lunes, 17 de septiembre de 2007

DVD: BUBBLE * * * 1/2

El versátil realizador Steven Soderbergh, es capaz de colar de vez en cuando, entre hitazos comerciales como Ocean’s Eleven (2001), Ocean’s Twelve (2004) y Ocean’s Thirteen (2007), películas de corte independiente como su cortometraje para el proyecto Eros (2004) o Bubble (E.U., 2005), sin que esto le duela a su reconocida filmografía. Bubble es una cinta pequeña, cuya crónica sobre la relación entre tres solitarios y grises personajes (filmada en formato digital de alta definición), es afrontada por Sodenbergh como una experimental visión realista sobre la rutina y el hartazgo existencial, en la vida de los pueblos del Medio Oeste de los E.U. Ninguno de los actores, principales o secundarios, son profesionales, pero llevan a cabo su labor de una manera tan efectiva, que uno acaba enganchado, por ejemplo, en el imperturbable gesto y tono de voz de la pelirroja Debbie Doebereiner (ex gerente de un Kentucky Fried Chicken en la vida real), en su papel de Martha, empleada de una fábrica de muñecas.

Martha es una soltera cuarentona, que vive cuidando a su padre enfermo. En su trabajo lleva una amistad con su joven compañero, Kyle (Dustin James Ashley), una relación que se encuentra entre el amor platónico y cierto cariño maternal, que llena la soledad y el aburrimiento del trabajo con agradables charlas a la hora de la comida. La relación se verá desestabilizada, cuando llegue a trabajar a la fábrica una atractiva chica, Rose (Misty Wilkins), joven madre soltera, por la cual Kyle se sentirá atraído casi de inmediato. Martha se sentirá desplazada, celosa y verá con malos ojos a la chica (con probables tendencias cleptómanas), hasta que un asesinato venga a complicar las cosas para todos.

El desarrollo de esta sencilla, pero absorbente trama, está llevado a cabo sin complicaciones. Parece que Soderbergh no quiere que por ningún motivo uno se distraiga con detalles innecesarios ni giros sorpresa, en la narración de un episodio en la vida de la frustrada Martha. Una realización limpia y directa, que convierte una especie de caso policiaco televisivo, en una delicada historia sobre la soledad, sin caer en lo sensacionalista, ni en desplantes emocionales.

Sin embargo, al estar desprovistos de cualquier indicio emocional, los personajes corren el peligro de caer en lo ambiguo. Nunca sabemos a ciencia cierta qué esconde realmente el alma de la inexpresiva Martha, y es que parece que cualquier gesto en su rostro la podría llegar a delatar. Al fin y al cabo, tal vez esa sea la “burbuja” emocionalmente hermética, dentro de la cual viven encerrados los personajes.

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