miércoles, 27 de mayo de 2009

LA SECUENCIA DE CRÉDITOS: SE7EN * * * *

David Fincher supo imponer un estilo en la secuencia de créditos de Se7en (1995), en la que introducía al espectador en la mente de un asesino fantasmal, así como en la misma investigación policiaca.

Considerada como una película de culto y como una de las mejores de los 1990, la secuencia de créditos de Se7en (1995), tanto inicial como final, es un magistral trabajo que destaca por no ser gráficamente ostentosa, y por traducirnos visualmente los bajos mundos en los que tienen que internarse su par de protagonistas, el detective William Somerset (Morgan Freeman) y nuevo compañero David Mills (Brad Pitt).

La secuencia de créditos es también la traducción visual de la mente de un asesino, del cual desconocemos su identidad la mayor parte de la película. Antes de la secuencia, vemos a Somerset acostado en su cama, a punto de dormir con la ayuda del sonido de un metrónomo. Los créditos iniciales son una inestable y vibrante sucesión tipográfica de diseño inestable, unos títulos que parecen escritos a mano y que se mueven por todo el cuadro, con un efecto que parece multiplicarlos, más evidente cuando vemos aparecer el título de la película. Los títulos hacen referencia a las notas que toma el asesino serial en cientos de cuadernos. El ritmo de la secuencia es dinámico, y junto a un fondo negro constante, se intercalan imágenes de fotografías de asesinatos y de algunas páginas de estos cuadernos, junto a otras en las que nada más vemos las manos del asesino planeando los asesinatos. Estas imágenes nos anticipan que el verdadero protagonista de esta película es un asesino casi fantasmal, cuya única prueba de su existencia son las escenas de muertes, opresivas y perturbadoras, que va dejando a Somerset y a Mills, inspirados en los 7 pecados capitales.

David Fincher supo envolver al espectador desde el inicio en este tipo de atmósferas, con elementos gráficos mínimos, que funcionan por la misma inestabilidad que les caracteriza, en una combinación de sobriedad cromática y texturas, que aparecen desde las tipografías. Además, la secuencia de créditos inicial nos involucra en la investigación de los dos detectives, al hacer una “revisión” de las evidencias que van encontrando de los asesinatos. Al principio no tenemos idea de que tratan estas imágenes, hasta que, poco a poco, nos vamos internando en el desarrollo de la historia. Este es un recurso muy copiado posteriormente en películas detectivescas, como Red Dragon, que trataron de imitar este estilo impuesto por Fincher. Claro, Fincher tampoco derrochó mucha originalidad con esta idea de involucrar al espectador en la investigación desde la secuencia de créditos, pero supo reinventarla magníficamente.

Por último, la secuencia final de créditos es una atractiva idea: el roll de créditos va de abajo hacia arriba. Nuevamente tenemos un diseño tipográfico de letra gruesa, con detalles a los lados de líneas verticales y horizontales. Como soporte visual al roll de créditos, vemos imágenes de fondo altamente contrastadas, un collage de recortes de diarios, fotos, etc. Todo esto resume una propuesta gráfica que rompe con todas las convenciones. Recurre a una parte de la estética de los film noir, en la que extractos de periódicos y fotografías de archivo policíacas sirven como punto crucial para el realismo de las atmósferas que Fincher, con una gran maestría, supo crear en Se7en.

++ La secuencia de créditos puede verse en Youtube.

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