miércoles, 1 de julio de 2009

HAPPY FEET * * * 1/2

"Happy Feet" es una impresionante película musical de animación con mensaje ecologista, que trae de regreso a los pingüinos como criaturas con un gran talento para cantar y bailar.




Es claro que Happy Feet (2006) no hubiera podido ser, de no haber existido antes el documental francés La Marcha de Los Pingüinos (2005), sobre la crónica de una pareja de pingüinos emperador, desde su encuentro durante su emigración para aparearse y poner tan sólo un huevo, cuidado por el padre, mientras la madre consigue la comida. Luego, su cría pronto tendría que iniciar de nuevo el ciclo.

Así comienza esta impresionante cinta de animación, espectacular en toda su recreación de los gélidos escenarios del Polo Sur, y en sus cinemáticas secuencias de acción, que demuestra muchos de los grandes avances tecnológicos en la animación 3D. No nada más Happy Feet se nota inspirada en el mencionado documental francés, sino también en el musical Moulin Rouge! (2001), en especial por su ecléctica banda sonora, plagada de música pop de las últimas tres décadas.

Dirigida por el australiano George Miller (realizador de la trilogía de Mad Max), Happy Feet narra el enamoramiento de dos pingüinos, que engendran a un pingüinito, Mumble (voz de Elijah Wood), quien desde que sale del cascarón no podrá parar su compulsión por bailar tap. Para sus padres esta inquietud de Mumble será vista como un defecto, y será visto como un bicho raro ante toda la comunidad al no tener las mínimas aptitudes para cantar, una parte importante en la preparación de un pingüino.

No será hasta que conozca a unos pingüinos enanos, cuando Mumble encuentre sentido a su existencia, al sentirse identificado con ellos y su gusto por el baile. Junto a sus nuevos amigos, Mumble inicia una aventura buscando la causa por la que el pescado, alimento principal de los pingüinos, ha ido desapareciendo, una oportunidad para demostrarle a su comunidad que no es un “ave de mal agüero” y el causante de que no haya comida. Para los pingüinos, los humanos serán vistos como “alienígenas”, seres extraños y enormes con grandes máquinas.

Miller echa mano de la música, de canciones atractivas y de logradas coreografías a cargo de los pingüinos (las aves más estáticas del mundo), para conseguir una entretenida y atractiva película de animación musical. Aunque, como suele suceder a veces en esta clase de filmes, que literalmente quitan el aliento por su realismo visual (el océano, la persecución del león marino y la secuencia de las focas elefante son magistrales), la trama es el aspecto más descuidado. Luego de un buen avance de la historia, la resolución corre el peligro de caer en lo inverosímil, a pesar de su buen mensaje ecologista.

Claro, los amantes de la música (como quien esto escribe), disfrutarán la cinta de principio a fin, donde hay para casi todos los gustos: desde pop hasta flamenco, y ritmos latinos como salsa. No se sorprenda si al acabar la película tiene ganas de zapatear un poco.

++Ya se encuentra en producción la secuela, Happy Feet 2, a estrenarse el 2011 y sí, será en 3D.

2 comentarios:

Ana A. dijo...

Algo curioso de esta cinta es que a mis dos pequeños les pareció aburrida. Siempre a uno le gusta algo y al otro no, pero en esta los dos coincidieron...quien sabe porqué.

Pandy dijo...

a pretty movie!

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