jueves, 20 de diciembre de 2007

CINESPAÑA: SIN VERGÜENZA * * * 1/2

En Sin Vergüenza (España, 2001), el realizador catalán Joaquim Oristrell sigue demostrando que su especialidad es la comedia de enredos, como puede verse en sus guiones escritos para El amor perjudica seriamente la salud (1996), Novios (1999), Inconscientes (2004), etc. Aunque en ese sentido Oristrell es mejor guionista que realizador, Sin Vergüenza es una película que en el aspecto visual resulta lograda y muy atractiva, en tanto su dirección de actores es aceptable, logrando manejar a su amplio reparto, a pesar de ciertas dificultades.

Los filmes de Oristrell podrán dejar entrever una tendencia al caos en su narración y montaje, pero acaban funcionando como efectivas y entretenidas comedias románticas, pobladas de personajes histéricos y mujeres huyendo y enfrentándose a hombres inseguros e inestables, es decir, amores con una gran dosis de locura en camino a encontrar un orden.

Isabel (Verónica Forqué) es un directora y maestra en una escuela de teatro, que hace muchos años vio frustrados sus intentos de convertirse en actriz. Un día se topará con un guión de cine, y decidirá robarlo al ver que un importante director, Mario (el mexicano Daniel Giménez Cacho), lo filmará. Isabel está dispuesta a realizar un casting, con la ventaja de conocer con anticipación la historia completa.

Sin embargo, las cosas se irán poniendo difíciles cuando descubramos que Isabel tuvo un romance con Mario tiempo atrás, por lo que ambos no podrán verse sin empezar a discutir y a recriminarse cosas del pasado, retrasando el rodaje de la película, de hecho, basada en su antiguo romance. La actual novia de Mario (Candela Peña) se encuentra presionándolo para tener el protagónico en el filme, ante la mirada sospechosa de sus allegados, ya que el director se encuentra haciendo una cuidadosa búsqueda de la actriz ideal. El novio de Isabel (Jorge Sanz), mucho más joven que ella, no hará más sencillas las cosas, debido a que, para colmo, no tiene una buena relación con la hija de aquella, quien está deseosa de saber quién es su verdadero padre.

La historia es por demás predecible, pero en lo que llegamos al explosivo desenlace, los enredos y conflictos entre Isabel y Mario irán dando cuerpo a una película disfrutable, gracias al trabajo de su consistente reparto. Oristrell vuelve a tener como fondo los temas del cine y el teatro, con sus actrices habituales, como Candela Peña y Verónica Forqué, estupendas, mientras que al mexicano Daniel Giménez Cacho, a pesar de su buena actuación, se le notan problemas con su acento español, ya que luego se le olvida y acaba hablando con su acento mexicano el resto de la cinta.

Por encima de estos detalles, queda una comedia que puede verse como una reflexión en torno al teatro, al cine y al verdadero y más profundo oficio del actor, aunque muy lejos de ser la mejor y más lograda película de Oristrell.

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