domingo, 12 de julio de 2009

EL CARTEL: BEYOND A REASONABLE DOUBT * * * 1/2

El cartel del nuevo filme de Beyond a Reasonable Doubt (2009), es un sencillo pero atractivo homenaje al cartel original de 1956, que rescata la idea de fragmentar su motivo principal.


Ya puestos con los carteles antiguos de la película original de Beyond a Reasonable Doubt, no estaría mal reseñar el cartel de la nueva película, todo un homenaje al cartel de la película de Fritz Lang que comenté hace poco.

En primer lugar, rescata el tagline “Why would a man frame himself... for murder?”, que no está usado de la manera original que en el cartel antiguo. Otro aspecto que rescata, es la fragmentación del motivo visual, que en este caso es un cuchillo, colocando dentro los retratos de Michael Douglas, Amber Tamblyn y Jesse Metcalfe. Me recuerda mucho esto a ciertos carteles de películas de suspenso y misterio de los 1960, en donde la idea básica es rescatar un objeto cliché (como lo es el cuchillo) no de una manera figurativa, sino su simple silueta, para luego darle una cualidad geómetrica y estilizada. Gracias a un buen trabajo de retoque y montaje, se aprovecha la figura del cuchillo para acomodar dentro los retratos de los protagonistas principales.

El efecto es casi el mismo que en el cartel de 1956, un impacto perturbador al ver los rostros fragmentados, simbolizando el quebrantamiento emocional de sus mundos, al ser un relato que nos cuenta cómo un hombre se incrimina a sí mismo en un asesinato, para probar los endebles procedimientos policíacos en la investigación.

En la sencilla composición, el cuchillo casi atraviesa de manera diagonal el formato, y al tener esta posición ayuda a que tenga un efecto más amenazante, enfatizado con el fondo de color rojo, con todas las connotaciones que podemos darle a este color. Finalmente, destacar el elegante diseño tipográfico, con una combinación de colores blanco y negro contrastante con el color de fondo. Además, la línea de color blanco que subraya la frase del título “Beyond a Reasonable…”, crea una especie de composición en “Z”, que comienza desde el mismo tagline en la parte superior izquierda, y cierra justamente en el título. Una lástima que sea complicado leer los créditos en color negro. Más que por el tamaño de la tipografía, se debe a lo encendido del color rojo sobre el que están escritos.


No podría dejar pasar la oportunidad de comentar el par de carteles de Paranoid Park, película de Gus Van Sant, que desde el estreno de la película llamaron mucho mi atención.




Este es uno de los dos carteles de Paranoid Park que más se han popularizado. Está hecho con un estilo de distorsión fotográfica muy común (que a los que hemos estudiado arte nos encargaron hacer alguna vez), que consiste en recortar una fotografía en tiras, para luego desplazarlas y así crear diversas distorsiones, como si fuera un espejo roto. El retrato del protagonista es bueno, y el efecto fotográfico se hace todavía más interesante al tener un desenfoque alrededor del rostro, realizado seguramente con retoque digital. Olvidemos con este efecto el tener una mínima legibilidad en los créditos de la parte inferior. Lo que sí ha conservado legibilidad, es el título y el crédito para Gus Van Sant, con la ilusión óptica de tener letras en distintos tamaños. Simbólicamente, tenemos nuevamente lo que en los carteles de Beyond a Reasonable Doubt, es decir, la representación de la inestabilidad y confusión emocional del protagonista adolescente, con un cargo de consciencia que deberá arrastrar toda su vida.



Mi cartel favorito de Paranoid Park, una propuesta estética cargada de dramatismo y versatilidad en las numerosas ideas que contiene. No puedo evitar el recordar la portada de alguna novela gráfica al ver el cartel, realizado con un buen fotomontaje , que consigue una escena que intenta traducir el turbulento estado emocional del personaje, en esas dramáticas nubes que parecen pintadas, en el viento que mueve el cabello del personaje, en ese cielo gris que ocupa poco más de la mitad del formato, en ese personaje obscuro que camina triste y melancólico al fondo en la parte izquierda y, en general, por el inestable punto de vista inclinado. En resumen, una propuesta estética efectista, acentuada por la luz teatral que ilumina al personaje. Ha sido una gran idea del diseñador colocar a la mitad los créditos, legibles sobre el fondo del cielo gris. Tema aparte es el gran diseño tipográfico del título, que inicia con el nombre de Gus Van Sant en un color rojo obscuro, y luego el título, con su tipografía distorsionada en distintos ángulos y letras en distintos tamaños. Parece el letrero del parque del filme, pintado en blanco sobre algún mosaico viejo y sucio tal vez. Un cartel magnífico, lo mejor de esta semana.

2 comentarios:

VinCe dijo...

que tal paranoid park? tengo muchas ganas de verla.
y a proposito de carteles, ayer que fui al cine vi uno de terminator donde una ciudad forma la cara de robot. curiosamente en ningun otro lado lo he visto.

me gusto bastante, ojala lo puedas ver y me comentes que te parecio.

Àlex Frias dijo...

Aunque no es lo mejor que he visto de Gus Van Sant, vale mucho la pena Vince.

Yo sí llegué a ver ese cartel de Terminator en muchos lados por internet, y en algún cine de México, es muy bueno. Está hecho con un estilo parecido a los de mosaicos hechos con pequeñas fotografías, para formar un retrato más grande. En el caso del cartel se usan las casas, edificios, calles, avenidas etc, para ir formando el cráneo del robot. Lástima que la película ha tenido pésimos comentarios, parece que es la peor película de Terminator a la fecha. Saludos!

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