domingo, 10 de febrero de 2008

EL HOLLYWOOD DE AYER: IN THE GOOD OLD SUMMERTIME * * * *

Una de las comedias más entretenidas de Judy Garland es In The Good Old Summertime (E.U., 1949), reelaboración de la comedia The Shop Around The Corner, dirigida por Ernst Lubitsch (1940). La historia era prácticamente la misma, sólo que la acción se trasladaba de Hungría a Chicago, a principios de siglo XX. Dirigida por Robert Z. Leonard, entre el reparto de la película se encontraba el actor húngaro S.Z. Sakall, interpretando al Sr. Otto Oberkugen, dueño de una bonita y bien surtida tienda de música, en la que trabajan un estirado y vanidoso empleado, Andrew (Van Johnson), Hyckey (actuación especial de Buster Keaton), el sobrino pasmado y torpe de Oberkugen, la amable señora Nelly (Spring Byington) y el eficiente empleado Rudy Hansen (Clinton Sundberg).

El centro argumental del filme, es el romance por correspondencia que mantienen Andrew y una atractiva chica, Veronica Fisher (Judy Garland), que un día llega a pedir trabajo a la tienda, consiguiendo un puesto de vendedora gracias a que usa su gran voz y talento musical para captar clientes. Los constantes enfrentamientos entre Andrew y Verónica, por celos profesionales entre ellos, es lo que atrapa de la película, además del hecho de que ninguno de los dos sospecha que el uno es el amor por correspondencia del otro.

La pareja romántica formada por Van Johnson y Judy Garland funcionaba de maravilla, y la película era un medio perfecto para que la Garland se luciera como la buena cantante que era. El eficiente Van Johnson tenía por igual una buena actuación, en una película que era una screwball comedy, con un elemento de suspenso bien llevado en el asunto de la relación por correspondencia entre los protagonistas.

Leonard supo encontrarle el humor a toda esta situación, a pesar de que la trama se desarrollaba la mayor parte del tiempo dentro de la tienda, donde tenían lugar dos gags pequeños pero funcionales: las torturas auditivas que causaba el Sr. Oberkugen a sus empleados cuando tocaba su violín Stradivarius, y la venta que tenían que hacer de casi 100 arpas.

Canciones memorables como “I Don’t Care”, “Wait Till the Sun Shines, Nellie”, o la canción del título, “In the Good Old Summertime”, y todas eran interpretadas magníficamente por Judy Garland. Los números musicales encajaban perfectamente bien con el argumento, y convertían al filme en un musical muy entretenido. Vaya, que incluso Buster Keaton tenía cinco minutos de comedia física.

Aunque el final se cuelga mucho en ese suspenso en el que Andrew mantiene a Verónica, antes de confesarle a la temperamental chica la verdad sobre las cartas de amor, este remake de la película de Lubitsh era, claro, sumamente comercial, que tenía de por medio una costosa producción. Por si no lo había notado, una Liza Minelli bebé, hija de Judy Garland, hacía una aparición especial en la escena final de la película.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Entretenida pelicula, que fue un remake de la comedia de Ernest Lubitsch "El Bazar de las Sorpresas" y que muchos años, el mismo tema seria copia para la exitosa "Tienes un E-mail" con Tom Hanks y Meg Ryan

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