jueves, 16 de agosto de 2007

DVD: MARIE ANTOINETTE * * 1/2

En su cuarto largometraje, Sofía Coppola, hija de uno de los últimos realizadores norteamericanos clásicos, Francis Ford Coppola, hace una experimental revisión de la vida de una de las monarcas más desafortunadas de la historia, Maria Antonieta, enviada siendo una adolescente por su madre, la emperatriz María Teresa de Austria, en la década de los 1780 (pocos años antes del estallido de la Revolución Francesa), a unirse en matrimonio con el heredero de la corona de Francia, el futuro rey Luis XVI.

Famosa por su atractivo, además porque, siendo apenas una niña, el gran Mozart -un año menor que ella- inocentemente le propuso matrimonio, después de ofrecer un concierto a ella y su familia en la corte austriaca, Maria Antonieta, siendo reina de Francia y Luis XVI, fueron tomados por sorpresa por las convulsiones sociales que darían pie a la Revolución Francesa en 1789, debido a la ignorancia de ambos en asuntos sociales, falta de visión política y a una vida lujosa de fiestas y excesos, que los conducirían a morir decapitados en la guillotina, durante la época del Terror en el año 1793.

La propuesta de Sofía Coppola (además de realizadora es actriz, guionista y productora), es arriesgada. En las proyecciones del filme en el Festival de Cannes 2006, en donde estuvo nominada a la Palma de Oro y ganó el Premio de Cine otorgado por el Sistema Nacional de Educación Francés, la película no fue muy bien recibida, llevándose incluso una rechifla al final por parte del exigente público galo, quienes se sintieron ofendidos por el frívolo retrato que se hizo de uno de sus personajes más icónicos e internacionales, a pesar de los buenos comentarios que Coppola obtuvo con su anterior película, Perdidos en Tokio (2003).

Figura abordada en el pasado en filmes como Marie Antoinette (W.S. Van Dyke, 1938), Marie-Antoinette reine de France (Jean Delannoy, 1956), etc, la película de Sofia Coppola, Maria Antonieta (E.U., 2006) tuvo su debut en Cannes. A la crítica francesa tampoco gustó mucho el retrato de adolescente atormentada y moderna chica que “sólo-quiere-divertirse” que Sofía Coppola quiso hacer en su filme, por cierto, producido por Francis Ford Coppola.

Si bien las intenciones de Sofia Coppola no son, evidentemente, el hacer una biopic histórica al 100 por ciento, lo cierto es que también hay detalles que no terminan de cuadrar del todo, en una película ambientada en plena época del Iluminismo francés, durante la segunda mitad del siglo XVIII. La película presume una ambientación cuidada en todo detalle, desde el gran trabajo de diseño de vestuario, pasando por maquillaje, peinados, diseño de producción y uno de los puntos más a su favor: haber filmado en auténticas locaciones, como el Palacio de Versalles, cuyos muros atestiguaron los hechos reales que la película intenta narrar, así como la sufrida estancia de la infortunada jovencita Maria Antonieta. Interpretada por Kirsten Dunst, muy en su personaje, una actriz cuyo físico da para mujeres de cualquier época, Maria Antonieta será llevada por la fuerza a Francia para casarse, en una estrategia política, con Luis Augusto, futuro rey Luis XVI.

El punto es que, con todo lo anterior, no acaba de convencer mucho ese deseo experimental de Coppola de colocar, dentro de una banda sonora de música neoclásica, extractos de canciones pop y algunas más rockeras. Es algo bizarro, simplemente aquello se siente, por demás, fuera de lugar en una película dedicada a un personaje como Maria Antonieta, con una relevancia histórica que va de la mano de los estragos que sufrió en carne propia durante la revolución y su ejecución junto a Luis XVI, interpretado por el primo de Sofía Coppola, un muy esforzado Jason Schwartzman.

El guión, escrito por la misma Sofía Coppola, evita darle a su Maria Antonieta un final tan trágico como el de su decapitación, aunque vale decir que en sus últimos diez minutos la película se cae, más bien, por cierta falla de continuidad, finalizando de tajo y sin abordar a fondo las consecuencias de su inexperiencia durante su reinado.

Lo que al parecer quiso hacer Sofía Coppola, es ofrecer el retrato de una “pobre” y moderna chica de la nobleza, que sufría las presiones de la emperatriz de Austria para concebir un hijo con Luis, puesto aquí como un joven tímido e impotente en la cama, temeroso e indiferente sentimentalmente hacia su esposa. María Antonieta sólo deseaba salir a divertirse, escuchar ópera en París, romper con los esquemas y protocolos de una nobleza en la cual nunca encajó del todo y, porqué no, tener una aventura romántica de paso.

A pesar de estar respaldada por su intachable producción, la cinta no es más que una superficial aproximación hacia Maria Antonieta como reina de Francia, más cercana a la “agitada” vida de socialité de una actual chica de la nobleza: puro ocio y diversión. ¿Será que los tiempos no cambian?

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