jueves, 12 de marzo de 2015

GONE GIRL * * * *

NI ADIÓS DIJO. Rosamund Pike y Ben Affleck. 
Casi todo filme de David Fincher es un viaje que acaba mostrando el lado salvaje, violento y físicamente brutal de la naturaleza humana. Se7en, The Fight Club, y más recientemente, Zodiac, The Girl with the Dragon Tattoo y Gone Girl, son varios ejemplos. Adaptación de la novela de Gillian Flynn (adaptada, de hecho,  por ella misma), Gone Girl convierte un simple misterio policiaco, que podría haber sido sacado de cualquier serie televisiva, en un rompecabezas narrativo intenso, absorbente,  lleno de suspenso, y mordazmente original. Fincher es un especialista en crear expectativas en el espectador, en jugar con el factor sorpresa, y dar la estocada final con una vuelta de tuerca inesperada. Es el moderno maestro del suspenso, cosa que pocos podrían negar. Lo que parece un simple "misterio por resolver", la desaparición de una famosa escritora de cuentos infantiles (Rosamund Pike, magnífica), dejando detrás una serie de pistas que podrían revelar qué ha pasado con ella, y sobretodo, si sigue viva, se convierte en un juego que revela las amarguras y tristezas dentro de su matrimonio. Su marido (Ben Affleck), un maestro de escritura creativa, es el único sospechoso en todo el caso y el último en haberla visto. 

A todo este clásico relato de misterio, se agrega una detective tenaz (Kim Dickens, estupenda) quien  se encuentra investigando el caso, y vigilando de cerca al marido abandonado. Lo problemático en la historia, que pretende también explorar en un tono crítico y casi paródico los alcances del sensacionalismo mediático estadounidense (la historia de la desaparición se convierte, en cuestión de horas, en uno de los temas más polémicos del país), es quizás un desbalance moral en el peso dramático de los personajes. El personaje femenino no sale nada bien librado en todo este desbarajuste emocional y conflicto matrimonial. Amy (el personaje de Rosamund Pike), acaba siendo la más desequilibrada, lunática y psicópata en todo el asunto, mientras que Nick (personaje de Affleck), acaba simplemente sacando a relucir uno que otro pecadillo, que una inocente disculpa por televisión, asesorado por el mejor abogado en el área (Tyler Perry), puede arreglar. Este aspecto algo misógino, junto a un final poco satisfactorio, acaban dejando un sabor decepcionante al salir de la sala de cine. 

Ver también: reseña de The Social Network. secuencia de créditos de Se7en.

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