lunes, 12 de noviembre de 2007

DVD: RED DRAGON * * * *

En Hannibal Rising (Peter Webber, 2007), último filme estrenado sobre las diabluras caníbales del Dr. Hannibal Lecter, no tenemos más que un cansado y burdo intento de seguir explotando la historia del culto doctor, aficionado a la carne humana y a la música clásica, en lo que vendría siendo la precuela de la precuela de The Silence of the Lambs (Jonathan Demme, 1991). Pero vayamos por partes, y centrémonos ahora en la primer precuela, Red Dragon (E.U.-Alemania, 2002), producida por Dino De Laurentis.

De todas las películas de esta franquicia que creo ya está más que agotada, las que más me gustaron fueron The Silence of the Lambs y Red Dragon, está última exponiendo cómo fue encarcelado en una prisión para enfermos mentales el Dr. Lecter, a través de una breve introducción. A principios de los 1980, William Graham (Edward Norton), detective del FBI, es asesorado por el prestigioso Dr. Lecter en la búsqueda de un asesino serial, que además gusta de comerse a sus víctimas. Graham descubrirá así que el responsable de los homicidios es el mismo Dr. Lecter, quien es llevado a una prisión psiquiátrica en donde permanecerá aislado de los demás reos.

Años más tarde, Graham es contactado por el oficial Crawford (Harvey Keitel), solicitándole su asesoría para encontrar a un asesino serial con claras señales de canibalismo. Graham acepta el encargo y, a la vez, pedirá asesoría al Dr. Lecter, quien no le pondrá el camino muy fácil. Las investigaciones llevarán hacia Francis Dolarhyde (Ralph Fiennes, genial), empleado de una empresa de servicios fotográficos y admirador de la “obra” de Lecter, traumatizado desde su infancia por culpa de su madre, a la que imagina hablarle en su soledad. Su compañera de trabajo (Emily Watson, excelente), una chica invidente, será la persona más importante en la vida de Dolarhyde y quien logre ver su lado humano.

Graham se irá involucrando más en la investigación, al grado de poner en peligro a su propia familia, teniendo que superar las trabas de un reportero sensacionalista (Philip Seymour Hoffman), que hará difícil la investigación, y sufriendo también por las claves ocultas que Lecter le pondrá para atrapar al homicida.

Basada en la novela homónima de Thomas Harris, publicada en 1981, la historia ya había sido llevada al cine en 1986 por Michael Mann en Manhunter. Brett Ratner dirige este remake de la cinta de Mann, y si hay algo que reprocharle es que se parece demasiado a Silence of the Lambs, sólo que ahora la detective interpretada por Jodie Foster, es encarnada ahora por un hombre (Norton).

Con todo, la nueva Red Dragon goza de tres magníficas actuaciones masculinas, la de Edward Norton, Ralph Fiennes y Anthony Hopkins. El personaje de Dolarhyde está excelentemente perfilado y construido por Fiennes, con un lado humano de mayor peso. La actuación de Hopkins es muy buena aunque parecida a la que ofreció en “Silence...”, exagerando aquí más ciertos detalles que hicieron a su Dr. Lecter una gran creación: la voz, su particular porte y manera de moverse, su mirada, etc. Anthony Hopkins afirmó que este sería su último Dr. Lecter. Ojalá y sea así, porque ya no tiene más que buscarle a este personaje. Hopkins supo otorgarle refinamiento a un retorcido personaje. Su obra maestra es y será siempre el Dr. Hannibal Lecter.

Dragón Rojo tiene un ritmo vertiginoso y suspenso desde el primer hasta el último minuto, una eficaz realización de Ratner, una notable dirección de fotografía de Dante Spinotti y el diseño de arte de Steve Saklad refleja bien la condición demencial del edípico Dolarhyde.

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