sábado, 19 de abril de 2014

ZERO DARK THIRTY * * * *

BELLA E IMPLACABLE. Jessica Chastain como Maya, investigadora de la CIA.

"E.U. no tortura", dice el presidente Obama durante el fragmento de una entrevista, en una escena de Zero Dark Thirty, el más reciente filme de Kathryn Bigelow. En ese sentido, el filme es revelador y propenso a causar polémica. Desde el inicio, vemos a un agente de la CIA torturar a un hombre sospechoso de estar vinculado con el grupo saudi de Al-Qaeda. Pone en evidencia a una agencia de investigaciones, con una ascética imagen en contra de la tortura. Aquí, vemos la crónica de las investigaciones que, después del 9/11, se llevaron a cabo para dar con el "enemigo número 1", Osama Bin Laden, que finalmente llevaron a su captura y ejecución el 6 de mayo del 2011, exactamente 10 años después.

Jessica Chastain interpreta magníficamente a Maya, una agente investigadora de la CIA con temple de acero y persistencia infatigable ("es ella contra el mundo"), personaje en parte real, en parte ficticio (Bigelow ha afirmado que es una construcción basada en 2 o 3 personajes reales, que llevaron a cabo la investigación, y cuya identidad ha mantenido protegida frente a los medios). Maya tendrá un sólo    objetivo: encontrar a Bin Laden. Sus investigaciones están enfocadas en dar, primero, con un mensajero y colaborador de Osama, Abdu Ahmed. 

La película pudo haber sido un interesante estudio de personaje, de no ser porque la narración, con grandes saltos de tiempo, pasando por importantes sucesos y atentados que ocurrieron durante la investigación, se mantiene como un frío recuento de los hechos. Su forma está entre un filme de espionaje y un thriller político, que va tomando varios caminos y direcciones. Técnicamente, la película luce impecable en su ejecución y reconstrucción de los hechos, quedando patente en la excitante parte final, cuando el grupo de SEALS irrumpe en la casa donde se esconde Osama, donde limpia y eficazmente cumplen con su misión, casi en total obscuridad.  

Mi problema con el filme, es que no hay una mínima reflexión sobre el tema de la tortura. Maya se nota al principio incómoda al presenciar las torturas; más adelante, parece incluso involucrada en el proceso. Ella es como un tornado, dispuesta a que nada la detenga, a demostrar que sus investigaciones y teorías son correctas. El filme tiene un subtexto feminista, en el propósito de Maya de sobresalir en una institución dominada por los hombres. Hay una escena en donde trata de demostrarle al grupo de SEALS que no se equivoca en su teoría sobre el escondite ("quiero que lo maten por mí"), horas antes de la operación.

A pesar de todo, la película (con sus enormes elipsis narrativas), es una buena película de espionaje, con sus momentos emocionantes (la localización, rastreo y persecución de Ahmed), y mucho suspenso (el largo proceso para que se apruebe la misión). En su narración, casi en tiempo real, a contra reloj, no hay muchos diálogos, ni mucho tiempo para involucrarse emocionalmente con Maya, ni con algún otro personaje. Ni siquiera cuando, durante una cena en un restaurante, su amiga y colega (Jennifer Ehle), le pregunta "¿Tienes algún amigo?". Ahí es cuando el guión intenta involucrarnos más emocionalmente con el personaje, aunque sin mucho éxito. 


viernes, 11 de abril de 2014

BRAVE * * * *


CABELLO DE FUEGO. Merida demuestra sus habilidades con el arco y flecha. 

Dentro del canon Pixar, Brave puede estar algo por debajo de obras maestras como Toy Story, Up, o incluso Monsters Inc., pero no hay duda que puede ubicarse dentro de lo mejor de la casa de animación. La película ganó en 2013 el Oscar a Mejor Filme Animado. Un relato sencillo sobre una princesa con cabellos color de fuego, Merida (voz de Kelly Mcdonald), dispuesta a ser un espíritu libre. El nivel visual es supremo -no podría ser de otra manera-,  donde se puede observar el sumo cuidado y estudio que los realizadores tuvieron que hacer, para recrear los paisajes escoceses en los que se ubica la trama. Nuestra heroína es una experta en el arco y cabalgando su caballo percherón. Su padre (voz de Billy Connolly, excelente), es un rey que ha perdido una pierna peleando con un oso gigantesco. Mientras, su madre (extraordinario trabajo vocal de Emma Thompson, incluyendo un convincente acento escocés), vive en extremo preocupada por que su hija reciba una educación digna de una princesa. Merida, quien no se ve a sí misma cumpliendo con toda la etiqueta de una casa real, y su mamá, serán las dos fuerzas opuestas, luchando constantemente en el filme.

La realizadora y guionista Brenda Chapman (primera mujer en ganar un Oscar en esta categoría), quizás haya tomado la idea para Brave directamente de Brother Bear (2003). Merida, obligada a tener que unirse en matrimonio con algún "digno" miembro de los otros tres clanes, decide adquirir un conjuro de una bruja (voz de Julie Walters), para hacer cambiar a su mamá de parecer respecto a la boda. El conjuro acaba convirtiendo a la reina en un oso, y aquí la maestría de los animadores queda patente. Madre e hija tendrán que huir y esconderse en el bosque, la reina para no ser cazada por el marido, y Merida para encontrar a la bruja y deshacer el hechizo.

La lección de vida para ambas es clara: la reina aprenderá que su hija tiene algo que enseñarle sobre la vida (en especial, cuando se trata de sobrevivir en el bosque), en tanto, Merida renovará el complicado   lazo emocional que tiene con su madre. Suena previsible, pero la historia tiene su encanto. Tiene sus   momentos divertidos y conmovedores. La reina, por ejemplo, corre el peligro de quedar convertida en oso no nada más en cuerpo, sino también en alma. 

Es increíble el hiperrealismo a nivel visual conseguido en el cabello de Merida, resultando incluso algo  distractor su roja y rizada melena. En general, Brave es entretenida y con buenas dosis de humor, basado en cierta medida en su estereotípica caricatura de los highlanders. Más allá de eso, es un cuento de hadas con el corazón puesto en el lugar correcto. 

jueves, 10 de abril de 2014

WASTE LAND * * * * *

Cuando vi por primera vez una exposición del artista visual brasileño Vik Muniz, lo primero que me llamó la atención, fue su capacidad para darle un sentido plástico a cosas inusuales, como basura y otros elementos, como sus famosos retratos hechos a partir de cabello. Este documental de Lucy Walker, Karen Harley y Joao Jardim (con la participación de Fernando Meirelles como productor), muestra a este artista de renombre internacional trabajando en uno de sus más recientes proyectos, Waste Land. Muniz se adentró en los oceánicos tiraderos de basura en Rio de Janeiro, en donde se dedicó a entrevistar a recolectores de basura, recopilando testimonios con historias tristes e edificantes, algunas inspiradoras, pero todas con algo en común: el deseo de una vida mejor. Muniz tomó retratos de algunos de ellos, luego de conocer a fondo sus historias, ampliando luego dichas fotos para rehacerlas  con basura recolectada de estos tiraderos. El resultado, es un documental interesante para los amantes del arte, resultando conmovedor y, al mismo tiempo, revelando un contundente mensaje ecologista (los escenarios de los basureros son impresionantes). Muestra el lado altruista-activista de Muniz, rescatando la dignidad y el espíritu de estos recolectores-recicladores de basura que, sin más remedio, han hecho de eso un medio de vida.

ARTE CON BASURA. El artista Vik Muniz. 

miércoles, 9 de abril de 2014

HUGO * * * * *


EL VERDADERO MAGO DEL CINE.
Ben Kingsley como George Méliès, y Asa Butterfield como Hugo Cabret.

Martin Scorsese trajo dos sorpresas al filmar Hugo: primero, el proyecto de adaptar un libro infantil (The Invention of Hugo Cabret, escrito por Brian Selznick); luego, que este sería en 3D. Los críticos y seguidores de sus filmes quedamos perplejos. Scorsese confesó que esto último no tenía nada de extraño, ya que el 3D (o mejor dicho, la estereoscopia) existe desde los inicios del cine mismo. Además, el libro le ofreció una excusa para dedicarle un magno homenaje a Georges Méliès (Ben Kingsley, portentoso), aficionado a la magia y genio de los efectos especiales, que hizo del cine, desde sus orígenes, una herramienta para crear un mundo de -literalmente- magia y fantasía (podría decirse que fue el creador de dicho género en el cine).

Hugo es una carta de amor de Martin Scorsese al cine. En ese sentido, el realizador nos hace redescubrir  el cine a través de los ojos del niño protagonista, el Hugo del título (Asa Butterfield), un niño huérfano que vive en los rincones ocultos de una estación de tren, en el París de los años 1930. Su padre (Jude Law), encargado de mantener el reloj de la estación, le ha dejado como herencia un  "automaton" (vamos, un robot), el cual nunca pudo ver funcionar, debido a que la llave para darle cuerda se encuentra perdida. 

La historia tiene un sabor dickensiano, y si a eso se le agrega un giro fantástico sorprendente (de un realizador caracterizado más por historias de gángsters que otra cosa), el filme no nada más es capaz de entusiasmar hasta las entrañas a cualquier ferviente cinéfilo (como quien esto escribe), sino que también tiene todo para mantener fascinado a audiencias adultas e infantiles. Scorsese nos sumerge en un bullicioso microuniverso, representado en la estación de tren. Recrea maravillosamente cada detalle de una estación de esa época, en donde encontramos, en ese guardia de la estación interpretado por Sacha Baron Cohen, la representación de la intolerante y abusiva autoridad. En sus últimos años de vida, el viejo Méliès, pobre y olvidado, tuvo un negocio de juguetes. En el filme, dicho negocio está ubicado en la estación. 

Tanto Hugo como su amiga, Isabelle (Chloë Grace Moretz, con acento británico), ahijada de Mélies, en una encantadora licencia artística, se dan a la tarea de traer al cineasta del olvido, al tiempo que nos llevan por un viaje por la historia del cine, espectacular visualmente, brillante cinematográficamente,  y   didáctico al mismo tiempo. La historia acaba resultando un cuento de hadas moderno, ambientado en la época de entreguerras: un rey caído (el padre de Hugo), un príncipe (el mismo Hugo), una princesa (Isabelle), un villano (el guardia), y un mago (Méliès).

Mención aparte merece el diseño de arte. Además de la referida estación de tren (en donde se desarrolla la mayor parte de la historia), vemos en la segunda mitad una magnífica reconstrucción de los sets que usó Méliès en muchos de sus cortos (sus adaptaciones de clásicos de Verne, "Viaje a la Luna", "20,000  Leguas de Viaje Submarino", etc.), mientras este rememora sus pasadas glorias. Parece que estamos en el "detrás de cámaras" de estas primitivas producciones, con todo y el viejo arte de los primeros efectos especiales, en un ejercicio de cine dentro del cine ambientado genialmente. Su riqueza visual merece verse no una, sino dos o hasta tres veces.



viernes, 4 de abril de 2014

THE WOLF OF WALL STREET * * * *



QUE LLUEVA EL DINERO. Leonardo DiCaprio como Jordan "El Lobo" Belfort. 

¿Existe una mancuerna más sólida en el cine norteamericano actual, que la formada por Martin Scorsese y Leonardo DiCaprio? Ninguna que me venga a la memoria ahora. Cada vez que el actor es dirigido por Scorsese, derrama hasta la última gota de su talento. No ha habido filme en donde Scorse no haya sabido extraer toda la magia histriónica que DiCaprio posee. The Wolf of Wall Street es la enorme biopic (3 horas de duración) de Jordan Belfort, un sujeto que a finales de los 1980, principios de los 1990, sacudió el mundo de las finanzas con su emporio de asesoría bursátil y de valores. Inmediatamente me vino a la memoria Boiler Room (2000),  filme pequeño en comparación, pero que trata el mismo tema de la corrupción e ilegalidad dentro del mundo de las finanzas y capitalismo en Norteamérica; así como el rápido enriquecimiento a través del camino de la ilegalidad, en jóvenes que sueñan con ascenso inmediato en la escalera profesional.

Es evidente por qué a Scorsese le ha interesado el tema: una buena excusa para mostrar un mundo de decadencia y perdición. El filme está basado en el libro homónimo escrito por el mismo Belfort, en donde cuenta su rápido asenso en el mundo de las finanzas, justo cuando empezó como un inocente e inexperto vendedor de acciones, bajo el cobijo de su jefe (Matthew McConaughey), quien le enseñó todos los trucos y secretos para tener éxito y ser el mejor vendedor ("Lo único que debe importarte, es tener su dinero en tu bolsillo). Al mismo tiempo, se inició en el consumo de cocaína ("Te mantendrá enfocado, y tecleando el teléfono como loco"), y en una ridícula costumbre de golpearse el pecho como si tuviera algo atorado, mientras murmura una tonada. 

Vemos cómo Belfort llegó a convertirse en una especie de gurú de la mercadotecnia y las ventas (con el ejemplo de saber cómo vender una simple pluma), ganándose el apodo de "El Lobo de Wall Street". Su libro, aparentemente, es como una especie de "biblia" para mercadólogos y estudiantes de finanzas.

En ese sentido, es el clásico retrato del personaje decadente y autodestructivo, hundido en la adicción a las drogas y al sexo. Belford es como una estrella de rock del mundo bursátil, con una vida llena de excesos, orgías, escándalos, consumo de todo tipo de drogas, etc. Belford narra la historia en muchos instantes hablando hacia la cámara, con un cinismo y desfachatez impresionantes, consagrándose así como el personaje -tal vez- menos carismático que jamás se haya visto en un filme de Scorsese. No hay mucho de admirable o interesante en Belford como personaje, acaso un típico caso de genialidad mal encausada, con un éxito fundado totalmente en la ilegalidad y el crimen.

Podrá parecer la menos "scorsesiana" de las películas de Scorsese. A pesar de ser una película con una historia poblada de total insanidad y demencia, hay una banda sonora ecléctica y fabulosa, una interesante -si bien no extraordinaria- edición de Thelma Schoonmaker, incluyendo algo singular: escenas de sexo explícitas, como nunca antes se habían visto en un filme de Scorsese.

"The Wolf of Wall Street" no es la mejor película de Scorsese, pero es un buen trabajo del realizador. Si no me equivoco, es también su película más larga (10 minutos más larga que The Aviator).  Solamente fans de Scorsese tendrán la paciencia de aguantar las 3 horas seguidas, llenas de cameos y pequeñas participaciones de "caras conocidas" (Spike Jonze, Matthew McConaughey, Jon Favreau, Rob Reiner). La actuación de DiCaprio es genial. Es uno de sus trabajos más valientes a la fecha. Recuerda su retrato de Howard Hugues en The Aviator. En tanto, Jonah Hill, como el mejor amigo de Belford, Donnie Azoff, un insufrible drogadicto, está ganándose a pulso su credibilidad como actor. 


miércoles, 2 de abril de 2014

FROZEN * * * * *


LA REINA DE LA NIEVE. Elsa tiene en sus manos el poder de producir frío. 

La adaptación de Disney del clásico cuento infantil de Hans Christian Andersen, The Snow Queen, ha resultado en una de sus mejores películas animadas a la fecha. Su revisión de una historia sobre la relación de dos hermanas, una de ellas nacida con gélidos superpoderes para producir nieve, hielo y todo un clima invernal a su alrededor, recuerda los conflictos de los mutantes de los X-Men. Pero estamos en otros terrenos, en los nórdicos territorios de Noruega. Luego de, accidentalmente, herir a su hermana menor mientras jugaban, Elsa (Idina Menzel) decide encerrarse y mantenerse alejada de ella.  Anna (Kristen Bell) no entenderá mucho el por qué, ya que la magia de unos trolls de piedra, ha borrado todo indicio del accidente de su memoria.

Frozen tiene una ambición visual suprema, además de ese toque Pixar. No nada más se nota en el  cuidado visual de cada mínimo detalle, sino en su preocupación por narrar un verdadero melodrama dirigido a los niños, en donde el ritmo no decae. Más que un don, para Elsa sus poderes son como una maldición. Nada es de extrañar, teniendo a John Lasseter como productor. El vestuario, en especial, tiene detalles visuales interesantes, y además los efectos especiales son impresionantes, siempre que Elsa usa sus poderes para producir frío. El drama llega cuando, luego de ser coronada reina, Elsa huye justo cuando todos han descubierto que tiene poderes ocultos. En su autodestierro, la  ahora joven reina se va a vivir a la cima de la montaña más alta, encerrándose dentro de un castillo de hielo que ella misma construye. Ahí, como lo dice en la oscarizada canción original, "Let it go", Elsa  será más feliz, sin el peligro de lastimar a alguien. 

Preocupada, Anna irá en su búsqueda, y contará con los servicios como guía de un recolector y comerciante de hielo, Kristoff (Jonathan Groff), viajando en un trineo tirado por un reno. El número musical que abre el filme es bastante bueno (Vuelie), mostrando rítmicamente el trabajo de unos recolectores de hielo, serruchando y levantando enormes bloques. Tiene un tratamiento a la musical antiguo de la Metro Goldwyn Mayer.

La película tiene esa magia propia de la Disney en lo que siempre ha sido su especialidad: los cuentos de hadas y princesas. No hay un villano propiamente dicho (un personaje dará la sorpresa al final con ciertos planes maquiavélicos). Si acaso, el antagonista es el eterno clima invernal provocado por Elsa  sobre su reino. Pero si hay algo por lo que el filme sobresale, es por la gran dirección de Chris Buck y Jennifer Lee, al conseguir una historia tierna y conmovedora sobre el amor entre hermanos (o hermanas, como en este caso). 

No se roba el filme, pero afortunadamente Olaf (Josh Gad), un muñeco de nieve, no es el molesto e irritante patiño que puede parecer. Su presencia es discreta, graciosa y encantadora, como el inocente ser mágico que desea conocer el calor del verano, sin imaginar los peligros que esto representa para él.





viernes, 28 de marzo de 2014

DESPICABLE ME 2 * * * * *



AMOR A LA VISTA.  Gru podría encontrar a su otra mitad en
Despicable Me 2. 

Con Despicable Me 2 vino lo inevitable. Su protagonista, el otrora megalomaniaco villano de facha tétrica, Gru (Steve Carrell) encuentra el amor, muy a su pesar. De todas formas, en eso consistía la premisa de la primer película (2010), el ver cómo el despreciable, obscuro, amargado y traumatizado Gru escondía indicios de humanidad y bondad. Esta segunda parte es mucho más divertida y encantadora que la primera, gracias a que los geniales, amarillentos y enfundados en oberoles minions, están ahí nuevamente para salvar el show. No por ello Gru es menos interesante. Ahora tiene nuevos dilemas relacionados con la paternidad, y otros más románticos. 

Por primera vez veremos si el calvo personaje es capaz de lidiar con el hecho de que Margo (Miranda Cosgrove) ya no es una niña y le están empezando a gustar los chicos. Edith (Dana Gaier), la de "enmedio", sigue siendo la misma niña "ruda" de siempre, en tanto, la pequeña roba-corazones Agnes (Elsie Fisher) siente la ausencia de una figura materna en su vida. El proceso es de una comicidad que alcanza cotas extraordinarias. Steve Carrell vuelve a hacer una trabajo de voz fenomenal, con ese indefinido y extraño acento como de Europa del Este con el que dota a Gru. 

Sin embargo, son los minions (especialmente el trío formado por Kevin, Bob y Stuart) los que, irremediablemente, se acaban robando toda la película (voces realizadas por los mismos directores Pierre Cofin y Chris Renaud). Gru, retirado de su carrera como villano, se encuentra dedicado completamente a una relajada y pacífica vida como dueño de un negocio de mermeladas. Esto no durará mucho. El Dr. Nefario (Russell Brand) extraña planear las fechorías del pasado, y al mismo tiempo, Gru será violentamente reclutado por una extraña mujer pelirroja, Lucy  (Kristen Wiig), quien trabaja para una corporación secreta dedicada a combatir villanos. Gru tiene una misión: encontrar al inventor de una substancia que transforma, a lo Jekyll y Mr. Hide, en mutantes a todo aquel inyectado con la misma.

El villano con el que Gru tendrá que enfrentarse, es una creación estereotipada pero graciosa y funcional, por lo satiríca que resulta: El Macho (voz de Benjamin Bratt), disfrazado como luchador enmascarado mexicano. Gru tiene cuentas pendientes del pasado con El Macho. En ese sentido, el filme encuentra el lado cómico a elementos típicamente mexicanos, como la fiesta de "Cinco de Mayo", donde habrá sombreros de nacho rellenos de guacamole, o el hijo adolescente de El Macho, un chico que es el prototipo del latin lover, entre otros. 

Los directores, inteligentemente, les permitieron más espacio y tiempo a los minions para lucirse a sus anchas. Su humor slapstick, su lenguaje como alienígena (que suena como mezcla de japonés, italiano y francés), los hace imparables e incansables. Te estás riendo desde que aparecen en escena. No es exagerado afirmar que Despicable Me 2 es la mejor comedia animada de la que tenga memoria reciente. 


miércoles, 26 de marzo de 2014

TANGLED * * * 1/2

HORA DEL SHAMPOO. La versión de Disney del cuento infantil "Rapunzel."

No es mucho de extrañar que el clásico cuento infantil de los hermanos Grimm, Rapunzel, publicado hace 200 años (a su vez, una adaptación de Persinette, un relato de 1698) haya sido adaptado por Disney en la forma de un melodrama adolescente, de maduración y crecimiento. Rapunzel (voz de Mandy Moore), cuenta la historia de una bella princesa atrapada en una torre, secuestrada por una bruja siendo una bebé. Lo más especial de Rapunzel, es su muy largo cabello mágico (22 metros). Dirigida por Nathan Greno y Byron Howard, Tangled muestra a Rapunzel como una adolescente queriendo salir de un encierro forzado, al que está sometido por una bruja (voz de Donna Murphy), a la que cree su madre. Dicha bruja necesita de la magia del cabello rubio de la chica, para permanecer joven y nunca envejecer. 

Rapunzel tiene la ilusión de salir y explorar el mundo. Unas extrañas luces en el bosque la tienen intrigada, y la oportunidad de escapar llega cuando un fugitivo de la justicia, Flynn (Zachary Levi),  llega a la torre. Ambos hacen un trato: Flynn servirá de guía de Rapunzel y de su mascota, un pequeño camaleón. Hay un caballo blanco con actitudes de perro rastreando a Flynn. Pasado un rato, el caballo formará el triángulo perfecto, gracias a su graciosa presencia, durante las aventuras y peligros que Flynn y Rapunzel tengan que sortear en su huida. La guardia real se encuentra tras la pista de Flynn, mientras la bruja Gothel trata de encontrar a Rapunzel.

Aunque el trabajo de animación es muy atractivo, y que el filme tiene canciones pasables, lo cierto, es que Tangled es un trabajo menor de la Disney. Si la comparamos con The Princess and the Frog, su anterior largometraje, y Frozen, su más reciente filme animado ganador del Oscar, Tangled no tiene muchas pretenciones. No es tanto Rapunzel quien domina el filme, sino la dupla que, sin remedio y previsiblemente, acaban formando Flynn y el caballo. Rapunzel resulta una atractiva presencia en pantalla, debido a su inocencia mientras explora el mundo, (incluyendo una cantina repleta de villanos malencarados, divertidos aunque cliché), así como por la serie de gags debido a la longitud de su cabello. 

jueves, 20 de marzo de 2014

JUAN DE LOS MUERTOS * * * *

ZOMBIES EN LA HABANA.  Juan de los Muertos, a la caza de zombies. 

La respuesta del cine hispanoamericano a Shaun of the Dead. Si bien esta producción hispano-cubana se queda un par de pasos atrás de equipararse o superar a su contraparte británica, Juan de los Muertos (o Juan of the Dead, su título internacional) es una divertida película de zombies, una parodia-homenaje de las películas de George Romero, instalada en el lugar menos imaginado: La Habana. Sus efectos especiales, e incluso su maquillaje, no se comparan con los de una producción norteamericana, pero son aceptables, y esto se compensa con un cruel humor negro bien dosificado, así como una comicidad desenfadada y cínica. El argentino Alejandro Brugués, consigue adaptar impecable e ingeniosamente una historia de zombies al entorno social y político de cuba, en donde los "muertos vivientes" no se llaman zombies, sino "disidentes". Además, estos zombies tienen nuevas cualidades, ya que duermen y pueden andar bajo el agua. 

Aquí poco importa el por qué, de repente, turistas y ciudadanos cubanos empiezan a transformarse en zombies. En el barrio donde habita el Juan del título (Alexis Díaz de Villegas, especie de versión cubana de Jeff Goldblum) surge el primer brote, y de ahí, el total caos apocalíptico. Juan es un personaje, que a pesar de su pobrediablezca facha, de lucir y confesarse a sí mismo como un holgazán sin oficio ni beneficio, es un personaje que roza lo fascinante en una historia de este tipo. Al inicio, lo vemos a flote en un balsa, lo que hace imaginar lo más obvio: se encuentra en camino a Florida. Pero lo cierto, es que lo que menos quiere el tipo es huir de la isla, prefiriendo quedarse a cualquier otra cosa. Por otro lado, Juan es el improbable padre de una atractiva chica española (Andrea Duro), la cual no tiene mucha fe en las cualidades como padre de Juan. 

Para demostrarle a su hija que puede cambiar, Juan, incluyendo a Lázaro (Jorge Molina), su mejor amigo; un transexual, un fisicoculturista que se desmaya al ver sangre, y un tipo llamado California, formarán "Juan de los Muertos", corporación dedicada a dar muerte a los infortunados que hayan sido mordidos por zombies, a petición de sus familiares.

El mejor chiste -o uno de los mejores- es un hombre norteamericano (un actor hispano hablando en inglés) que aparece de la nada, con un parecido enorme a George Romero. Aunque la historia es el punto flojo (el asunto del negocio se olvida, y de manera indisciplinada la trama se va por otros rumbos), y hubiera estado mucho mejor de haber explotado más sus satíricas intenciones políticas, el trabajo de Brugués es entretenido, muy visible; sin mucho pudor a la hora de los diálogos y situaciones vulgares, quizás algo homofóbica, pero sin duda, sabiendo cómo ver el lado cómico a una película de zombies. 

martes, 18 de marzo de 2014

PAULETTE * * * *

La premisa de esta pequeña delicia fílmica es una muy original. Paulette, dirigida por Jérôme Enrico, plantea la idea de cómo situaciones desesperadas, requieren ideas desesperadas. Una amargada, xenófoba y racista anciana, la Paulette del título (Bernardette LaFont, en su penúltima película antes de morir en 2013) decide convertirse en una traficante de drogas, usando un poco de creatividad. Con una pensión que no le deja mucho para vivir, y habilidades en la repostería, la anciana decide contactar a una peligrosa banda de traficantes de drogas en su vecindario, y vender droga usando sus propios medios. Sin embargo, cuando se da cuenta que con simplemente perseguir clientes potenciales en los pasillos y escaleras del metro no es suficiente, Paulette decide "integrar" la valiosa mercancia (cannabis, para ser exactos) como ingrediente de sus pasteles, galletas, y demás delicias azucaradas, para posteriormente venderlas. 

Bernardette LaFont está excelente. La película es un thriller en clave desenfadada y cómica. Todo se irá complicando irremediablemente, y lo divertido es ver cómo en el camino de la anciana (hasta su mismo nieto le tiene miedo), irán apareciendo obstáculos casi inimaginables. El más complicado de sortear: su yerno, quien para colmo de Paulette no nada más es negro, sino un detective de policia. Lo mejor, es que la película no es como cualquier estúpida comedia Hollywoodense veraniega. Sino que estamos ante una historia en la que, al menos, es evidente que al director  le interesa su personaje principal y su evolución. Carmen Maura forma parte del elenco, magnífica también como una de las amigas de Paulette.

REPOSTERIA PARA "VIAJAR".  Bernardette LaFont como Paulette.

jueves, 13 de marzo de 2014

CAPTAIN PHILLIPS * * * *

ALERTA PIRATA. Tom Hanks enfrentará piratas somalíes en
Captain Phillips.

Captain Phillips está basada en hechos reales, en un caso que impactó a la prensa internacional. Es  una de esas historias que parecen difíciles de creer en pleno siglo XXI, por involucrar la actividad criminal más antigua de la historia: la pirateria marítima. Paul Greengrass ofrece una crónica del asalto a un barco comercial americano en 2009, capitaneado por el Capitán Richard Phillips (Tom Hanks, excelente), por parte de unos piratas somalíes en el Mar Arábigo. La película tiene una fuente de primera mano, el libro que escribió el mismo Phillips narrando su traumática experiencia. Luego de que los piratas abordaron el barco (que llevaba mercancia de ayuda a Kenia), tomaron como rehén al capitán, quien en un acto de heroismo, se ofreció para salvar a la tripulación.

Greengrass dirige la película con un realismo arrollador, similar al de United 93 (2006). Pone al espectador a bordo del  barco, filmando toda la acción en un barco idéntico al mercante Maersk Alabama. En general, toda la acción tiene lugar en alta mar (en realidad, el Mediterráneo sirviendo como escenario), filmando toda la película con cámara portátil, aspecto que contribuyó incluso a que gente en los cines experimentaran mareos y náusea.

El resultado es una película que, con intensidad, fuerza, y pleno dominio y maestría técnica, consigue en partes iguales emocionarnos, como debe de hacerlo un thriller hollywoodense, y al mismo tiempo, reflexionar sobre el mundo globalizado y la situación económica internacional.  En una escena, el líder corsario Muse, interpretado por la revelación Barkhad Abdi (actor no profesional que tomó a la crítica por sorpresa y consiguió una nominación al Oscar como Mejor Actor de Soporte), confiesa a Phillips que es un pescador. "Sus barcos llegan y se llevan todo el pescado", le comenta Muse con impresionante tranquilidad. "En Somalia las cosas son muy diferentes que en E.U", continua Muse. 

Es cuando el subtexto político de la película sale a relucir, natural y sutilmente. Sin embargo, la intención de Greengrass no es tanto que sintamos simpatía por los piratas (hay uno, que parece ser el más joven y poco experimentado, por el que Phillips se muestra compasivo). Greengrass ofrece una visión imparcial de una situación crítica para la navegación actualmente. El tour de force actoral entre Hanks, una estrella internacional, con Abdi, un debutante que no tenía en sus planes convertirse en actor de la noche a la mañana, es lo mejor en el filme. Su tensa relación es el corazón de una historia aparentemente simple, pero que lleva el verdadero significado de lo que estamos viendo.

martes, 11 de marzo de 2014

BLANCANIEVES * * * *


¡¡¡OLÉ MATAORA!!!  Macarena García como Blancanieves.

Pablo Berger (Torremolinos 73) ha afirmado en entrevista, que su idea de llevar a la pantalla una adaptación silente de Blanca Nieves, relato infantil de los hermanos Grimm, la tuvo mucho antes que The Artist (2011) fuera producida y estrenada. Ambas pertenecen a esa nueva ola monócroma de moderno cine silente en boga, en donde los realizadores se remontan al pasado, justo a los orígenes silentes del séptimo arte. A pesar de estar hechas en pleno siglo XXI, ambos filmes parecen producidos en los 1920s. Blancanieves es una personalísima reinterpretación del cuento clásico, instalándolo en la Sevilla  taurina de principios de siglo XX. La protagonista es una niña, Carmen (las revelaciones Sofia Oria, de niña, y Macarena García, de joven), quien ha sufrido una infancia llena de abusos y sufrimientos, al estilo Cenicienta. 

Luego de que su padre (Daniel Giménez Cacho), un famoso torero, acaba paralítico al ser embestido por un toro, y su madre fallezca durante el parto, Carmen es adoptada por su abuela "bailaora" (Angela Molina). Sin embargo, la niña, sin nadie más que un gallo como mascota, queda bajo el tutelaje de Encarna, su malvada madrastra (Maribel Verdú, guapa en un modo muy siniestro) -como si hubiera de otras en los cuentos infantiles-, prohibiéndole incluso que tenga contacto con su papá. 

Antes que Encarna pueda decir "Espejito, espejito ¿quien es la más bella?" el más sorpresivo giro de esta adaptación vendrá cuando Carmen decida, accidentalmente, convertirse en torera. En parte debido a que lo lleva en la sangre, y en parte porque los enanos del cuento no serán 7, sino 6 torero-cirqueros-ambulantes. Carmen se une a la troupe de enanos, y estos la bautizan como Blancanieves ("como la del cuento", dirá el de la idea). 

Lo que consigue Pablo Berger (quien afirma haber tomado la idea al ver una fotografía de enanos cirqueros, tomada por Cristina García Rodero), es un cuento obscuro y conmovedor al mismo tiempo, macabramente concebido y con mucho humor negro. La película es extremadamente original,  bellamente fotografiada y musicalizada con un furor implacable (el soundtrack tiene inspiración en el paso doble y hay música flamenca). Lo interesante, es su lectura feminista, que propone algo inusual en el mundo de la "fiesta brava": una mujer torera, una matadora, bella con su traje ajustado y cabello corto. El final no podría estar más lejos del que conocemos. Deja al espectador con un signo de interrogación dibujado en el rostro. Es algo Felliniano, y algo a lo David Lynch, cerrando con una imagen bella de un ojo cerrado llorando. 

domingo, 9 de marzo de 2014

300: RISE OF AN EMPIRE * * 1/2

NO EXACTAMENTE 300. Sullivan Stapleton y su armada ateniense.

300: Rise of an Empire tiene una excusa interesante para su existencia en la pantalla: ser algo entre una historia paralela y una continuación de 300 (2006), donde se nos volvía a contar, con el lenguaje visual de una novela gráfica trasladada al cine, el legendario relato de la batalla de las Termópilas, en donde 300 espartanos se enfrentaron contra el enorme ejército persa. Por supuesto, hay también la excusa de derramar litros de sangre digital en primer plano, para mayor justificación de su formato en 3D. Adaptación del cómic creado por Frank Miller, 300 fue una verdadera innovación visual, un visualmente espectacular rescate del viejo género de "espadas y sandalias", con brutales batallas y peleas filmadas en cámara lenta, con mucha sangre salpicando la pantalla, y espartanos luciendo pectorales y six packs retocados por computadora. La cereza en el pastel estaba en el toque fantástico propio del universo de los cómics y, por qué no, del video juego. 

El problema con esta segunda entrega, dirigida por un tal Noam Murro (a su vez, dirigido por el ahora productor Zack Snyder), es que toda esa novedad visual, estéticamente impactante, ya perdió mucho de su factor sorpresa, con series como Spartacus tomando como referencia directa -digamos "inspiración"- dicho concepto visual.  Mientras Leonidas (Gerard Butler, en dos o tres escenas pequeñísimas, que parecen como escenas desechadas de 300) peleaba con sus 300 soldados contra Xerxes (Rodrigo Santoro, con su look a lo carnaval de Rio), la nación griega, comandada por Temistocles (Sullivan Stapleton) se encontraba en plena ofensiva naval contra la flota persa, a cargo de Artemisia (Eva Green, en plena actuación autoparódica), una amazónica, bella, y sanguinaria mujer griega ojiverde, con un pasado tortuoso y obscuro. 

La historia de Artemisia es de verdadera tragedia griega, con motivos de sobra para pasarse al lado del enemigo y pelear bajo las órdenes de Xerxes. Al inicio, se nos da algo de historia de fondo, sobre cómo, en venganza por la muerte de su padre, el rey Dario, Xerxes decidió pasar de ser mortal a una deidad. Si la primer película fue mejor, fue por esa aura de heroismo y sacrificio irradiada por Leonidas. Los 300 espartanos dan el todo por el todo contra los invasores persas. Además, Gerard Butler sin duda tenía más pulmones para gritar a flema suelta que el más blando y desconocido Sullivan Stapleton. 

La historia de esta nueva 300 es más convencional y predecible, y por el lado visual, más grisácea (el clima durante el 90 porciento del filme es nublado y borrascoso). Lo rígido y plano de la historia, se ve compensado con peleas y batallas emocionantes, filmadas igualmente con la milimétrica precisión de la cámara lenta, así como caprichosos movimientos de cámara. Eva Green se roba el filme como la bella y letal Artemisa, y su sobreactuación es la mayor parte del tiempo un recordatorio de lo que este filme es: una típica película serie B, genérica, más preocupada por mostrarnos su brutalidad casi en nuestras narices que otra cosa, cubierta con el atractivo de tener sofisticación en su producción visual. 


jueves, 6 de marzo de 2014

HAYWIRE * * *

BELLA Y LETAL. Gina Carano como la agente especial Mallory Kane.

Steven Soderbergh, ocasionalmente, toma de otros contextos a mujeres cuyo fuerte no es precisamente la actuación. Su estrategia es hacerlas ver en sus películas como si el actuar fuera lo suyo. Para The Girlfriend Experience (2009) Soderbergh "exportó" del cine porno a Sasha Grey, considerada como una "estrella" en su género. Ahora, Gina Carano, experta en artes marciales mixtas, fitness model y con una pequeña carrera como actriz de televisión, hace su debut en el cine indie. Haywire, es un pasable  intento del versátil realizador por llevar a la pantalla un thriller de acción, dentro de la más clara fórmula de un típico thriller del mainstream de Hollywood, pero con el sello indie que caracteriza a Sodenbergh. Para ser un filme independiente, el reparto luce como extraído de un blockbuster hollywoodense,  conformado por Channing Tatum, Ewan McGregor, Michael Douglas, Antonio Banderas, así como Michael Fassbender. Este último te da una idea, más o menos aproximada, de cómo se hubiera visto en una película de James Bond. 

En ese sentido, la película tiene algunas escenas de acción y peleas que no le piden casi nada a una película de Jason Statham. Gina Carano parece la primogénita de Van Damme. En una escena, que tiene lugar en un cuarto de hotel con Michael Fassbender, cuando uno espera que ambos acaben  encamados, tiene lugar una pelea excitante, bien coreografiada, en la que la Carano demuestra cómo y porqué, además de ser atractiva, tiene el lugar que tiene en las artes marciales. Su personaje, es una agente que trabaja por su cuenta, cumpliendo misiones especiales a espaldas del gobierno (o al menos, ellos fingen no saber nada del asunto). 

Durante una misión especial en Dublín, Mallory (Carano) descubrirá que ha sido traicionada por su jefe (McGregor), y la historia será una clásica persecución del "gato y el ratón", del "cazador cazado", con los altos mandos queriendo eliminarla del mapa. Algo así como una "Nikita". El filme está bien fotografiado y editado (por el mismo Soderbergh), es decir, bien cuidado en toda su cubierta, pero la historia es demasiado simple y formulaica, con escasas partes emocionantes y muchas otras algo aburridas. 

martes, 4 de marzo de 2014

CARNAGE * * * *

¿SE VAN TAN RÁPIDO? Kate Winslet y Christoph Waltz
no pueden irse del apartamento de Jodie Foster y John C. Reilly. 

Carnage es un poco como El Angel Exterminador  (1962), de Buñuel. Muy posiblemente, Yasmina Reza, la autora de la obra teatral en la que se basa el más reciente filme de Roman Polanski, haya tomado aquel filme de Buñuel como inspiración. En el filme del legendario director español, un grupo de invitados a una fiesta, por alguna misteriosa e inexplicable razón, no pueden dejar la residencia en donde tiene lugar el evento. Algo muy similar pasa en Carnage, donde una pareja de casados, encarnada por Kate Winslet y Christoph Waltz, no pueden dejar el apartamento de los Longstreet, interpretados por Jodie Foster y John C. Reilly. 

El motivo de su visita: una pelea entre sus respectivos niños, que no acabó tan pacificamente como ellos hubieran deseado. Uno acabó incluso en el hospital. Como espectadores, acabamos encerrados también en el apartamento de la familia Longstreet, en donde tratan de decidir ambas parejas cómo resolver, de la mejor forma posible, todo este problema. ¿Cuál debe ser el castigo para el niño que golpeó al otro? ¿Quién tuvo la culpa? ¿Deberían verse los chicos para que dialoguen? Sin embargo, la historia, simple y sencilla en su concepción, dialogada y narrada con buen ritmo, va tomando otros rumbos y temas de discusión. Ocurren situaciones exasperantes para la señora Cowan (Winslet), como el hecho de que su marido es un insufrible abogado, engreído, que parece no preocuparse mucho por lo que pasó entre los niños, y que cada cinco minutos está con el teléfono celular en la oreja. Habrá otra situaciones más embarazosas para ella, cuando después de botanear y beber de más, algo hace corto circuito en su  estómago, y acabe vomitando espectacularmente frente a todos.

El pleito entre los niños no es más que un pretexto para que se desencadenen pláticas, argumentos y debates sobre el machismo, el feminismo, sobre la vida matrimonial, la educación de los hijos, etc. Al final, los niños demuestran que pueden resolver mejor sus propios problemas, mientras sus progenitores, en definitiva, acaban siendo más infantiles, absurdos y empeorando más las cosas. Lo mejor, es que Polanski hace de esta historia, que no podría ser más teatral en su concepción y desarrollo, una experiencia pasablemente cinematográfica. Jodie Foster está magnífica en su papel de mujer culta y amante del arte (el corazón se me rompió nada más de verla sufrir por sus preciados libros de arte cubiertos de vómito), que termina perdiendo los estribos. Kate Winslet, igualmente, está intensa como la mujer nerviosa, con el estómago, literalmente, hasta el cuello, avergonzada de su accidental vaciado estomacal. En tanto, Christophe Waltz y John C. Reilly, como los dos tipos que acaban mostrando el otro lado de sus respectivas personalidades, están por igual geniales. 

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