martes, 13 de octubre de 2009

JUANA LA LOCA * * 1/2

En "Juana La Loca" (2001), la vida de esta reina queda reducida a los tormentos románticos y celos enfermizos que le provocó su marido, Felipe "El Hermoso".





No soy fervorosamente exigente con las películas de tema histórico. Entiendo que en esta clase de películas, como Juana La Loca (2001), de Vicente Aranda, no se puede estar 100 por ciento apegado a la realidad histórica. A veces, es necesario dramatizar la historia real, hacer cambios en ciertos aspectos, exagerar y todo lo que pueda caber en la creatividad de un guionista. El problema con esta versión de la torturada vida de una de las hijas de los Reyes Católicos, Isabel y Fernando, que a la muerte de la primera se convirtió en Reina de Castilla y Aragón, así como una de las soberanas con más poder en Europa, adolece de creatividad y una historia más interesante.

Protagonizada por Pilar López de Ayala, actriz favorita de Vicente Aranda, la película tiene un gran trabajo de sus actores. Pilar hace un magnífico trabajo interpretando a la atormentada princesa y, más tarde, reina. La locura que imprime a su Juana es enfermiza, perversa y con una pizca de ridícula inverosimilitud que no le hace tanto daño al filme, como el hecho de poder descubrir que su esposo, el archiduque Felipe de Flandes (el italiano doblado al español Daniele Liotti), apodado “el Hermoso”, le es infiel con sólo oler su cama.

Las dificultades del guión, escrito por el mismo Aranda, es que en la película todo lo interesante en la vida de Juana se reduce a, precisamente, su locura. La teoría que se aventura es que Juana enloqueció por las constantes infidelidades de Felipe, cosa que no la deja vivir tranquila, enferma de celos y sin posibilidad de gobernar. De alguna forma, parece que la inquietud por llevar al cine la vida de Juana “La Loca” fue quizás por los estrenos, unos años antes, de Elizabeth (1998), de Shekhar Kapur (esta sí, en verdad, interesante dramatización de la vida de la reina Elizabeth I de Inglaterra), y en parte también, por Shakespeare in Love (idem), que tenía como marco de referencia la época de Elizabeth. La diferencia es que Elizabeth, como reina, fue infinitamente más interesante que Juana “La Loca”.

El trabajo de Aranda llega a estar más cercano a una telenovela “histórica”. Toda posibilidad de desarrollar una historia más atractiva, se desperdicia por concentrarse más en los tormentos románticos de Juana, en sus ridículos intentos por celar a Felipe (hay que ver la escena cuando se siente, ingenuamente, feliz por haberle logrado provocar celos) y, en resumen, en cómo es capaz de humillarse con tal de llamar la atención de su marido. En serio, todo lo interesante son las investigaciones aburridas que hace Juana para descubrir las infidelidades de su marido. El cliché llega con la más poderosa de las amantes de Felipe, una hermosa chica morisca (la bella modelo y actriz italiana Manuela Arcuri), que para colmo es aficionada a la brujería. Esta “malévola” chica dará varios dolores de cabeza a Juana y...otra clase de dolores a Felipe.

Lo extraño de todo es que, a pesar de estos ficticios triángulos amorosos, el guión intenta ser algo didáctico, con una narración en off que nos cuenta fechas y sucesos con una precisión de libro histórico. Lo más interesante de Juana despierta tarde, hacia el final, con una fortaleza y cordura de verdadera reina, que se nos da a cuenta gotas y de manera apresurada.

2 comentarios:

Joel Meza dijo...

Una ridiculez total. No recordaba lo de la voz en off (la ví en cine en su momento), pero es uno de tantos desaciertos. Recuerdo que el grupode amigos y amigas con quienes la ví, salimos retitulándola: Juana la... ninfómana (por decirlo, de alguna manera, amablemente).

Àlex Frias dijo...

Juana la ninfómana, jajaja, excelente título, como para una parodia. Uno de los problemas de la película Joel, es que no puede tomarse ni un poco en serio, tratándose de una figura histórica.

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