lunes, 23 de marzo de 2009

THE BOY WITH GREEN HAIR * * 1/2

Al inicio de The boy with green hair (1948) vemos a un niño con la cabeza completamente afeitada, mientras es interrogado por la policía para saber de dónde venía o qué era lo que le pasaba. Nadie podía sacarle una sola palabra. Parecía que todo el drama de este niño tenía que ver con la pérdida de su cabello, sea por alguna enfermedad o por su propia decisión de raparse.

A Peter Frye (un niño Dean Stockwell, el “holograma” en la teleserie Quantum Leap, o el mafioso de Blue Velvet) se le puso el cabello verde de la noche a la mañana, inexplicablemente. Por más esfuerzos que su abuelo, Gramp (espléndido Pat O’Brien) hizo para que desapareciera el extraño color, nunca se le pudo quitar.

La película funciona en muchos niveles. Como drama infantil, con un niño huérfano al que se le oculta el verdadero destino de sus padres en la guerra, y que por azares del destino vive con su abuelo actor. También funciona como una metáfora antibélica, en la que el cabello verde de Peter se puede ver como un símbolo de protesta (que podría funcionar también en la actualidad) por los niños huérfanos de la guerra.

Aunque el director, Joseph Losey, y su guionista Ben Barzman, nunca nos explican los motivos por los que el pelo se le pone verde a Peter, sí podíamos sentir el enojo, la depresión y frustración que el niño sentía y transmitía en la película. Era suficiente para convencernos de que verdaderamente sufría de soledad, que extrañaba profundamente a sus padres. La historia la narraba Peter a un psicólogo especializado en niños (Robert Ryan), y en flash-back vemos la cálida relación de Peter con su abuelo. Gustan de cantar y son dos personajes que viven su particular drama: Peter es huérfano, mientras Gramp lleva la pena de haber perdido a su esposa durante un acto circense.

La película de Losey, con un argumento original de Betsy Beaton, también puede leerse como un mensaje a favor de la tolerancia hacia la diversidad. Es de suponerse que la vida de Peter no es fácil, al salir a la calle con la paranoia que genera en los demás, creyendo que su condición es contagiosa, o al ir a la escuela y vivir las burlas de sus compañeros. En algún momento del filme, a Peter se le “aparecen” otros niños, que según comentan, son también huérfanos. Ellos le convencerán de que su cabello es una especie de “señal divina”, para así recordarle al mundo sobre los niños huérfanos de la guerra. “El verde de tu cabello, es el color de la esperanza”, le dice una niña.

Sin embargo, el problema del cabello verde de Peter no llega a tener la trascendencia que presumen estas lecturas. La cinta tampoco aterriza mucho como musical, en la única escena cantada que tenía. Pero el trabajo de Dean Stockwell era bueno, es uno de los papeles más memorables de su carrera. Si el guión no llega a funcionar del todo, el mensaje pacifista y de tolerancia era bien recibido.

2 comentarios:

Joel Meza dijo...

Esta no me la sabía. Dean Stockwell es muy bueno, siempre. Pregunta: ¿es a color o b/n? La foto con que ilustras parece coloreada por el infame proceso que Ted Turner perpetró a cientos de películas.

Àlex Frias dijo...

La vi hace tiempo Joel, pero me parece que sí es en blanco y negro, y posteriormente coloreada. Y sí...se ve terrible, pero supongo que sólo así consiguieron el color verde del pelo.

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