lunes, 23 de julio de 2007

DVD: SMOKIN' ACES * *

La Última Carta (Smokin’ Aces, Reino Unido-Francia-E.U., 2006), el más reciente filme del realizador y guionista Joe Carnahan (Blood. Guts, Bullets and Octane/1998, Narc/2002, etc.), cuya filmografía ha pasado prácticamente inadvertida tanto en México como en España, no está lejos de ser el mismo ejercicio de estilo a lo Tarantino y Guy Ritchie de siempre. Tanto Carnahan como otros directores que han seguido este camino, han pecado de dar más importancia a la puesta de imágenes y al ritmo frenético de sus películas, sin preocuparse mucho por narrar una historia en lo mínimo interesante.

Debo confesar que me agradaron las recientes Lucky Number Slevin (McGuigan, 2006) y Running Scared (Kramer, 2006), pero aquí los creadores demostraron preocupación por una buena construcción del relato y sus personajes, sin que por ello desmereciera el aspecto visual, dando por resultado filmes entretenidos y al mismo tiempo intrigantes. Nada de esto último sucede en La Última Carta, en donde Carnahan pisa los terrenos del churro palomero, sin que el filme llegue a ser el pasable thriller policiaco que prometía. Al principio, el director coloca con eficacia los cimientos de un relato moderno de policias contra gángters.

Desafortunadamente, todo se irá cayendo hacia la mitad, cuando Carnahan (también autor del guión) no sepa en lo absoluto qué hacer con la gran cantidad de personajes que nos presenta: un montón de criminales compitiendo entre sí por un sólo objetivo: asesinar a Buddy “Aces” Israel (Jeremy Piven), mafioso y popular mago-ilusionista de las Vegas, ya que se ha decidido a testificar contra varios mafiosos. Un trío de ex policias desorganizados (encabezados por Ben Affleck), un par de malhabladas matonas a sueldo (una de ellas la atractiva cantante Alicia Keys), un violento y ridículo grupo de neo nazis y un experto torturador español, competirán por ser los primeros en tener la cabeza de Buddy.

Los agentes del FBI, Richard (Ryan Reynolds) y Donald (Ray Liotta), quienes se encuentran siguiendo a Primo Sparazza, padre de Buddy, serán enviados por su jefe (Andy Garcia) para evitar que el ilusionista sea asesinado.


Carnahan nunca encuentra el tono deseado para su película. El supuesto humor negro no está muy logrado que digamos, y en realidad, no hay oportunidad de quedar enganchados con algún personaje, ni que alguno de los actores nos sorprenda con su trabajo. Carnahan no consigue aprovechar bien a sus numerosos personajes, por lo que no le quedará más remedio que enfrentarlos entre sí, en una batalla interminable de balazos y bombas al final de la cinta. El problema es que Smokin’ Aces no es más que eso, sin una buena historia, ni humor que salve un poco el asunto.

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