lunes, 23 de febrero de 2009

LA SECUENCIA DE CRÉDITOS


Las secuencias de créditos de las películas de Pedro Almodóvar son memorables, unas verdaderas obras maestras que destacan, en especial, por estar realizadas con un mínimo de recursos técnicos. Empezaré con la secuencia de créditos de su más reciente película estrenada, Volver (2006), que aparece al final de la película.

La secuencia está formada por una serie de pequeñas animaciones, que se van sucediendo una a otra. El elemento principal son las flores, en un magnífico juego visual de formas y elementos orgánicos, la mayoría de explosivos colores y que avanzan a un ritmo suave, teniendo como fondo la música de Alberto Iglesias. Las flores son un elemento constante en la película y, de hecho, aparecen en el magnífico cartel.

Las flores las vemos en el vestuario, en varios elementos del diseño de arte, pero su importancia viene desde el hecho de representar el renacer vital, así como la relevancia simbólica de ser un recuerdo en vida para los muertos, una muestra del amor que tienen sus personajes para los que se han ido. Ahí está la escena que abre la película, con Raymunda (Penélope Cruz), su hermana Sole (Lola Dueñas) y la hija de aquella, Paula (Yohana Cobo), limpiando la tumba de su madre, junto a otras mujeres que hacen lo mismo, mientras platican acaloradamente. Almodóvar lo representa como una suerte de ritual a los muertos, y encima de las tumbas se colocarán flores.

Las flores brotan, una a otra, en la secuencia, mientras un juego de rayas gruesas va apareciendo, de arriba abajo y de izquierda a derecha, revelando patrones parecidos a los de un textil, en específico, los de un mantel o trapo de cocina. Esto hace referencia a la improvisada profesión de cocinera de Raymunda, en el restaurante que le es encargado por un vecino, lugar en donde tiene que esconder el cadáver de su marido.

Al movimiento de estos elementos, se une el de los títulos, saliendo por igual de derecha a izquierda, imitando el movimiento de los demás elementos gráficos. La animación es elegante y el juego cromático propuesto va de colores encendidos y brillantes (rojos, naranjas,…) contrastando con colores más neutrales (café, blanco, negro). Al parecer, la principal intención de los diseñadores fue animar una variedad de diseños textiles. A la arbitrariedad con la que brotan unas flores, que aparecen y desaparecen (una representación del “renacer” que tiene la madre de Raymunda), sigue el rígido orden secuencial de un mosaico de ramas, flores delgadas, hojas, etc.

Además, para los que vimos la película, recordaremos que la cocina es un lugar importante en el desarrollo de la trama. En una cocina muere el marido de Raymunda, y en el restaurante es donde ella encuentra sentido a su vida nuevamente. Podría verse la secuencia como una galería de manteles “vivos”, en donde se “sirven”, uno a uno, los títulos de créditos, diseñados con una tipografía de acabado sencillo, pero, sin duda, femenino. Es una secuencia corta, y al terminar entra el roll de créditos, todavía con la música de Alberto Iglesias.



Para terminar, no quisiera dejar de mencionar los teasers promocionales que el canal Warner Latinoamérica estuvo transmitiendo hace unas semanas, con motivo del próximo estreno de la serie “Fringe”, creada, entre otros, por J.J. Abrams. Pude ver nada más tres, y la constante de estas pequeñas secuencias son imágenes de elementos orgánicos, que recuerdan las de un microscopio electrónico. Sus colores principales van de amarillos y cafés, hasta fríos azules y verdes, precisamente, como las resultantes de un microscopio electrónico. La que más me ha gustado, es aquella de un cigoto partiéndose en dos y luego en cuatro células, como cuando sucede inmediatamente después de que entra el espermatozoide al óvulo. Luego, estos se transforman en un par de fetos dentro del corazón de una manzana partida, justo en los espacios de las semillas. Logra no nada más el paralelismo formal entre las semillas y los fetos, sino el simbólico, en la misma manzana como un "corazón" que da vida (incluso se escuchan unos latidos), y el de la fruta que guarda en sus propias semillas la vida.

En las demás secuencias aparecen otra clase de imágenes: fósiles, un caballito de mar, la espiral del interior de un nautilo, etc. Por supuesto, estas imágenes no hacen más que denotar el aire científico de la serie, al estilo de la también reciente “Eleventh Hour”. Nada nuevo, es verdad, pero estas secuencias son unas joyitas. Una lástima que desde esta semana las hayan dejado de pasar (la serie inicia en marzo).

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