domingo, 2 de septiembre de 2007

CINESPAÑA: LA FLAQUEZA DEL BOLCHEVIQUE * * * *

En La Flaqueza del Bolchevique (España, 2003), tercer largometraje del andaluz Manuel Martín Cuenca (El Juego de Cuba/2001, Cuatro Puntos Cardinales/2002) sigue quedando patente la versatilidad del actor Luis Tosar, capaz de adaptarse a casi todo tipo de personajes, por lo regular de fuerte carácter y personalidad. Junto a la joven y guapísima actriz María Valverde (quien más tarde protagonizaría la fallida Melissa P/2005), Tosar va dando forma con su trabajo a un relato romántico e insano al mismo tiempo.

Basada en la novela de Lorenzo Silva, el relato principal es una suerte de reelaboración de Lolita, pero con una ausencia total de erotismo o encuentro íntimo entre su pareja protagónica, el frustrado aspirante a filósofo y escritor Pablo (Luis Tosar), convertido en ejecutivo bancario, y una estudiante adolescente, María (Valverde), inteligente, madura y atractiva, una combinación que terminará siendo fatal para el solitario Pablo.

Pero los problemas de Pablo no se limitarán a tratar de entablar una relación más platónica que física con María, en sus cotidianos encuentros en un parque, donde la abordará por primera vez cual lobo con su moderna y crecidita Caperucita Roja. Antes, Pablo le declaró la guerra a una mujer (Mar Regueras), debido a la grosera y poco amable actitud de ella ante un accidente automovilístico que no dejó daño alguno. Luego de investigar su número telefónico, Pablo se dedicará a acosarla y asustarla por teléfono en venganza a la humillación sufrida en plena vía pública.

La historia irá teniendo giros inesperados, las situaciones –más o menos previsibles- se irán relacionando una con otra, hasta que Pablo se encuentre en un callejón sin salida. La realización de Cuenca nos mantiene interesados en el desarrollo de los hechos todo el tiempo. ¿Sucederá algo entre el hermético e inestable banquero y la precoz chica más allá de una amistad? En mucho ayuda la fuerte personalidad en pantalla tanto de Tosar como de Valverde. Entre ellos se irá construyendo una tensión sexual que acabará en una balanza emocional, que la mayoría del tiempo se inclinará hacia un evidente juego romántico de aparente inocencia entre Pablo y María, pero también hacia un sentimiento de protección paternal del hombre hacia la chica. Pablo (apodado “Bolchevique” por María) sabe –y de alguna manera nosotros también- que será difícil que pase algo con María, de fascinante personalidad. Pablo sabe que no podrá pasar de ciertos límites, y sin embargo no puede ni podrá abandonarla.

El trabajo de Cuenca en este drama romántico es eficaz y de suma sencillez. Tal vez Pablo sí llegó a traspasar ciertos límites, los de la prudencia, y estaremos ante un personaje en su viaje hacia la madurez, que abrirá los ojos gracias a una chica quinceañera tal vez más inteligente y madura que él.

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