jueves, 18 de octubre de 2012

THE LION KING * * * * *


DON'T WORRY, BE HAPPY. La trágica historia de un príncipe león,
y los amigos que le ayudaron a recuperar el trono.

Hace casi 20 años se estrenó The Lion King (1994) y sigue tan actual, impactante y conmovedora como me pareció en aquella década. Este año tuvo un reestreno en formato digital 3D. Era inevitable, supongo. Pero no es en lo absoluto necesario ir al cine y pagar dinero extra, para ver una película animada que funciona a la perfección por su gran historia, así como por su magníficamente llevada narración. Algo que podría calificarse, sin temor a exagerar, como "Shakespeare para niños". Puede verse esta película como una ligera y muy felina adaptación de Macbeth a la fauna africana, en donde una manada de leones son los soberanos gobernantes de una paradisiaca sabana. Más allá de sus confines, se encuentra un tenebroso cementerio de elefantes, donde habitan las hienas, enemigos de los leones. 

Mufasa (voz de James Earl Jones) es el rey. El número musical "Circle of Life", nos presenta el  nacimiento de su primogénito, el heredero al trono Simba (Jonathan Taylor Thomas da voz al cachorro, Matthew Broderick da voz al adulto Simba). Resulta curioso, pero Simba es el único hijo de Mufasa, dado el hecho de que los leones procrean camadas de 4 o 5 cachorros. Como sea, no soy un experto en vida salvaje, ni tampoco estamos viendo un documental animado del National Geographic.

Uno de los mensajes de la película tiene que ver con los "cículos naturales", los ecosistemas, etc. Cómo cada ser vivo pertenece a estos círculos y tiene su propio lugar en los mismo. Es una de las lecciones que el sabio y majestuoso Mufasa le enseña al impetuoso cachorrín Simba: se caza sólo para comer. Sin embargo, Simba no es nada más un hiperactivo cachorro que obedece a sus instintos, sino que desea ser tan valiente como su padre. En resumen, Simba es el clásico niño que desea crecer demasiado rápido.

The Lion King, dirigida por Roger Allers y Rob Minkoff (escrita por poco más de una decena de guionistas) es ahora un clásico de la Disney. La música es memorable, especialmente el tema principal, cantado por Elton John. En ese sentido, es una combinación de magnífica música, números musicales bien dirigidos (muchos recuerdan a los del musical Fantasia, otro clásico de la Disney) y, lo mejor, personajes bien construídos; simpáticos, interesantes y nínguno resulta insufrible. Una historia shakespeareana en tono de buddy movie, aderezada con romance en la forma de una leoncita llamada Nala (voces de Niketa Calame y Moira Kelly), la mejor amiga de Simba, y además misticismo, simbolizado en un chamánico mandril, Rafiki (voz de Robert Guillaume), que observa todos los sucesos a prudente distancia. 

Como musical, The Lion King es muy disfrutable (no por nada fue adaptada al teatro musical, con gran    éxito en Broadway), con una canción pegajosa, "Hakuna Matata". Según el suricato Timon (voz de Nathan Lane) y el jabalí Pumbaa (voz de Ernie Sabella), amigos inseparables de Simba, quiere decir "no te preocupes por el pasado y vive la vida". Su encuentro tiene lugar durante el autoexilio de Simba, luego de que su padre muere en una conspiración tramada por Scar (Jeremy Irons), su malévolo y traicionero tío. La escena de la muerte de Mufasa es tan dramática y conmovedora como espectacular, a la altura de otros melodramas animados de la Disney, como Bambi o Dumbo. Nunca he olvidado cómo muere Mufasa, en medio de una enloquecida manada de ñus (un notable trabajo de animación), sacrificando su vida para salvar a su hijo. Sólo por ver esta escena en 3D, pago el dinero extra.





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