miércoles, 1 de agosto de 2007

DVD: FLAGS OF OUR FATHERS * * * *

“Es gracioso lo que puede hacer una fotografía”, sentencia con una distintiva sabiduría el marine Ira Hayes, en algún momento del libro Banderas de Nuestros Padres (1998), uno de los más gráficos, violentos y conmovedores libros escritos en torno a esa “otra guerra”, la del Pacífico, durante la Segunda Guerra Mundial. Banderas de Nuestros Padres es un documento con información de primera mano, escrito por James Bradley y Ron Powers, el primero hijo de uno de los seis soldados que, en febrero de 1945, izaron la bandera estadounidense en el Monte Suribachi, en la isla de Iwo Jima, momento inmortalizado por el fotógrafo Joe Rosenthal.

Banderas de Nuestros Padres (Flags of Our Fathers, E.U., 2006), es la adaptación dramatizada del libro de Bradley y el primer filme bélico de Clint Eastwood, quien animado por Steven Spielberg (quien funge como productor) se apuntó a dirigir esta superproducción, con una gran cantidad de efectos digitales. Algo fuera de lo común para un realizador con el perfil de Eastwood, en clara deuda con el estilo de Spielberg en Salvando al Soldado Ryan (1998), pero que sabe aprovechar y nivelar muy bien todas estas herramientas a su alcance.

La película tiene, nada más en su primera mitad, instantes estremecedores, en ese desembarco que hacen las tropas americanas en las playas de la isla, buscando enfrentarse con el ejército japonés, un enemigo oculto dentro de un sofisticado sistema de túneles subterráneos. Una secuencia espectacular, que supera en dosis de violencia lo que ofrecía Spielberg en su película sobre el “Día D”, para después hacer una perfecta recreación de la imagen de Rosenthal, cuando John Bradley (Ryan Phillippe), paramédico en el campo de batalla, Rene Gagnon (Jesse Bradford) y Ira Hayes (Adam Beache), junto a otros tres compañeros que murieron peleando días después, usando un simple tubo de metal levantaron la bandera en el Suribachi.

Sin embargo, existirá la “otra historia” detrás de la fotografía. En realidad, los soldados estaban izando la bandera por segunda vez, luego de que la primera fuera muy chica. Los tres marines sobrevivientes confesaron que nada más quisieron ayudar a sus compañeros a levantar la bandera, sin que eso los hiciera héroes. El libro es toda una desmitificación de “Iwo Jima”, la fotografía más famosa de la Segunda Guerra Mundial, que a partir de su publicación en un diario se convirtió en un verdadero símbolo sobre la victoria, el esfuerzo y el trabajo en equipo en tiempos de guerra.

La película es un estudio emocional y político sobre los alcances simbólicos que alcanzó la fotografía de Rosenthal (fallecido en agosto del 2006), y el punto fuerte estará en esa gira que Bradley, Gagnon y Hayes llevaron a cabo por todo E.U. para recaudar fondos y seguir manteniendo la guerra en el Pacífico. Todo un juego propagandístico, con el cual los tres soldados jamás se sintieron cómodos, por el mote de héroes de guerra que tuvieron que llevar a cuestas hasta la muerte de cada uno.

“No somos héroes. Lo único que hicimos fue ayudar a nuestros amigos a izar la bandera”, será la constante respuesta que den los tres soldados a los reporteros, línea que Eastwood deja en exclusiva a Ira Hayes en la película, el personaje más complejo y fascinante de la obra de Bradley, un joven indio Pima que mostraba rebeldía e inconformidad en todos los eventos, víctima de un alcoholismo por el estrés postraumático que padeció y lo llevó a morir en los 1950, luego de una vida de ermitaño y de haber caído en la cárcel, el único de los tres que decidió regresar a pelear en el Pacífico.

Desde ediciones en estampillas postales, hasta una monumental escultura en Washington, fue el legado que dejó la famosa fotografía “Iwo Jima”, fenómeno que Eastwood logra plasmar de una forma efectiva en una narración en tres partes, que arranca con un evento en un estadio de baseball, donde se montó toda una escenografía del Suribachi, para que los soldados recrearan aquel momento cumbre. La edición brinca en los tres tiempos, con no pocas dificultades: la época presente, con un John Bradley enfermo y envejecido, dueño de una funeraria, la batalla en la isla de Iwo Jima (filmada en Islandia, ya que Iwo Jima es hoy en día un lugar histórico, casi sagrado), fotografiada con una paleta verdosa y deslavada para imitar un efecto Technicolor, y la gira de los tres chicos. Una edición que transmite muy bien la crisis existencial vivida por estos “soldados desconocidos”.

“Los verdaderos héroes fueron los que murieron allá en batalla”, insistirán de forma concluyente Bradley, Gagnon y Hayes, ante el trato de celebridades que siempre recibieron. Algo en lo que en verdad insiste Eastwood en su filme, es en marcar esa frágil e inocente condición de chicos que fueron a sufrir y morir a Iwo Jima, conscientes de que probablemente no regresarían a su hogar, cosa que para James Bradley (interpretado por Thomas McCarthy) es básico en su libro. “Héroes que no eran más que chicos”, así empieza su libro Bradley, y así concluye Clint su película.


++ La edición especial incluye dos discos, uno con la película y otro con numerosos extras, como una introducción de Clint Eastwood, el guionista Paul Haggis, el autor del libro James Bradley; un documental sobre la creación de los efectos especiales, otro en el que Eastwood y los actores hablan sobre los verdaderos soldados y la reconstrucción del izamiento de la bandera; el trailer cinematográfico, un documental histórico sobre la guerra de Iwo Jima, etc.

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