jueves, 27 de diciembre de 2007

DVD: SIGNS * * 1/2

Signs (E.U., 2002), el quinto largometraje del director de origen hindú M. Night Shyamalan, no presenta una trama del todo novedosa. En Buck County, cerca de Filadelfia, el otrora pastor religioso Graham Hess (Mel Gibson), se encuentra con una considerable área de sus sembradíos de maíz marcados por una especie de figuras geométricas gigantes, las famosas “señales” del título. Sus perros se comportan de manera violenta ante este fenómeno y la paranoia empieza cuando, por la televisión, Hess observa el mismo fenómeno en otras partes del mundo. Hess ha perdido la fe en Dios y en su vocación religiosa, debido a la violenta muerte de su esposa. Su hermano menor, Merrill (Joaquin Phoenix), ex-jugador de beisbol, ayuda a cuidarle a sus hijos, Morgan (Rory Culkin), enfermo de asma, y Bo (Abigail Breslin), encantadora y con una obsesión por el agua limpia.

The Sixth Sense (1998), me sigue pareciendo hasta ahora, el mejor filme de Shyamalan, gracias su gran manejo del suspenso y de una narrativa original. El problema es que Shyamalan, desde Signs, ya se muestra algo estancado en lo mismo: temas sobrenaturales con el giro final inesperado. Signs no ofrece nada nuevo al cine de ovnis y extraterrestres. Si acaso, lo atractivo sería en que nos presenta por primera vez estas señales en un filme de ficción, que en realidad sí han aparecido en varias partes de E.U. y se les ha atribuido un origen extraterrestre..

Sin embargo, el fenómeno de las “señales” tan sólo es un pretexto para el desarrollo de la clásica historia en el cine de Shyamalan, sobre el hombre discapacitado emocional, perdido y confundido, cuya situación se obscurece más por un fenómeno paranormal. Entre otras cosas, nos presenta un grupo de referencias a otros filmes del mismo tipo, como E.T. (Steven Spielberg, 1982) o War of the Worlds, situaciones poco creíbles (el pequeño Morgan se aprende de memoria casi todo un libro relacionado con el tema extraterrestre en unos cuantos días y el sólo mata a un perro enloquecido) y el humor simplón, mostrando a los adultos como tontos, mientras los niños son los que tienen que pensar por ellos (Esto último, a veces, no llega a ser tan descabellado).
Shyamalan rescata eficazmente una de las premisas de War of the Worlds, donde los medios de comunicación pueden crear, en cuestión de segundos, tremenda conmoción y pánico en la gente. Su manejo del suspenso aquí sigue siendo excelente, en deuda con Alfred Hitchcock en su tratamiento visual, efectos de sonido y banda sonora, con sustos garantizados y la acostumbrada aparición del realizador en el filme.

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