jueves, 6 de septiembre de 2007

CINESPAÑA: OBRA MAESTRA * * *

El segundo largometraje del realizador y guionista David Trueba (hermano de Fernando Trueba), titulada Obra Maestra (España, 2000) es una historia de humor negro, que a pesar de jamás despegar de los terrenos del puro ejercicio de estilo, que combina incluso la parodia al género musical de Hollywood, está realzada por una soberbia actuación de su actriz principal, Ariadna Gil, acompañada del ocasional realizador-churrero y actor Santiago Segura y Pablo Carbonell.

David Trueba ha tenido muchos méritos como guionista de filmes como Perdita Durango (De la Iglesia, 1997) o Soldados de Salamina (también dirigida por él en 2003), y con excepción de este último, un melodrama con toques de falso documental sobre la Guerra Civil Española, lo suyo casi siempre ha sido la comedia, género que ha ido desarrollando casi de manera constante. Obra Maestra no es su comedia más lograda, armada de manera muy funcional en forma de viñetas, algunas de una comicidad hilarante y otras de un regusto amargo, insano, justo en las escenas del ridículo proyecto fílmico de un par de lunáticos, Benito Cañaveras (Santiago Segura), un patético intento de director de cine, y Carolo Suárez (Pablo Carbonell), otro patético aspirante a actor, que se sueña a sí mismo como una imitación de Gene Kelly, ejecutando algún número musical.

Carolo es fanático de una autodestructiva actriz de cine, Amanda (Ariadna Gil), una diva adicta a las drogas y comidilla de la prensa rosa. Luego de intentar fallidamente presentarle a la actriz el guión del mentado proyecto, un melodramón lacrimógeno de fórmula, Carolo y Benito la secuestrarán, para obligarla por la fuerza a rodar la película en una casa de campo, en las afueras de Madrid.

Lo que veremos será la torturante crónica de un rodaje que se antoja imposible, pero por increíble que parezca, poco a poco irá avanzando cuando Amanda, pese a sus esfuerzos por tratar de escapar, caiga en la cuenta que no tendrá otro remedio que acceder a seguir las enfermizas instrucciones de Benito, quien filmará todo con una camarita de 16mm.

El verdadero humor del filme reside en todas las rutinas “fílmicas” que Benito improvisa, para tratar de sacar adelante una película sin pizca de presupuesto, ni de talento, ni de nada, y así consagrar a Amanda y ver si llaman la atención en algún festival. Hay que ver ese travelling circular que hace en un beso entre Amanda y Carolo, hay que ver también cómo se transforma en un “doble de acción” sustituyéndola en una escena “muy peligrosa”, entre otras proezas. Gracias a eso, la película es auténticamente original y graciosa en ciertos momentos.

Sin embargo, me pareció que el final no ha sido el mejor, muy forzado y no explica cómo ha sido que Benito y Carolo lograron filmar la escena final en la playa. Pese a ser graciosa, creo que la película peca a ratos de ser demasiado amarga, pudiendo haber explotado más su comicidad. Y es que al final, todos acaban tan amargados y enfermos como al principio.

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