miércoles, 19 de diciembre de 2007

TRISTRAM SHANDY: A COCK AND BULL STORY * * * 1/2

Rob Brydon y Steve Coogan
Tristram Shandy: A Cock and Bull Story (Reino Unido, 2005), largometraje número 15 del realizador británico Michael Winterbottom, es una muy personal visión sobre el inclasificable, humorístico y revolucionario libro de Laurence Stern, “The Life and Opinions of Tristram Shandy, Gentleman”, publicada en el siglo XVIII, en 9 volúmenes a lo largo de una década, que causó no poca controversia por su narrativa fragmentada y no lineal, su cáustico humor en doble sentido y su original diseño editorial: tipografías en distintas escalas y algo que en su época fue tan chocante como intrigante: una página completamente negra.

El título del filme (que alude a uno de los episodios finales de la obra), es una expresión que se usa para calificar una historia o anécdota inventada y graciosa. Literalmente, se traduce como “Historia sobre un Gallo (o pene, en doble sentido) y un Toro”, y como será de esperarse, los chistes en doble sentido serán el punto central alrededor de la traumática y chusca existencia de la familia Shandy.

El protagonista, Tristram Shandy (Steve Coogan), nos introduce en sus orígenes y vida familiar, recorriendo su palaciega residencia campestre. No estaremos frente a una adaptación completa del libro de Stern, tarea por demás complicada debido a que The Life and Opinions... es considerado como un libro imposible de adaptar al cine (al igual que la literatura de Joyce, por ejemplo, muy influida por Stern).

El asunto tomará un giro de 180°, para transformarse en un falso documental sobre el “detrás de cámaras” de una hipotética adaptación al cine de “Tristram Shandy”. La película es un caótico intento por hacer un somero análisis, en tono de comedia, sobre la obra de Stern, todo desde el punto de vista de Steve Coogan, mezclando entrevistas reales sobre la filmación, bromas entre él y Rob Brydon, quien interpreta al Capitán Toby Shandy, hilarantes y surrealistas escenas en las que Coogan debe entrar en una enorme matriz de utilería para representar el nacimiento de Shandy, una escena de batalla que no sale al “realizador” (Jeremy Northam) como debiera. En resumen, una parodia sobre la falta de pericia del director y demás involucrados para intentar conseguir, con un bajísimo presupuesto, la que al final resultará ser una imposible adaptación del libro.

Me pregunto cómo hubiera quedado una película como esta en manos de un director más imaginativo y audaz como, por ejemplo, Spike Jonze (se titularía tal vez “¿Being Steve Coogan?”). Algo mejor, sin duda, que este irregular experimento de Winterbottom, que después de un inicio bastante atractivo baja sus fuerzas, debido a que el libro de Stern no es más que un pretexto para presentarnos un alter ego idealizado y sentimental de Steve Coogan, amigo de Winterbottom y protagonista de una de sus mejores cintas, 24 Hour Party People (2002).














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