viernes, 4 de enero de 2008

EN CARTELERA: THE LAST MIMZY * * 1/2

Estamos en la época en que los filmes de género fantástico empiezan a estrenarse, la mayoría cintas familiares. Junto a superproducciones como The Golden Compass (Chris Weitz, 2007), en la cartelera encuentran cabida también cintas pequeñas de bajo presupuesto, como The Last Mimzy (E.U., 2007) del actor, productor e irregular realizador Robert Shaye, quien tiene en su haber un carrera más prolífica como productor ejecutivo de cintas fantásticas, como la trilogía de The Lord of the Rings (enfrascado hace poco en un pleito por regalías con Peter Jackson) o incluso, la recién estrenada The Golden Compass.

Basada en un relato corto escrito por Henry Kuttner y C. L. Moore, este relato de ciencia ficción tiene su mayor atractivo en el encanto que Shaye sabe extraer a su par de protagonistas infantiles, sin esconder su evidente inspiración en E.T. (Steven Spielberg, 1982), entremezclando elementos de filosofía budista, algún toque new age y otro tanto de metafísica, que la alejan un poco del público infantil, ansioso por encontrar una historia más entrañable, como la de aquel extraterrestre que quería “telefonear a casa.”

De hecho, el protagonista, Noah (Chris O’Neil), es como el Elliot de E.T., pero con gafas y apariencia de niño estudioso, aunque lo que más disfrute es jugar videojuegos y estar con su hermanita Emma (Rhiannon Leigh Wryn, encantadora). Noah y Emma tendrán un encuentro con otros mundos cuando, durante un viaje a su casa en la playa junto a sus padres (Joely Richardson y Timothy Hutton), se topen con un extraño artefacto traído por el mar, junto a otros objetos, como unas piedras voladoras que giran en espirales luminosas, un caracol que permite escuchar los ruidos de los insectos y, lo mejor, un conejo de peluche de nombre Mimzy, que emite un extraño lenguaje que nada más Emma entiende.

Los niños empezarán a demostrar capacidades especiales. Noah mostrará en la escuela una genialidad repentina y sorprenderá a su maestro (Rainn Wilson) con dibujos de mandalas tibetanos. Mientras, Emma predecirá acontecimientos del futuro, será capaz de hacer telequinesis (mover objetos con su mente), flotará por los aires, hará “trucos” con las piedras voladoras, que abren un portal hacia un mundo que sólo ella podrá ver, siempre por intercesión del extraño conejo de peluche, que ha venido del futuro a revelar un secreto: la raza humana se extinguirá y quiere prevenir a la gente del incipiente siglo XXI sobre esta catástrofe.

Siento que a los niños les costará trabajo conectar con esta historia, no porque no la vayan a entender, sino porque hace falta algo más que un conejo de peluche para lograr un filme infantil memorable y llamar la atención de los pequeños. A pesar del buen desempeño de todo el reparto, de unos aceptables efectos especiales (el diseño de las figuras geométricas que se forman en el aire es admirable) y una primera parte interesante, creo que al filme le falta más fuerza y, en especial, coherencia. Esa parte futurista, que se nos va revelando tímidamente en pequeñas escenas desde la introducción, nunca logra ser ni suficiente ni clara, como para entender a fondo lo que está sucediendo con nuestros niños superdotados, ni con todo lo que está pasando.

El problema principal, es que The Last Mimzy empieza, con todo y sus fallas, como un entretenido filme infantil, que desafortunadamente acaba por ponerse demasiado complejo, justo cuando el FBI entra en escena, y se empiezan a meter cosas sobre nanotecnología, quiromancia tibetana, catástrofes futuristas, etc, como para que los niños sigan interesados. Y algo que debieron aprender de E.T. los guionistas de esta película, es que el filme de Spielberg lograba ser complejo sin necesidad de ponerse tan denso.

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