domingo, 22 de mayo de 2011

LIMITLESS * * 1/2

Robert De Niro y Bradley Cooper en "Limitless".

En Limitless (2011) una pequeña píldora transparente que parece un botón, es capaz de convertir no nada más en un genio a todo aquel que la toma, sino en algo casi cercano a un superhéroe. Como si se tratara de una reelaboración de Fausto, un tipo por debajo del promedio de inteligencia (Bradley Cooper), con un severo bloqueo mental para empezar su novela y que luce como un vagabundo, tendrá acceso a esta droga a través de su mefistofélico ex cuñado. El resultado: acabará su libro en menos de 4 horas (y escribirá otros más en poco tiempo), se volverá un prodigio de las matemáticas y las finanzas; tendrá las chicas que quiera, se verá beneficiado con una felina visión periférica, fuerza física y poderes psíquicos. En resumen, ciertas regiones del cerebro que usamos poco han sido despertadas gracias a la NZT, como también se le conoce a la droga.

La película, dirigida por Neil Burger (The Illusionist) es un entretenido y caótico amasijo de un montón de otras películas en una sola. Es decir, hay un poco de todo: artes marciales, mafias, toques estilo “dimensión desconocida”, etc. Incluso, la película se llega a convertir en una cruza de algo como “Wall Street”, con Robert De Niro como un poderoso empresario que recluta a nuestro genial amigo como asesor, con “Good Will Hunting”. Tenemos una película con un tema que pretende ser muy “cerebral”, pero que se queda a medias en muchas cosas, como en su guión (adaptación de la novela de Allan Glynn). El final es desilusionante, aunque con la disposición adecuada se puede disfrutar el resto del filme.

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