lunes, 11 de mayo de 2009

EL ARCA * *

En El Arca, de Juan Pablo Buscarini, se quiso adaptar, sin mucho éxito, el Macbeth de Shakespeare a la historia bíblica del arca de Noé.



No me ha quedado claro a qué público quiso dirigirse el realizador argentino Juan Pablo Buscarini en El Arca (2008), un largometraje animado que se inspira en el bíblico episodio del diluvio universal y el arca de Noe. Lo que sí es seguro, es que no ha sido precisamente al público infantil. La película ha estado lejos de ser lo que esperaba, es decir, un decente entretenimiento familiar para chicos y grandes. Me equivoqué, creo que El Arca es más para el entretenimiento de “los grandes”, con algunas reservas.

Los guionistas Axel Nacher y Fernando Schmidt, decidieron no liarse mucho con la historia del anciano Noe y su titánica misión de construir un arca por mandato de Dios, que llevaría una pareja de cada especie animal para así poblar la Tierra nuevamente. La historia paralela de Noe -que no es la principal- se desarrolla sin muchos problemas. Lo que en verdad me pareció mediocre es la trama de los animales, que arranca con el problema que el anciano rey león debe resolver: mandar a su estúpido hijo Jafet (voz de Alejandro Fantino), el príncipe, junto a la mejor leona para que el linaje real sobreviva.

La historia tiene referencias al The Lion King, de la casa Disney, y quiere tomar también como inspiración el Macbeth de Shakespeare una vez dentro del arca, cuando se descubra que el tigre, promotor del orden y la paz entre las distintas especies (vamos, que no se coman los unos a los otros), tiene otros planes entre las “garras”. La Disney ha logrado hacer joyas animadas tomadas de clásicos de la literatura universal (el mismo The Lion King), cosa que en ningún momento consigue El Arca. Aunque seamos justos, sus pretensiones son mucho menores.

Lo cierto, es que escena tras escena me era difícil imaginarme a los niños pasándola bien con una película animada que tiene referencias sexuales medianamente sugeridas, sobre todo en esa escultural pantera que canta en un cabaret, y que tratará de llamar la atención de Jafet utilizando sus particulares “recursos”. Sí, el arca tiene todo para que los animales la pasen bien, como este centro nocturno, porque el arca que Noe construye aquí deja al crucero Royal Caribean como un simple yate.

El Arca me pareció un churrito olvidable que también basa su humor en la escatología. Ah, y olvidaba que aparece Dios, con la apariencia de un hombre rubio, regordete y bronceado, quien tiene como secretario a un ángel pelirrojo. Se supone que Dios es quien nos está narrando todo lo que acontece con Noe y el arca escribiéndolo en la Biblia, asistido por el ángel. Si hay algo gracioso, son algunas líneas que intercambian. “Señor, apriete pero no ahorque”, le dirá el ángel a Dios mientras recibe un castigo.

Ahora, la manufactura visual me pareció de lo más dispareja. No sentí conseguida la combinación de animación digital en 2D -la principal- con ciertas partes creadas en 3D, como cuando vemos al arca navegando en las aguas. Es demasiado notorio el contraste entre ambas técnicas, y nunca se perciben bien acopladas visualmente. Los realizadores debieron de haberse decantado nada más por una aceptable técnica en 2D y asunto terminado.

Pero de qué sirve tener buenos recursos técnicos, cuando existen serios problemas en el guión, sin personajes que nos interesen mucho. Es verdad, Jafet debe convertirse en el león maduro, fuerte y responsable que el futuro reino animal necesita, y lo conseguirá con su aventura en el arca. Pero de qué sirve esto si todo lo demás resulta fallido, con personajes que salen sobrando, como ese matrimonio mala leche que aborda el arca, se disfraza de animales y se autonombran “saltafontes”. Algo cómico, sí, pero no lo suficiente para una película que voluntariamente se aleja del público infantil y que se siente saturada.

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