole como siempre el número al más terrenal Kirk, es Spock. Aquí, el personaje, si bien sigue restregándonos en la cara toda su pesada y pedante lógica, con su corte de bacinica y orejas puntiagudas de elfo, evoluciona de forma  sorpresiva. Quinto sigue sabiendo cómo dotarle a Spock de toda la gravedad necesaria; de las complejidades en su personalidad, dividiéndolo entre un ser que sigue bloqueado emocionalmente, y uno que tal vez tenga que volver a ser el héroe del día. Hace que nos quedemos con Spock desde el inicio, quien recibe una noticia triste desde el futuro, de esas que deprimirían a cualquiera, y que uno preferiría mejor no saber. ¿Spock deprimido? Para nada. No está dentro de su lógica el sentir esa muy humana emoción.

Spock tendrá que ser compañero de aventuras de Bones durante la estancia del grupo en otro planeta inhóspito. El vulcano tendrá que dejar de lado su objetividad y lógica otra vez, y sacar a la luz su lado más humano (cabe la posibilidad de que hasta experimente alegría y quizás sonría). El Enterprise llega a dicho planeta luego de un enfrentamiento con un grupo de piratas alienígenas, al recibir un llamado de auxilio para ayudar a una nave, aparentemente amigable, bajo ataque. El USS Enterprise, como siempre, aguantará hasta el final, y muchos trekkies llorarán de verlo hecho pedazos en una batalla casi épica (al ritmo de "Sabotage", de los Bestie Boys). Pero también se llenarán de euforia geeky y alegría, al verlo en todo su esplendor. Hay varias escenas donde la nave luce espectacular, como aquella en la que llega a la Base Yorktown, construída en todas direcciones (incluso hacia arriba y abajo, y que recuerda aquella estación espacial de Interstellar), avanzando a través de un túnel. 

No hay queja de que no haya personajes femeninos fuertes. En su aventura de náufragos por este planeta, mientras Kirk (sigue siendo el clásico vaquero espacial de siempre, siguiendo sus propias reglas) y Checkov exploran el planeta, Scotty se topará con Jaylah (Sofia Boutella), una alienígena sumamente fuerte, habilidosa, y buena peleadora, quien ayudará al grupo a descifrar los planes de los piratas, comandados por Krall (Idris Elba, irreconocible detrás de un escamoso maquillaje, con rostro de reptil). Los villanos se encuentran instalados en ese planeta para encontrar una fuente de energía que active una poderosa bomba. Por supuesto, un motivo suficiente para que la Federación se preocupe. 

Beyond acaba siendo muy visible, entretenida, y palomera. Es la película de aventuras espaciales que quieres ver un domingo por la tarde, llena de "rápida y furiosa" acción. Su pero, es el no tener el mismo impacto ni pedigree que Abrams le inyectó a las dos primeras películas, Star Trek (2009) y Star Trek Into Darkness (2013). Había una más atractiva forma de narrar, con mucho mejores historias, y en especial, mejores villanos. 

jueves, 22 de septiembre de 2016

SUICIDE SQUAD * *

¿Y EL GUASÓN? Margot Robbie, Will Smith, y compañía.
¿Por qué nos queda la sensación de que nos han timado luego de ver Suicide Squad? El gran pretexto -o más bien, el motivo principal- para ver la película, era que nos iba a traer un nuevo Joker. Encarnado por el oscareado y talentoso Jared Leto, cuyo retrato caracterizado como el villano-payaso en una electrizante, tentadora, e irresistible nueva imagen, se hizo viral -y provocadora- en cuestión de minutos. Sin embargo, y por esas ironías cinéfilas del destino, resultó ser la principal decepción. El nuevo "Guasón" aparece en poco menos de la mitad de la película, y no fue el espectacular acontecimiento del año como se predecía. No podía haber mayor crimen en una película protagonizada por el archivillano, que el hecho de dejarte indiferente, sin inmutarte emocionalmente, y sin una pizca de memorabilidad. 

Dicen las malas lenguas que, con la furia de Leto de por medio, muchas de sus escenas quedaron en el suelo del cuarto de edición. Quizás Suicide Squad hubiera sido una película diferente, posiblemente mejor, que la desechable película de acción que acabó poblando los cines.  Desperdicia  en el camino un buen reparto, que incluye además de Jared Leto, a Will Smith, Viola Davis, y una Margot Robbie que acaba robándole sin querer todo el show a Leto. Como Harley Quinn, nada menos que el interés romántico del Joker, Robbie derrocha encanto, carisma, humor, y energía de sobra. Desafortunadamente, no es suficiente, ya que todo el numero se sostiene temblorosa e inestablemente. A Squad le ha pasado lo mismo que a Batman v Superman (no arruino el asunto si menciono que Batman, o "Batfleck", tiene algo parecido a un cameo extendido, con algunas escenitas  que parecen levantar la película por algunos minutos), ya que se siente como un simple preámbulo para los filmes venideros basados en los superhéroes de la DC cómics.

No es que David Ayer (Fury) no ofrezca un poco de entretenimiento, con simples dosis de acción. Sin embargo, estando bajo las órdenes de Zack Snyder (quien funge como productor ejecutivo), no sabe cómo hacer en verdad trascendente y cinematográficamente visible una idea interesante: reclutar a  villanos, las némesis de otros superhéroes, para combatir a una bruja. El problema, es que dicha villana, de nombre Enchantress (Cara Delevingne), no se siente ni muy amenazante, ni muy malvada, ni nada por el estilo. Ayer tampoco tiene algo interesante qué contar, una historia que te enganche. No quiero sonar muy injusto. Debo admitir que la subtrama de Will Smith como Deadshot, mantuvo mi atención por un rato. Deadshot, junto a Harley Quinn, hacen un buen trabajo sosteniendo algo cercano a un espectáculo circense, aunque sin mucha coherencia narrativa, con escenas de acción pasables, pero sin ser extraordinarias, efectos especiales promedio, pero sin ser impresionantes. 

Diablo (Jay Hernández), Killer Croc (Adewale Akinnuoye-Agbaje), y Boomerang (Jai Courtney), quienes completan la banda de malos, en grupo forman una imagen digna de mirarse.  Cada uno tiene una historia detrás, cuentas que saldar con su pasado criminal. Lástima que el Joker, como personaje, no tiene la profundidad, ni complejidad, ni obscuridad que supieron darle Jack Nicholson, o Heath Ledger en el pasado. La aportación de esta nueva versión se reduce a un nuevo look, que está entre lo extravagante, y lo verdaderamente bizarro, con una dentadura postiza de plata cortesía de Batman (se dice que este último le tumbó los dientes durante una pelea, en represalía por haber asesinado a Robin), y una risa que no te hace vibrar como debiera. Por supuesto, todos queremos mucho más que eso en una película protagonizada por el Guasón.

martes, 30 de agosto de 2016

INDEPENDENCE DAY: RESURGENCE * *


TARDÍO RESURGIR. Jeff Goldblum y Liam Hemsworth. 
¿Tiene algún sentido hacer una secuela de Independence Day sin Will Smith en el reparto? No mucho. Es como enterarse que el alma de la fiesta no podrá asistir porque ha tenido un contratiempo,  y te tienes que conformar con la compañía de conocidos y rostros más o menos familiares. Esa es la sensación que te queda luego de ver Independence Day: Resurgence, la secuela de aquel filme de acción y ciencia ficción, que llega con 20 años de retraso. Roland Emmerich supo crear con la primera ID, en 1996, la fórmula de invasión extraterrestre combinada con pánicos apocalípticos sobre el fin del mundo, incluyendo batallas en el aire, y acción sobrepatriotera. No era muy buena, pero poco a poco se consolidó como un clásico blockbuster palomero de acción de mediados de los 1990s. 

Dirigida nuevamente por Roland Emmerich, IDR adolece de sobredosis de efectos CGI, mucha pirotecnia digital, raciones contadas de acción, pero desafortunadamente menos diversión. Entre que nos preguntamos si la ausencia de Smith ha sido porque no le llegaron al precio, o si estaba más interesado en hacer Suicide Squad (la cual, de hecho, no fue una mejor elección de todas formas, pero bueno), el caso es que a Resurgence le ha faltado su carismático poder de estrella. Además, por supuesto, una mejor historia, incluyendo, un mejor pretexto para traer a los aliens de vuelta a la Tierra. 

Lo mejor que se les pudo ocurrir para explicar la ausencia de Steven Hiller (Will Smith), es que este murió en el cumplimiento de su deber. Ahora su hijo, Dylan (Jessie T. Usher), siguiendo sus pasos como piloto de combate, se encuentra a punto de iniciar su primera misión de importancia.  Por otro lado, E.U. ahora tiene una base militar defensiva en la Luna, en estrecha colaboración con China. Ahí está trabajando nuestro nuevo potencial héroe, interpretado por Liam Hemsworth, no muy afortunado tratando de llenar los zapatos de Will Smith. Sin embargo, el ritmo de trabajo se verá roto, cuando una extraña e inexplicable visita de los aliens sea interrumpida al ser  atacados por error por la fuerza aérea. 

Por alguna razón, el estado mental del ahora expresidente Whitmore (Bill Pulman) no parece muy estable, sin rastro de la impecable y pulcra imagen presidencial que ostentaba 20 años atrás. ¿Representa alguna ventaja que tengamos pleno conocimiento de la tecnología extraterrestre, así como que conozcamos el comportamiento de los aliens debido a que el gobierno tiene a varios como prisioneros? ¿Será bueno que una estudiosa (Charlotte Gainsbourg con un extraño acento) haya descifrado su lenguaje y escritura? ¿Será de ayuda que una especie de paramilitares en África sean expertos cazadores de los aliens, y conozcan anatómicamente sus puntos débiles? ¿La película se salvará por el simple hecho de tener en el reparto a Jeff Goldblum, repitiendo su papel de David Levinson? La respuesta es: más o menos, o... no exactamente. 

La sorpresa vendrá cuando los científicos, encabezados por el ahora más excéntrico Dr. Brakish Okun (Brent Spiner, de vuelta), quien ha despertado de un largo coma, se enteren que los aliens quizás nunca se fueron, y que su "reina madre" ha estado viviendo oculta, "invernando", en la Tierra. Es evidente que la mayor apuesta al planear esta nueva ID fue la nostalgia, pero no ha sido suficiente. Hay nostalgia, sin duda, al ver el viejo reparto de regreso en sus papeles (incluyendo a Judd Hirsh, interpretando al papá de Levinson), pero Roland Emmerich no ha entregado más que un desastroso e indisciplinado filme de acción, de esas películas contractuales que se hacen "por cumplir". Carece de las impactantes imágenes icónicas que fueron el sello de la primer película (¿Acaso alguien ha olvidado la escena de la Casa Blanca siendo destruida por un rayo láser inmenso?), y cometió el gran error de haber desaprovechado totalmente a Jeff Goldblum. Su actuación acaba opacada entre efectos especiales, acción descontrolada y bombástica, y sin lineas que se queden en nuestra memoria. La presencia de los aliens se siente menos amenazante en esta ocasión. Pero el problema de IDR, es que no hay nada que nos sorprenda como hace 20 años. ¿Y para esto regresaron los aliens? Ojalá ni se molesten en hacer la tercer película. A lo mejor ahora ni Jeff Goldblum quiera aparecer en ella.

miércoles, 10 de agosto de 2016

THE LEGEND OF TARZAN * *


Alexander Skarsgard como Tarzan.
Tarzan está de regreso en el cine. Son de esa clase de acontecimientos que crean demasiadas expectativas. ¿Dará su clásico grito salvaje el también conocido como "Rey de la Jungla"? ¿Peleará con leones y cocodrilos? ¿Saldrá la tataranieta de Cheeta haciendo monerías? Desafortunadamente, The Legend of Tarzan, la nueva película sobre el clásico personaje de la literatura y el cine, criado por simios en la selva, se queda a medias en todo. Su grito aquí apenas es un eco que se pierde en la espesa jungla, dejándonos colgados en una liana con un signo de interrogación enfrente. David Yates (director de las últimas películas de Harry Potter, y que este año nos tiene expectantes con "Fantastic Beasts and Where to Find Them"), presenta la más desangelada y poco interesante versión del personaje (creado por Edgar Rice Burroughs en la clásica novela "Tarzan of the Apes"). Alexander Skarsgard es el elegido para llenar los zapatos de Johnny Weissmuller (y los pulmones también, para alcanzar las notas salvajes de su memorable grito), o incluso de Christopher Lambert (quien dio a Tarzan un look más salvaje y menos "limpio" en "Greystoke"). Quizás luzca físicamente más atlético y con músculo, pero creo que Skarsgard olvidó en el gimnasio el carisma que caracteriza al personaje. John Clayton/Tarzan, transformado ahora en un aristocrático y muy civilizado lord en Londres, no puede resistir la oferta de un extravagante y entusiasta diplomático americano (Samuel L. Jackson) de regresar a su adorada jungla en el Congo. El propósito: servirle de guía en una travesía para investigar a un traficante de esclavos (Christoph Waltz, igualmente apagado y sin tener la vibrante energía a la que nos tiene acostumbrados), quien se encuentra explotando las minas de diamantes para la corona de Bélgica. 

El problema con este regreso de Tarzan, es el hecho de que la historia principal no es muy interesante, mucho menos entretenida. El "hombre mono" se reencuentra con su antigua familia adoptiva de simios, teniendo un ajuste de cuentas con cierto gorila del pasado, y se encuentra también con una tribu amiga, en problemas con los traficantes de diamantes. La película no tiene lo que hacían a las antiguas pelis de Tarzan memorables y disfrutables, como la sensación de aventura, de tensión, y peligros eminentes. Tampoco tiene la vertiginosa emoción de ver a Tarzán colgarse y columpiarse de  una liana a otra, o de saltar entre ramas en lo alto de los árboles. Todo eso se extraña. Además,  los constantes flashbacks, que nos llevan a ver los orígenes de Tarzan y su encuentro con Jane (Margot Robbie), no hacen más que alentar el ritmo del filme, haciéndola que avance a paso lento.  Al final, The Legend of Tarzan es de esos regresos cinematográficos decepcionantes. Es como esa pizza que te traen sin que la hayas pedido, y para colmo, te llega fría y sin algunas rebanadas. 

martes, 19 de julio de 2016

X-MEN: APOCALYPSE * * *


APOCALIPSIS SABOR MORA AZUL. Oscar Isaac.
¿Cuántas películas serán suficientes para contar los orígenes de los X Men? Sólo Dios sabe. Algo es seguro, la más reciente entrega, X-Men: Apocalypse, es la menos buena de la ahora trilogía de precuelas de los X-Men (iniciada con X-Men: First Class, seguida de X-Men: Days of Future Past). Bryan Singer regresa en la dirección (luego de estar al mando en Days of Future Past), y aunque Apocalypse muestra ya signos de agotamiento en la historia sobre los juveniles X-Men, en general, se sostiene, a pesar de los endebles cimientos de su trama. La película acaba siendo un espectáculo aceptable, entretenido, y pasable como película dominguera. 

Estamos ahora en 1983. El "Apocalypse" del título (Oscar Isaac, irreconocible debajo del maquillaje), es el villano en esta ocasión, un mutante color mora azul proveniente del antiguo Egipto. Ha despertado, luego de haber pasado miles y miles de años dormido bajo una gran pirámide, por obra de un ritual, y ha regresado con toda su purpúrea furia para establecer un nuevo orden en la Tierra.  Apocalypse pretende castigar a la humanidad extinguiéndola, para crear un nuevo mundo. Erik/Magneto (Michael Fassbender) ha estado oculto en Polonia llevando una nueva vida, pero su tranquilidad no durará mucho tiempo, ya que Apocalypse se encuentra reclutando un nuevo ejercito. Y claro, él está como número 1 en la lista.

Entre los pretextos para ver Apocalypse, se pueden mencionar el enterarnos -al menos nosotros, los que sabemos poco, o nada, del mundo de los cómics- de los orígenes de Storm (interpretada aquí por Alexandra Shipp), así como para ver algunas secuencias impresionantes, como aquella en la que  Quicksilver (Evan Peters) se convierte en un héroe a la velocidad de la luz en la mansión del Prof. Charles Xavier (James McAvoy, ahora sí, con el look pelón que lo caracteriza), y otra secuencia en la que tenemos la "aparición especial" de Wolverine (Hugh..., bueno ¿hace falta mencionar su nombre?). Otras nuevas adiciones al reparto: Sophie Turner, como Jean Grey, Kodie Smit-McPhee, como NightCrawler, y Tye Sheridan, como Cyclops. Todos tienen su lugar bien puesto en la trama, sin sentirse como simples rellenos.

No hay nada extraordinario en esta nueva película, y aunque hay poco nuevo que contar, es pura diversión palomera, con mucha acción y pirotecnia de efectos especiales. Puede sentirse algo saturada de personajes, saturada de efectos, pero al menos la historia sigue yendo hacia un lado, sin sentirse muy confusa. Aunque la verdad, el villano pudo haber estado mejor y no tan estático. Apocalypse llega a sentirse más como un tótem parlante, simplemente dando órdenes, tal y como un villano de dibujos animados.

miércoles, 29 de junio de 2016

THE CONJURING 2 * * * *



INVOCANDO A MARILYN MANSON.
The Conjuring 2 prueba que James Wan no es un realizador que se ande mucho con rodeos. Desde el inicio, el realizador (originario de Malasia) nos sumerge de lleno en el obscuro, terrorífico, y espeluznante universo del matrimonio Warren, formado por Ed y Lorraine (Patrick Wilson y Vera Farmiga), cazafantasmas profesionales e investigadores de lo paranormal sacados de la vida real. Aunque se siente similar a la primer película (estrenada hace 3 años) al seguir su misma fórmula, es igual de buena y efectiva. La segunda parte plantea una que otra cosa nueva, así como una cuestión que puede cambiar la vida de los Warren: ¿desean seguir dedicándose a  exorcizar y limpiar casas de demonios y espíritus chocarreros? No mucho. La credibilidad de su trabajo se ha tornado frágil (con debates y confrontaciones en televisión), y las visiones de Lorraine se han ido poniendo más y más traumatizantes.

Quizás para ellos sea demasiado tarde. Tal vez este camino profesional sea difícil -si no imposible- de dejar. Prueba de ello, es que les ha caído un nuevo trabajo: la casa embrujada de Enfield, en Londres, el cual en 1977 se volvió famoso por ser el "poltergeist" más sonado e intenso de aquella época. Los Warren no están exactamente desocupados, ya que se encuentran desentrañando el misterio sobre si una fuerza diabólica fue responsable de la matanza en Amytiville. Lorraine (la psíquica del dúo) tiene visiones siniestras, en donde no nada más tendrá su primer encuentro con una entidad demoniaca (que luce como Marilyn Manson disfrazado de monja), sino con una visión sobre la posible muerte de Ed.

A pesar de estas señales y malos augurios, ambos deciden seguir, y en colaboración con la Iglesia Católica viajan a Londres para, simplemente, observar y reportear los fenómenos. No hace falta tener los poderes psíquicos de Lorraine para adivinar que las cosas no se quedarán simplemente ahí, y que acabarán involucrándose más de lo que quisieran. El motivo principal será una niña, Janet (impresionante Madison Wolfe), quien está siendo torturada y aterrada por el espíritu del hombre que falleció en la casa, y que quiere echarla a ella y a su familia de ahí.

Si en la pasada película una muñeca (que parecía la novia de Chucky), Annabelle, era el objeto que causaba terror, ahora ha hecho falta uno igual de memorable. En esta ocasión, sigue habiendo un juguete embrujado (un zootropo, propiedad del hermano de Janet), del cual sale un personaje espectral, pero no tiene el tiempo -ni protagonismo- que merece en pantalla. El personaje luce como una cruza entre el Babadook (del filme de horror del mismo nombre) y Jack Sckellington. Los contados instantes en los que aparece transforma al filme, por unos segundos, en un relato de horror infantil.

Wan no desperdicia un sólo segundo de metraje. Haciendo uso de una gran capacidad artesanal, llena cada espacio del filme con buenos sustos, sobresaltos, escalofríos, y delirantes secuencias que rozan lo surreal. Su diseño de producción está realizado con sumo cuidado en los detalles, a pesar de que en ocasiones se siente la necesidad de una narración un poco más sólida.  



















lunes, 20 de junio de 2016

CAPTAIN AMERICA: CIVIL WAR * * * *

A PONERSE DE ACUERDO. 
Por que es mejor y más divertido en grupo que en solitario. Si por algo se han estado poniendo mejor las películas del Capitán América (considerando el hecho de que la primera no fue tan buena), es que a su superheróica lista de invitados se han ido agregando más y más Avengers. Gracias a ello, Captain America: The Winter Soldier  (la segunda película), tuvo una considerable mejoría, al haber agregado la presencia de Black Widow (Scarlett Johansson), y Falcon (Anthony Mackie). Para la tercera, Captain America: Civil War,  no nada más tenemos a aquellos de regreso, sino todavía a más Avengers. Los realizadores, Anthony y Joe Russo están también de vuelta, y ahora han apostado al doble y en grande. Civil War es como una película de los Avengers, pero esta vez con el "Cap" America (Chris Evans), y Iron Man (Robert Downey Jr.) teniendo diferencias -más o menos-  irreconciliables, que rivalizarían con cualquier contienda política de la vida real entre Republicanos y Demócratas. 

En esta ocasión todos han sido invitados a la fiesta. Bueno, todos excepto Hulk y Thor, quienes no están presentes para atestiguar la inminente división que sobrevendrá en el grupo, por culpa de Winter Soldier (sería interesante ver de qué lado estarían). El conflicto arrastrado desde la película anterior se ha complicado aún más. Los Vengadores están bajo la mirada y escrutinio internacional encima. La gente ha empezado a cuestionar sus heróicas proezas, con todo y los daños colaterales que han venido dejando atrás, incluyendo las pérdidas humanas. Sus peleas crean verdaderos escenarios de guerra, y la ONU se encuentra ahora presionándolos para atenerse a sus regulaciones y a rendir cuentas frente a su tribunal.

Tony Stark/Iron Man es el primero en recibir una bofetada emocional, justo cuando una madre doliente se acerca a enseñarle la foto de su hijo fallecido, una de tantas víctimas inocentes en las batallas de nuestros superhéroes para salvar al mundo. ¿Quién responderá por la muerte del chico? Los acontecimientos al inicio del filme hablan por sí mismos. Durante un operativo en África, un lamentable error de Scarlett Witch (Elizabeth Olsen) la lleva a salvar varias vidas, pero sacrificando otras. Civil War es una película de superhéroes en donde la formula entretenimiento- espectáculo, se combina de una forma afortunada con el de la reflexión inteligente: el dilema moral sobre sacrificar muchas vidas por salvar unas cuantas.

Las cosas toman un giro desafortunado, justo cuando un atentado terrorista afuera de unas oficinas de la ONU provoca la muerte de un monarca africano. El responsable, es nada menos que Bucky Barnes/Winter Soldier (Sebastian Stan), quien sigue siendo víctima de la manipulación y lavado cerebral de la organización criminal-terrorista HYDRA. La mente maestra detrás del operativo es Zemo (Daniel Brühl). El "Cap" America sigue creyendo en la inocencia de su viejo colega, y no parará hasta probarlo. Por su parte, Iron Man opina lo contrario, creyendo que su deber es atrapar a Barnes y entregarlo a la justicia para que responda por su crimen. 

A escena entra un nuevo superhéroe, Black Panther (Chadwick Boseman). En serio, este tipo se merece una película para sí mismo. Es todo un personaje, que pelea con artes marciales y tiene una historia de fondo interesante. Black Panther se pondrá del lado de Iron Man, ya que busca cobrar venganza por el asesinato del rey africano. Pone el punto sobre la i en cuanto a diversidad racial en la franquicia ¿Podría convertirse en el primer avenger negro? Tiene todo para serlo. No será la única adición. Como "invitados especiales" tenemos a Ant-Man (Paul Rudd), y a un totalmente nuevo Spiderman (Tom Holland), como un preadolescente empezando a curtirse como superhéroe bajo la tutela de Iron Man. Las sorpresas no se acaban ahí. En un giro extraño (que hará que los fans más puristas den el grito en el cielo) la tía Mae está rejuvenecida, con Marisa Tomei interpretándola (no me convenció mucho, y creo que a muchos tampoco).

Hay una batalla en un aeropuerto entre los dos grupos que es espectacular. En general, Civil War da a los fans lo que esperan. El resultado no es precisamente una película del Capitán América, tampoco de Iron Man, pero no exactamente algo dentro de la franquicia de los Avengers. Es un híbrido colosal, una trama de proporciones épicas en todos los aspectos, incluso en su duración (dos horas y media). El problema es lo mucho que se alarga el filme, innecesariamente, con diálogos largos que rompen un poco el ritmo. ¿Cuándo "épico" dejará de ser sinónimo de casi 3 horas de metraje? 

jueves, 2 de junio de 2016

THE WITCH * * * * 1/2


¿LA ACUSARIAS DE SER BRUJA?   Anya Taylor-Jon. 
The Witch no es un convencional filme de horror. No recurre a sustos predecibles, ni sobresaltos sorpresa. Tampoco está llena de clichés, como el de la bruja voladora en una escoba, lanzando hechizos y convirtiendo niños en sapos. Su apuesta es más arriesgada, más dentro del cine indie, en donde el realizador Robert Eggers recurre a un horror psicológico en estado puro. Hay que reconocerlo, en estos tiempos no es fácil asustar sin recurrir a la computadora y los efectos digitales. El gran mérito de este pequeño filme, es su capacidad de generar un auténtico horror con mínimos recursos, algo que tomó por sorpresa a los espectadores en el festival de Sundance, donde la película debutó el año pasado.

La historia es sencilla. Tal vez recurra a los lugares comunes de cualquier otra película del género (el bosque tenebroso, la cabaña en medio de la nada, en donde nadie te escuchará gritar, etc.). Sin embargo, toca un tema interesante: la paranoia generada por situaciones y fenómenos inexplicables, atribuidos a la brujería y al mismo Satán. Una familia puritana de granjeros, en los 1630s, Nueva Inglaterra, se sumerge en una crisis emocional, luego de que su bebé desaparece, literalmente, como por arte de magia. El bebé, simplemente, se esfumó en dos segundos, mientras la hija mayor, Thomasin (Anya Taylor-Jon, una gran revelación), se encontraba cuidándolo y jugando con él. El título oficial del filme indica que la historia es un "relato tradicional de Nueva Inglaterra", y hay algo de cierto en ello. The Witch se siente como un cuento de hadas, pero en un tono considerablemente más obscuro (vienen a la mente Blanca Nieves, o Hansel y Gretel).

A raíz de la desaparición, la familia empieza a ver sospechosamente a Thomasin, especialmente su par de pequeños hermanos gemelos (Ellie Granger y Lucas Dawson), quienes la acusan (de una forma juguetona y provocadora) de ser una bruja, y practicar magia. El padre (Ralph Ineson) y la madre (Kate Dickie, de "Games of Thrones"), aunque tratan de llevar la situación lo mejor que pueden, empiezan a dividirse, el primero del lado de Thomasin, y la segunda, cuya mente empieza a contaminarse de las acusaciones de los dos hermanos mala leche.

No se arruina el misterio con decir que sí hay una bruja, habitando en el bosque cercano a la granja. Si ella es responsable de la desaparición del bebé, está por verse. La verdadera aventura, será saber si Thomasin es, en verdad, una bruja, o si todo es producto de la imaginación de los niños. En tanto, una fuerza obscura y malévola empieza a invadir el hogar, con animales apareciendo en la casa, como un cuervo, y un conejo. Pero el más tenebroso de todos es, sin duda, una cabra negra, a la que llaman Black Phillip. La cabra, de enormes cuernos, se roba cada escena en la que aparece. Con todo y verse inofensiva, hay una extraña vibra que rodea a Black Phillip.

¿Qué hace al filme de Eggers diferente de otros? ¿Qué lo convierte en un inteligente filme de horror? Su manera de recurrir a una vieja estrategia del cine del género: crear o generar miedo a partir de lo que no vemos, pero que sabemos está ahí. Esa amenazante presencia de algo invisible, pero cuya maldad es algo perceptible por los personajes. The Blair Witch Project ya lo hizo hace algunos años, y lo hizo excelentemente bien, a través de un falso documental. ¿En realidad existe un ser maligno y diabólico queriendo hacer daño a la familia? ¿Todo existe sólo en la mente de los personajes, producto de la paranoia? 

La estrategia de mantener oculta la verdadera identidad de la bruja, es también buena. Nunca vemos directamente su rostro, tan sólo vemos en una escena que es una anciana, y en otra que es una curvilínea mujer. Si bien quedan en el aire más preguntas que respuestas, y uno que otro cabo suelto, lo notable de la película es esa sensación que nos queda de estar ante algo verdaderamente diferente, fascinante por su aura enigmática. The Witch no será completamente perfecta, pero seguro se queda en tu mente.


miércoles, 11 de mayo de 2016

10 CLOVERFIELD LANE * * * 1/2

SUEÑOS DE FUGA.
Mary Elizabeth Winstead y John Goodman.
Nadie sabía nada de 10 Cloverfield Lane, hasta que el trailer nos tomó por sorpresa a todos. Sus imágenes consiguieron atrapar nuestra atención, debido a que mostraban escenas lo suficientemente misteriosas, con una sensación de peligro y suspenso a la vez.  Además, la palabra "Cloverfield" llevó nuestras mentes a la película homónima del 2008 (que usó los mismos trucos mercadológicos), conjurando la misma magia de decir lo mínimamente necesario para enganchar al espectador. 


La estrategia funciona, es a prueba de fallos. No se supo detalle alguno de la filmación. A los actores se les dio un guión sin título, o sin un orden definido en las escenas, para mantener el proyecto bajo el mayor de los secretos. Se dice que la película está basada en una historia títulada "The Bunker". Como sea, si por algo es famoso JJ Abrams (productor del filme), es por saber mantener un misterio inquebrantable en sus proyectos; el tenerlos bajo llave en un cofre indestructible.

Dirigida por Dan Trachtenberg, 10 Cloverfield Lane parece no tener nada que ver con   Cloverfield, del 2008. No es precuela, ni secuela de la misma. Sin embargo, es esa clase de filmes que, al reseñarlos, es mucho mejor no revelar mucho de su historia. Algo sí tienen en común, su capacidad de atrapar la atención del espectador desde el inicio. Su historia es en extremo sencilla, pero con un suspenso pulsante e in crescendo. Es claustrofóbica, pero tiene momentos de humor ligero, en donde, por algunos segundos, parece que estamos viendo otra película completamente diferente. Pero es la manera de Trachtenberg (en el que es su primer largometraje) de jugar con las expectativas del espectador.

John Goodman es, en sí, uno de los misterios a resolver en la historia. Su imponente presencia devora la pantalla, se come todas sus escenas. Su personaje, Howard, pone al espectador en el dilema de adivinar cuáles son sus verdaderas intenciones. Howard  rescata a una chica, Michelle (Mary Elizabeth Winstead, fantástica), quien ha tenido un accidente automóvillístico en la carretera. El hombre ha hecho de Michelle su prisionera, admitiendo las mejores intenciones, manteniéndola bajo llave en un búnker. ¿Sus razones? Howard afirma que el mundo está "bajo un ataque", además de que el aire está enrarecido por una infección. 

Howard es un manojo de paranoia en estado de ebullición, un ex miembro de la fuerza naval quien, a pesar de todo, se nota en un estado de control de sí mismo. Su robusta y corpulenta presencia denotan seguridad y autoridad ante una situación alarmante. En el mismo búnker, otro refugiado se agrega a la ecuación, Emmet (John Gallagher Jr.), quien a la pregunta de Michelle si ha intentado escapar, éste, irónicamente, le contesta: "Vine corriendo y golpeando la puerta para que me dejara entrar". 

Tenemos un personaje femenino fuerte en Michelle, la cual deberá ingeniárselas, usar toda su astucia y fortaleza, para escapar de algo que para ella parece una locura, una invención de Howard. A sus ojos -y a los nuestros- él puede estar siendo víctima de algo cercano a la demencia, el delirio, o la simple paranoia. Como espectadores acabamos involucrados en el mismo suspenso que Michelle vive, sin que sepamos más de lo que ella misma sabe. Algo sí parece suceder allá afuera, algo peligroso, pero lo que es seguro es que ella está decidida a no quedarse ahí abajo encerrada para siempre. 

Howard se convierte en un personaje ambiguo, a ratos luciendo amenazante, en otros momentos siendo una especie de gigante en calma latente. Por su parte, Michelle tiene toda la responsabilidad de convertirse en heroína, o acabar como la prisionera de un posible lunático, que quizás ha fabricado todo en su mente. 10 Cloverfield Lane recuerda a Take Shelter, o The Mist, que acaban siendo mejores filmes por la inteligencia con la que fueron llevados, así como lo ingenioso de sus guiones. 

No es que 10 Cloverfield Lane no sea buena en comparación. Vale  la pena encerrarse por un rato con estos tres personajes, y vivir de cerca su angustia y paranoia. Lo malo, es que al final parece ser que todo lo ingenioso de la película se reduce a la impenetrable y misteriosa neblina alrededor de la cual se envolvió. 

jueves, 21 de abril de 2016

BROOKLYN * * * 1/2


A ECHAR RAÍCES. Saoirse Ronan en "Brooklyn". 
Brooklyn es un visible filme de época, sin ser necesariamente una gran producción hollywoodense. Se sostiene bien en ese sentido. Nos sitúa eficazmente en los 1950s con mínimos recursos, con un tema romántico por excelencia: la nostalgia por el país natal. Aunque dicho tema no alcanza su máximo potencial, su protagonista, Saoirse Ronan, sí lo consigue. Ronan está magnífica, derrochando vulnerabilidad, belleza, y una mirada profundamente azul que se pierde en nostálgicos recuerdos. Dirigida por John Crowley (Is Anybody There?), Brooklyn empieza como una sensible reflexión sobre la inmigración, y lo que emocionalmente significa dejar atrás el terruño, en búsqueda de un mejor futuro y del "sueño Americano". Desafortunadamente, la trama termina por seguir los lineamientos del melodrama romántico más convencional. Ronan interpreta a Ellis, una chica que es forzada a dejar su natal Irlanda y emigrar a Nueva York, con la ayuda de su hermana (Fiona Glascott). A pesar del contacto que tiene con la basta comunidad irlandesa en N.Y., o de contar con el apoyo de un sacerdote irlandés (Jim Broadbent), la nostalgia la invadirá como una enfermedad. Algo que Crowley transmite con suma eficacia es el sentimiento de melancolía y de desolación, que prevalece durante la primera mitad. El principal trabajo de Ellis es adaptarse a una nueva vida, a las costumbres y entorno de la sociedad en la que vive. Julie Walters se roba cada escena en la que aparece, como la dueña de la casa en donde Ellis se encuentra hospedada junto a otras chicas. Con casi todas sus escenas sentada a la cabeza de una mesa, la actuación de Julie Walters combina severidad y gracia de una forma única, agregando un tono cómico que se siente refrescante. Su personaje es como una especie de figura materna para Ellis, quien no tardará en adaptarse, en echar raíces. Conocerá a un hombre (Emory Cohen), se enamorará, y el gran dilema vendrá cuando Ellis tenga que regresar a Irlanda (por razones que no se pueden revelar aquí). Entra a escena otro hombre (Domnhall Gleeson), un abogado con mejor preparación y educación, el cual capta la atención de Ellis de inmediato. ¿Regresar, o no regresar a America? Brooklyn es una película que se aprecia más por sus pequeños detalles, como las buenas actuaciones en general de todo su reparto. Crowley se centra más en profundizar en el aspecto emocional de su protagonista; en cómo su aventura al otro lado del charco la transforma, la hace madurar, crecer, y fortalecerse. 

lunes, 18 de abril de 2016

CHRONIC * * 1/2

 Tim Roth y Sarah Sutherland.
Tim Roth tiene una de las mejores actuaciones de su carrera en su interpretación de un enfermero en Chronic. La película retrata la  cotidianidad que vive con sus pacientes,  arrastrando traumas del pasado, así como una estancada relación con su hija (Sarah Sutherland). David se involucra con sus pacientes no nada más a un nivel profesional, sino también emocional. Hay momentos de humor involuntario, pero también profundos, y  otro que conlleva al personaje a tomar una decisión sumamente difícil. Su interpretación es un minucioso y detallado retrato de un ser comprometido con su profesión y la gente bajo su cuidado. El director mexicano Michel Franco dirige con una mano en extremo funcional, sin caer en excesos melodramáticos, ni en lo dolorosamente lacrimógeno. Sin embargo, la historia, a pesar de tratar sobre la vida y la muerte con una impresionante simpleza, es demasiado lineal, sin ser lo suficientemente interesante, además de que su final no es el mejor. Te deja con dos enormes signos de interrogación enfrente, y en total shock.

miércoles, 13 de abril de 2016

COMPADRES *

BUENOS COMPAS.  Joey Morgan y Omar Chaparro.
He visto a Eric Roberts en muchas malas películas, pero Compadres es quizás la peor, un desastre colosal en más de un sentido. Su idea: el choque cultural de dos personajes, "perdidos en traducción", acaba siendo desaprovechada en un guión terriblemente escrito y que desafía toda lógica narrativa. No me tragué en ningún momento su historia llena de clichés, una buddy movie que junta a un policía mexicano y un chico hacker norteamericano, cuya premisa jamás se aprovecha al máximo de su potencial. No hay mucha química entre los personajes, ni buenos gags, ni comicidad memorable, ni emoción, ni suspenso. Pero uno de los mayores problemas de este churro monumental (además del hecho de que Omar Chaparro tiene de actor lo que yo de químico nuclear), es la falta de unidad tonal de todo el asunto. Compadres quiere ser comedia, thriller de acción y road movie, sin que funcione por ningún lado. Al menos, Joey Morgan, el pelirrojo regordete, es quien se nota más aterrizado e instalado en su papel.

viernes, 8 de abril de 2016

CREED * * * *


EL COACH QUE TODOS QUISIERAN.
Michael B. Jordan y Sylvester Stallone.
Cuando muchos pensaban que el conteo a 10 ya había llegado para la franquicia de Rocky, una idea original llegó a la mente de Sly Stallone para seguir dando la pelea. El giro es inteligente y maduro: su icónico personaje ya no se pondría los guantes, ni subiría al ring para pelear, sino que ahora se convertiría en el coach de nada menos que el hijo de su primer rival, Apollo Creed. La idea no deja de tener su estrategia comercial, con todo el potencial para convertirse en una nueva saga, una que con seguridad ganará nuevos seguidores junto a los miles que han seguido la historia de "Rock" desde el primer filme. Lo interesante es ver a Stallone adaptándose bien a los nuevos tiempos, consciente de que su querido personaje debe crecer y evolucionar. Creed en ese sentido es un triunfo, si consideramos que la anterior entrega, Rocky Balboa, no fue tan buena como muchos hubieran querido. Michael B. Jordan encarna a Adonis "Don" Creed, y acaba siendo una verdadera revelación como el hijo de Apollo Creed. Su actuación es un gancho al hígado, cargado de pura intensidad y fisicalidad. Adonis es un "Toro Salvaje" en ciernes, metiéndose en problemas a la menor provocación, hasta que decide dejar su trabajo y vida junto a su madre (Phylicia  Rashad) para perseguir su sueño: seguir los pasos de su padre y convertirse en pugilista. Después de tratar de curtirse un poco con peleas en Tijuana, Don decide viajar a Filadelfia, para tratar de convencer al ahora retirado Rocky (para quien el box es historia antigua) que lo entrene y sea su guía. Del otro lado del Atlántico, Conlan, un campeón británico, pondrá a prueba su paciencia con provocaciones para que se suba al ring con él, ya que el nombre "Creed" tiene que figurar en su lista de futuros rivales.

Creed está cimentada en una muy conocida fórmula (de hecho tiene similitudes con la primer película), es decir, la ecuación viejo-entrenador-guía-al-joven-con-potencial, pero son sus giros sorpresa, su manera de abordar de una manera diferente y fresca una vieja idea; de hacerla sentir y verse nueva, lo que la elevan por encima de una mera curiosidad cinéfila. Además, el director, Ryan Coogler (Fruitvale Station, en donde actuó también Jordan), le da al filme una singular sensación urbana, yendo directo a locaciones en donde verdaderamente se siente el asfalto y el sudor al ver entrenar a Don, o la testosterona y adrenalina en el viejo gimnasio donde Rocky dio sus primeros pasos boxísticos. Stallone sigue teniendo el encanto propio del personaje, y aunque otra de las ideas en el filme sigue siendo el tocar la cuerda nostálgica del espectador, en esta ocasión se agrega el toque emotivo, con una vuelta de tuerca que casi nos tira a la lona. Me equivoqué. Rocky también tiene su propia pelea que llevar a cabo en esta ocasión, la más dura que jamás haya tenido. 

jueves, 31 de marzo de 2016

BATMAN V SUPERMAN: DAWN OF JUSTICE * * 1/2


NO CABEMOS EN EL MISMO PUEBLO.
Ben Affleck y Henry Cavill. 
Hagan sus apuestas. ¿Quién ganaría en un enfrentamiento entre los icónicos superhéroes de la DC Batman y Superman? Es algo digno de verse en el cine. Suena épico, imperdible, algo que haría temblar la tierra. Seguro uno de los aspectos que más tuvo a Zack Snyder pensando mientras concebía esta idea, fue el crear un conflicto interesante entre dos de los personajes con más seguidores entre los lectores de cómics. ¿Es posible que Batman y Superman puedan odiarse y entren en guerra? ¿Sería una guerra territorial, o una guerra por ver quién es más popular, o más fuerte,  o más poderoso? 

Snyder (quien ya se había involucrado en el universo de los cómics en Watchmen y Man of Steel) se ha echado encima un paquete de dimensiones colosales, teniendo detrás millones de miradas de fans ansiosos, expectantes y, por supuesto, exigentes desde el año pasado, esperando cómo el director iba a tratar a sus adorados personajes. Además, tuvo a muchos con taquicardias y extremidades temblantes, debido a que Batman tendría -una vez más- un nuevo rostro con Ben Affleck (o Batfleck,  para los amigos), poniéndose ahora un traje más musculoso y como pasado por esteroides. 

Desafortunadamente, el resultado no ha sido lo que muchos esperábamos. BvS retoma el tono obscuro de Man of Steel y de la última franquicia de Batman, dirigida por Christopher Nolan (de hecho, productor ejecutivo de Man of Steel y de BvS). Sí, tiene una atractiva -y muy redituable- idea  detrás, pero hace que uno se empiece a preguntar ¿es eso suficiente para hacer una buena película de Batman contra Superman? No, no lo ha sido en este caso. Zack Snyder nos cuenta lo que ya hemos visto antes, los orígenes de Batman. No se le arruinará la película a nadie con decir que los padres de Bruce Wayne fueron asesinados al ser asaltados en la calle al salir del cine (aquí, saliendo de ver Excalibur), lo que marcó traumáticamente su vida y lo llevó a convertirse en el "caballero de la noche". Jeremy Irons interpreta ahora a un Alfred sin mucho del entrañable y leal anciano mayordomo que hemos visto antes.

La historia retoma los últimos acontecimientos de Man of Steel, en donde Superman (Henry Cavill)  se enfrenta con Zod (Michael Shannon), y lamentables eventos ocurren en medio del caos y la destrucción. Bruce Wayne es testigo, y su furia contra el "hombre de acero" se enciende al culparlo por haber hecho más daño que bien a una ciudad que, de por sí, se encuentra dividida entre quienes lo siguen y quienes le guardan rencor.  Por su parte, Clark Kent/Superman desea ver borrado del mapa al hombre murciélago, al sentirlo más bien como un estorbo. En general, tenemos dos egos    atacándose uno al otro, ambos creen que en el mundo no hay suficiente espacio para los dos. 

Snyder no nos lleva a ningún lado durante poco más de la mitad de la película. Nosotros como espectadores estamos en medio de una batalla que sentimos jamás llegará. Batman y Superman se quedan como dos pugilistas en el ring sentados en sus esquinas, mirándose feo uno al otro, tirándose mala leche, pero sin que uno de los dos lance el primer golpe. Mientras ellos se deciden, Lex Luthor (Jesse Eissenberg, con melena pelirroja y usando su característica verborrea a alta velocidad) planea crear un monstruoso mutante, Doomsday, usando el cadáver del general Zod (o más bien, el modelo en cera de Michael Shannon), mas dosis de materia kriptoniana, para así acabar con Superman. Lois Lane (Amy Adams) se encuentra desconcertada debido al comportamiento inaccesible y sombrío de un Superman que parece diferente al que conoció en un principio. En resumen, su popularidad a bajado en los medios y la opinión pública. 

BvS acaba siendo una atractiva idea desperdiciada, debido a una historia que se siente estancada y no encuentra bien su punto de arranque. Tarda mucho en llegar a su punto de ebullición. Cuando llega es visualmente impactante y espectacular. Otra cosa desafortunada, es que Wonder Woman (Gal Gadot) llega muy tarde a la fiesta. Bajo la identidad secreta de Diana Prince, se encuentra en la historia medio perdida, sin saber cuándo, cómo y dónde poder integrarse de lleno. Al final, un filme demasiado gris, sobrio y de una exagerada solemnidad. Pelis como BvS existen por otra razón, el ser   una plataforma para el inicio de futuras películas de otros superhéroes de la "Liga de la Justicia", que aquí hacen algo poco menos que cameos. 

miércoles, 23 de marzo de 2016

HE NAMED ME MALALA * * * *

ESPÍRITU INQUEBRANTABLE. Malala Yousafzai.
"Es mejor vivir un día como león, que 100 años como esclavo", dice la frase de una leyenda afgana, en donde una niña se levantó con una bandera y animó a una tropa a punto de retirarse a seguir peleando contra los británicos. La frase intenta simbolizar la lucha política de la pakistaní Malala Yousafzai, una adolescente que se atrevió a levantar la voz en contra del radical, opresor, y ultraconservador régimen talibán, narrada en este documental dirigido por Davis Guggenheim. Un atentado contra su vida, que dejó la mitad de su rostro parcialmente paralizado al haber recibido un disparo en la cabeza, no detuvo a Malala, quien ganó el Premio Nobel de la Paz y desde su exilio en Inglaterra (está amenazada de muerte por los talibanes si vuelve a Pakistán) escribió un libro, en donde cuenta cómo los talibanes acabaron destruyendo escuelas para detener la educación de las niñas. Mitad filme animado (bellas ilustraciones animadas cuentan pasajes de su vida), el documental es un poderoso testimonio, simbólico y revelador.

EL DESCONOCIDO * * * *

¿TE CONOZCO? Luis Tosar en una actuación fenomenal. 
El día de un banquero se convierte en una pesadilla, cuando descubre que debajo de los asientos de su auto se encuentran ocultas dos bombas. El responsable del hecho le advierte por celular que si él, o uno de sus dos hijos, se mueven o intentan escapar estallarán. Su única manera de salvarse es depositándole al extorsionador todo su dinero disponible en el banco. No, la historia no tiene lugar en L.A., Nueva York, o en algún otro lugar de E.U., sino en A Coruña, España. "El Desconocido" es un thriller urbano cargado de adrenalina, tensión casi insoportable, y pura emoción. Tiene todo lo que puede esperarse en un thriller hollywoodense. Es de lo más genérico, pero el filme te tiene pegado a tu asiento con las manos sudando, incluyendo a un Luis Tosar con una actuación bestial.

SPOTLIGHT * * * * 1/2

LA LUZ DE LA VERDAD.
Rachel McAdams, Michael Keaton, y Mark Ruffalo. 
Spotlight parece haber sido filmada en los 1970s, pero es un filme del 2015, con un tema incómodo, pero sin duda poderoso. Está dentro de esa categoría de películas de los 1970s que con una aparente naturalidad y sin nada de esfuerzo lograban transmitir un realismo que podías sentir y palpar. Ahí están, por ejemplo, Network y All the Presidents Men, que te transportaban directo a estudios de televisión o a las oficinas de un diario, de tal forma que podías oler el café caliente, o la tinta fresca del periódico. Espacios que en las películas eran recreados de una forma inquietantemente real, tanto que te sumergen en el caos cotidiano, dentro de montañas de papeles desordenados, de sacos colgados en percheros, teléfonos sonando, cuellos desabrochados, y corbatas aflojadas. Bueno, Spotlight es esa clase de película, hecha a la antigua, pero polémica, controversial, sin necesidad de caer en lo escandaloso. Es algo como la All the Presidents Men de esta década. Indiscutiblemente,   Tom McCarthy, actor y también realizador (The Station Agent, Win Win), logra lo que consiguió aquel filme 40 años atrás: hacernos sentir que estamos auténticamente en las oficinas del Boston Globe, gracias a un maravilloso diseño de producción. 

El equipo periodístico de investigación "Spotlight" (el cual, de hecho, existe desde los 1970) tuvo el nervio y valentía de publicar un artículo a principios del 2002 que sacudió a la Iglesia Católica en E.U., denunciando los abusos de sacerdotes pederastas en la arquidiócesis local de Boston, así como el total encubrimiento de estos hechos por años. Mark Ruffalo interpreta a Mike Rezendes, el reportero que tuvo la idea de escribir la historia en 2001, con intensidad, brío, y pasión. Walter Robbinson (Michael Keaton, genial), el nuevo editor del grupo, junto a Rezendes, Sacha Pfeiffer (Rachel McAdams) y Matt Carroll (Bryan d'Arcy James), salieron a investigar el caso y sacarlo a la luz pública. Spotlight es un filme de ritmo lento (periodistas y escritores disfrutarán más que el espectador promedio),  pero la verdadera emoción del filme radica en la misma investigación llevada a cabo, en la construcción de la misma; en las historias y hechos que se van descubriendo, en lo que tienen que contar las víctimas de los abusos. Toda la porquería, suciedad, y mugre acumulada por años se irá revelando. Stanley Tucci ofrece una actuación atrayente como el sumamente profesional abogado Mitchell Garabedian, defensor de una víctima, a quien Rezendes recurre para poder conseguir entrevistarlo. Liev Schrieber, como el editor en jefe del diario, transmite autoridad y firmeza con una actuación contenida, que apenas involucra algunas palabras y pocos movimientos. Spotlight ganó merecidamente el Oscar a "Mejor Película". Es de esas películas que se sienten necesarias para que muevan el suelo un poco, abridoras de ojos y que hacen temblar consciencias. 

viernes, 11 de marzo de 2016

THE BIG SHORT * * * 1/2

APUESTA PERDIDA. Steve Carell y Ryan Gosling.
Es innegable que The Big Short trata temas importantes, los hechos que condujeron a la crisis y desastre financiero del 2008 en E.U. Lo que llama la atención en el filme de Adam McKay (Anchor Man 1 y 2, Step Brothers, Talladega Nights) es el estilo fresco con el que intenta explicar un tema complejo, que se siente más dirigido a un público especializado y versado en temas de economía y finanzas. Nada de extrañarse, si consideramos el hecho de que Adam McKay es un director con una filmografía más enfocada en comedias (protagonizadas casi todas por su actor fetiche, Will Ferrell, quien curiosamente no aparece aquí). The Big Short, basada en el libro escrito por Michael Lewis (autor de Moneyball, el cual también nos sumerge en un universo numérico, de estadísticas y probabilidades), se puede ver como una especie de "comedia seria". Pero a pesar del tono humorístico con el que todo es expuesto, The Big Short parece más hecha para una audiencia que entienda temas tan específicos como créditos hipotecarios, bonos, etc. A través de tres relatos se cuenta cómo el sistema financiero en el que ciudadanos estadounidenses confiaron se vino abajo. De forma experimental, a ratos la película entra en modo de falso documental, en donde personalidades como Margot Robbie, cubierta de espuma en una tina, o Anthony Burdain, rompiendo descaradamente la cuarta pared,  explican temas sobre bonos, créditos, el mercado cambiario, etc. Son abruptas desviaciones en el camino, nos toman desprevenidos, y llegan a ser graciosos. La película da al espectador una lección sobre la economía de E.U. y la corrupción del sistema. El reparto es magnífico. Ryan Gosling (quien narra los acontecimientos), interpreta a Jared Vennet, un banquero que decide unir fuerzas con un grupo de corredores de bolsa y asesores financieros, con Mark Baum (Steve Carrell, genial) a la cabeza, para desenmascarar la corrupción que ha venido ocurriendo en la banca y en los mercados hipotecarios. Esto gracias a información que un excéntrico genio -¿hay de otros?-, Michael Burry (Christian Bale), ciego de un ojo debido a un accidente, les ha provisto secretamente y bajo la mesa. Mientras, dos jóvenes iniciándose en el negocio de la asesoría financiera (John Magaro y Finn Wittrock), con la inocencia suficiente para ser cegados por la ambición del dinero, descubren la mugre y el polvo oculto debajo del tapete, en las transacciones e inversiones de miles de familias que han perdido su dinero en hipotecas (e incluso hasta sus casas), luego de recibir la iluminación de un más experimentado ex banquero e inversionista (Brad Pitt). 

No es tarea fácil describir una película como The Big Short, con tres historias simultáneas cruzándose y alejándose una de otra, en un vaivén de complejidades financieras. Verla una segunda o tercera vez  quizás ayude a limpiarnos las lagañas a los que acabamos perdidos una que otra vez durante el filme,  a lo mejor hasta un poco asqueados de ver la maquinaria corrupta que operó detrás de la crisis del 2008. The Big Short está muy lejos de la emoción y suspenso dramáticos de filmes como Wall Street o The Wolfe of Wall Street. Un poco más de melodrama no le hubiera caído mal, y no tanto un guión que parece como sacado del Wall Street Journal. 

miércoles, 2 de marzo de 2016

STEVE JOBS * * * *

RETRATO DE UN GENIO.
Michael Fassbender como Steve Jobs.
El mundo como lo conocemos actualmente sería inimaginable de no ser por el genio de Steve Jobs. Inventor y creador de la primera PC, al igual que de la portabilidad electrónica. Jobs era un genio en toda la extensión de la palabra, pero con sus flaquezas y un lado obscuro, retorcido, y hasta podría decirse, detestable. Una combinación que, a primera vista, no parece muy congruente. Danny Boyle consigue una biopic del genio-creador de Apple fuera de lo convencional, y que se inclina más por un estudio de personaje. El punto de partida es el lanzamiento de la primer Mac, en 1984, en Cupertino, California. Un problema técnico amenaza con arruinar todo el espectáculo: la computadora falla en dar  el saludo al usuario. Esto basta para desatar un pandemónium en el auditorio. Michael Fassbender interpreta a Steve Jobs y lo hace magníficamente, con la intención de ir por algo más allá de la pura imitación del Jobs real. Fassbender ofrece su propia versión del genio tiránico e insoportable, dispuesto a pisar a todos con tal de conseguir lo que quiere y a la hora que quiere. Justo ese día, su ex pareja, Chrissan Brennan (Katherine Waterston) llega para presentarle a su pequeña hija de 5 años, Lisa (interpretada en diferentes edades por Makenzie Moss, Ripley Sobo, y Perla Haney Jardine). Jobs tendrá una tarea más difícil que programar un sistema operativo y construir la mejor computadora del mundo: ser por primera vez el padre que jamás ha sido para ella. Mientras, en flashbacks vemos escenas clave en la carrera de Jobs: la concepción en su garage del prototipo de la primer computadora personal, la fundación de Apple y su despido de la misma, decisión tomada por su amigo y colega, John Sculley (Jeff Daniels). Con Steve Wozniak (Seth Rogen excelente en plan serio), Jobs tiene el momento más tenso del filme, en esa discusión en donde el primero le dice sus verdades, cara a cara, y con muchos cojones le da una sacudida emocional. Kate Winslet está simplemente fabulosa, casi irreconocible, como Joanna Hoffmann, la estoica asistente de Jobs, encarnación de eficiencia profesional y de verdadero aguante. Como filme, Steve Jobs (escrita por Aaron Sorkin, de ahí la densidad en los diálogos) se inclina más por el lado emocional, que por el de hacer un despliegue de sus logros técnicos y profesionales. Es el retrato del genio encontrando su lado humano, con cada personaje dándole bofetadas emocionales, inusual en su narración, con un guión excelentemente escrito, y las extravagancias estilísticas de rigor.  

lunes, 29 de febrero de 2016

CROUCHING TIGER, HIDDEN DRAGON: SWORD OF DESTINY * * 1/2

¿CON QUIÉN EMPIEZO? Michelle Yeoh como Yu Shu Lien. 
Instalada 18 años después de los hechos ocurridos en "Crouching Tiger, Hidden Dragon" (2000), la secuela (hablada completamente en inglés), "Sword of Destiny", aspira a colocarse a la altura de la apabullante, cinética, y adrenalínica primera parte. Ofrece lo que uno esperaría en una clásica wuxia: emocionantes peleas de artes marciales, excelentemente coreografiadas, y que desafían las leyes de gravedad. Pero se echa de menos el romance de ley (hay un par de personajes que se quedan a medio camino en este aspecto). Esta producción de Netflix no está a la altura del filme de Ang Lee. Michelle Yeoh está de vuelta como Yu Shu Lien (el único personaje de la primer película), para reencontrarse con un viejo estudiante, sobrino del emperador, y resguardar una legendaria y mítica espada, "The Green Destiny". Al estilo de "Los Siete Samurais", un grupo variopinto de 5 renegados, encabezados por "Silent Wolf" (Donnie Yen) ofrecen su ayuda para proteger la espada del villano en turno, el tiránico Hades Dai. La dirección fotográfica resulta conseguida, con paisajes apabullantes, aunque en general, la película se siente poco más que televisiva, con una historia que definitivamente no tiene mucho de original.

martes, 16 de febrero de 2016

SECRET IN THEIR EYES * * *


DIME TU SECRETO. Julia Roberts, Nicole Kidman, y
Chiwetel Ejiofor. 
Luego de haber sido la contundente ganadora del Oscar a "Mejor Película en Lengua Extranjera" en 2010, El Secreto de sus Ojos, del realizador argentino Juan José Campanella (Luna de Avellaneda), era inevitable -y predecible- la tentación de Hollywood por hacer su remake. La historia tiene todos los elementos para ello. Secret in Their Eyes es una copia al carbón de la original argentina, la cual es un magnífico melodrama policiaco; emocionante, y que consigue mantener el interés de uno como espectador de principio a fin. El reparto de la nueva versión, dirigida por Billy Ray, es a todas luces impecable e irresistible. Para empezar, se ha tenido la audacia de elegir un actor negro, Chiwetel Ejiofor, para el personaje originalmente interpretado por Ricardo Darín, un abogado retirado con cuentas pendientes por saldar con su pasado. De Buenos Aires la historia ha sido trasladada a Los Ángeles, adaptándola a la paranoia post 9/11, con saltos en el tiempo, entre el pasado y el presente, que a veces son difíciles de seguir. Una tragedia en 2002 marcó las vidas de los tres protagonistas:  Ray (Ejiofor), Claire (Nicole Kidman), y Jess (Julia Roberts), un equipo de investigadores para la Fiscalía de Distrito. La hija de Jess fue brutalmente violada y asesinada, pero el caso fue cerrado  debido a falta de pistas y evidencias que condujeran a la captura del responsable. En el 2015, Ray ha dado con una pista que puede conducir al asesino, solicitando a Claire, ahora jefa del departamento, que se reabra el caso. No será tan fácil como suena. Habrá trabas, obstáculos, y dificultades, especialmente, del renuente fiscal de distrito (Alfred Molina), que pondrá muchos peros a la reapertura. ¿Se quedarán sentados esperando un milagro? En lo absoluto. Ray y su compañero (Dean "Breaking Bad" Norris), tomarán la iniciativa de salir a la calle e investigar por su cuenta. En general, este remake acaba siendo rescatable gracias a las poderosas actuaciones, especialmente, de una Julia Roberts grandiosa; de unos Nicole Kidman y Chiwetel Ejiofor excelentes. El problema, es que no se compara con el filme original, el cual le hace sombra por todos lados. Campanella entrega un suspenso continuo; una historia sobre la "justicia por propia mano" en donde se sentía el peso emocional y dramático de los personajes de una manera palpable y auténtica, narrado estupendamente. La versión de Ray, la mayoría del tiempo, se siente plana y descafeinada, sobre todo en su parte intermedia. Si acaso, puede verse por pura curiosidad cinéfila, siempre y cuando se haya visto primero la película original. 

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