jueves, 20 de diciembre de 2007

DVD: LE PACTE DES LOUPS * * * *

En El Pacto de los Lobos (Le Pacte des Loups, 2001), del realizador Christophe Gans, tenemos a un ser bestial sembrando el terror en la Francia pre-revolucionaria del siglo XVIII. La historia está basada en hechos reales y documentados, sobre una bestia que asesinó a decenas de campesinos en la provincia de Gévaudan. El año es 1764. Grégoire de Fronsac (Samuel Le Bihan), biólogo y naturista de la corte de Luis XV, y su fiel acompañante Mani (Mark Dacascos), brujo y curandero indio Mohawk, proveniente de las colonias francesas en América, son enviados por el rey para apoyar en las investigaciones y cacería de la que es conocida, simplemente, como "la bestia", e incluso el mismo ejército ha fracasado en su intento por capturarla y matarla. Es la época de la Ilustración, de la razón, representada por de Fronsac, que verá obstaculizada su cacería por el decadente burgués Jean-Francois de Morangias (Vincent Cassel).

Fascinante relato fantástico de principio a fin, El Pacto de los Lobos es un cóctel genérico bien preparado: inquietante thriller psicológico, combinado con horror gore y una clásica trama detectivesca, y por si fuera poco, artes marciales en unas peleas magníficamente coreografiadas y dirigidas, que tienen lugar cada vez que un montón de maleantes hacen enojar al indio Mani, no nada más experto en chamanismo, brebajes y demás hechicerías, sino en... ¡kung-fu! En pocas palabras, anacronismos que, sin sentirse fuera de lugar, hacen más interesante la experiencia de ver esta espectacular película, concebida como un moderno cómic gótico.

La serie de investigaciones llevadas a cabo por de Fronsac y Mani, acompañados por un joven noble, Thomas d’Archer (Jérémie Renier), evocan un suspenso del tipo de El Nombre de la Rosa (Jean-Jacques Annaud, 1984), en donde todos los personajes serán sospechosos hasta que se demuestre lo contrario. De los aspectos a elogiar es el trabajo de edición, en especial en las peleas de karate y los momentos en que la bestia está a punto de matar a una infortunada víctima (todas bellas e inocentes campesinas), en el que Gans hace un inteligente uso de ralentis y puntos de vista a ras de suelo, al igual que la fotografía de Dan Laustsen, basada en muchos primeros planos y desenfoques. La hipnotizante banda sonora, de música campirana y regional francesa, creada por Joseph Loduca, complementa una lograda ambientación de época.

En definitiva, dado su contexto histórico, el filme debe apreciarse sin tomarse muy en serio, y puede leerse como una metáfora de la decadencia social, cultural y política de Francia en plena época ilustrada. La "bestia" es creada por la burguesía para borrar del mapa a los pobres e ignorantes habitantes del campo, en una película visualmente impresionante y entretenida, con un reparto igual de espectacular que se amplia con Monica Belluci, como una sensual prostituta-espía, Jaques Perrin como el narrador-escritor de la historia y Emilie Dequenne, como la noble Marianne de Morangias.

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