sábado, 4 de agosto de 2007

EN CARTELERA: L'EQUIPIER * * *

En medio del océano se erige orgulloso un simple faro, lugar en el que los protagonistas de El Extraño (L’Equipier, Francia, 2004) se aislan del mundo por muchos días, para mantenerlo funcionando lo mejor posible. El faro de este filme, está sostenido por un islote minúsculo, al que sólo puede accederse haciendo, literalmente, acrobacias por una cuerda, sostenida de un barco.

El Extraño (qué título tan malo en castellano, la verdad sea dicha), cuyo título original en francés se podría traducir como “el miembro del equipo”, está dirigida por el realizador Phillipe Loiret (Mademoiselle/2001), y es un filme tan sencillo como el mentado faro, con buenos efectos especiales, cuya historia arranca con la llegada de un modesto hombre a la isla bretona de Ouessant, para desencadenar así un relato sensible y costumbrista, no exento de cierta carga crítica, sobre los tradicionalismos de aquella región, en la que no se dejará ocultar la xenofobia de muchos de sus habitantes.

Serán los recuerdos de una madura mujer los detonantes de un largo flash-back, que retrocede treinta años atrás para hacer memoria de la vida familiar en su querida casa de la isla, antes de que su sobrina se decida a venderla. En la casa habita el matrimonio Le Guen, formado por el estricto y disciplinado Yvon (Phillipe Torreton, eficiente como siempre), el guardafaro oficial, y Mabe (la guapa y gran actriz Sandrine Bonnaire). Un buen día llega Antoine (Gregory Derangère), un joven e impasible relojero con una perpetua sonrisa en el rostro, para trabajar como asistente de Yvon en el faro.

Sin embargo, no será fácil que el seco y malhumorado Yvon acepte la compañía de Antoine, ya que no considera que el fuereño sea apto para las arduas labores en el faro y, por si fuera poco, piensa que la compañía de un gato es más que suficiente, animal que servirá a veces para unirlos y sembrar un ambiente de amistad entre ellos.

En efecto, la trama se desarrollará la mayoría del tiempo dentro del faro, lugar en el que habrá momentos tan cómicos como dramáticos, en especial, por las duras tormentas que deberán afrontar. Serán dos tipos de tormentas, las del mar y las del carácter de Yvon, magníficamente interpretado por Phillipe Torreton. En tanto, Antoine debe soportar el rechazo de los habitantes del pueblo, quienes creen que debería regresar de donde vino, en lugar, según ellos, de tratar de ocupar el lugar de Yvon en el faro, al tiempo que irá interesándose demasiado en la atractiva Mabe.

L’Equipier acaba siendo un melodrama romántico entretenido, con escenas impresionantes como la de la tormenta. Al final, es la parte que se desarrolla en el faro la más interesante de todo el filme, en la compleja y simpática amistad que va surgiendo entre Yvon y Antoine, y no tanto la previsible y blanda historia romántica alterna que irá apareciendo, la cual nunca toma forma del todo.

++ El director Phillipe Loiret confesó a un servidor durante una entrevista, que nunca echó mano de efectos especiales para recrear la impresionante tormenta, siendo todo producto de la naturaleza. En lo personal, no le creí mucho.

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