miércoles, 2 de noviembre de 2011

TWILIGHT * *


Robert Pattinson y Kristen Stewart.


Tardé mucho en ver la primera película de esta saga de vampiros. Era tal como lo esperaba: una aburrida y aséptica película de vampiros, dirigida a jovencitas adolescentes; hecha para que suspiren cada vez que la directora Catherine Hardwicke decida hacer un close-up a Robert Pattinson. Al tipo no le creí jamás su papel de vampiro, por más brincos que de por árboles de rama en rama, o que corra a gran velocidad cargando al objeto de su afecto, Kristen Stewart, en su personaje de siempre, el mejor –y tal vez único- que sabe hacer: la chica de actitud ruda, rebelde, no muy femenina pero con algo que resulta atrayente. Kristen me gusta en fotos, aunque en películas me pasa lo mismo que con Kirsten Dunst: me resultan insípidas. Como sea, la primera entrega de Twilight (2008) es eso, insípida hasta más no poder y lenta.

¿Qué es una película de vampiros sin sangre, y sobre todo, vampiros sin colmillos? ¡No es nada! ¿Fueron concebidos así por Stephenie Meyer, la autora de las novelas en que está basada la saga? Si es así, qué aburrido. Hay dos clases de vampiros en la película, unos malos y otros buenos. Los buenos, a los que pertenece Pattison, son como “vegetarianos” y  “civilizados”. Estos no atacan a la gente para beber su sangre, se tienen que conformar con la sangre de animales. Ahí se encuentra el dilema de Edward (Pattison) y Bella (Stewart), ambos están enamorados pero no pueden consumar su amor por el miedo de aquel de no resistirse y atacarla, beber su sangre y convertirla en vampiro.

Los vampiros “malos”, los que sí se encuentran, más o menos, en la vieja tradición de los chupasangre, se encuentran cazando inocentes en un pueblo para beber su sangre. Pero cuando uno de ellos tenga en la mira a Bella, esto desencadenará la ira de Edward y pondrá a todo el clan de vampiros en alerta. Por otro lado, estos se encuentran en un latente conflicto con un clan de indios. La película no revela del todo por qué. Se miran feo cada vez que se encuentran, pero todo se  reserva,  seguramente, para la otra película. Pero por lo que se sabe y se ha escuchado (y para los que ya habrán leído los libros) es que los indios pertenecen a una raza de hombres lobo. Lo que es seguro, es que tardaré mucho en ver la segunda película, y que prefiero mil veces más la saga de “Underworld”. 

martes, 1 de noviembre de 2011

THE VIRGIN SUICIDES * * * 1/2


Kirsten Dunst.


Para mí, la mejor película de Sofia Coppola en su filmografía. La pongo encima incluso de “Lost in Translation” (2003), la cual, si bien está filmada con mucha elegancia y estilo, adolece el no tener una historia más consistente. No soy un admirador de las películas de la hija de Francis Ford Coppola. No la considero una gran narradora, pero dentro de su corta filmografía, The Virgin Suicides (1999), su primer largometraje, es la que me gusta más a la fecha. Basada en la novela de Jeffrey Eugenides es, precisamente, la historia de unas guapas hermanas que cometieron suicidio, al no soportar un encierro impuesto por sus padres.

Cecilia (Hanna Hall), luego de un frustrado intento de suicidarse, es la primera que consigue hacerlo, días después, durante su fiesta de cumpleaños. Un grupo de chicos del vecindario, luego de presenciar el hecho, se obsesionan todavía más con el resto de las hermanas Lisbon: Lux (Kirsten Dunst), Mary (A.J. Cook), Therese (Leslye Hayman) y Bonnie (Chelsea Swain). El padre (James Woods) es profesor de matemáticas en la escuela donde estudian las chicas, y la mamá (Kathleen Turner) es ama de casa, quien lleva una prácticamente monástica disciplina en el hogar. Lo más divertido que puede hacer la familia es observar en tele documentales de la naturaleza. El padre, cuando puede, aburre a los amigos de las hijas hablándoles sobre aeronáutica y enseñándoles sus aviones. Cuando Lux empiece a salir con el tipo más popular de la escuela (Josh Hartnett, flaco y con melena), las cosas cambiarán drásticamente en casa y será el inicio del drama para ella y sus hermanas.

Es la película que, hasta ahora, me ha gustado más de Sofia Coppola, pero aún así siento que adolece de uno de sus más graves problemas como realizadora: todo se queda a un nivel muy superficial. Quiero suponer que la novela es mucho más profunda e interesante, y que seguramente muestra un trasfondo psicológico más ilustrativo de las chicas y la madre. Es verdad, la decisión que lleva a las  chicas al suicidio es el asfixiante enclaustramiento y religiosa disciplina al que las somete su madre, pero no parece suficiente para entender a fondo lo que las orilla a hacerlo. El cuadro de actores es sólido y muy bueno, pero cómo me hubiera gustado entrar más en la mente de las hermanas, especialmente Lux. Y por cierto, Kirsten Dunst no es mi actriz favorita, pero jamás la había visto tan  guapa como en esta película.


jueves, 27 de octubre de 2011

THE RED SHOES * * * *




Esta película, dirigida por Michael Powell y Emeric Pressburger, está considerada como un clásico. Incluso, Martin Scorsese se dio a la tarea de restaurarla hace unos años, a través de la Film Foundation que preside, siendo reestrenada en Cannes 2009 y, posteriormente, en cines, DVD y Blu-ray. Es un clásico de la cinematografía británica y del cine sobre ballet. Su historia central es muy sencilla, un triángulo sentimental que poco a poco va tomando forma, que empieza desde el momento en que Boris Lermontov (el actor austriaco Anton Walbrook), director de una compañía de danza, conoce a la bella bailarina pelirroja Victoria Page (Moira Shearer). Impactado más por su belleza que por su talento como bailarina, Boris contrata a Victoria, al mismo tiempo que enlista en la compañía a un talentoso compositor musical, Julian Craster (Marius Goring).

Boris encargará a Julian la adaptación de “The Red Shoes”, un cuento de Hans Christian Andersen, o mejor dicho, que  reescriba la música previamente escrita por otro compositor. Aquí es donde arranca esta tragedia romántica. Victoria tendrá el gran reto de acoplarse a la complicada música de Julian. Entre tensos ensayos y discusiones, por una u otra razón, resulta que ambos Victoria y Julian acaban enamorados. El fuerte de la película no es el guión escrito por los mismos realizadores. No hay mucho en la historia que nos avise de un posible enamoramiento. Mientras, la noticia caerá como cubo de agua fría para Boris, quien tomará vengativas medidas contra los enamorados.

La historia no es al final nada extraordinario, con la premisa de la artista dividida entre el amor hacia un hombre y a su carrera artística. El verdadero alcance artístico de The Red Shoes está en los números musicales y de baile. La secuencia que incluye los números musicales del estreno de la obra, según se dice, tomó 6 semanas filmarlas. Dicha secuencia es de un lenguaje visual soberbio y extravagante, lleno de sofisticados efectos especiales fotográficos (fotomontajes, sobreimpresiones, etc.), así como una edición, maquillaje y vestuario magníficos. La película de hecho ganó un Oscar a “Mejor Dirección de Arte” y “Mejor Música”. Algo curioso es que, mientras algunos de los sets lucían baratos y nada dignos de premio alguno, es en los escenarios de la obra donde la película tiene lo mejor en su diseño de producción. Me gustaría ver la versión restaurada y constatarlo.



martes, 25 de octubre de 2011

THE CROSSING GUARD * * * 1/2


Jack Nicholson en "The Crossing Guard" (1995)

El segundo largometraje dirigido y escrito por Sean Penn  (dedicado al escritor  Henry Charles Bukowsky Jr., su gran amigo) es una película sobre el duelo que viven unos padres por la muerte de su hija. Sin embargo, cada uno lo vive por su lado al estar divorciados, y cada uno lo vive a su manera. Al estar protagonizada por Jack Nicholson y Anjelica Huston, quienes interpretan a esta expareja, la premisa tiene un realismo más directo y contundente. Sus discusiones se sienten y se respiran. Cuando ambos tienen una plática en un restaurante, sus miradas se cruzan, las lágrimas de ella son auténticas, mientras se reprochan uno a otro los errores del pasado. Mary se ha casado por segunda ocasión, mientras Freddy, dueño de una joyería, lleva una vida nocturna relajada, viendo espectáculos de strippers y, ocasionalmente, acostándose con ellas. El responsable de la muerte de su hija, John (David Morse), por atropellamiento accidental, ha cumplido su condena de 5 años en la cárcel y ha salido libre.

Freddy se ha propuesto algo: asesinar al tipo que mató a su hija. En su narración, Sean Penn desea establecer un marcado contraste entre ambos personajes. El expresidiario trata de llevar una vida normal, ganarse la vida honradamente e, incluso, encontrar el amor en una guapa rubia (Robin Wright, futura esposa de Penn en aquella época). Mientras, Freddy lleva una vida decadente y sus intentos de asesinar a John son fallidos, casi patéticos y risibles. La persecución final, es como la cacería de un viejo lobo en contra de una presa indefensa. John lleva su propia carga, un sentimiento de culpa que no lo deja vivir ni amar. El guión de Penn no es muy consistente, cae a veces en el letargo. Aunque la actuación de Nicholson es magnífica, su personaje se pierde en una historia demasiado débil, en una película tan sólo “de momentos”. Momentos, no sólo entre Nicholson y Huston, sino entre el primero y David Morse.

viernes, 21 de octubre de 2011

THE HOUSE BUNNY *


Anna Faris.


Anna Faris me cae bien. Sabe que es buena para la comedia paródica, y no pretende ir más allá de eso. Además de ubicada es guapa, no lo niego, pero como conejita de Playboy no resulta nada creíble. Vamos a pensar que su papel se encuentra en los terrenos de la parodia. Hasta ahí, todo bien. El mayor y más grave problema, es que el resto de esta película es una simple y llana basura. Nunca me creí ni me tragué su trama. Faris es una conejita que es expulsada por Hugh Hefner, a través de una carta, de ese paraíso terrenal llamado la mansión de Playboy. ¿Por qué? Por cuestiones de edad. Acaba de cumplir 27 años, una “anciana” prácticamente. La chica, tan sólo con un destartalado coche de los años 1980, se dedica a buscar casa y encontrará asilo en una fraternidad universitaria, formada por chicas marginales. Estas no son otra cosa más que personajes cliché: la nerd, la emo, la hillbilly, la incapacitada cubierta de aparatos ortopédicos, etc. Creo que sólo faltó la dark.

La película no es creíble casi desde los primeros 15 minutos. Nuestra conejita, sin tener un centavo, empezará a ayudar a sus nuevas amigas a ser populares con una costosa campaña, que incluye calendarios, vender comida en una feria y organizando fiestas, que de lejos lucen muy costosas. Si no logran conseguir más miembros, su fraternidad será eliminada. ¿De dónde sale el dinero? Sólo Dios y los guionistas lo saben. Colin Hanks interpreta el interés romántico de la conejita desterrada, y otra serie de hechos nada creíbles tendrán lugar en sus citas. Y de ahí, todo será terriblemente predecible y con un mensaje tan trillado sobre el valor de la autenticidad, que dan ganas de mejor ponerse a hojear una Playboy. ¿Tiene algún gag bueno? Nada más el del policía, cuando le pide a la conejita que “sople” y esta se agacha. No necesito decir más, muchos ya habrán entendido la broma.

miércoles, 19 de octubre de 2011

THE ROAD TO GUANTANAMO * * * * *



Tres jóvenes paquistaníes cuentan su traumática experiencia
en la prisión de Guantánamo.

Algo que parece confirmar el filme del británico Michael Winterbottom, The Road to Guantanamo (2006), es que la prisión del ejército estadounidense ubicada en la localidad cubana a la que hace referencia el título, no dista mucho de haberse convertido en un verdadero campo de concentración. La prisión está llena de presuntos miembros del ejército talibán y de Al Qaeda, luego de los ataques terroristas del 11 de septiembre del 2001.

La pesadilla que vivieron tres jóvenes paquistaníes radicados en el Reino Unido, conocidos como los “Tres de Tipton” (ciudad británica donde radican), es llevada al cine por Winterbottom en su acostumbrado estilo de mockumentary (documental dramatizado), en una magistral recreación de los acontecimientos. Los jóvenes eran originalmente cuatro,  hasta que uno de ellos se perdió en Afganistán, y salieron de Tipton para celebrar la boda de uno de ellos en su natal Pakistán.

Shafiq, Ruhel y Asif Iqbal narran directamente los hechos, ocurridos unos días después del 11-S. Los tres son magníficamente interpretados por Riz Ahmed, Farhad Harun y Afran Usman, quienes han sabido introducirse en la piel de los verdaderos protagonistas. En su  viaje están en el momento y lugar inadecuados: el bombardeo de E.U. sobre la Afganistán gobernada por el régimen talibán, respaldado por Osama Bin Laden. Los tres son hechos prisioneros por el ejército de la Alianza del Norte y llevados hasta la prisión de Guantánamo, en donde vivieron en condiciones infrahumanas, humillados y torturados psicológicamente, durante los 2 años que estuvieron confinados ahí. Fueron interrogados hasta el cansancio para hacerles decir, no la verdad, sino lo que supuestos diplomáticos y jefes militares querían escuchar, hasta que fueron liberados al confirmarse su historia y su procedencia británica.

Winterbottom, en colaboración con el director Mat Whitecross, consigue crear un duro retrato sobre la tortura, abriendo las puertas de un lugar infernal visto en los medios nada más en fotografías. La película desenmascara al gobierno de Estados Unidos, el cual afirmaba haber dado trato “humano” a los prisioneros. Winterbottom recrea con una fría meticulosidad los interrogatorios, apenas con un destello algo cómico y descabellado. Uno de los tres prisioneros cuenta cómo cantó a un soldado, a ritmo de rap, su sincera y franca opinión de lo que estaba viviendo.

No hay necesidad de imágenes gráficamente crudas ni sangrientas, para revelar el tema de la tortura psicológica que soportaron, con admirable valentía y entereza, los chicos.  Se aferraron a la religión y a la esperanza, recompensada con la felicidad de esas imágenes finales de la boda y su regreso a Gran Bretaña, para que pudieran contarnos su experiencia.  

THE CROW * * * *


El trágico Brandon Lee como "The Crow".


Esta adaptación del cómic creado por James O’Barr quizás sea más recordada por ser la película en donde su protagonista, Brandon Lee, encontró la muerte, teniendo 28 años de edad. La versión de esta “muerte accidental”, es que una de las pistolas utilizadas en la filmación estaba cargada con balas reales, la cual dio muerte a Lee. Aunque también, la leyenda urbana es que el hijo de Bruce Lee fue asesinado, producto de una venganza en contra de su padre. Del mismo Bruce Lee se ha dicho que, en realidad, fue asesinado. Mucho se puede especular, el caso es que Brandon Lee se convirtió en una especie de icono de la cultura dark, gracias a su personaje que, curiosamente, es asesinado en la historia, para volver de la muerte y cobrar una venganza en contra de sus asesinos.

El egipcio Alex Proyas consiguió una película sumamente gótica, obscura y que anticipó la estética de su próxima película, Dark City (1998). The Crow es así una afortunada mezcla de fantasía paranormal con film noir, que tiene como trasfondo una reverencia a la cultura underground del heavy metal. Eric Draven (el apellido es como decir “raven” o cuervo en inglés), el protagonista encarnado por Lee, es un músico de rock, que en las vísperas del Halloween es asesinado por una pandilla de psicópatas, quienes también violan y asesinan a su novia. Luego de su entierro, un cuervo resucita a Eric y juntos recorrerán las calles de la ciudad para buscar y asesinar, uno a uno, a los criminales que le dieron muerte a él y a su novia. Eric no es un zombie ni nada parecido. Camina y se mueve con una habilidad fantasmal, es rápido y con una fuerza descomunal. Ve lo que el cuervo ve. Las balas no le hacen daño, y mientras el cuervo no sea herido o lastimado, Eric conservará su inmortalidad y fuerza. El ave es su punto débil, y si se le hace daño Eric podría morir.

Visualmente, la película es de atmósferas opresivas, impresionante (los vuelos del cuervo por la ciudad) y en extremo violenta. Una violencia que casi se siente justificada, conforme Eric, vestido de negro y maquillado como una especie de mimo espectral, va eliminando sistemáticamente a los responsables de su muerte. Cada uno acaba recordando, a un año de los asesinatos, a quien se enfrentan. Eric no es un superhéroe o antihéroe. Él tan sólo está interesado en consumar su propia venganza, como un “vigilante” que la policía trata de encontrar. Un policía (Ernie Hudson) intenta hacer labor de detective y determinar quién está detrás de estas venganzas. Es el clásico policía del film noir, desencantado, asqueado de la sociedad, de su ciudad, pero que a pesar de todo encuentra momentos de alegría comiendo un hot-dog en la calle y tener una amistad con una niña, Sarah (Rochelle Davis), quien fuera amiga y fan de Eric.

The Crow es, en términos visuales, deudora del Batman (1989) de Tim Burton. Sin embargo, uno de los puntos débiles de The Crow, es que Eric no es un personaje tan atractivo, complejo e interesante como Batman. El villano, Top Dollar (Michael Wincott), no tiene tampoco el mayor carisma. No tenemos mayores antecedentes de Eric, más que recuerdos en flash-back que tiene de esa trágica noche. ¿Su personalidad era en vida como lo es ahora en forma de muerto viviente? ¿Por qué en su camino aconseja a una madre que retome el camino correcto, o al policía para que deje el cigarro? ¿Tuvo una infancia traumática? ¿Fumaba mucho? En fin, tal vez el cómic responda mejor y más a fondo estas preguntas. 

++ Actores como Vincent Perez y Mark Dacascos han interpretado a "The Crow" en diferentes -y no muy logradas- secuelas. El personaje volverá en una nueva película para el 2013. Hasta ahora se desconoce quién lo encarnará. 

martes, 18 de octubre de 2011

LE VIOLON ROUGE * * * *


Un misterioso violín será el hilo conductor de cinco historias.


Por el título, podemos adivinar que el protagonista principal de esta película es un instrumento musical. Es la historia de un violín rojo, la obra maestra de un fabricante de violines (inspirado en Antonio Stradivari), en 1681. Ahí es donde arranca la historia, en Cremona, Italia. Al tiempo que Nicolo Bissotti (Carlo Cecchi) termina su violín, su esposa se encuentra gestando a su primogénito, a quien dedica el instrumento musical. Antes, la mujer pedirá que le lean las cartas para saber su fortuna. El presagio no será bueno.

El realizador canadiense François Girard (Glenn Gould) siempre tiene como guía  en su filmografía la música. The Red Violin (1998) está narrada a través de 5 historias. Las principales están ambientadas en Cremona y la otra en Quebec, esta última en el tiempo presente, durante una subasta en la que el famoso violín está a punto de ser vendido. Las demás historias tienen lugar en Viena, en 1793, en donde un pequeño y angelical niño huérfano es un prodigio del violín, un “nuevo Mozart”, bajo la custodia de un amante de la música y maestro. Otra ocurre en Oxford, a finales del siglo XIX, con una especie de Paganini británico y    una trágica historia de amor. Luego, una más ocurre en Shangai, durante la revolución cultural china, en donde una mujer arriesga todo por salvar un valioso violín, mientras la policia se dedica a destruir toda la música occidental y con tufo “capitalista”.

En cada historia es el violín rojo el que hace este viaje musical por el tiempo,  hasta llegar a la subasta. A su vez, iremos viendo, poco a poco, diferentes hechos que tienen lugar en la subasta. Ahí, un misterioso comprador (Samuel L. Jackson), será el centro de una pequeña historia estilo heist movie, fascinante y  reveladora, en donde se hace el intrigante descubrimiento de por qué el violín es rojo. Esta, junto con la historia en Cremona, son las mejores. La del niño violinista es conmovedora; la del Paganini pelirrojo es fetichista y elegantemente fotografiada; la de Shangai con mucho suspenso. Notablemente ambientadas, las historias tienen un mismo hilo conductor, un violín que puede ser que cargue una maldición. Entre una y otra historia, seguramente, existen muchas otras más, pero que se quedan para nuestra imaginación. Algunas se sienten inspiradas en personajes reales y eso les resta originalidad, pero el caso es que a la mitad acabé enganchado con el destino del dichoso violín. Y si se es amante de la música clásica, la película se puede disfrutar mucho más.

sábado, 15 de octubre de 2011

THE GOOD NIGHT * * 1/2


Penélope Cruz y Martin Freeman.

Película dirigida por Jake Paltrow, hermano menor de Gwyneth (quien participa en el reparto), que recurre al falso documental para narrarnos la vida de un personaje que no pudo interesarme menos. Martin Freeman (el elegido para interpretar a Bilbo Baggins en The Hobbit), interpreta a Gary, ex miembro de una banda de rock pop que se dedica ahora a componer música para comerciales. Pero este no es su problema, es algo que parece disfrutar. El problema de Gary es que no puede dormir bien, debido a unos sueños lúcidos que tiene con una bella modelo italiana (Penélope Cruz), quien parece encarnar todo lo que sueña (o soñamos) en una mujer. Todo lo opuesto a la problemática relación que lleva con su esposa (Gwyneth Paltrow). Para tratar de descifrar el significado de sus sueños, Gary recurre a la asesoría de un improvisado especialista en la materia (Danny de Vito), al tiempo que su mejor amigo Paul (Simmon Pegg), antiguo compañero en la banda, lleva una exitosa vida profesional y una muy despreocupada relación con las mujeres.

Al final, la película se siente como una especie de terapia de autoayuda. Lo peor es el hecho de que Gary no es interesante como personaje en lo más mínimo. Da tanta pena que hasta duele. Es el primer largometraje de Jake Paltrow, y para dirigir esta clase de historias, en donde la realidad y los sueños parecen fundirse, se necesita mucho más talento, uno más imaginativo y creativo, como Spike Jonze, por ejemplo. Estas historias son atractivas, la mayoría de las veces, más por esa otra realidad, delirante y surrealista, que proponen, que el mundo real. Una parte del filme quiso ser cómica, pero no me reí mucho; la de los sueños quiere ser muy arty pero no me impresionó a tal grado. ¿Y su historia? Cae en lo plano, ya que no trata sobre otra cosa que sobre un pobre tipo que no puede dormir. 

jueves, 13 de octubre de 2011

BLIND DATE * * * 1/2


Esa copita le costará muchos dolores de cabeza a Bruce Willis.

Una comedia inferior de Blake Edwards, pero Blind Date (1987) es entretenida y nos recuerda aquellos tiempos en que Bruce Willis podía ser gracioso. Y casualmente, Willis hace un buen trabajo en otra película de Blake Edwards, un año después, en Sunset (1988), donde interpretó a Tom Mix. En Blind Date interpreta  a Walter, un tipo al cual le pasan un sin fin de desgracias en tan sólo una noche, luego de que su hermano (Phil Hartman) lo engancha en una cita a ciegas con una bella rubia, interpretada por Kim Basinger. ¿Quién podría decir que no? A Walter le es advertido que no le puede dar alcohol a la chica, cosa que, desafortunadamente para él, hace al primer minuto. Nadia, la rubia, con tan sólo un poco de alcohol, se vuelve en un desastre, un torbellino ambulante, que le buscará a Walter no pocos problemas.

La música es de Henry Mancini, y la película tiene una serie de gags divertidos. Los mejores son en la escena del restaurante, donde a Nadia le da por arrancar los bolsillos de toda chaqueta que se le pone enfrente. John Larroquete se agrega al reparto, como el exnovio de Nadia, quien se encuentra acosándolos todo el tiempo. Kim Basinger luce atractiva y graciosa en estado de ebriedad, sin que esto la consagre como una gran comediante. Hay un giro en la historia, entrando el tercer acto, que me pareció poco creíble y forzado. Sin embargo, esto conduce a otra secuencia muy graciosa y con buen humos slapstick (dentro de la residencia) y la resolución (¡esos chocolates¡) me pareció ingeniosa. Sólo por eso, le perdoné sus fallas a la historia.

martes, 11 de octubre de 2011

MADEINUSA * * * 1/2


Magaly Solier.


Como documento antropológico, Madeinusa (2006) funciona mucho, incluso si no ha sido ese el principal objetivo de su realizadora, Claudia Llosa. De hecho, su película me pareció más interesante a ese nivel que su historia. La trama se siente poco más que un pretexto para documentar las festividades religiosas de  un pequeño pueblo de Perú. Ahí vive la protagonista que da nombre al título, Madeinusa (Magaly Solier), una adolescente indígena de dulce voz, quien vive con su hermana y su padre, el cual, además de ser el alcalde del pueblo abusa sexualmente de ella. Su madre partió a Lima y la bautizó con tal nombre luego de ver la frase en un anuncio. Cuando llega al pueblo accidentalmente un joven geólogo (Carlos de la Torre), la vida de la chica tendrá un giro, en medio de las agitaciones intolerantes de la población ante la llegada de un “extranjero”. El final me parece forzado, algo fallido diría, pero lo rescatable del filme es su gran capacidad para introducirse, de lleno, en las costumbres y tradiciones de un pueblo alejado de la civilización moderna.

LAKEVIEW TERRACE * * * *


Detrás de esta aparente camaradería, estos vecinos se odian a muerte.


En esta película se plantea la posibilidad de los prejuicios raciales desde otra perspectiva, la de un policía negro hacia la nueva pareja de vecinos que ha llegado al vecindario. La pareja es interracial, un hombre blanco, Chris (Patrick Wilson) y una mujer negra, Lisa (Kerry Washington). Igual que en “Guess Who’s Coming to Dinner” (1967), pero al revés. Y nuestro policía estará lejos de ser mínimamente razonable como Spencer Tracy en dicha película. Quien se roba todo el número es Samuel L. Jackson, interpretando al intolerante e inquietante policía Abel, padre de dos hijos (Regine Nehy y Jaishon Fisher).

Desde el principio, Abel se dedicará, gradualmente, a hacerle la vida imposible a la pareja, actuando de una manera ambigua, no muy amistosa, hasta que ambos se declaran la guerra. Abel no apagará sus intensas luces de seguridad, puestas en cada esquina de su casa y que no dejan dormir a Chris y Lisa, y estos al ponerse explícitamente cariñosos en su alberca, mientras los hijos de Abel observan curiosos todo. Algo que, a los ojos de Abel, les causará un trauma insospechado.

Conforme transcurre la historia es claro que los problemas de Abel van más allá del puro racismo. El tipo es insoportable a donde quiera que va o le invitan. Es conflictivo, insufrible en sus conversaciones y pone en claro que es todo menos una persona amistosa. La dirección de Neil LaBute, en todo momento, es capaz de usar al máximo la versatilidad de Samuel L. Jackson. Su película es el estudio de un personaje impredecible, capaz de todo con tal de cumplir su objetivo: deshacerse de los Mattson a como de lugar, quienes, por su parte, están teniendo sus propios problemas maritales. Como fondo, tiene lugar un incontrolable incendio forestal, ilustrando enfáticamente la tensión que se vive entre los vecinos.

La premisa es propensa a la comicidad y autoparodia, como en esa escena en donde Abel corta con una sierra eléctrica las plantas que pone Chris como barrera, o la de la fiesta con strippers. ¿Llamar a la policía? Sabemos de qué lado estarán. Es un gran dilema el de Chris, un problema del cual se alimenta el suspenso del filme. El caso es que LaBute sabe construir un pathos y tensión emocional constantes, uno en donde los personajes siempre parecen al borde de la decisión más extrema. Al final, durante el clímax, ya todo se ha salido de control. 

viernes, 7 de octubre de 2011

THE PUNISHER * 1/2


Thomas Jane.


Podría poner sin temor alguno a The Punisher (2004), como una de las peores adaptaciones de un cómic que jamás se hayan hecho. Personaje de la casa Marvel, y que originalmente fue antagonista de Spidey, The Punisher es un antihéroe que busca venganza contra los asesinos de su esposa e hijo. La idea de hacer una adaptación en forma de una exploitation movie falla completamente, debido a una trama llena de fallas y situaciones absurdamente inverosímiles. Básicamente, es la historia de un tipo con una “fantasmagórica” capacidad de regresar de la muerte. Luego de ver morir a su familia, los villanos acribillan a nuestro protagonista, Frank Castle (Thomas Jane, con nulo carisma en la pantalla), quien, milagrosamente, sobrevive para regresar como el vengador The Punisher. Su sello personal: vestir una camiseta con la figura estilizada de un cráneo.

John Travolta es el villano, responsable de la muerte de la familia de Castle. Como suele suceder, Travolta jamás convence interpretando al malo de la historia. Si algo rescatable tiene la película, son 2 o 3 escenas de acción y la pelea con el ruso. Quizás el mayor problema de esta película, es su pésimo guión y la total falta de personajes interesantes y, en especial, química entre ellos. Ese grupo de vecinos de Castle, formado por una bella rubia (Rebecca Romijn), un tipo lleno de piercings en la cara y otro regordete y torpe, jamás me lo creí. Y menos el hecho de que junto a su apartamento, Castle haya instalado su sofisticado cuartel general. No me extraña que no haya habido secuela a la fecha. 

jueves, 6 de octubre de 2011

SOMEWHERE * * 1/2

Stephen Dorff y Elle Fanning. 

Creo que “Lost in Translation” (2003), de Sofia Coppola, fue una película sobrevalorada. No la considero mala, merece la pena verla. Es más, me gustó más “Lost in Translation” que “Somewhere” (2010), el más reciente filme de la hija de Francis Ford Coppola. Según confiesa Sofia, está basada en muchas vivencias de su infancia (por ejemplo, la suite presidencial del hotel italiano es la misma en la que se hospedó con papá Coppola cuando era niña). Otra cosa que también confiesa Sofia, es que trató de hacer una historia lo más simple posible. Me parece que lo logró, pero se le pasó la mano. 

 La historia es en extremo simple, por decirlo de una forma sutil. La premisa de la trama es claro: un padre, que es una celebridad de Hollywood, se enfrenta con el reto de sentar cabeza, tocar fondo y tratar de conectar con quien realmente es. El junket de prensa en cierta escena, aunque no muy creíble, lo pone en claro cuando un periodista extranjero (en la conferencia nada más hay periodistas extranjeros con acentos exóticos) le pregunta: “¿Quién es Johnny Marco?”. Johnny (Stephen Dorff), se queda sin saber qué responder. Pasar un tiempo con su hija (Elle Fanning, hermanita de Dakota Fanning), hará que Johnny se de cuenta del vacío existencial en el que vive. 

 El tipo vive en un hotel, no pierde una sola oportunidad de irse a la cama con toda chica guapa que se le pone enfrente y pasa sus ratos libres viendo a dos gemelas rubias bailarle en tubos. Ante el sexo, Johnny es como un niño que puede aburrirse a los 10 minutos. Lo gracioso, es que Johnny tiende a quedarse dormido ante casi cualquier situación erótica. Johnny se ha quebrado la muñeca, y como símbolo de su incapacidad emocional, pasa casi toda la película con su brazo enyesado. 

Ya es claro desde “Lost in Translation” que Sofia Coppola tiene una inquietud inexplicable por diseccionar la vida de las celebridades, exponer sus altas y bajas, lo insignificantes que pueden ser sus vidas (ahí está también “Marie Antoinette”). El problema de Somewhere, es que la historia es deliberadamente plana, aburrida de una manera desafortunada, donde no pasa nada interesante. El viaje a Europa es como “Lost in Translation” en Italia, narrado en unos cuantos minutos. No niego que el filme tiene su encanto. Elle Fanning es, sin mucho esfuerzo, adorable y guapa. Lo malo es que, además de algo misógina (casi todas las mujeres quieren encamarse con Johnny a la mayor e inexplicable provocación, al menos las que no lo quieren matar), es que al final tenemos una película insípida, incolora y con poco o nada qué decir.

martes, 4 de octubre de 2011

PIRATES OF THE CARIBBEAN: AT WORLD'S END * * * 1/2


El capitán Jack Sparrow es resucitado en "At World's End".


La franquicia empieza a mostrar signos de cansancio, o más bien, de falta de buenas ideas en At World’s End (2007). Aún así, continua siendo sumamente entretenida como las anteriores películas, cómica y sus escenas de acción emocionantes. Entre reproches por su estancamiento en el personaje, Johnny Depp vuelve a interpretar al borracho, balbuceante, de caminar inestable y ambiguo capitán Jack Sparrow. ¿Cómo es posible, si el capitán murió devorado por el Kraken en la segunda película? Pues Sparrow volverá del mundo de los muertos, por intervención de la magia de la bruja Tia Dalma (Naomi Harris), de quien descubriremos un par de secretos sobre su pasado. La relevancia de Tia Dalma es una de las contadas sorpresas en esta película.

El mundo de los muertos no podría ser más simple, sin nada interesante. Cuando vemos a Jack batallar con una plaga de cangrejos con cuerpos de piedra, nunca parece claro en dónde estamos, o qué está pasando. Johnny Depp se luce con algunas de sus características rutinas de humor físico, pero en general la escena de ese limbo en el que se encuentra no tiene pies ni cabeza. De un momento a otro, Jack se encuentra de vuelta con nuestros héroes en el mundo de los vivos. La clave es, literalmente, poner el barco de cabeza.

Viejos personajes hacen su reaparición, como Geoffrey Rush y su personaje del capitán Barbosa, mientras Davy Jones (Bill Nighy) sigue tras los pasos de Sparrow, en busca del cofre que contiene su corazón. Las nuevas adiciones son unos piratas de Singapur, encabezados por el capitán Sao Fen (Chow Yun Fat), en tanto que el pasivo villano, Beckett (Tom Hollander), sigue tan inexpresivo, frío y calculador como siempre. Esa reunión de los jefes piratas es divertida hacia su conclusión, en donde el Rolling Stone Keith Richards tiene una pequeña aparición como el padre de Sparrow. La película es de las más largas de la saga (2 hrs., 49 mins.) y hay instantes en que es algo agotadora, cosa que acaba compensada con la batalla naval final, en medio de un gigantesco remolino. 

Vistas de página en total