viernes, 21 de diciembre de 2012

JONAH HEX * *

Un personaje interesante que tal vez merecía una mejor película. Jonah Hex (2010) tiene lo que puede esperarse en cualquier película medianamente entretenida: acción, una trama que combina elementos paranormales y elementos de cualquier western genérico, así como un reparto decente. La película es una adaptación de una serie de cómics de la DC. De hecho, lo que consigue el realizador y también animador Jimmy Hayward (Horton Hears a Who!) es darle a la película un look de cómic y/o novela gráfica, de tonalidades góticas en ciertos momentos. 

La secuencia animada que abre la historia, nos cuenta que Jonah Hex (un balbuceante Josh Brolin, caracterizando bien al personaje original del cómic) es un caza recompensas y ex soldado confederado de la Guerra Civil, quien junto a su familia fue torturado y asesinado por el villano en turno, Quentin Turnbull (John Malkovich, en su perversa y maléfica forma acostumbrada en estos personajes). Hex logra regresar de entre los muertos a través de un ritual indio, y busca ajustar cuentas con Turnbull y sus secuaces.

Jonah Hex es esa clase de antihéroes que no irradian precisamente carisma ni mucha simpatía. Hex vaga por el mundo con la mitad del rostro deformado, con algunos pedazos de piel en donde alguna vez hubo una mejilla. Más que hablar balbucea sus diálogos, y tiene la capacidad de resucitar a los muertos con tan sólo tocarlos para extraer de ellos información valiosa. En general, la historia es un desastroso conglomerado de episodios, sin mucho congruencia entre los mismos y que está lejos de ser mínimamente interesante. Gustará a los amantes de los western por sus escenas genéricas de tiroteos,  peleas, trenes saboteados por explosiones y por la infaltable bella prostituta (Megan Fox). También gustará a los aficionados a las novelas gráficas de corte gótico y paranormal.

El problema, como decía, es que dentro de esta mezcla genérica, los realizadores no supieron embonar  una historia coherente ni atractiva. El filme se torna estúpido al final, con el predecible giro de los villanos buscando, durante el 4 de julio, asestar un pirotécnico acto terrorista en Washington, en contra del gobierno del presidente Grant (Aidan Quinn). El arma de destrucción masiva en cuestión luce tan caricaturesca (un cañón de circo lanzando pelotas luminosas), que si su concepción es poco creíble cuando nos es explicada, sin muchos pies ni cabeza, al final la gran amenaza nuclear es más paródica que nada. Supongo que es mejor echarle una hojeada al cómic original.

Josh Brolin y Megan Fox.



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