lunes, 19 de noviembre de 2007

DVD: THE LORD OF THE RINGS: THE TWO TOWERS * * * * 1/2

George Lucas se adelantó al darnos una prueba de lo que se podía hacer si se dominaban las técnicas digitales en Episode 1: The Phantom Menace (1999) y Episode 2: Attack of the Clons (2002), pero quedó patente como, a pesar de su gran poder y dominio con estas tecnologías, también demostró su falta de control al usarlos en su saga de Star Wars. Por esa época se estrenaban en el cine las películas de The Lord of the Rings, magna obra del neocelandés Peter Jackson, realizador que, contrario a Lucas, hizo un sabio uso de los efectos especiales. Para Jackson el ordenador y los efectos digitales son una herramienta más al servicio de la película, no el protagonista principal.

Adaptaciones de la gran obra del escritor sudafricano de culto J.R.R. Tolkien, la epopeya mítica The Lord of The Rings formada por tres libros, además de una especie de introducción, The Hobbit (en rumores de ser adaptada también al cine) y un epílogo (Silmarillion), Peter Jackson tuvo la titánica empresa de filmar los tres libros principales al mismo tiempo en su natal Nueva Zelanda, estrenando uno al año. Jackson dejó boquiabiertos a miles de espectadores con su espectacular visión de la Tierra Media al estrenar la primera parte, The Fellowship of the Ring (2001), que marcaba el inicio de la misión que debía llevar a cabo el hobbit Frodo (Elijah Wood) y su inseparable amigo Sam Gamyi (Sean Astin), de destruir el último anillo de los siete Reyes arrojándolo en el volcán de la región obscura de Mordor.

The Two Towers (E.U.-Nueva Zelanda, 2002), segunda parte de la serie, maneja tres líneas narrativas diferentes, producto de la división que sufre la "Comunidad del Anillo", que Jackson resuelve hábilmente en la alternancia entre una y otra narración, sin que decaiga el interés en alguna, o se pierda el punto medular de la trama: la guerra del ejército obscuro del maléfico Saruman (Christopher Lee), conformado por uruk-hais y orcos, para tener en sus manos el control del reino de Rohan, gobernado por el rey Theoden (Bernard Hill). Mientras, Frodo y Sam en su viaje hacia Mordor, se encontrarán con Gollum (voz y movimientos corporales de Andy Serkis), criatura que fuera el antiguo poseedor del anillo y que busca recuperarlo, ofreciéndose para guiarles en su travesía.

Aragorn (Viggo Mortensen), Legolas (Orlando Bloom) y el enano Gimli (John Rhys-Davies), se encuentran buscando a los hobbits Merry (Dominic Monaghan) y Pippin (Billy Boid). Los primeros llegarán a Rohan y ayudarán al rey en la guerra contra Saruman, mientras los dos hobbits extraviados intentarán convencer a Bárbol, líder de los árboles "ents", para que ayuden a vencer a Saruman, en una guerra que concierne a todos, quiéranlo o no. Además, sabremos qué fue del mago Gandalf (Ian McKellen), después de verlo caer en el abismo de las minas de Moria.

La adaptación es fiel al libro, con el único detalle (presente en todas las películas) del personaje de Arwen (Liv Tyler), la elfa enamorada de Aragorn, que no existe en los libros originales. A esta clásica historia del bien contra el mal, no se le dejó de ver un subtexto bélico respecto a la situación mundial de ese año, con el reciente ataque terrorista a las Torres Gémelas (Las “Dos Torres” del título), la invasión estadounidense en el Medio Oriente y el mensaje de unión entre las diferentes regiones de la Tierra Media para vencer al enemigo.

Como sea, lo cierto es que el filme es un impresionante espectáculo visual, que jamás va en detrimento de la trama. Lo mejor es la concepción visual que Jackson desarrolló, inspirada en las ilustraciones creadas por Alan Lee para los libros de Tolkien. En su edición de sonido, su impresionante trabajo de maquillaje y efectos visuales tuvo nominaciones al Oscar, aunque el buen trabajo fotográfico conseguido en The Fellowship of the Ring, creo yo, no fue igualado en esta segunda parte. Hay mucha acción, los efectos especiales son más espectaculares, la galería de personajes se amplía, pero ahora se forma un triángulo amoroso entre Aragorn, Arwen y Eowyn (Miranda Otto), la hija del rey de Rogan, que se nota siempre forzado y su desarrollo es nulo, ya que no existía en el libro.

Fuera de las lecturas políticas que se le puedan dar, el filme (como toda la trilogía) es una valiosa pieza dentro del género fantástico, que supo conjugar acción y profundidad psicológica en un buen guión.




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