jueves, 2 de febrero de 2012

THE BRAVE ONE * * * 1/2



Jodie Foster es una vengadora anónima en "The Brave One".

Podría estar ambientada en cualquier otra gran metrópoli, aquejada por la violencia urbana, y no notarse mucho la diferencia. The Brave One (2007), dirigida por Neil Jordan, es una película sobre cómo los ciudadanos de las grandes urbes viven y sufren la violencia, junto a la indiferencia de las autoridades para detenerla. No es una película panfletaria, ni sumamente politizada, que se rasgue las vestiduras por el tema; pero sí logra transmitir dicho mensaje gracias a la magnífica actuación de Jodie Foster. Me hizo recordar, luego de ver la escena en la que su personaje, Erica, una locutora de radio, y su novio (Naveen Andrews), son asaltados en Central Park en plena noche (famoso punto de la Gran Manzana por sus asaltos a mano armada) por una pandilla (latinos, claro, para no romper con la costumbre), su igualmente portentosa actuación en The Accused (1986). Si algo sabe transmitir una excelente actriz como Foster, es la ira, la impotencia y la desesperación, elementos que elevan aún más la buena realización de Jordan.

Mucho se ha comparado la historia con Death Wish (protagonizada por Charles Bronson en 1974) pero en versión femenina. Ambas historias tienen muchos puntos de comparación. El novio de Erica muere asesinado en el asalto. Luego de ver que la policía no pone mucho interés en el caso, Erica decide conseguir un arma y buscar hacer justicia por su propia mano, buscando a los pandilleros. Sin embargo, en el trayecto Erica será invadida por un frenesí por exterminar a toda la escoria social y criminales que se va encontrando en el camino. Sin preguntar ni dar explicaciones, ella sólo dispara. Terrence Howard (otro buen actor) interpreta un detective de policía que comenzará a sentirse fascinado por Erica y la difícil situación por la que atraviesa, al tiempo que se encuentra investigando las muertes que el “vengador anónimo” va dejando en la ciudad. La idea que ambos tienen sobre la “justicia propia” tal vez no sea muy diferente después de todo. La película es un entretenido thriller, en donde, si bien nunca se define bien la relación entre Erica y el detective (quizás involucrarlos sentimentalmente hubiera sido muy predecible), el giro final de la historia me dejó sorprendido, en el buen sentido del término. Aventura la hipótesis sobre si los personajes no han acabado contagiados por la propia violencia que condenan.

martes, 31 de enero de 2012

WAR HORSE * * * *


Un chico y un caballo forman una conmovedora amistad
durante la Primera Guerra Mundial.


Primera película de Steven Spielberg ambientada en la Primera Guerra Mundial. Emily Watson, una de sus protagonistas, la define como una “película de guerra para niños”. Una definición no del todo equivocada, aunque en ocasiones la película sea difícil de ver incluso para un publico infantil. Tiene escenas duras, como la fue ver la muerte del caballo de Atreyu en “The NeverEnding Story” (1984), que en mi niñez me provocó nudos en la garganta y ojos enrojecidos cada vez que la veía. Es oportuno mencionar que el personaje principal de War Horse (2011), con una nominación al Oscar como “Mejor Película”, es un caballo. Es una apuesta riesgosa, una que nada más se llevaba a cabo en películas infantiles en la época de oro de Hollywood, con Flickas y Lassies siendo la delicia de chicos y grandes. Tal vez me falle la memoria, pero quizás The Black Stallion (1979) sea  una de las últimas grandes películas protagonizadas por un caballo.

Joe es el nombre del caballo en esta película. Para la filmación se usaron 5 caballos para interpretarlo. Su odisea comienza justo desde que es un potrillo, en la campiña británica de Devon, en donde capta de inmediato la atención y cariño de un joven granjero, Albert (Jeremy Ervine). Cuando su padre (Peter Mullan) decida comprarlo, apostando por ello todo su presupuesto y así intentar salvar su granja, la aventura comenzará tanto para Joe como para Albert. El primero deberá poner toda su fuerza equina para demostrar que puede trabajar duro en el campo, y el segundo, para hacer ver a su padre y madre (Emily Watson) que puede enseñarle a Joe las labores del campo. Cuando la primera gran guerra comienza, Albert y el caballo deberán separarse, siendo para Joe el inicio de su carrera militar en la caballería al ser comprado por un militar.

Esto tan sólo es uno de tantos episodios en la a veces heroica, a veces trágica vida de Joe. La película (basada en la novela de Michael Morpurgo, y que ya fue llevada también al teatro) es, en parte, un espectacular homenaje al caballo como instrumento de guerra, a su última participación en un conflicto bélico. Tiene varios cambios de tono, bien intercalados, empezando primero como un fotogénico western ambientado en Inglaterra, para luego convertirse en un tremendamente bien ambientado filme de guerra. En este sentido, el filme tiene dos grandes episodios: el primero en esa batalla sorpresa a caballo contra un campamento alemán, donde Spielberg demuestra su genialidad en el manejo de la edición y las elipsis (en una toma, un soldado a caballo mira una ametralladora apuntándole, y en la siguiente, su caballo sigue sin él). En el segundo episodio, la acción principal tiene lugar en las trincheras, donde tiene lugar un encuentro improbable pero muy cinematográfico: un soldado británico y uno alemán fraternizan por unos minutos, para salvar a Joe de un enredijo de alambre de púas.

Si algo no me gustó, no es algo que tenga que ver con la realización de Spielberg o algún otro aspecto técnico. Tiene que ver con la extraña decisión de que alemanes y franceses hablen inglés, algo que rompe con el realismo, que  caracterizó a Spielberg previamente en filmes históricos como “Amistad”, “Saving Private Ryan” y, en parte, “Schindler’s List”. De todas formas, lo notable de la película es hacer que- como en otras películas famosas sobre caballos-, que simpaticemos y nos involucremos con Joe, quien llega a formar una entrañable amistad con un más imponente corcel negro. Hay una escena trágica, que si no lo conmueve, tal vez esta película no sea para usted.

CRAZY, STUPID, LOVE * * * 1/2


Ryan Gosling y Steve Carell.

Estuvo en la lista de algunos críticos como una de las mejores películas del 2011. En mí no causó tal efecto. Mi queja no tiene mucho que ver con la historia, la cual me pareció interesante, ni con su atractivo casting, el cual incluye a Steve Carell, Ryan Gosling y Julianne Moore. Tanto Carell como Gosling tienen una química entre ellos que parecería difícil imaginar. El primero está especializado en esta clase de papeles del adulto con mentalidad inmadura (The 40 Year-Old-Virgin), o del fracasado que busca redimirse demostrando que puede ser un triunfador; mientras que el segundo es un actor más versátil y, además, considerado por la revista “Time” como el tipo más “cool” del 2011. Para Carell la tarea de desempeñarse en una comedia romántica como esta no es nada difícil, en tanto para Reynolds es la oportunidad de demostrar que puede hacer lo suyo en una película de este género, sin interpretar un personaje exactamente gracioso.

Es una película coral, donde varias historias se cruzan y entretejen. Ryan Gosling interpreta un personaje “cool”, con estilo, del cual sólo sabemos lo indispensable (me hubiera gustado saber cuál es su trabajo para poder tener esa residencia), un tipo que parece una cruza de Alfie con Hitch. Su nombre es Jacob, un mujeriego que se dará el reto de cambiar completamente la imagen pobrediablezca de Carl (Carell), a quien su esposa (Julianne Moore) le acaba de avisar de manera muy “discreta” (porque esta es la película de las indiscreciones), a viva voz en un restaurante, que quiere el divorcio. De ser un tipo tímido, que no sabe hablar con las mujeres y conquistarlas, que viste como veinteañero o peor, se convertirá en modelo de portada de GQ,… o algo así.

La idea está directamente tomada de Hitch, es cierto, pero queriendo tener un toque más de cine de autor. Eso sí, está lejos de ser una película de corte independiente, ya que su mayor problema es que hay varios momentos en que el filme se va por el lado de la comedia histérica, humor que nunca funcionó para mí (pobre de Marisa Tomei, con su personaje de maestra neurótica saliendo del alcoholismo). Es una lástima, porque la historia, si bien inspirada en Hitch, es inteligente, con la premisa del hombre de mediana edad que se encuentra en el dilema de convertirse en algo que no es. El giro brillante, es cuando Jacob (Gosling) sienta que es tiempo de sentar cabeza. Aquí, el choque de caracteres entre Carl y Jacob es genial. De todas formas, la película tiene algunos instantes graciosos y también sensibles (el discurso final).

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