miércoles, 29 de julio de 2009

AMISTAD * * * *

En "Amistad", Steven Spielberg consigue un magistral filme de época, así como un alegato contra la esclavitud, basado en un hecho real en el Estados Unidos de 1839.


La productora Debbie Allen confesó que decidió llamar a Steven Spielberg para dirigir Amistad (1997) luego de ver Schindler’s List, del mismo realizador. Allen consideró que Spielberg era el director apropiado para llevar esta historia a la pantalla. Amistad está basada en documentación y escritos de un caso que puso a temblar a varias potencias mundiales en los años 1830, cuando un barco, el “Amistad” del título, tocó las costas estadounidenses llevando a bordo un grupo de esclavos africanos.

La escena que abre la película es todo un portento. En ella, vemos cómo inicia un motín en el “Amistad”, desde que Cinque (Djimon Hounsou, sorprendente en su primer papel en cine), con las uñas ensangrentadas, logra sacar un clavo de la madera en la parte baja del barco, y usarlo para abrir sus grilletes. Es una noche tormentosa, correrá sangre a bordo y Cinque, con su alma de líder, obligará a los dos marinos españoles sobrevivientes a regresar a África, aunque acaban llegando a la costa noroeste de Estados Unidos, gobernado por el presidente Martin Van Buren (Nigel Hawthorne), unas cuantas décadas antes de la Guerra de Secesión.

“Estamos ante un hecho que podría desencadenar una guerra civil. Si ha de venir, que venga”, dirá el ex presidente John Quincy Adams (Anthony Hopkins, magistral), en ese gran discurso final que dirá frente a la Corte Suprema de Washington. Amistad es el relato de cómo un abogado sin mucha experiencia en estos casos, Baldwin (interpretado estupendamente por Matthew McConaughey, su único papel, para mi gusto, interesante en su errática carrera), intenta salvar a un puñado de hombres y mujeres africanos de ser ejecutados por el asesinato de los marinos, al tratar de liberarse de una futura esclavitud. Baldwin es el “Oscar Shindler” en esta historia, y tendrá muchos frentes abiertos, empezando por la reina española Isabel II (Anna Paquin), tan sólo una niña, quien los reclamará de su propiedad.

Amistad fue subvalorada en el momento de su estreno. Es verdad que tiene sus puntos débiles, por ejemplo, una música de tono patriótico que en muchos momentos me resultó estorbosa, en especial, durante el discurso de Adams. Al menos para mi gusto, Amistad es una de las mejores películas de Steven Spielberg, y trata sobre los temas por excelencia del director, al menos, desde Schindler’s List: historias magnánimas ubicadas en un contexto histórico determinado, sobre la libertad, la opresión e injusticias al más débil, etc.

Spielberg lo consigue con imágenes impresionantes, en las que no escatima violencia o crudeza visual. Para empezar, esa escena de la que hablaba de Cinque sacando el clavo, que empieza con un extreme close-up a sus ojos, con el sudor corriendo por su frente, o aquella en la que narra su viaje en el “Amistad” rumbo a Cuba, con escenas de tortura y sufrimiento (la forma en la que eran alimentados y violentamente lastimados los africanos con el látigo), como la madre que se arroja al mar con su bebé en brazos, o la manera en que se deshacían de esclavos que consideraban una “carga inútil”, encadenados todos juntos y arrojados vivos al mar.

Claro, Amistad también es el retrato político de una época turbulenta en la historia de los Estados Unidos, un discurso en contra de la esclavitud. En ese sentido, es una película de intrigas políticas entretenida, con one-liners magníficos, como “No hay nada más patético que un ex presidente”, que algún miembro del gabinete de Van Buren dice, sin darse cuenta que el presidente lo está escuchando, mientras este se encuentra en campaña buscando reelegirse.

Por otro lado, sus valores de producción son notables, empezando por su magistral ambientación, que se equipara a la recreación de los 1970 en la más reciente película de Spielberg, Munich, o a la también magnífica recreación de la Europa de los 1940 en Schindler’s List. El Boston del siglo XIX en Amistad está recreado con impresionante lujo de detalles, y la fotografía de Janusz Kaminski es un increíble ejercicio de iluminación, al tomar como inspiración los cuadros de Goya.

Quizás lo más convencional de Amistad, es que su estructura narrativa es la de una simple película de juzgado, y la construcción de sus personajes está basada en la mejor tradición de este subgénero Hollywoodense: la figura anciana y experimentada del abogado que con su sabiduría salva la causa, un fiscal férreo (Pete Postlethwaite), la figura simbólica del asistente interpretado por Morgan Freeman, hombre negro que no sabe mucho de su pasado o sus ancestros. “¿Cuál es su historia, su verdadera historia?”, le pregunta Adams en una escena. Pero todo esto narrado con la visión de Spielberg, ya es otra cosa.

++Disponible en una edición algo austera, tan sólo con unos cuantos extras como trailer de cine, el "Cómo se hizo" e imagenes del rodaje.

2 comentarios:

Joel Meza dijo...

Lamento decir que evité verla en su momento porque abandoné temporalmente a Spielberg con su Hook y sus Parques Jurásicos.
Felizmente volví y espero con ansia cada una de sus nuevas películas, pero sigo sin corregir esta omisión.

Àlex Frias dijo...

Quieres decir que sigues sin verla Joel? Si es así, te has perdido de una muy buena peli de Spielberg. Dale una oportunidad por lo menos jaja.

Hook estuvo fatal, creo que es la peor peli de Spielberg, un gran tropiezo. Aunque creo que es mejor el libro de Michael Crichton, me gustaron las dos primeras de Jurassic Park. La tercera como que fue casi lo mismo que la primer película, sólo que con más y mejorados dinosaurios.

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