jueves, 29 de noviembre de 2007

CINE ANIMADO: MEET THE ROBINSONS * * * 1/2

Mientras veía Meet The Robinsons (E.U., 2006), no podía dejar de felicitar por dentro a la Disney por haber acertado en su segundo largometraje animado en 3D, luego del tropiezo cometido en el anterior, Chicken Little (Mark Dindal, 2005), realizado con la Walt Disney Feature Animation, su productora especializada. Meet the Robinsons no será completamente perfecta, ni muy original que digamos, pero lo importante en la película es una auténtica preocupación de la Disney por contar una historia interesante, conmovedora, cuidando a sus personajes y el guión, teniendo como fondo una magnífica técnica de animación, que ya sería de extrañar que esto último no fuera uno de los puntos fuertes del filme.

Meet the Robinsons es un relato que inicia como una versión moderna del Oliver Twist de Charles Dickens, para ir teniendo giros en su trama que la convertirán en un sensible homenaje a los raros, los excéntricos, los inadaptados, los nerds e inventores, que apuestan por lo diferente y sueñan con dejar su huella en el mundo, sin importar que en el camino pongan en peligro la integridad de quienes les rodean.

Lewis (voces de Daniel Hansen y Jordan Fry), es un niño huérfano rubio y de gafas enormes, abandonado en la puerta de un orfanato por su madre siendo un bebé. El chico es una suerte de geniecito incomprendido, ya que pasa el tiempo pensando e inventando artefactos extraños, que al final acaban descompuestos y sin servir para otra cosa que para hacer pasar un mal rato a los infortunados que estén cerca. Lewis es compañero de cuarto de un adormilado y triste niño aficionado al baseball, Goob (voz de Matthew Josten), y entre sus sueños está el encontrar una familia que lo quiera adoptar, cosa en la que no ha tenido éxito, ya que los padres que llegan al orfanato buscan un niño más normal, que guste de jugar y hacer cosas normales.

Pero la ilusión más fuerte de Lewis es poder conocer a su madre, y su vida tendrá un giro cuando, luego de una participación frustrada en un concurso científico, conozca a un extraño niño, Wilbur Robinson (voz de Wesley Singerman), quien afirma venir del futuro para prevenir a Lewis de cuidar su importante invento, una máquina capaz de hacer ver los recuerdos de la gente, de un villano de bigote afrancesado (Stephen J. Anderson), que amenaza con frustrarlo y destruirlo, teniendo que huir al futuro donde conocerá a la excéntrica familia Robinson.

Dirigida por el mismo Stephen J. Anderson, decía antes que la película no se lleva el premio a la originalidad, en el guión escrito por Anderson, Michael Bochner y siete guionistas más, adaptando el libro “A Day with Wilbur Robinson”. Todo el asunto futurista y de viajes forzosos en el tiempo, recuerda de inmediato a Back to the Future (Robert Zemeckis, 1985) y secuela, además de que a la trama le sobran personajes, que no tienen un papel relevante más que adornar un poco el cuadro familiar de los Robinsons. Incluso, hay un robot al que le tocan las obligadas escena chuscas, que se nota copiado del protagonista de Robots (Wedge-Saldanha, 2005). Si acaso, me pareció interesante el personaje del abuelo, Wilbur, por supuesto, y esa banda de ranas jazzeras con su vocalista inspirado en Frank Sinatra resultan muy simpáticas.

Con todo y sus defectos, Meet the Robinsons termina funcionando sin muchos problemas, más en su conmovedor retrato de Lewis como niño de mente inquieta, en búsqueda de su pasado y de su felicidad presente, que en la surrealista visión del futuro, que siento no acaba de tomar forma del todo.

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